Cara norte y cara sur en Sudáfrica

Las posibilidades cinegéticas de Sudáfrica son tales que no se trata de un único conjunto natural, son varios conjuntos englobados en los 1.219.912 km de extensión de este gran país. El terreno, la vegetación y la fauna pueden variar de una forma notable del norte al sur.

Juan Ignacio Gázquez | 13/05/2011

10783 lecturas

Sudáfrica, destino habitual para safaris de antílopes, es un lugar en el que las buenas densidades y la óptima calidad de los trofeos se fusiona con cazaderos libres de malaria, aceptables comunicaciones e infraestructuras aptas para todo el mundo. Estos ingredientes hacen de este país un destino cómodo y confortable del que no conozco a nadie que vuelva desilusionado.

Es allí donde reside el buen amigo Mynhard y, evidentemente, donde también organiza todos sus safaris junto con su hermano Kotie.

Llevo ya tres años consecutivos cazando con ellos y aún me pierdo en algún rincón de las mas de 200.000 hectáreas que gestionan.

Los 1.000 kilómetros de distancia que existen entre los campamentos de los hermanos Herholdt, evidencian una diferencia notoria de clima, fauna y flora, lo que se traduce en lances y objetivos totalmente diferentes entre el campamento sur, donde reside Mynhard y el campamento norte donde reside Kotie.

En fin... que tras un tute de avión, diez horitas, y otro tanto de coche, nos vemos rodeados de una fauna típica africana, con el ánimo de apiolamos para España algún significativo ejemplar, sin descartar el tostarnos la cara con caza menor o improvisadas `monterías' repletas de camaradería.

Campamento sur

Se localiza en el Karoo. A una hora y media de avión y dos horas en coches desde Johannesburgo. Climatología y vegetación amediterraneada, grandes manadas de springbucks, estancia y comidas mas que buenas, algo de patos y, a dos horitas en coche cerca del aeropuerto que nos conecta con Johannesburgo, palomas a gogó.

El año pasado conseguí tirar exactamente 975 tiros en cinco horas y cuarto de reloj, eso sí, entre una tarde y la mañana siguiente. Estas tiradas hacen sombra a las argentinas y, además, con una variedad de antílopes mayor que en el país latino. Las principales especies que se pueden conseguir en esta área son: springbuck (altas densidades), blesbuck, faco (densidades medias-bajas), ñu azul, ñu negro, oryx (muchos y buenos), red hartebeest, steenbuck (excelentes), mountain reedbuck, cebra, caracal (difícil), pudiendo también hacerle frente al kudu, waterbuck, impala y eland. El springbuck, como estamos en la zona, los hay en blanco y en negro fruto de las alteraciones genéticas de la especie.

En el 2006 visitamos el campamento sur un grupo formado por 11 personas, siete cazadores y cuatro observer con unos magníficos resultados superiores a 100 capturas.

Destacable el eland de Peña, el triplete a springbucks de Guillermo, el kudu de Jesús, el faco de Juan José y el oryx de Mochuelo. Este último, el oryx, resultó ser el trofeo más pequeño del safari, pero, el único que no se nos olvidará jamás a toda la expedición. Bob Marley, también conocido como Cincuenta y seis, el apodo del guía de Mochuelo, tras un largo rececho y una magistral entrada a los oryx, según Mochuelo, en el segundo anterior a indicar al cazador el animal a abatir, tuvo un leve desliz adjudicándole veda abierta al animal que no se debía. Resultó un joven oryx, que por supuesto pasará por el taxidermista, y cuyo comentario del lance destapó la vena risueña, contagiosa, de todo el grupo ante la cara de estupor del magnífico Cincuenta y seis, por cierto, un simpático y pintoresco guía de caza.

Para kudus y waterbucks se requería un desplazamiento mayor desde el campamento donde nos alojábamos, aproximadamente dos horas en coche. El resto de especies se podían cazar en áreas anexas al hospedaje.

Por los cazaderos del campamento sur deambulan también caracales, pero a este difícil gato, o lo esperas en algún cebo, o lo fareas por la noche, cosa que aquí es completamente legal. Cazarlo de otra forma es impensable debido a las bajas probabilidades.

