CZ 550 Safari Magnum

Continuamos el relato de nuestra última experiencia de caza en África, y esta vez tenemos como protagonista al rifle checo CZ 550 Safari Magnum, un arma de concepción clásica difundida y apreciada por todo el mundo.

Luis Pérez de León

Luis Pérez de León
Director de la revista Armas Internacional

15/03/2011

17672 lecturas

Afirmar que un arma es fiable y robusta implica lo mejor que puede decirse de ella en la práctica, y es que hoy hablamos de un rifle que goza de una excelente reputación incluso entre los cazadores profesionales, quienes por su experiencia aprecian las muchas características ventajosas de este rifle, entre ellas —y además— la que se relaciona con un más que interesante precio, muy por debajo de lo habitual en las armas de estos calibres.


El cerrojo del CZ conserva todas las características de fiabilidad y robustez que dieron fama al Mauser 98. Los dos grandes tetones ofrecen una ejemplar seguridad en el acerrojado, y el enorme extractor asegura también un funcionamiento irreprochable.

Hace sólo un par de meses que nos ocupábamos en estas páginas de otro destacado representante de la saga de rifles CZ, en concreto el impresionante modelo 750 para tiro de precisión. En ese artículo, como en otros que a lo largo del tiempo hemos dedicado a diferentes armas de Ceska Zbrojovka les hemos ofrecido diferentes datos sobre esta empresa, aunque creo no está de más recordar que hablamos de un muy importante complejo industrial fundado en 1936 en la ciudad de Uhersky Brod, íntimamente ligado al mundo de las armas a partir de entonces, y que desde la separación en dos repúblicas independientes de la antigua Checoslovaquia ha demostrado una incesante evolución que ha supuesto la aparición de nuevos, numerosos y destacados modelos en distintos tipos de armas —pues la producción de CZ abarca prácticamente todas las opciones, desde carabinas de fuego anular, a rifles de safari, pasando por las escopetas y las pistolas—, y que hasta ha conseguido títulos mundiales en el apartado de la competición.

A lo largo de los años la industria de armamento checa ha experimentado diversas reorganizaciones y cambios de nombre, destacando entre su amplia producción y en este caso el fusil de cerrojo VZ-24 (al que ya nos referimos en el artículo antes mencionado), que fue incluso exportado para dotar a los ejércitos de varios países, y que se encuadró entre los mejores de cuantos se han producido con mecanismo tipo Mauser-98 a lo largo de los años.


Tras una pausa para comer en el campo probamos el curioso Winchester 88 de Hannes. Es un arma de palanca que hace ya décadas no se fabrica y éste en concreto, de calibre .308 Win, ha sido modificado sustituyendo su cañón por otro mucho más largo y grueso con el que conseguimos excelentes tiros a 150 m. Como pueden ver, en su boca se aprecia otra peculiar modificación.

Tras la Segunda Guerra Mundial, y debido a la situación geopolítica de la entonces Checoslovaquia, la difusión de sus armas se eclipsó para Occidente durante un buen número de años, y aunque la fabricación de rifles de cerrojo prácticamente desaparecía del ambiente militar, sí debemos mencionar el nacimiento del rifle deportivo ZG-47, con acción Mauser, que se fabricaría hasta mediados de la década de 1960, cuando fue reemplazado por los modelos ZKK, dividiéndose éstos en las series 600, 601 y 602, en función de la longitud de su acción por los cartuchos para los que se fabricaban y que fueron progresivamente extendiéndose entre los cazadores de muchos países, precisamente porque su reputación confirmaba excelentes características.

Evidentemente, esas armas han supuesto la evolución hasta llegar a las actuales series 527 y 550 y las diferencias desde las 600 no afectan apenas a las robustas acciones mecanizadas desde bloques de acero forjado o a los cañones obtenidos por martilleado en frío, rasgos ambos que han influido decisivamente para acrecentar la fama de fortaleza y precisión de la que gozan los CZ. De hecho, la diferencia más sustancial se aprecia en el mecanismo de seguro y hasta en su modo de accionamiento, pues en los antiguos puede decirse que la palanca se accionaba curiosamente al revés que en la generalidad de los rifles, es decir, moviéndola hacia delante para poner el seguro y hacia atrás para disparar, lo que supongo no era del agrado de más de un usuario. Además, el acabado general era sensiblemente más tosco que en los modernos.

