Conejos bajo la «alfombra»

Julio nos abre las puertas del campo para salir a conejos en estos albores de la nueva temporada. Sin duda alguna las zonas de labor sin cultivar y las parcelas en liego deparan refugio y sustento a muchos, por eso en esta ocasión os propongo un recorrido por los escenarios más complicados del llano y las estribaciones, del monte bajo, esas zonas donde hay tanta mata que no vemos ni correr al conejo, una verdadera alfombra de pinchos, espinos, cardos, aulagas, que siempre tienen caza, lo complicado es sacarla y poder verla para tirar.

Paco Mateo | 12/08/2011

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El llano siempre es terreno goloso para cazar conejor en verano, cada año tenemos más población de esta pieza en zonas cercanas a la labor que colonizan aquellos terales o parcelas donde la mata bravía hace su casa y ellos encuentran por ello un buen refugio cercano a sus comederos, sean siembras, olivares, huertos o zonas de pasto. Y claro, lo habitual es darse un paseito cómodo antes de apriete el calor y tirar unos cuantos conejos a la vera de un arroyo, cerca de los girasoles, en las asomadas de las hitas o cerretes, vamos, lo que a todos nos gusta. Pero resulta que tenemos otras zonas donde seguramente hay muchos más conejos y mucha menos presión de caza por sus características.

Aulagares, perdidos, cardos, pinchos, malos vecinos, espinos de toda clase y tamaño, allí donde el conejo se sabe a resguardo, sestea en estas fechas y aguanta antes de arrancar ante nuestra llegada. Para cazar aquí necesitamos algunas referencias, buenos pantalones protegidos en la delantera o emplear polainas resistentes, buenas botas de caña media o alta, ropa fresca, buen sombrero y capacidad de aguante por todo lo que veremos a continuación.

En cuanto a la escopeta y cartuchos no merece la pena complicarse en exceso, escopeta ligera y a poder ser abierta, cartuchos de 30 gramos y octava para disparos más cercanos y 30 o 32 gramos de séptima para esos ratos de rececho y así no tener que cambiar chockes (con **** o *** llegamos bien lejos en verano con un buen cartucho).

Sobre ello, recordar que nunca hay que precipitarse ni tirar arriesgando, pues al no llevar perros y ser un terreno complicado, podemos herir muchas piezas y cobrar pocas, hay que asegurar la pieza cuando la tengamos en buena perspectiva, apostar por encarar bien (con calor bajamos siempre la punta de los cañones…), y estar dispuesto a pasar calor, pero el resultado es a menudo una buena percha en lances trepidantes en zonas poco habituales para casi todos y desconocidas aún por muchos.

La rentabilidad de caza a primera hora

En los terrenos donde los conejos disponen de esta cobertura rasa pero ciertamente cerrada, es interesante diferenciar nuestra acción de cazar a primera hora, amaneciendo en el campo o hacerlo cuando el sol aprieta ya y rondamos la media mañana, camino de las once. Puede parecer lo mismo, pero os aseguro que para nada lo es, se caza mejor o peor, se tira diferente, podemos propiciar lances muy cortos o a media distancia, incluso pastorear algunos conejos que se están escurriendo por delante según avanzamos.

Lo más destacado de comenzar cazando según despunta el día es que podremos tirar más conejos a media distancia y poder ver algunos que se están escurriendo por delante o a los lados claramente largos; con estos conejos es interesante jugar a pastorearlos —avanza de forma que los empujemos hacia donde pensamos van a aguantar para tirar en mejores condiciones—, pues a esa hora de la mañana intentan escapar gazapeando y manteniendo la distancia, y suelen dar alguna oportunidad para que nos acerquemos lo suficiente.

Como decía, muy temprano vamos a poder cazar a dos tiempos, bien avanzando despacito y observando muy bien los pequeños claros a media distancia, y por el rabillo del ojo la zona por donde se escurren los más alertados y largos, bien parándonos de vez en cuando para poder controlar mejor los conejos que se están moviendo y que no podemos concretar mientras avanzamos.