Para los amantes de los tiroteos y de tostarse la cara, es previsible organizar algún ganchito a springbuck e incluso a oryx. Colocando unos cuatro o cinco puestos, acompañados de un cazador profesional, son los mismos pisteros los que 'montean' la mancha para acercar las reses hacia las posturas. También es común farear los springbuck por la noche desde pick-up. Esta práctica es frecuente para conseguir carne, que importan, y a buen precio, al centro de Europa. Para esta obtención de proteínas utilizan calibres pequeños en rifles pesados a los que les montan visores de más de 20 aumentos, vamos, todo un orgasmo para los aficionados al Ben Rech, ya que los tiros han de colocarse en la cabeza —entre los ojos cuando es caza nocturna— para no romper las canales. Personalmente prefiero rececharlos a realizar estas prácticas. Pero para la obtención de carne sí me parece una práctica justificada, ya que es la única forma de conseguir más de 1.500 kilos de springbuck en unas horas.

Aunque no es una zona expresa de faco, sí es posible conseguir incluso más de cuatro ejemplares por cazador y safari. Sin duda alguna, lo fuerte de este campamento es el confort, la comida, y la relación de variabilidad de especies con la calidad de los trofeos, pudiendo conjugar la caza mayor con grandes tiradas a palomas durante los meses de marzo, abril y mayo.

Otro atractivo, sobre todo para el bolsillo, de este campamento es la posibilidad de descastar hembras, de orix, eland, ñu negro y azul, springbuck y blesbuck, a precios por debajo de la mitad que los trofeos de machos. Recordad que en estas especies las hembras también tienen cornamenta e, incluso, pueden superar la de los machos, como es el caso del orix.

Campamento norte

Se localiza en la Reserva de Mkhunyane, ubicada a unos 400 kilómetros al sur del parque Kruger, cerca de la frontera con Swaziland. El pueblo de relevancia más cercano se llama Piet Retief.

Este campamento, al contrario que el del sur, se localiza en medio de los cazaderos. Con decir que un día mientras tomábamos el desayuno junto al lodge, los profesionales nos pedían silencio para no espantar el kudu al que le estaba entrando Rafael. ¡Literalmente durmiendo en medio de todos los cazaderos!

En contrapartida, tanto la comida, la comodidad, como las infraestructuras en general, eran superadas con creces por las del otro campamento.

Pero aquí la calidad de animales y su hábitat son más altos, y la fauna y la flora se adaptan a una mayor espesura vegetal como consecuencia de las acentuadas pluviometrías.

Es un área excepcional para kudu, en la que conviven junto a nyalas, bushbucks, waterbucks, bushpigs y grandes manadas de impalas.

Destacar también la calidad del duiker común y mountain reedbuck. Los springbucks brillan por su ausencia, aunque es posible avistar jirafas y eland.

Durante el mes de abril del presente año, tras haberse partido el grupo en dos por la anulación del vuelo original por parte de una compañía aérea —de cuyo nombre no quiero acordarme— y tras cinco horas en coche desde Johannesburgo, aparecemos tres almerienses, dos alicantinos, dos extremeños y un madrileño en la reserva de Mkhunyane.

Un objetivo de los caza-trofeos en esta área es conseguir el serval, que, al igual que el caracal en el sur, es muy difícil de lograr. Su caza se realiza fareando o en espera con cebo. Nos comentaban que después de nuestra expedición esperaban a un cazador murciano que era la tercera vez que visitaba el área buscando exclusivamente al serval.

Los seis cazadores y los dos observer conseguimos 76 animales, de los que destacan una pareja de servales, un kudu de 56,5 pulgadas, dos duiker superiores a 5,5 pulgadas y un magnífico mountain reedbuck.

Rafael consiguió un precioso nyala, Antonio Contreras, además de abatir con su .338 WM un pato nadando de un certero impacto en el cuello a más de 100 metros (¡tiene miga la cosa!), consiguió el único reedbuck común del grupo; María y Gázquez padre, una bonita pareja de cebras en la Llanura del Serengueti —así es como llamaban los lugareños a un enorme pastizal de la reserva—; Francisco Antonio abatió el solitario ñu negro de la expedición y, como gran aficionado a los aguardos, hizo varias esperas a los bushpig… pero no consiguió verlos. Finalmente, la pareja formada por Federico y Ernesto se apiolaron sus dos kudus y su respectiva ración de antílopes.

Quien sí llegó literalmente a meterse en medio de un encame de una piara de bushpig, mientras recechaba en una zona de bosque cerrado, fue Rafael, pero, por fortuna para ellos, no consiguió localizar ninguno con boca.