CZ 550 Magnum: mucho y bueno

Entre la muy amplia variedad de armas planteada por la empresa CZ, la actual serie 550 encuadra los rifles de caza dotados con acción larga que se ofrecen en muy diferentes versiones (desde los estándar, caja larga, varmint, magnum, etc.), y en una larga lista de calibres. Como sucede generalmente con otras muchas marcas no todas esas variantes llegan hasta nuestro mercado, aunque hay que reconocer que la empresa importadora de CZ para España (Aguirre y Cía. S.A.), pone a nuestra disposición un notable abanico de opciones para cubrir prácticamente todas las posibilidades, desde las destinadas al tiro de entretenimiento, competición, o hasta para la caza de todas las especies: desde corzos a elefantes.

En este caso hemos dispuesto de dos ejemplares pertenecientes a la serie Safari Magnum, cedidos por el importador y por Armería Española, de Madrid, respectivamente. Ambos son prácticamente iguales a excepción de que el Lux ofrece un rebaje en el puntal del guardamanos (a modo del característico Schnabell en muchos rifles centroeuropeos), mientras que en el Classic esta zona tiene un perfil redondeado, más al estilo norteamericano. También se aprecia una leve diferencia en la pequeña panza que se proyecta en la zona del almacén de la munición en este mismo, prevista para aumentar la capacidad de carga en un cartucho. Si debíamos apreciar otras diferencias en las maderas, por ser una de ellas de mayor lujo, lo cierto es que éstas no son muchas y ambas se presentan muy atractivas, bien realizadas, obtenidas desde madera de excelente nogal, y hasta más que generosas en sus dimensiones, incluso para permitir retoques personalizados a gusto de cada uno llegado el caso. Están recubiertas con una laca especial denominada Dedecryl para su mejor protección, aunque reconozco que su intenso brillo no es especialmente de mi agrado; pero esa es también una cuestión fundamentalmente estética.

No obstante, hay que comentar que los 550 Magnum existen en otras variantes, como la Standard y Express, y que esta oferta no es la misma para Europa que para los Estados Unidos, donde la presencia de las armas checas —por calidad y por precio— se hace cada vez más evidente, y es que durante la época de la Guerra Fría, las armas fabricadas detrás del Telón de Acero no podían llegar a los aficionados estadounidenses, aunque no era infrecuente que más de uno pagara importantes sobreprecios a ciudadanos canadienses, que allí sí llegaban, para conseguir pistolas CZ-75 o rifles de esa marca. Hasta el propio Jeff Cooper hizo famoso un rifle customizado, basado en un CZ, para disparar un cartucho experimental de enorme potencia: el .460 G&A.


Elandsbosch, en la provincia de Limpopo, ofrece desde hace años magníficos safaris en cuanto a calidad de caza y todo lo relativo al alojamiento. En la foto vemos su lodge principal.

Pero siguiendo con las diferencias entre mercados, de hecho en el Viejo Continente la opción de calibres para estos rifles es sensiblemente más reducida desde la propia página web de CZ, mientras que la opción es mucho más variada en la de CZ-USA, incluso con variantes de rifles que no aparecen en la publicada desde la República Checa: unos que precisamente se llaman American y hasta con la posibilidad de montar culatas sintéticas en los Magnum.

En todo caso en esta familia están disponibles un buen número de calibres, como por ejemplo los: .30-06 Sprg, .300 H&H Mag, .300 Win Mag, .338 Win Mag, 9,3x62, .375 H&H Mag, .375 Ruger, .404 Jeffery, .416 Rigby, .416 Ruger, .416 Taylor, .425 Westley Richards; .450 Rigby; .458 Win Mag, .458 Lott, .500 Jeffery y .505 Gibbs, entre los que yo he localizado, aunque me extraña mucho no haber visto la opción del .416 Rem Mag, habida cuenta de su creciente popularidad y existiendo otros tres que disparan los mismos proyectiles.


La culata del 550 Safari Lux tiene, incluso con "lomo de jabalí", un perfil un marcadamente más europeo que la del Classics, más neutra y habitual para los gustos norteamericanos. En el primero las anillas para la correa son fijas, mientras que en éste se han integrado los enganches para las desmontables.

Nuestras dos armas eran de calibre .458, sólo que una de ellas admite exclusivamente el clásico cartucho Winchester Magnum y la otra el .458 Lott, una evolución del anterior, sensiblemente más potente, y cuya vaina es asimismo más larga para acomodar una carga mayor y también para impedir que por error pudiera alojarse en la recámara del antiguo; algo en todo similar a lo que, por ejemplo, sucede con los .38 Spl y .357 Magnum de arma corta, puesto que con el rifle del .458 Lott sí se puede disparar el cartucho Winchester.

