CZ 550: variedad de opciones

Finalizamos en este artículo los comentarios sobre el robusto y preciso rifle checo, a la vez que relatando algunos de los lances en los que el Steyr Mannlicher Pro Hunter fue protagonista y sin olvidar datos sobre cartuchos, accesorios y hasta alguna anécdota curiosa y digna de recordar, aunque les aseguro que es difícil olvidar ninguna de las experiencias vividas durante un safari en África.

Luis Pérez de León

Luis Pérez de León
Director de la revista Armas Internacional

18/07/2011

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Nos faltaban aún un buen número de comentarios sobre el CZ 550 Magnum en el capítulo publicado en nuestro número anterior, por lo que retomamos en estas páginas la descripción y hasta la prueba de ese notable rifle, bien frecuente también entre muchos cazadores africanos.

La acción: un clásico mejorado

El cajón de mecanismos de estos CZ es una versión checa de los Mauser Magnum originales y por ello una clara demostración de fortaleza. Sus dimensiones y el grosor de sus paredes ponen de manifiesto que se ha fabricado para soportar sin problemas las máximas presiones. Por él discurre un cerrojo igualmente muy robusto, cuyo cuerpo principal se mantiene prácticamente idéntico al del fusil Mauser de 1898, seguramente el arma de cerrojo que se ha fabricado en mayor número a lo largo de la Historia, y del que se han derivado hasta hoy innumerables versiones. Sus dos grandes tetones frontales de acerrojado y el largo extractor giratorio, independiente del propio cuerpo del cerrojo, le han granjeado fama universal de fiabilidad y robustez que, pese a todos los avances, sigue siendo apreciada por multitud de usuarios, sobre todo por aquellos que se enfrentan con sus armas a situaciones de verdadero peligro.

Pero los técnicos checos han introducido también modificaciones para hacer que estos rifles sean más funcionales en cualquier caso. Así, en un Mauser tradicional la alimentación del cartucho a la recámara se prevé siempre desde el almacén, y es de este modo como el extractor se sitúa adecuadamente en la ranura de la vaina, algo que no siempre sucede si alimentamos directamente la recámara en un momento de urgencia, no permitiendo que podamos completar el acerrojado. Por ello mismo, el del CZ ha sido convenientemente tallado en su zona frontal para permitir que ese proceso, que puede darse en situaciones muy delicadas, se realice con total fiabilidad.

También la zona posterior del cerrojo ha sido modificada, eliminando la larga e incómoda aleta giratoria del seguro original, situando en su lugar una cubierta de acero por cuya zona posterior asoma la parte trasera del percutor, avisándonos de que el mecanismo está listo para disparar. Otra variación positiva se encuentra en el botón que se ha dispuesto en el costado izquierdo para permitir un mucho más rápido y sencillo desarme del cerrojo que con el método original, y hasta en esta misma zona se ha previsto una pequeña leva (perfectamente integrada), con cuyo desplazamiento podremos separar el cerrojo de la acción, en lugar del conjunto de piezas independientes y adosadas al cajón de mecanismos del diseño Mauser básico.

Seguro, mecanismo de disparo y otros elementos

CZ ofrece dos opciones para el seguro de estos rifles. En una de ellas la palanca, perfectamente situada en el costado derecho y del todo accesible al dedo del tirador, cuenta con dos posiciones: retrasada no permite el disparo, pudiendo efectuarlo al desplazarla hacia delante, como es habitual en muchos rifles y al contrario de lo que sucedía en versiones anteriores como antes comentamos. Pero también existe otra opción con tres posiciones, cuando hay una intermedia que permite abrir el cerrojo sin que el mecanismo de disparo esté en fuego. En cualquier caso, el accionamiento es suave y muy silencioso a poco que el tirador ponga de su parte.

En cuanto al disparador, de nuevo pueden calificarse de muy robustas todas las piezas que se relacionan con este mecanismo, siendo de accionamiento directo y regulable no sólo en cuanto a la presión a ejercer, sino también al recorrido previo y posterior a la suelta del fiador. Por si fuera poco, el gatillo dispone de un tensor que supone poder disparar con tan sólo unos gramos de presión tras haberlo desplazado levemente hacia delante, un gatillo al pelo con el que siempre hay que ser extraordinariamente cuidadosos (todavía más en este caso por la potencia de los cartuchos que estamos tratando), pero que no deja de ser una posibilidad de uso añadida con la que ya cuenta el rifle de origen.

En cuanto a los elementos de puntería, el alza es también de concepto clásico entre los rifles de safari, de librillo y con tres hojas abatibles con amplias muescas en V y con sendas líneas blancas para agilizar la puntería, previstas para disparar a 100, 200 y 300 metros, aunque habida cuenta de la rasante de estas balas posiblemente no fueran esas las distancias más lógicas según mi opinión. El conjunto de alzas está sin duda realizado en acero mecanizado y dispuesto en una robusta meseta integrada en el cañón mediante una enorme cola de milano.