¡Garrapatas a miles! Sobre todo en las zonas de pastos y hierba alta. Era tal la densidad, en zonas concretas, que al volver al coche, tras los recechos, había que dedicar los diez minutos de rigor a desgarrapatarse en profundidad.

Por aquí palomas… poquitas, aunque algunas charcas tenían una cantidad importante de patos a los que no pudimos ajustarles las cuentas.

También pescamos en un pantano, black bass, pero obtuvimos sólo dos capturas, con mosca y con cucharilla.

El campamento norte es una delicia para recechar entre la espesura a los kudus y para localizar grandes mountain reedbuck en las partes altas, y, aunque aquí no aparecen los tostacaras (springbucks), para los suaves de gatillo se organizaron un par de ganchos a blesbucks en una de las fincas anexas a la reserva, y en la que, curiosamente y con suerte, se consiguieron un par de oros y un par de platas sin querer quererlo.

En cuanto a furtivos… como en todos lados, haberlos hailos. Nos comentaba Kotie que en ocasiones, las personas autóctonas que viven cerca de la reserva en grupos de casas aisladas, suelen perseguir con sus perros a los antílopes de talla pequeña, como los impalas, para darles captura a cuchillo. No creo que estas mínimas capturas supongan un desacarreo en la gestión y seguro que se convierten en una buena fuente de proteínas interesante para los que empuñan el machete.

Por estos lares también aparece la mítica mamba. Afortunadamente no pudimos dar cuenta de esto. Su picadura resulta mortífera, causando incluso respeto a los grandes como el búfalo y el elefante.

La mamba negra es una serpiente arborícola de África considerada entre las más venenosas del mundo. Lo de negra es por el color oscuro de su boca, cuando la abre, para impresionar a los que le hacen frente.

De este campamento hay que quedarse con los sensacionales lances de caza en medio de los bosques y en las alturas de la reserva, y con las importantes capturas, cualitativamente hablando.

Entonces… para dónde tiramos

Aconsejo el campamento sur, sin duda alguna, para un primer safari de antílopes, por todo: densidad, posibilidad de caza menor, confort, precio, trato, comidas, seguridad, ausencia de peligros, descastes de hembras. Es ideal para una caza relajada y simpática donde la comodidad es prioritaria, sin renunciar a buenos trofeos y buenos lances. Compatible totalmente con un viaje de caza y ocio a tan sólo dos horas de avión de Cape Town.

En el norte la cosa cambia un poco, en mi opinión para mejor. Aquí prevalecen los lances con opción a mayores trofeos de distintas especies, frente al confort del lodge y ausencia de peligros del sur. Recomiendo visitar este campamento norte en un segundo safari, para ampliar los trofeos de especies ausentes en el sur y gozar de un paisaje más arbustivo y húmedo.

Esbozadas las dos caras distintas de Sudáfrica, un gran país con un potencial cinegético conocidísimo y ya descubierto, sólo me cabe agradecer la compañía de los amigos con quienes he organizado estos viajes y recordar los momentos allí vividos, que al fin y al cabo es lo que alimenta nuestras futuras salidas de caza.


Juan Ignacio Gázquez

1 comentarios
13 may. 2011 17:20
+3
mancuentro
mancuentro
Gracias por tu relato,sería interesante saber la web de tan magnífico lugar. Un saludo

 

Leer más
Otros artículos de Juan Ignacio Gázquez

Sierra Nevada y Sierra de Gádor: Ex-Paraíso de la Cabra Montés
(19/03/2007)

Artículos relacionados con 'Internacional'

El perro fino colombiano
Jonathan Álvarez S.

Salgo de cacería fuera de España, ¿qué me llevo?
Jaime Meléndez Thacker

Cacerías tradicionales en República Checa
Marketa Mikulova

Pongola: entre Mpumalanga y Zululandia (I)
Alberto Núñez Seoane

Lance in memoriam
Antonio Contreras

Más +
Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (197547 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (154680 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (149519 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (112218 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (104309 lecturas)

En el número de junio:

  • Jaque a la reina
  • Descaste de conejos… sin perros
  • Aliados naturales
  • Corzos con peluca
  • ¿Cómo calcular la edad de un corzo?
  • ¿Quieres ser arquero… y no sabes cómo iniciarte?
  • Adiestramiento: cobros extremos
  • Armas: probamos la benelli vinci wood