Esas dos armas nos sirvieron para conocer en directo sus detalles y características y para realizar las fotos de estudio que aparecen en estas páginas, pues la prueba ya sabía que iba a poder realizarla en Sudáfrica, una vez que había confirmado con Gerhardo Steenekamp (el dueño de Elandsbosch), que conservaba el CZ 550 Magnum del .375 H&H Mag que conocí el año pasado y que ya atesora una indiscutible "experiencia" cazadora.


Los rifles CZ tienen integrados en el acero de sus cajones de mecanismos las bases en las que instalar las monturas de los visores. La marca produce sus propios modelos, pero los carriles son los estándar de 19 mm, validos para otras muchas opciones. Las anillas que se ven en la foto son Warne, de acero y desmontables.

Centrándome en el comentario del rifle, ya ven que he hablado de mucho y bueno, pues realmente esa es la sensación que te ofrece este arma desde el primer momento, y es que hay acero y madera en cantidad y de calidad. Las dimensiones del cajón de mecanismos, el espesor de sus paredes, lo mismo que las del cañón y la caja-culata confirman un concepto que se puede repetir en prácticamente todas las piezas que conforman este rifle: robustez. Se trata de un arma grande y masiva, como realmente corresponde a un rifle de estos calibres de caza peligrosa, con un largo cañón de 63,5 centímetros que lógicamente influye en que el peso del arma ronde los cuatro kilos y medio, aunque también pondrá mucho de su parte para obtener todas las prestaciones balísticas de estos cartuchos.

Aún así, el rifle no es incómodo de manejar, sin olvidar que esos 1.000 gramos en los que supera a la generalidad contarán a tu favor en el momento del disparo. Cuando hablamos de lanzar balas de 500 grains las leyes de la física se hace todavía más sensibles en el hombro y si el retroceso del .458 Win Mag ya puede considerarse como severo, el del Lott (con la misma bala), marca una clara diferencia. Es de nuevo algo parecido a lo que antes comentaba entre el .38 Spl y el .357 Mag, y en el caso del rifle se agradece la ancha y gruesa culata por la que la energía pueda repartirse, lo mismo que la cantonera Pachmayr, si bien es cierto que hoy existen otras, como las de gel, que seguro harían aún más confortable el disparo.

Waterbucks: cuatro, nada menos

Demostrando el por qué de su nombre, estos antílopes acuáticos se encuentran siempre cerca de ríos u otras zonas húmedas, pues son de las especies que más necesidad manifiestan por el líquido elemento. Sólo los machos tienen trofeo y son animales de notable tamaño que hasta pueden sobrepasar el cuarto de tonelada, con cuernos anillados, aspecto majestuoso y con una piel cubierta de espeso pelo y grasienta. Precisamente por esa continua impermeabilización segregan una sustancia de olor penetrante y desagradable (como el almizcle), que llega a impregnar también su carne, igualmente grasienta, lo que no los hace nada recomendables para la cocina. Pese a ello, y por la espectacularidad de su trofeo, se cuentan entre los antílopes más demandados por los cazadores y son abundantes en muchas zonas, al menos la variedad común entre las cinco en que se clasifican según el Safari Club Internacional.

Por las características del terreno y por la densidad y calidad que nos habían confirmado, los cuatro cazadores decidimos aprovechar nuestra estancia en la finca del Free State sudafricano, antes de desplazarnos hasta Elandsbosch, en Limpopo.

En el número anterior ya comenté cómo nuestro amigo Javier había abatido un muy buen ejemplar. Le tiró desde unos 140 m, parado junto a un arroyo y al borde de una zona boscosa en la que el waterbuck se internó tras recibir el disparo desde el Sako 85 del .338 Win Mag, con cartucho Remington Safari y bala A-frame de 225 grs. Estuvimos rastreándolo varios minutos por una franja de ese espeso bosque, hasta que aparecimos en una gran extensión cubierta de alta paja, y lo vimos correr a unos 150 m. Javier vuelve a disparar dos veces y le secundo el tiro por indicación del profesional al ver que el antílope no paraba. Creo que Javier lo alcanzó con el segundo y yo también lo toqué. El caso es que ya tenemos un antílope acuático y francamente bueno.

