El perro de caza: «de la guardería a la universidad»

A lo largo de los siguientes artículos me gustaría tratar el tema de la educación y adiestramiento del perro de caza. Por la dificultad que entraña y porque cada perro de caza es diferente —y cada dueño también—, vamos a dar unas pautas generales de aplicación para todos los perros y dueños.

Sergio Otal | 01/06/2011

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Para comenzar me gustaría comentar unas nociones de etología, para que podamos ver cómo se organiza el perro desde sus orígenes.

El perro de caza se organiza en una jerarquía, para él es importante esa jerarquía porque le proporciona la creación de unos grupos estables y duraderos.

Si observamos lobos en libertad, considerando el lobo el antecesor salvaje del perro, siempre vemos que hay un macho alfa, o macho dominante. Éste será el más fuerte y apto, el que más luchas ha ganado… y luego está el resto de la manada, machos y hembras subordinados que con el tiempo podrían llegar a ser dominantes, bien por la muerte del dominante o bien por haber ganado y demostrar más aptitudes.

En nuestro caso, si tenemos varios perros, ellos se organizarán en su jerarquía, pero tanto si tenemos varios perros de caza como uno, nosotros debemos ser el jefe de la manada, nosotros debemos ser el macho dominante. Esto es muy importante porque si nosotros no somos el líder, el perro de caza lo será, el perro de caza será quien nos dominará a nosotros, con lo cual difícilmente podremos enseñarle nada sino reconoce nuestra superioridad.

Para conseguir ser el macho dominante, podemos seguir ciertas premisas como:

  • Proporcionar al animal lo necesario para su supervivencia
  • Premiar la conducta deseada
  • Castigar la conducta indeseada
  • Darle comida, cuidados…

  • Cuidados sanitarios…

  • Cubrir sus necesidades

Para esto no es necesario pegar; de hecho, si de nuevo observamos a los lobos, no se pegan de unos a otros, en sus luchas no llegan a herirse, en general. Por eso para hacernos el líder de la manada no debemos pegar al animal, ya que no es mejor líder quien más pega, sino el que mejor corrige.

Habiendo visto brevemente algo de etología, podemos pasar a ver cómo afecta el carácter del propietario en la educación del animal.

Todos habremos tenido o sabremos de algún perro de caza que, siendo muy buenos cazadores sus padres, ellos no lo son, y al revés, perros de caza que cazan o han cazado muy bien y sin embargo sus padres no lo hacían. Habitualmente pensamos que si dos perros son buenos y los cruzamos, los cachorros que saldrán en el futuro serán muy buenos cazadores, pero no siempre se produce este resultado.

¿Por qué no se produce siempre este resultado?, pues sencillamente porque la genética no es el único factor que influye para tener un buen perro.

Además de la genética influyen otros factores, como puede ser el carácter y la forma de ser del propietario. Dentro del carácter del propietario, generalmente, se distinguen cuatro tipos de variables, en función de los propietarios, pero en este momento nos centraremos en el afecto y el control como variables importantes.

Si hay un exceso de afecto, serían dueños muy cariñosos, que nunca lo castigan y que siempre lo disculpan.

Si hay un exceso de control, serían dueños que prohiben mucho, ponen muchas normas.

Generalmente no hay una sola variable, sino que siempre nos encontramos con una combinación:

  1. 1.- Afecto y control (con exceso de control son animales promesas)
  2. 2.- Afecto sin control
  3. 3.- Sin afecto y con control
  4. 4.- Sin afecto y sin control

Lo que ocurre es que la mayor parte de las veces, los propietarios no somos conscientes de cómo actuamos con nuestro perro de caza. Nos mostramos tal y como somos, y a lo mejor no es lo deseable para la mascota. Aquí es importante el lenguaje corporal que transmitimos inconscientemente.

Visto que nosotros podemos actuar en la educación de nuestro perro de caza, además de hacerlo de una manera inconsciente, como hemos visto, y con el afecto y el control, podemos educarlo, lógicamente, de una manera más intencionada, y para ellos vamos a ver que podemos hacerlo a través del conductismo y a través de la inteligencia.