Podemos decir que es como cazar al salto pero recechando a la par. Con estos conejos que vemos moverse a buena distancia debemos atinar al máximo y tirar solamente si tenemos garantías y confianza en nuestra acción, pensemos que lo más complicado en este cazadero es cobrar las piezas que herimos, suele ser realmente complicado. Además, el tiroteo continuado va alertando a más conejos y al final acaban poniéndose fuera de nuestro avance.

Si avanzamos mirando la zona entre los quince y los veintipocos metros (mucha franja ya para este cazadero tan cerrado), debemos hacerlo en guardia media y bien dispuestos y atentos a reaccionar de forma adecuada, pausada pero eficiente, con suficiente empuje y decisión para encarar y prácticamente rozar el swing mínimo camino de disparar mientras tenemos referencia de dónde está el conejo.

Pensemos que avanzar con la escopeta baja, con los brazos caídos, es un problema importante que nos va a retrasar el encare efectivo, tenderemos a aculatar mal o asomarnos por encima de la solista, lo que va a favorecer disparos al conejo en lugar de al adelanto necesario, y casi siempre disparos bajos en exceso.

En cuanto tengamos a esa distancia comentada o incluso algo más una pequeña parte con pasillos o algún claro, debemos detenernos para observar bien el movimiento de algún conejo que posiblemente esté escurriéndose y puede pasar por esa zona. No está de más toser o carraspear para provocar que los que están escuchando nuestro ruido al avanzar, se muevan y podamos localizarlos rápidamente.

Si observamos algún conejo a distancia larga pero asequible en cuanto mejorásemos nuestra posición pocas de decenas de metros, es provechoso intentar rodear haciendo un poco de ruido según pasarnos por las matas, intentando entrar de forma que el conejo —que nos escucha— se escurra hacia una zona donde tengamos opciones bien porque cruce un claro o pasillo, bien porque creamos se puede amagar.

Y en cuanto veamos que cae en la trampa, correremos para acercarnos por el lugar más viable, y disparar en cuanto sea prudente y posible. Es una forma particular de pastorear conejos, pero suele dar resultado en bastantes ocasiones cazando en estos terrenos donde debemos apostar siempre por mover conejos a tiraderos provechosos o tirar a los que se van moviendo a tiro en nuestro avance.

Entre pinchos a media mañana

A media mañana se caza siempre sobre conejos que salen bastante más cerca, pues el calor, los insectos y el sopor hacen que los conejos sesteen desde muy pronto, en estas fechas es frecuente que los conejos a las nueve y media o diez ya lleven un buen rato amparados en su encame, en la mejor disposición posible para soportar las horas más calurosas del día.

Esto puede parecer una ventaja a quienes no están acostumbrados a cazar en estos terrenos, pero suele resultar muy molesto cuando no te esperas la cantidad de pinchazos que hay que soportar (llevaremos cazando ya un buen rato) y el calor que despide el suelo a esa hora, todo de la mano de la cantidad de moscas, avispas y otros insectos que incordian o amenazan con el picotazo continuamente, sin olvidar los avisperos como recordaremos cuando tratemos la caza entre cardos.

Cuando el calor aprieta y el conejo no quiere salir corriendo vamos a tirar muchos conejos casi pisados y otros muchos los deberemos dejar marchar por no contar con una separación mínima suficiente para disparar sin destrozar la pieza. Sobre ello, debo insistir en la necesidad de recorrer despacio mucho terreno para que movamos conejos, otra cosa es un gancho o una cuadrilla con las escopetas más bien juntas, pero un cazador deberá trabajar duro para hacer buena percha.

Es provechosa la táctica de la caza en espiral o caracol, pues vamos a tirar tanto al conejo que tenemos a punto de pisar en nuestro avance, como a los que sin esperar tanto se escurren por delante y no vemos claramente en los primeros metros, esto es más provechoso aún en zonas con mata pero que dejen ver el suelo.

Así las cosas, ¿qué es mejor entonces, cazar temprano o hacerlo cuando hace calor? Si estás entrenado, una combinación de las dos pero sin apurar mucho tiempo pues hace un calor de justicia, en otro caso o bien por disponer de un coto con bastante terreno, alterna las cacerías, unos días a primera hora allí donde el terreno sea más favorable, otros a media mañana donde los conejos ya están picardeados de los disparos bien temprano y se encaman pronto para quedarse ocultos todo el día.

