Siempre en forma para cazar

El final de la temporada de caza nos impone un nuevo reto cara a nuestro perro. Tomar las medidas oportunas para que los largos meses de inactividad que el animal tendrá que afrontar no representen una merma en sus cualidades cinegéticas. Y para conseguirlo debemos abordar el problema desde cuatro frentes: alimentación, salud, alojamiento y ejercicio.

Eduardo de Benito | 05/04/2011

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Sobre el buen o mal rendimiento del perro en el cazadero influyen muchos factores, unos intrínsecos al animal, sus cualidades naturales y aprendidas, otros ajenos pero muy condicionantes, como nuestro estado de ánimo y la relación que con el animal mantenemos, que capta a través de nuestros tonos de voz. Los perros de raza de muestra son animales muy sensibles, que les encanta complacer al amo y para quienes una palmadita tras un lance brillante es el mejor de los premios. Esto lo sabemos todos, pues son perros que si se tratan con dureza se les provoca un fuerte estrés, que repercute negativamente en la caza. Tan importante como ese buen estado psíquico es que el perro se encuentre en buen estado físico, que tenga bienestar. Un perro débil, enfermo, sin fondo físico, no será nunca un cazador brillante. Por ello ahora que la veda favorece a la molicie en los perros, tú debes actuar de tal modo que el animal no se convierta en un total inútil para la temporada próxima. Cómo conseguirlo es relativamente sencillo.

La comida es vida

El perro no es un hombre, así que olvidémonos de los restos de comida casera. Para que un perro esté bien alimentado las proteínas (carnes, pescados, huevos), las grasas (de origen vegetal y animal) y la fibra (verduras), además de minerales y vitaminas que componen su dieta, han de guardar unas proporciones adecuadas para la especie canina. Todo esto sería perfecto, pero hay un elemento perturbador: la ignorancia humana asociada a su deseo natural de obrar bien. La proximidad con nuestro perro nos lleva a pensar que sabemos lo que necesita, lo que le gusta y esto suele conducir a errores, a dar al perro una alimentación similar a la propia. El sistema digestivo del perro es muy diferente del nuestro. Su mandíbula está preparada para cortar la .carne, no para masticarla; no hacen una predigestión de los alimentos por acción de la saliva; su estómago está preparado para engullir presas enteras y su intestino es inadecuado para la digestión de una gran variedad de cereales.

Ello nos lleva a una conclusión precisa: la mejor alimentación es aquella basada en pienso seco de calidad. En los últimos treinta años los productos elaborados por los grandes fabricantes de alimentos para animales han mejorado las condiciones de vida de nuestros perros. De la simple supervivencia, con el aporte mínimo necesario para mantener al animal en vida, se ha pasado a la verdadera alimentación, que permite tener un animal activo y deportivo.

Un perro de muestra es ante todo un animal deportivo y, como todo atleta, debe recibir un tipo de alimento cuando está en activo y otro diferente cuando no trabaja, pues las especificidades nutricionales están siempre ligadas al esfuerzo físico. El trabajo generado durante la temporada de caza o la competición son inductores de un gasto energético específico que disminuye durante la veda. Ello nos impone en la práctica establecer un plan de alimentación anual con un periodo de reposo (veda) en el que damos alimento de mantenimiento de buena calidad y un periodo de caza con un paso progresivo a la alimentación de trabajo. El paso de uno a otro tipo de alimentación debe hacerse como mínimo en una semana. En términos generales el alimento que le vamos a dar a nuestro perro durante estos meses de descanso ha de cumplir los siguientes requisitos:

• Debe suministrarle una energía de gran calidad y en cantidad adecuada.

• El volumen y peso del bolo intestinal debe ser lo más pequeño posible (alimentos hiperdigeribles) para evitar la torsión gástrica.
• Mantener un estado de hidratación adecuado del animal (el agua es vida).

Prevenir mejor que curar

Como partimos del presupuesto de que nos encontramos con un animal sano nuestra preocupación va a ser la prevención para que el perro no contraiga enfermedades. Para conseguirlo contamos con las vacunas y los programas antiparasitarios, además de la alimentación adecuada que ya he mencionado.

Un hogar donde descansar

Existen en el mercado gran variedad de casetas y jaulones o boxes para perros. muchos de ellos son una buena opción. Los formados por elementos modulares que combinándose entre sí, permiten montar el diseño más idóneo a las necesidades que tengamos, sea uno o varios los perros, de modo que obtengamos las dimensiones apropiadas que permitan la estancia cómoda de los animales. Es conveniente que sean galvanizados para que no se oxiden.

El alojamiento de los perros debe reunir las condiciones de salubridad y comodidad esenciales para el buen mantenimiento de los animales. Debe estar situado en un lugar sano, ni frío, ni caluroso, sin humedades, que no emita olores desagradables a la vivienda y que nos permita su control para evitar hurtos. La perrera debe estar bien orientada, de modo que aproveche el sol y al resguardo de los vientos dominantes en la región, manteniendo todo el año
no una temperatura regular al abrigo de los rigores de las estaciones. Se situará en una parte elevada del terreno, sobre suelo seco, con buen drenaje, y ligeramente alzaada sobre el mismo. Daremos mayor importancia a la economía que a la estética.

Cuidaremos que en el lugar elegido no haya edificios colindantes que proyectan excesiva sombra sobre la perrera, que debe permanecer soleada en invierno y protegida del calor en verano. La orientación idónea es con su parte más larga dispuesta en dirección este-oeste, cuidando que la puerta de la caseta queda de cara al máximo de insolación y al abrigo de los vientos o la lluvia, pero siempre al abrigo de los vientos del norte.

Un atleta siempre en forma

Un error demasiado frecuente es condenar al perro a la más absoluta inactividad hasta el reinicio de la temporada de caza. El perro, como todo atleta de élite, necesita un ejercicio de mantenimiento que permita que su sistema óseo y muscular no se atrofie. Pero además es conveniente que la educación básica. los ejercicios de obediencia que permiten controlar y manejar al perro. se practiquen con periodicidad para que el animal no termine por olvidarlos. Es necesario reforzar los comportamientos aprendidos para que no acaben perdiéndose. Dedica cada fin de semanas un par de horas a esta labor y ya verás cómo lo agradeces cuando puedas sacar de nuevo al perro de cacería. Esta sencilla y saludable práctica nos asegurará el año próximo un perro en perfectas condiciones físicas y psíquicas lo que repercutirá en un mejor trabajo cinegético desde el primer día.

Y no olvides que los perros son animales básicamente perezosos, a los que disgusta el ejercicio sistemático y no sienten ninguna atracción particular por correr si no eres capaz de crear una buena motivación para ello. Así que no creas que tu perro estará en buena forma por mantenerlo en un corral de buenas dimensiones; como todos los perros, se pasará la mayor parte del día tumbado, a la espera de que le ofrezcas un motivo para moverse.

Eduadro de Benito

 

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En el número de octubre:

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  • La calidad del lance
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