A la mañana siguiente, muy poco después de amanecer, sería Diana la que se estrenaría con el Steyr del .300 Win Mag. Nos desplazábamos hacia una zona con grandes lagunas, cuando Hannes indica que bajemos del coche pues ha visto un waterbuck más que tirable. Comenzamos a subir una leve loma, cubierta de una paja bien alta, por supuesto, cuando a no más de 80 m se divisan unos grandes cuernos sobresaliendo de ella. El antílope está echado y no nos ha descubierto; su olfato no es de los mejores y además tenemos el aire de cara. Estamos inmóviles unos segundos pues el animal ya deja ver toda su cabeza y, confirmando un rasgo característico de curiosidad en esta especie se levanta por completo para ver qué somos, ofreciendo la posibilidad de un tiro perfecto: parado y totalmente de costado. Diana no se lo piensa dos veces, y según el profesional le está susurrando ¡Tira!, ya ha apretado el gatillo. El Waterbuck acusa claramente el impacto, pero sale a la carrera al otro lado de la loma. Recorrió unos 120 m y ya junto a él confirmamos que el tiro, perfectamente colocado, le había alcanzado directamente pulmones y corazón. De nuevo se confirma que la vitalidad de estos animales es impresionante, aunque todavía nos quedaba mucho por ver, como ya les contaré más adelante.

Apenas dos horas más tarde, y después de ver elands, cebras, hartebeests, ñues negros y otros representantes de la fauna africana, le llega el turno a Manolo sobre otro excelente waterbuck. Él utiliza un Sako Finnbear L61R en .338 Win Mag, que vuelve a demostrar sus prestaciones sobre otro buen trofeo (menos mal que pueden ver las fotos para confirmar que no exagero sobre la calidad de los animales), y el lance se produce de forma rápida y limpia, con un tiro casi de frente con el antílope parado a no más de 60 m, según apareció desde una zona boscosa, y otro de apoyo desde atrás cuando intentaba volver a ocultarse. Éste, con dos balas A-Frame de 225 grs, la primera mortal de necesidad en el pecho, apenas recorrió 25 metros.

El mío se hizo esperar hasta casi última hora de la tarde, en una jornada que de todas formas incluiría el abate de varios springbucks (que ya les diré lo divertido de tirar a piezas de 25 kilos, que no paran de moverse, a 300 m de distancia y con un viento fortísimo), y alguna pieza más. Tuvimos hasta la oportunidad de ver, en uno de los desplazamientos por aquella enorme finca que nos llevó en paralelo a una carretera, una curiosa construcción que terminó siendo un gigantesco polígono de tiro a 300 metros, seguramente con no menos de 80 ó 100 puestos, y es que estábamos en ese momento frente a las instalaciones de un Regimiento de Artillería del Ejército Sudafricano. Pensé en hacer una foto para mostrársela, pero lo dejé para la vuelta y fue un error, porque el regreso se produjo ya de noche y ni siquiera por aquel mismo recorrido.

Mi lance fue muy rápido tras horas esperándolo, aunque tuvo su gracia. De nuevo en el coche (menos mal) de un lado para otro y kilómetros buscando sitios propicios, cuando al salir de una curva en el camino, y a unos 180 m, nos enfrentamos a un grupo de waterbucks. Aquí no hay tiempo de bajarse ni de intentar aproximarnos… ya se están moviendo. Hannes me indica ¡el segundo por la izquierda! (y aprovecho para decir que TODO lo que nos dice Hannes es en inglés y con un fuerte acento afrikáans, con el problema añadido que esto puede suponer para quien no domina, en absoluto, la lengua británica, y con la velocidad que muchas veces él ha de imprimir a sus indicaciones), pero esta vez era muy sencillo y le he entendido perfectamente, además de que el bicho es sensiblemente más robusto que los que están junto a él. Hay que confiar en la experiencia de esta gente (que ya nos han demostrado que es mucha y buena), porque reconozco que no estoy apreciando el trofeo, sino intentando colocarle la retícula del Kahles según se me escapa. A Diana ni siquiera le ha dado tiempo a encender la cámara de video cuando el tiro ya ha salido y el antílope corre hasta que se pierde en la espesura.