El conductismo, podemos definirlo como una manera de estudiar lo psicológico desde la perspectiva de una ciencia de la conducta, sin mentalismo (atribuciones dualistas extramateriales como el alma o la mente), ni reduccionismos (utilizar explicaciones tomadas de disciplinas como la neurología, la lógica, la sociología o el procesamiento de información).

Todos conocemos el experimento de Paulov, el cual se basa en provocar un estímulo. Una vez aparece la conducta deseada, se premia y se acaba instaurando la conducta.

Así para educar a través del conductismo vamos a jugar con refuerzos positivos (comida, caricias, tono de voz afectivo…) y con los castigos (indiferencia, tono de voz reproche…)

A través del conductismo podemos enseñarle, por ejemplo, la llamada. Al enseñar la llamada se trata de que el animal deje todo y responda a la primera (no repetir el nombre varias veces, ir a buscarlo si el animal no responde…).

Aquí es importante estos cuatro puntos:

  • Llamarlo una sola vez.
  • Gratificar cuando venga
  • Gratificar con comida, afecto o ambas
  • Hacerlo alternativamente

Además del conductismo, podemos educar a nuestros canes a través de su inteligencia, lo llamaremos educación con inteligencia, y para ello podemos dividirlo en varias partes, que son las pautas de conducta, y serán:

- Pautas de conducta simples:
Se basa en que nuestro perro de caza tiene un potencial, y nosotros debemos crear la necesidad al animal para que lo desarrolle (El perro de caza tiene el potencial para oír el canto de los animales, olfato para el rastro…)
Así, por ejemplo, el perro de caza tiene el potencial para buscar la caza, ya que tiene olfato, y nosotros le debemos crear esa necesidad para que lo desarrolle y lo ejecute. Para ello nos basamos bien en la afición del animal, en reforzarlo con comida, caricias…
- Pautas de conducta menos simples:
Se basa en que el perro de caza necesita un modelo en el que fijarse y una motivación para hacerlo. Un buen ejemplo que muchos sabremos es el cachorro que aprende de su madre, nosotros dejamos al cachorro con su madre y con el tiempo, si se han dado estas circunstancias, el cachorro puede ser un buen perro de caza, habiendo salido con su madre a cazar y habiendo cazado con ella.
Así, por ejemplo, nosotros podemos enseñarle al perro de caza a que cobre una pieza. Para ello le debemos dar un modelo en el que fijarse, que bien será otro perro o bien seremos nosotros yendo a buscar a la pieza… Y luego una motivación para que haga lo que queremos; para motivarlo podemos gratificarlo como ya hemos visto.
Aquí es importante la capacidad de inhibición que el perro de caza tenga. Es importante que tenga esta capacidad para que el animal no se entretenga con otros estímulos… para ello debe tener una educación básica cuando empieza a hacer esto.
- Pautas de conducta complejas:
Se basa en crear una identificación del perro de caza con otro perro de caza (o bien una persona como nosotros, aunque no es lo aconsejable), y que el animal tenga una capacidad de esfuerzo para trabajar y llevar a cabo lo que hace el perro de caza con el que se identifica.
Para entenderlo podemos pensar en los humanos. Por ejemplo, nosotros tenemos un niño y queremos que sea ingeniero como su abuelo, para ello no basta con que el niño tenga capacidad de estudio, educación básica… hace falta algo más. Y esto más es que para que estudie ingeniería necesitaremos motivar al niño a que lo haga, si él admira al abuelo puede ser que surja el deseo de imitarlo… (los adolescentes suelen identificarse con sus mitos, bien cantantes, deportistas…)
Así por ejemplo, podemos enseñar al perro de caza a realizar una muestra. Para ello debemos hacer que el animal se identifique con otro animal, por ejemplo su madre, o bien un perro de caza modelo que realice lo que nosotros queremos que haga. Una vez tengamos el perro de caza modelo, necesitamos que el animal tenga la capacidad de esfuerzo para aprender lo que realiza su modelo. Para ello es necesario que el animal tenga una constancia, que le vendrá de su educación básica recibida.

Con esto habremos visto que el perro de caza puede pasar desde la guardería hasta su licenciatura.

Sergio Otal

 

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