Jaque mate a la caza en el Alto Tajo

Nos hemos acostumbrando a recibir noticias que supongan restricciones al modo en que practicamos la actividad cinegética, normalmente por una legislación cada vez más intervencionista. Es claro que corren malos tiempos para la caza y de no cambiar, el panorama va a empeorar, y mucho.

José Rubén de Vicente | 01/04/2011

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La posible modificación del Reglamento de Armas y la incidencia de la crisis económica son meras anécdotas si las comparados con el problema que vengo a comentar y que, aunque no nuevo, crece en importancia y afectará a todos los que practicamos la caza en terrenos abiertos, sea mayor o menor. Se trata de las indemnizaciones millonarias que exigen a cazadores por daños producidos a los cultivos por animales de caza mayor y a veces de menor, y de las reclamaciones económicas derivadas de ello.

Esta vez la comarca afectada es la de Molina de Aragón, en la provincia de Guadalajara, coincidiendo en parte de la superficie ocupada por el Parque Natural del Alto Tajo, resultando afectados muchos de los pueblos que la integran y que nos consta alcanza casi la veintena según veremos más adelante.

Como ya ha ocurrido en otras provincias españolas, la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados (Agroseguro), ha incluido en su Póliza del Seguro Integral de Daños, los producidos por fauna cinegética, lo que ha provocado inmediatamente un aumento de la siniestralidad y consecuentes reclamaciones económicas a los titulares y arrendatarios de los acotados en virtud de lo señalado en el artículo 33 de la Ley de Caza, el artículo 17 de la Ley de Caza de Castilla–La Mancha y en el Derecho de Repetición reconocido en la Ley de Contrato de Seguro.

De momento se trata de reclamaciones extrajudiciales, que a buen seguro terminarán en los Juzgados por resultar insatisfechas por vía pacífica las aspiraciones económicas de la aseguradora.

El proceso seguido es el siguiente: tan pronto como el agricultor detecta el daño en su cultivo, y previo a la recolección, da parte a la compañía para realizar informe de las causas, el alcance del daño y su valoración. Aprobado unilateralmente el siniestro, la aseguradora anticipa al agricultor un dinero que posteriormente será reclamado a quien considera responsable del perjuicio. En nuestro caso, por tratarse de animales de caza mayor que forman parte de un acotado, atendiendo al criterio señalado de la ley de Caza Nacional y de Castilla–La Mancha así como a la procedencia del animal (según sentada jurisprudencia), será reclamado a los titulares de los arrendamientos cinegéticos.

Lejos de entrar en un estéril debate jurídico sobre la responsabilidad o no de estos últimos, es preciso recordar la que tiene la propia Administración, de momento nunca reconocida por los Tribunales, sin duda por temor a un aluvión de reclamaciones consecuencia del obsoleto concepto sobre "Gestión Medioambiental" que poseen técnicos y funcionarios de las distintas administraciones regionales, en ocasiones adictos a trasnochadas corrientes ecologistas o de escasos conocimientos prácticos, cuyo criterio siempre prevalece por razón del cargo en contra incluso de la opinión facilitada por forestales informantes de las necesidades de la zona, y que en el pasado produjeron, sin reproche social ni responsabilidad por razón del cargo, desastres ecológicos como la epidemia de sarna de Cazorla o Sierra Espuña; explosiones demográficas imparables como la del ciervo en Cabañeros o la cabra en Sierra Nevada y tantas otras cuyas nefastas consecuencias nunca asumidas como pésima gestión medioambiental por parte de los funcionarios– técnicos–políticos de turno.

Esta gestión también se materializa en los planes técnicos de caza como instrumentos que limitan taxativamente el número de capturas por especie, sexo y año de cada acotado. Es costumbre de la Administración responder con la negativa a descastes solicitados como consecuencia de un repunte de la población animal u otra petición extraordinaria que quede fuera de estas planificaciones, justificada como de carácter urgente por daños provocados por una especie concreta (en nuestro caso ciervo hembra), bien en sembrados, bien producidos por siniestros en colisiones de tráfico, o cualquier otro, cuya responsabilidad es siempre del acotado.

La realidad supone reconocer un desequilibrio entre machos y hembras de ciervo, con excesiva población de estas últimas, incrementado de manera exponencial cada año que pasa.

Situación en la comarca del Alto Tajo

En la comarca del Alto Tajo es muy frecuente la modalidad de arrendamiento de los derechos cinegéticos por virtud de contrato derivado de adjudicación por subasta pública, unas veces por personas foráneas que encuentran en la zona disfrute a su afición en un maravilloso entorno natural poco alterado, sin vallados ni límites entre cotos más allá que un camino, barranco o regato, constituyendo en superficie una de las comarcas cinegéticas españolas más interesantes de caza pura en total libertad y otras muchas por lugareños e hijos del municipio en asociaciones locales.