Carrera todo terreno a todo cisco con el coche —que de vez en cuando te despeja y te anima… ¡Qué peligro!—, hasta que paramos a unos 500 m después de haber trazado un semicírculo a una zona muy espesa. Gerhardo me pregunta si estoy contento con mi tiro ("?"), y le respondo que juraría que lo he tocado, además de que no he visto polvo por el posible impacto de la bala en el suelo. Volvemos pisteando hacia la zona del lance y me extraña porque los veo muy rápidos, tanto que hasta se me escapan unos metros entre la vegetación. Por fin, Hannes me enseña una rama manchada de una sangre espumosa y muy roja (de pulmón), mientras me dice que le he pegado en el estómago (de nuevo "?"). Para colmo, Gerhardo me dice: ¡Te decimos que no tires y tú tiras… ya verás lo mucho que lo tenemos que rastrear! Vamos, que no entiendo nada. Nada, hasta que entrando en un hoyo natural de bastantes metros de diámetro, los dos sudafricanos me están esperando junto a un magnífico e inmóvil waterbuck.

Ellos han visto, desde el primer momento, que la bala ha hecho su trabajo; ha entrado por la zona central del costado izquierdo y, al estar el animal en cierto ángulo, ha cruzado su caja torácica, pero aún así ha recorrido más de 100 metros.

Lo que igualmente quedó claro, como digo en el video que grabamos junto al trofeo, es que también se había demostrado que en Sudáfrica existen bromistas un tanto mariquitas, una expresión cursi pero adecuada por lo jóvenes que son ambos, y sin perjuicio de que pueda cambiar según se vayan haciendo mayores. Pero vaya ojo que tienen los tíos.

Luis Pérez de León
Publicado en el número 327 de la revista Armas

Este artículo pertenece a la serie :

Steyr Mannlicher; volvimos a Sudáfrica

CZ 550 Safari Magnum

CZ 550: variedad de opciones

1 comentarios
16 mar. 2011 23:27
k98k
me encantan estos rifles,poseo dos 550 lux,en 270 w y 375 hyh,y desde luego no me arrepiento nada en haberlos adquirido,INDESTRUCTIBLES

 

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Ficha técnica: CZ 550 Magnum

• Origen: República Checa

• Fabricante: Ceska Zbrojovka (Uhersky Brod)

• Denominación: CZ 550 Safari Magnum

• Tipo de arma: Rifle de repetición por cerrojo

• Largo total: 1.180 mm.

• Largo del cañón: 635 mm.

• Peso: 4,3 Kg (.375 H&H).

• Miras: Alza de librillo con tres hojas y punto de mira en torpedo.

• Importador: Aguirre y Cía. S.A. (Madrid).

• P.V.P.: 1.150 Euros (julio 09).

Los cuchillos

Si en España los cuchillos de remate son toda una tradición para los monteros, es indiscutible que la presencia de un cuchillo entre el equipo básico de cualquier cazador es algo necesario más que recomendable.

Por supuesto que todos los componentes de nuestro safari (al igual que sucede en todas nuestras experiencias de caza), e incluidos los propios profesionales y pisteros, íbamos a llevar un cuchillo colgado de nuestro cinturón, aunque por las características del entorno y las especies, nada parecido a los de remate, por supuesto, y al margen de las navajas o herramientas multi-uso que considero indispensables.

Así las cosas, y habida cuenta de la pasión que algunos tenemos por los pinchos, pensé que no sería mala idea crear un cuchillo un tanto especial que además nos sirviera como recuerdo de la ocasión y hasta para obsequiar con ellos a los profesionales sudafricanos que tan bien se habían portado con nosotros el año pasado. Para ello conté con la fundamental ayuda de mi buen y antiguo amigo Eladio Muela (poco hay que decir a estas alturas de su marca), quien se prestó gustoso a dedicar unos buenos ratos de artesanía a mi capricho.

El cuchillo elegido como base fue una pieza tan sencilla como atractiva, funcional y robusto, con hoja enteriza, que en el catálogo de Muela se ofrece con diferentes cachas (maderas exóticas, asta de ciervo, etc.), y su nombre —el que yo mismo aporté hace ya años, como ha sucedido con otros muchos de Muela— es Kodiak. Es un excelente cuchillo de uso general, de tamaño suficiente, fuerte y manejable, que hoy se exporta a más de 60 países. Su acero inoxidable 440 está aleado con molibdeno y vanadio, perfectamente tratado en los procesos de templado y revenido en la fábrica de Argamasilla de Calatrava, donde los artesanos de Muela se encargan también de dar un acabado satinado muy práctico y atractivo a la hoja, además de un fenomenal afilado, por supuesto.

Unas muy breves indicaciones sobre lo que pretendía —planteando cachas de Micarta negra, espaciadores rojos y virolas de alpaca—, le sirvieron a Eladio para dar a esta serie exclusiva de 12 Kodiaks un toque tan distintivo como elegante, con un fenomenal trabajo en las cachas y complementado además con el sencillo pero muy atractivo motivo y texto que mi hija Diana creó para la ocasión y que ha sido grabado en la hoja de cada cuchillo, además de que en las virolas se grabarían después las iniciales de cada propietario.