Por delante, sobre otra rampa de acero, y convenientemente tratada para evitar reflejos, encontramos un punto de mira en torpedo, fácilmente sustituible por otros de distintos tamaños o configuraciones. Curiosamente, aunque su presencia está prevista por las ranuras mecanizadas en la base del punto de mira, ninguno de nuestros rifles incluía el túnel cubre-punto (por su tamaño no se puede decir anillo), característico de los CZ.

La prueba

Así, desde luego, es como siempre tendríamos que hacer la prueba de un rifle de caza: en plena naturaleza, acompañados de un cazador profesional, con pisteros, y en un entorno que ofrecía desde facocheros a Kudus, pasando por multitud de animales de otras muchas especies de la caza mayor africana.

Lo cierto es que el 550 Magnum del .375 H&H que Gerhardo puso a mi disposición lleva ya varios años prestando un excelente servicio, sin que hasta la fecha haya presentado el más mínimo problema y después de haber disparado cientos de cartuchos cazando en el más literal sentido de la palabra. Es un arma que ha abatido prácticamente de todo, incluidos algunos representantes de los cinco grandes, el último un leopardo sólo unas semanas antes de nuestra visita a Sudáfrica, cuya piel utilicé como fondo para varias fotos y que le causó un serio disgusto a un buen amigo de nuestro anfitrión, tal como les comenté en el artículo anterior.

No obstante, y ya que yo también había llevado otro rifle y cartuchos de este mismo calibre, hicimos unos cuantos disparos en una zona habilitada como campo de tiro en la inmediaciones del lodge de Elandsbosch, donde se puede disparar con comodidad y desde una sólida mesa a blancos situados a 50 y 100 metros. La munición con que contaba era Remington Soft Point de 270 Grains y Federal blindada de 300. Con ambos tipos de cartuchos conseguimos excelentes agrupaciones a 100 metros, demostrando nuevamente este veterano cartucho sus excelentes cualidades en precisión y cuyo comportamiento en cuanto a trayectoria se compara —en el caso de las puntas de 270— con el de un .30-06 con bala de 180 grains. Me hubiera gustado probar los cartuchos que prepara Hannes con los proyectiles sudafricanos Rhino de 380 grains para las grandes ocasiones, pero lo tendremos que dejar para un próximo safari.

El rifle montaba un visor Zeiss Victory de 2,5-10x50 con un pequeño punto rojo iluminable (retícula 0) que resultaba adecuado para afinar sobre el blanco.

En cuanto a las sensaciones con el rifle, por supuesto nada que ver con las vividas con sus hermanos del .458. Por supuesto que el .375 es un veterano respetable en todos los sentidos (quiero decir que también se le nota en el hombro al disparar), pero a poco que estés acostumbrado al retroceso no implica el menor problema. Con los otros, sobre todo con el Lott, mejor te colocas siempre bien el rifle en el hombro antes de apretar el gatillo.

El almacén del 550 admite nada menos que cinco cartuchos del .375 H&H (que pueden ser 4 ó 3 dependiendo del calibre), y el proceso de llenado se realiza sin la menor dificultad. La tapa abatible desde la zona inferior del rifle facilita la operación a la hora de descargar rápida y completamente el arma.

El rifle de Gerhardo, pese a mantenerse en perfecto estado por los cuidados de su dueño, podríamos decir que está perfectamente rodado, resultando la manipulación y desplazamiento del cerrojo más suave que el de los rifles sin estrenar de que dispusimos en España. Algo que, por supuesto, se entiende del todo lógico.

Reitero que pese a sus dimensiones y peso no resulta incómodo ni desequilibrado, algo en lo que también influye la masiva culata que contrarresta el efecto del largo y grueso cañón. El encare es fluido y las miras (el visor en este caso), me quedaba perfectamente enfrentado y eso que su dueño es de una complexión diferente a la mía, unos cuantos, bastantes, centímetros más alto.

Cargué, acerrojé, comprobé extracción y expulsión con cartuchos y vainas, disparé varias series con los dos tipos de munición y el aparato funcionó a la perfección. El gatillo estaba a unos 1.300 gr, y sin el menor arrastre. Ya podía darse por hecho, pero se podía confirmar que aquel 550 estaba realmente listo para la acción.

Y así fue, como se mostraba en las imágenes publicadas en las que el CZ descansa apoyado sobre sendos representantes de dos de las especies más emblemáticas de la caza en esta zona del Planeta: un impala (francamente bueno, por cierto), y un Kudu al que tampoco se le puede poner ningún pero. Quizá la iluminación no sea la mejor para fotografiar el rifle, pero la verdad que se nos complicaba un poco traer esos fondos hasta el estudio.

En definitiva, no duden que el CZ 550 es un aparato muy serio en el que esas premisas de fiabilidad, robustez y precisión (tantas veces repetidas en la promoción de las armas), son verdaderamente ciertas y palpables.