Comarca plagada de minúsculos pueblos al borde del abandono, sustentados en parte por las aportaciones económicas procedentes del arriendo de estos recursos ecológicos.

Es por ello que la estrategia de la aseguradora tendrá un efecto altamente perjudicial para su futuro próximo, pues recordemos que Molina de Aragón tiene un retraso poblacional y precariedad económica también destacable.

Los resultados negativos ya se comienzan a notar. En primer término, los afectados inmediatos (los titulares y arrendatarios de los acotados) habrán de hacer frente a cuantiosas reclamaciones económicas si no quieren verse demandados en los tribunales, incrementando además el gasto por efecto de las costas judiciales.

En segundo lugar, y como consecuencia lógica de lo anterior, se producirá el abandono de los acotados por renuncia de contrato como ya ha ocurrido en la localidad de Tierzo, acotado número 10.648, cuando la pasada primavera la Sociedad de Cazadores San Pascual, comunicó expresamente a la Delegación Provincial de Agricultura de Guadalajara su renuncia a continuar con la titularidad por temor a una reclamación económica que para su perjuicio ha sido recientemente cuantificada y notificada por importe de 13.600 euros.

En tercer lugar dejarán de realizarse las inversiones millonarias que los cazadores pagan por los arriendos, en pueblos sin apenas presupuesto para atender sus gastos municipales, constituyendo en muchos casos la única aportación "no subvencionada" de dinero.

Por otra parte se verá también afectada de manera severa el incipiente sector hostelero, además de otros puestos de trabajo indirectos no reconocidos.

La asociación Cazalta

Los afectados estamos tratando de aunar esfuerzos con la incorporación a la recién constituida Asociación de Cazadores del Alto Tajo, Cazalta, cuyo objeto no es otro que buscar salidas que permitan mejorar la actividad cinegética en la comarca, proponer actuaciones para compatibilizar la caza y la agricultura brindando defensa jurídica a los afectados, minorando en lo posible la repercusión de semejantes reclamaciones.

Cazalta ha solicitado la mediación de la Oficina Comarcal de Agricultura de Molina de Aragón como cabeza de comarca, y de la Delegación Provincial de Medio Ambiente de Guadalajara. Sin embargo, a la vista de los resultados parece que les importa poco.

Esta asociación tiene ya constancia de que las reclamaciones extrajudiciales son una realidad y las cuantías millonarias que se plantean cuyo detalle se reflejada en el cuadro adjunto, harán plantearse a más de uno ir a cazar a la comarca.

Tenemos constancia de que los pueblos
señalados son afectados, si bien hasta el momento, no ha sido posible obtener más datos por diversas razones.

Es costumbre en dirigentes políticos regionales (José Bono o José María Barreda), encontrar argumentos sobre los parabienes derivados de la actividad cinegética en las zonas rurales, y defraudarlos con políticas contrarias a las predicadas.

Otras comunidades

Sabemos que este problema es también extremo en otras comunidades y que tan solo la Diputación Foral de Vizcaya ha aprobado la implantación de indemnizaciones para los agricultores que sufran daños en sus cultivos causados por los corzos, con ayudas que podrán alcanzar el cien por cien de las pérdidas.

En la comunidad de Aragón son ya muchos las reclamaciones sin solución, y también las derivadas de colisiones en todas las comunidades autónomas.

La dispersión legislativa y tendencia jurisprudencial de las diversas Audiencias Provinciales, agravan el problema contribuyendo con mayor inseguridad jurídica. La Real Federación Española de Caza podría plantear un seguro para el cazador que cubra la supuesta eventualidad, pero lo cierto que es que no existe solución a corto plazo, motivo que justifica de manera urgente la movilización del sector como ya se hizo ante la aprobación del Proyecto de Ley de Espacios Naturales, que hizo recular de sus pretensiones a la entonces ministra señora Narbona. Tenemos argumentos y masa social para provocar una reacción institucional. Es preciso provocar la complicidad de dirigentes y personajes mediáticos, de instituciones del sector e incluso de políticos, da igual su color, que conciban el problema y planteen soluciones.

Pudiera pensarse que este artículo es pesimista y obsoleto sobre todo a la vista de la inesperada creación en el Ministerio de Agricultura de una "Mesa de Trabajo" (así la llaman) para la generación de un "marco de entendimiento" entre partes afectadas. A resultas de esta iniciativa ha instado a Agroseguro a paralizar sus reclamaciones (que no es poco para empezar), en tanto se da una solución a la compensación por daños.

Lejos de dudar de las buenas intenciones de los políticos, nos parece algo oportuno que haya salido a la luz en este periodo preelectoral en que nos hallamos, habiéndose arruinado ya la actividad cinegética de diversas comarcas en Castilla.