Me constan los muchos aficionados a la cuchillería que hay entre los lectores de ARMAS y por ello mismo, por lo que nos gusta a los apasionados compartir entre nosotros la adquisición de nuevas piezas, me he permitido incluirlas entre estas líneas. A nosotros nos hicieron muchísima ilusión, lo mismo que a los sudafricanos, aunque nos dijeron que por su exclusividad eran piezas que no iban a salir de sus respectivas vitrinas, algo que ya suponíamos en todo caso.

Pero por si fuera poco, Manolo Bustos y un servidor contamos incluso con la suerte de disponer de otro fenomenal cuchillo que para la ocasión fue especialmente realizado por Rodrigo Mulero, el extraordinario artesano de la marca mallorquina 2G. Son cuchillos forjados a mano y realizados absolutamente de manera artesanal.

Rodrigo se reconoce un enamorado y especialista en recrear los diseños del mundialmente famoso norteamericano William Scagel, aunque sus manos son capaces de dar forma a una espectacular variedad y así accedió a fabricarnos dos soberbias piezas basadas en un diseño del no menos famoso Jim Loveless. La hoja enteriza está forjada desde acero 100 200, las cachas son de corazón de palo santo, y las virolas de alpaca decoradas y personalizadas. Fueron un magnífico regalo que agradezco en nombre de los dos desde aquí, reconociendo de nuevo el extraordinario trabajo demostrado por este artesano balear, cuya valía es ya apreciada en numerosos países.

Armas, caza y otras consideraciones

En relación con los breves relatos en los que les comento cómo fueron los lances con los diferentes animales, creo oportuno exponer un par de consideraciones: la primera es pedir disculpas a los lectores a quienes quizás no les agrade la presencia de esas capturas en nuestras páginas. Pero a ellos les pido también que entiendan que lo hacemos con el máximo respeto, el mismo que hemos siempre pretendido ofrecer para abatirlos, y es que esas imágenes son algo del todo consustancial con la caza, una actividad practicada por más del 40% de nuestros lectores, según sus propias respuestas desde las encuestas que hemos realizado a lo largo de los años, e independientemente de que esas especies cinegéticas supongan la base que sustenta la industria que se relaciona con las armas, los cartuchos, las ópticas, los cuchillos… todo aquello relativo al cazador, y que en definitiva es también la nuestra.

No obstante, y como seguro comprenderán, en nuestro archivo quedan otras muchas fotos que no vamos a publicar, y ello porque entiendo pueden ser excesivamente cruentas para la mayoría, y pese a ser del todo demostrativas y hasta didácticas de algo tan fundamental como es en nuestro ambiente la balística terminal o de efectos, y que creo es una de las principales asignaturas pendientes para muchos cazadores españoles a la hora de elegir el proyectil adecuado según la especie y la ocasión. Habrá algún detalle tan significativo que entiendo sí debe comentarse, pero sin imágenes que en todo caso quedarán para algún monográfico específico de caza que ya nos estamos planteando en nuestra redacción.

Por último, les hablo de cómo se produjeron los lances, con las dificultades y anécdotas que pudieron producirse hasta abatir la pieza. Pero que no se confunda nadie, somos sencillamente humanos y yo soy el primero en reconocer que puedo fallar de forma superlativa, que este año pinché un ñu azul enorme (que afortunadamente Hannes encontró varios días después de nuestro regreso y del que podré aprovechar su fenomenal trofeo, pues la piel fue arruinada por hienas, buitres y caracales); pero también fallé un impala parado a no más de 80 metros, lo mismo que otro de los cazadores disparó 10 veces a un springbuck para tener que terminar rematándolo a cuchillo, o como Diana se quedó más que corta sobre un gigantesco babuino sentado a no más de 50 metros.

Siempre hay excusas para los fallos (en mi caso la más dramática es la vista que he perdido en los últimos años, un problema que se incrementa al tener que disparar en situaciones precarias de luz, como me sucedió en varias ocasiones durante este safari), y de ellos tenemos que aprender. Pero no tendría sentido que les relatara las veces que unos u otros nos hemos quedado con cara de haba, a la vez que reconociendo que la caza es así, y que las cosas no saldrán como pretendes si tú no eres el primero en hacer TODO lo que te corresponde.