Para mi gusto está muy bien hecho, mientras que su acabado sin duda no tiene la finura o la presentación de otros rifles. Pero es algo del todo lógico y creo no equivocarme al decir que debiéramos plantear el triple de lo que éste cuesta —como mínimo— para empezar a buscar en el mercado otro arma en los grandes calibres africanos. Tal como viene de fábrica va a funcionar sin problemas, seguro, pero he visto algunos que han pasado por manos expertas (afinando pequeños roces entre metales o acabando maderas al aceite, y hasta con algún detalle de capricho), cuyo resultado es de verdad espectacular. Pero seguro que también los hacen así en Uhersky Brod aunque aquí no nos lleguen con regularidad.

Estos checos tienen buena fama por calidad y precio y la verdad es que se la merecen.

Luis Pérez de León

Este artículo pertenece a la serie :

Steyr Mannlicher; volvimos a Sudáfrica

CZ 550 Safari Magnum

CZ 550: variedad de opciones

 

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Cartuchos y proyectiles

Como tantas veces hemos dicho, las armas, y para todos los usos, han de reunir una serie de características mínimas en cuanto a seguridad, fiabilidad y precisión, más aún cuando se trata de emplearlas en situaciones ya un tanto extremas por el entorno y el trato en el que han de desenvolverse durante una cacería de este tipo, a lo largo de un buen número de jornadas y a miles de kilómetros de nuestra casa.

Pero también hay que repetir que no menos fundamentales serán los visores telescópicos que las complementen, pues de ellos y su correcta instalación dependerá siempre el resultado de los disparos, lo mismo que la munición elegida, el "vínculo" entre cazador y presa.
En este safari dos de los cazadores volvían a utilizar, como en 2008, el calibre .338 Win Mag, un cartucho presentado por la compañía Winchester en 1958, basado en la vaina del .458 WM, estrechada para acoger una punta de 8,6 mm de diámetro. Con él se ofrecía un instrumento adecuado para todas las especies "grandes" americanas, aunque las excelentes prestaciones del .338 hicieron que no tardara en extenderse entre muchos cazadores para su uso sobre especies europeas y hasta africanas.

Es producido por diferentes fabricantes y en España goza también de una excelente reputación, siendo muy empleado en monterías y esperas, e incluso en recechos al conservar una muy buena balística en tiros a notables distancias. Generalmente se encuentra aquí con puntas de entre 200 y 250 grains, aunque existen para él de otros peso inferiores y hasta de 300.

Yo llevo empleándolo ya más de veinte años y con distintos rifles, siempre a plena satisfacción. Su retroceso no es precisamente suave (aunque incuestionablemente menor que el de sus "primos" .340 Wea ó .338 Lapua), pero una culata de diseño correcto y una de las modernas cantoneras de gel pueden mejorar mucho las cosas en caso de ser sensible a ese ineludible efecto físico, y al margen de la eficacia de la opción siempre presente desde los modernos frenos de boca. En cualquier caso puede afirmarse que es uno de los cartuchos más versátiles de cuantos existen.

Nosotros empleamos las Core Lokt Ulra de 225 para la generalidad de las especies, reservando las Premium Safari con punta Swift de doble núcleo e igual peso para los animales de mayor talla, como el eland y el kudu, asegurando así un mejor compromiso entre penetración y
expansión en estos casos.

El otro protagonista principal fue el .300 Win Mag que disparaba el Steyr Pro Hunter y con el que ya saben conseguimos también un buen número de trofeos.

De nuevo se repiten esos dos proyectiles antes mencionados (con puntas de 180 y 200 grains, respectivamente), al que también sumamos el Swift Scirocco de 180 pensando sobre todo en los lances con los springbucks, con los que ya nos habían advertido sería difícil disparar muy por debajo de los 300 metros. Con estas balas de excelente coeficiente balístico, una ojiva aguzada que beneficia su aerodinámica y optimizadas por la "cola de bote" en la base, la trayectoria se mantiene mejor durante más tiempo. Sabíamos también la dificultad que muchas veces implica la caza de esas pequeñas gacelas por su constante "dinamismo" y por lo nutrido de sus manadas, sin dejarte disparar limpiamente al animal elegido; pero lo que no nos habían dicho era el terrible viento racheado que íbamos a padecer.

Recordaremos que el .300 Win Mag, evidentemente también un producto de Winchester, se comercializó en 1963, es seguramente uno de los cartuchos más internacionalmente populares para caza mayor (también en España, por supuesto), y que es hoy cargado por la práctica totalidad de los fabricantes de munición. Existen para él muchas opciones en cuanto a peso y configuración de proyectiles, seguramente el abanico más extenso en función de la universalidad del calibre .30 ó 7,62 mm.

Por último, al safari llevé también un rifle del .375 H&H Mag, sobre todo por la posibilidad comentada de cazar un búfalo, pero el hecho no se concretó (esta vez) y sólo disparé algunos cartuchos Remington Soft Point de 270 grs (ciertamente blandos como su denominación indica), sobre varios antílopes, quedando los Premium Safari Grade y los cargados con punta sólida Trophy Bonded Sledgehammer para la próxima ocasión.