El llano de pinchos, malos vecinos y espinos

Estamos en un entorno habitualmente llano donde las parcelas de pasto en primavera generan una importante cantidad de matas de pinchos donde los conejos se sienten mucho más seguros que en los claritos o asomadas donde casi todos los buscan por tratarse de cazaderos más fáciles de andar y que provocan mejores condiciones de disparo.

Recomiendo una escopeta ligera y abierta, cartuchos de 30 gramos y octava para los disparos más cercanos y 30 o 32 gramos de séptima para recechar

Y no es que se trate de ser más masoquista. es que a menudo en estos llanos de pinchos tenemos muchos más conejos que en ningún lado, tal vez con la excepción de los campos de girasol, habas, etc. Recordemos que a los conejos les gusta el lugar resguardado para sestear, y aquí, entre tantos pinchos, están además a salvo de un posible depredador que se acerque mientras ellos mantienen esa vigilia de bajo ritmo a causa del calor.

Lo primero que notas cuando llegas al borde de uno de estos campos es que hay mucha mata, pero a continuación te darás cuenta de algo más importante para tus pretensiones, ¡no ves el suelo!, y sin ver el suelo, no sabrás dónde tirar al conejo. aunque, ¿es posible ver así por dónde se escapa el conejo? Bueno, a veces.

Para cazar aquí debemos ser disciplinados y agudizar la picardía en un buen equilibrio, que dicen algunos, pues no podemos recurrir a tirar a todo lo que suena a conejo escapando sin llegar a verlo, ni podemos dejar pasar todas las posibles ocasiones, en ese caso seguro que la mayoría ni colgaría conejos, ni siquiera repetiría el intento otro día por muchos conejos que tenga el campo.

Necesitamos tener educada la vista para descubrir en décimas de segundo si es un conejo o no lo que se mueve y escuchamos ahí delante, y a la par, contar con una suficiente capacidad de reacción para encarar y disparar donde sabemos que el conejo va a estar cuando apretemos el disparador. Esto es lo que a menudo tendremos que hacer cuando existan buena distancia para el disparo, pues hay parcelas donde la alfombra de pinchos tapa por completo el suelo.

Siempre que podamos intentaremos reservar los intentos para esas zonas de mata menos apretada o más baja donde sí podemos ver el conejo mientras huye. Es cuestión de conocer bien el cazadero y aprovechar bien los mejores lugares, la reposición es relativamente rápida, por lo que incluso en la misma zona y hasta en los mismos rodales, de haber conejos en el campo, tiraremos nuevos conejos cada día de caza.

Las zonas más complicadas y apretadas de mata también hemos de cazarlas porque debemos controlar la población de conejos en estas zonas de gran resguardo para ellos, pero bien aprovecharemos la entrada a primera hora para intentar tirar a los que se escurren hacia los bordes y se dejan ver, o lo dejaremos para un repaso final camino del coche, y así de paso intentar apiolar alguno más a nuestro paso.

Los peores entornos son los que tienen matas de pinchos de forma continuada, con matas entrelazadas y prácticamente ningún claro; estas parcelas, a veces verdaderos paraísos en cuanto a la cantidad de conejos que albergan, requieren entrar en mano unas cuantas escopetas de vez en cuando para clarear, pues aquí un cazador hace poco y padece mucho… Bueno, decía que éste es de los peores terrenos, pero ¿y las parcelas de cardos?

El problema de cazar entre cardos

Otro escenario típico de las fincas de llano sin cultivar es el de los cardos, zonas más o menos amplias donde el terreno da plantas de tipo cardo de caña o borriquero que favorecen que los conejos estén bastante a resguardo de los depredadores, y que para el cazador suponen a veces zonas impracticables cuando la vegetación es demasiado alta y tupida.

En estas zonas debernos buscar por lógica aquellos retales donde tengamos posibilidad de avanzar de acá para allá, se trata de deambular despacio para poder ver los conejos que van por delante buscando despistarnos o los que salen a tiro y corren regateando los cardos en busca de salir de allí cuanto antes.

Deparan buenos lances e incluso hay terrenos en los que en apenas un rato podemos lograr una gran percha, sobre todo cuando los alrededores son más fáciles de cazar y ya llevamos varias cacerías. Entonces muchos conejos buscan este refugio en cuanto escuchan la puerta del coche a primera hora de la mañana.