No obstante, apreciamos el talante mostrado pero denunciamos que la solución definitiva pasará solamente por una modificación legislativa, en tanto que es Agroseguro al momento presente la entidad preocupante, lo serán en el futuro cientos de ellas (individuales o colectivas) realizadas por agricultores afectados buscando compensaciones a los daños producidos en sus cosechas, pues no olvidemos que con la ley en la mano obtendrán sentencias favorables, como también ocurre con las reclamaciones derivadas por colisión de animales en accidentes de tráfico.

La fuerza de nuestro colectivo ha de ponerse a prueba exigiendo soluciones definitivas.

Mientras todo esto llega, el Alto Tajo se hunde un poco más.

José Rubén de Vicente

3 comentarios
01 abr. 2011 22:12
guara2
José Ruben, el asunto está solucionado: Los cotos pueden hacer un seguro que les cubren los daños agricolas producidos por especies cinegeticas, parte del coste de la poliza está sufragado por el MARM otra parte esta sufragada por la comunidad autonoma a la que pertenezca el coto y la parte restante por el propio coto.
Pedir información en vuestra comunidad autonoma y poner en marcha este seguro.
03 abr. 2011 19:21
CONTRERAS
buenos dias, yo soy el nuevo presidente del coto de mi pueblo un coto pequeño que solo somos 15 socios y pagamos un modico precio por salir a pasear, ya que caza ay poca, lo que pasa que en verano ay un agricultor que le da por sembrar guisantes, trigo chamorro(sin raspa)y girasoles, lo que ocurre es que en primavera y verano los jabalies le producen daños(como no, son animales libres y tienen que comer)nosotros pedimos esperas que suele llegar el permiso cuando el daño esta hecho,por aora no hemos tenio que pagar daños cuantiosos. lo que pasa esque en sociedades tan pequeñas y con pocos recursos al pedir daños se veran los terrenos libre y como consecuencia mas animales al no haber ningun control y mas daños, pero no ay sociedad para pedir daños. expuesto lo que dueria decir, solo me gustaria saber donde puedo ir a preguntar por el seguro para los cazadores y haver de que manera podremos salir los cazadores a los que nos gusta salir al campo y disfrutar de buenos momentos, el coto esta en la provincia de cuenca. un cordial saludo y gracias por todo lo que nos haceis llegar a los cazadores desde esta paguina.
07 abr. 2011 22:25
CHIMOAB
Particularmente soy titular cinegético de un coto en la provincia de Cuenca, igual que el anterior comentario.
En mi coto la población de conejos ya es descomunal. Ni se imaginan los que hay!.
Los daños en las parcelas de cebada, trigo y guisantes de la propia finca ya producen pérdidas tremendas. Daños cuantificados por decenas de hectáreas, las cuales ni me planteo la posibilidad de cosecha alguna.
Pero el problema no solo lo tengo en mi propio coto, sino que los daños se propagan a las fincas colindantes, igualmente sembradas de cereal.
Las quejas ya son claras de los vecinos. Inicialmente de forma amistosa se están dejando caer por el coto para ver si les puedo compensar económicamente, acción que no puedo realizar. Para posteriormente y con seguridad, vendrán con la denuncia formal en los tribunales.
Las solicitudes de control de conejos, en estas fechas solo se autorizan con hurones y redes. De escopeta no se quiere ni hablar.
El monte que tengo, denunciado en varias ocasiones, está provisto de una vegetación tan espesa que es imposible poner redes para capturar los conejos.
Pedí que me concedieran ayudas para limpieza de monte. Este año veremos a ver.
Pero a fecha de hoy, con hurones y redes no soy capaz de controlar prácticamente nada.
Ojalá pudieran dar una ayuda para vallar las parcelas de monte que se encuentran junto a los sembrados.
Esta podría ser una fantástica ayuda, pues con unas mallas de 1,20 metros de altas podrían frenar con seguridad la voracidad de estos conejos.
Todos sabemos que los conejos comen A TAJO, en diferencia de otros como las liebres (aquí y allí). Por tanto, en los sembrados se puede observar claramente dónde tienen las querencias mayores.
Sería en estas zonas donde se pondrían los vallados.
Sé y he visto también, como en algunos sitios, los conejos son capaces de saltar la vallas, pero con esta altura de 1,20 m libres, y bien sujetas o enterradas en su parte inferior, se controlaría bastante el asunto.
Quizás sería una buena opción de ayudas, ahorrando costes en seguros e indemnizaciones. Además de que esta solución se postpondría en unos cuantos años, mientras las vallas se deterioren.
Además, con la autorización de escopeta, el titular cinegético que es el primero que quiere conservar la caza y la cria de las perdices en el campo, sabrá perfectamente como ejecutar las acciones. Ayuda mucho en las esperas.
En fin, es mi opinión personal.
Un saludo a todos

 

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