Lo más complicado en estas zonas es ser capaz de ir sorteando los cardos —por donde seamos capaces de cruzar— y reaccionar rápido para encarar y tirar; estas plantas tienen a veces una altura tal que nos tapan la línea visual hacia el suelo, por lo que no siempre podemos tirar con tranquilidad, y casi nunca podemos mejorar nuestra posición rápidamente para tirar en mejores condiciones.

A la par, tenemos el incordio de los continuos pinchazos por todos lados, suele ser un cazadero con piezas como estoy comentando, pero muy molesto, de ahí que casi nunca encontremos más cazadores en ellos; aquí quiero avisar de un riesgo en estos cazaderos, las tabarreras o avisperos que se encuentran en las cañas de estos cardos, si avanzamos sin tener cuidado y movemos bruscamente la caña que lo sujeta, o lo que es peor aún, lo tiramos al suelo al rozar con nuestro cuerpo, el enjambre nos puede poner en un serio y hasta peligroso aprieto, más teniendo en cuenta que rara vez podremos correr por la cantidad de cardos y pinchos por todos lados. Atención máxima, es una experiencia poco deseable, os lo aseguro.

Posiblemente la mejor opción sea cazar estos retales bien temprano cuando los conejos están movidos aún y podremos tirar alguno al zorreo o recechando si caminamos al amparo de los bordes de la parcela, tras los primeros cardos, tirando además en más de un caso hacia fuera que es la mejor opción.

Laderas y cañadas de augalas: el conejo invisible

Las zonas de aulaga baja son escenarios muy indicados en estas fechas pero que también tienen su problema al tapizar a menudo casi todo el suelo y ser plantas que también pinchan muchísimo, por lo que no podemos avanzar rompiendo monte con facilidad, salvo que tengamos las piernas blindadas.

Nunca hay que precipitarse ni tirar arriesgando en terrenos complicados, pues podemos herir muchas piezas y cobrar pocas

En las laderas y cañadas que están a medio camino entre solana y umbría encontramos a veces buenos retales de estas aulagas en manto, a cuyo alrededor encontraremos también aulagas de bola, matas más redondas donde los conejos realizan túneles para encamarse y también para escapar, resulta curioso y todo un espectáculo verlos escapar a veces atravesando estas matas con enorme facilidad gracias a estos túneles.

En estos mantos o alfombras de aulaga el conejo se vuelve literalmente invisible, aquí el cazador que no conoce bien el lugar y sabe dónde hay un pasillo o unas aulagas tronchadas por el ganado, tira pocos conejos, ni los ve ni escucha, es increíble el sigilo con el que se mueven aquí los conejos debajo de las matas, que amortiguan el ruido.

Para cazar estas alfombras es imprescindible aprovechar los pequeños pasillos, y si no los hay debemos desistir de entrar rompiendo mata, ya que acabaremos destrozados y aún así no podremos ver los conejos, pues no salen al exterior, es como una zarza, con hueco libre a ras de suelo, y un tupido manto a medio metro de altura que nos impide ver debajo de él.

Sin embargo, son zonas de mucho conejo en años buenos y la mayor ventaja está sin duda en cazar los alrededores de estos mantos a primera hora para recechar o realizar esperas, y en cuanto el calor comienza a apretar, aprovechar las matas sueltas y rodales de alrededor para cazar de mata en mata, patada aquí o vara por allá, es una forma lenta y muy meticulosa, pero que provee de numerosos lances con disparos sencillos a conejos relativamente cerca.

Una cosa a tener en cuenta: en estas zonas el conejo casi siempre se encama con el sol de espalda y la salida la suele hacer hacia abajo en el terreno, tengámoslo en cuenta para acceder a cada mata siempre con el sol a nuestra espalda y dispuestos a tirar siempre a las orejas del conejo, para revolcarlo así según corre cuesta abajo.


Paco Mateo

1 comentarios
15 ago. 2011 15:45
terremoto
terremoto
Jajajaja,me he acordado del otro dia,cace 3 conejos y 8 avisperos...
Un saludo y buena caza

 

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