El perro de sangre: Dónde buscar

Un buen día de caza, en Sevilleja de la Jara tras tirar un cochino, durante el pisteo, el práctico andaba mascullando porque, aunque veía algo de sangre, no se fiaba que el animal fuese bien herido, ya que lo habíamos disparado un chaval de dieciocho años y una señora de cincuenta, por ese orden.

Juan Pedro Juárez | 17/02/2011

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No siempre, cuando están muy heridos, los animales se meten a terreno duro. En la imagen se aprecia un rastro entre el cereal en un pelado con una abundante aportación de sangre.

Argumentaba que el cochino no iba bien dado porque, en vez de irse a lo duro del monte, se había tirado por un trochil de venado. Según él, cuando un guarro se veía bien herido, siempre se iba a refugiar en lo más duro del monte. El jabalí apareció tres días después, en mitad de una pedriza, con tres impactos de escopeta y dos de rifle. Cuando se lo conté a Manolo, el Jaro, navalucillense de estirpe de guardas, me dijo que eso nunca se podía adivinar, porque los cochinos pueden, incluso, revolcarse en barro para refrescarse y se tapan y lavan las heridas. Argumentaba que las reses van a morir a sus querencias y que se quedan antes porque les llega la muerte. Bueno, pues ya se ha acabado el artículo de este mes. Ahora, en el resto de las mil palabras que me quedan por escribir, intentaré darle vueltas a lo de antes, pero la madre del cordero ya está dicha.

Años después…

El mes pasado, cuando salíamos de un rececho, nos encontramos con un vecino que venía por mitad de una siembra, con la cabeza de su cochino en la mano. Venía de pistearle y lo primero que dijo es que había perdido el rastro en una baña y si no hubiese sido por el perro no lo habría encontrado, porque se había revolcado y no había vuelto a dar sangre.


Un cochino herido se mantiene tranquilo mientras la manada sigue comiendo. Su instinto le mantiene unido a ella y se separará en caso de que no pueda seguirla.

Evidentemente, yo nunca he creído que los cochinos se revuelquen en las bañas con la intención de taponarse las heridas, yo he visto cochinos revolcarse en una montería, tras haber dado esquinazo a los perros. También pienso que cuando a un jabalí le da fiebre por la infección o se siente mal por la herida, su instinto, si no va acosado muy de cerca, le llevará a una baña, que es donde se solazan, relajan y, momentáneamente, se le alivian todas la molestias de picaduras y escozores de la piel. Los venados también se revuelcan en el barro cuando hace mucho calor y no se revuelcan cuando están heridos.


La cama que dejó el cochino de Alfonso mientras esperaba al resto de su manada. Al estar ésta dispersa, se levantó y volvió a la zona de encames.

Les recuerdo, una vez más, que aquí tratamos de buscar animales heridos que den muy poca sangre, para poder disfrutar del trabajo de nuestros perros. Por eso les hablo del barro, pero, de todos modos, hasta que consigamos tener ese perro maestro, debemos nosotros tener unos conocimientos, lo más vastos posibles, para ayudar al can o para hacerlo sin él. Hecha esta aclaración, queda otra más, que es que estos artículos están basados en una valoración propia y que lo bonito de esta actividad es ir aprendiendo uno mismo, con unas observaciones y unas apreciaciones que, generalmente, no son objetivas. Dicho lo dicho, no vayan ustedes a irse a buscar un cochino herido a una baña en espera de que vaya a curarse, ni de que no lo haga.

No es magia ni inteligencia

Los animales salvajes, por lo menos la mayoría de los que yo conozco, son territoriales, ya sea de forma estable, como los corzos, o migratoria, como venados y jabalíes. Salen de su encame y, según la época del año, van a beber, a bañarse o a comer, en un orden u otro. El caso es que durante un tiempo más o menos largo, a diario hacen casi lo mismo; eso es lo que se llama querencia que, evidentemente, cambia tras una montería.


Los animales salvajes son territoriales. En el caso del corzo no migran, por lo que siempre volverán a su zona a recuperar la tranquilidad, siempre y cuando la herida se lo permita.

Pero, generalmente, el primer impulso de los animales será ir de los encames a las zonas de campeo y viceversa. Por eso, lo más lógico es pensar que cuando un animal va herido, mientras se sienta con fuerza y no haya otros condicionantes, como perros, coches, otros cazadores, etc., irá a buscar su querencia, ya sea el encame o las zonas de campeo. Si es de este modo ya hay mucho que discutir, pero lo habrán podido comprobar en una pelota de venados parados en un pelado entre los que hay uno herido que sigue en el grupo esperando a que uno de ellos tome una dirección de huida. Un animal herido no va a Burgos; vuelve a su encame o se echa donde sea en espera de que pueda volver a él.

El caso del jabalí que les he explicado al principio, el del mes pasado, es muy ilustrativo, porque el cochino salió del encame, pasó la siembra y entró por una gatera a la finca de Alfonso, cruzó el olivar y llegó hasta el comedero. Al sentirse herido y no habiendo sido molestado más que por el disparo, volvió sobre sus pasos, salió por la misma gatera y cogió por el mismo trochil mientras que estaba esperando al resto de la manada, porque iba con hembras, se tumbó y cuando pudo se marchó a la baña, donde intentó quitarse las molestias que le acuciaban, ya que él no sabía que lo que le molestaba era un impacto de bala, y cuando se sintió débil se dirigió de nuevo a su zona de encame, aunque no pudo llegar.


Un cochino cobrado muchas horas después de haber sido disparado. Se cobró a cuarenta metros de donde se desencamó.

La baña no le curó las heridas, quizá le aliviase y dejó de sangrar, pero él siguió hasta que, cuando se notó muy débil, se metió en el primer zarzal que encontró para acostarse hasta su recuperación o su muerte. Su inteligencia, que era nula, no le dictó su forma de actuar; tan sólo su instinto le hizo volver al lugar donde, hasta entonces, había estado tranquilo pasando los últimos días cubriendo a las hembras. Olvídense de mitos y de animales dotados con el cerebro de Einstein.

Un conejo herido se intenta meter en el vivar, las liebres se cazan «a vuelta», las palomas tiroteadas vuelven al cimbel y los patos a su charca. Las reses, los corzos y los cochinos hacen lo mismo; lo único que ocurre es que cambian de zona de encame con más frecuencia, pero su huida es la misma. Conociendo el punto de partida, e intuyendo que el punto de querencia es más fácil pistear, lo único que ocurre es que, al sentir el final, puede ser que busque un refugio improvisado y se desvíe algunas decenas de metros. Así, podremos ir corrigiéndonos nosotros mismos y a nuestro perro para que, en uno de esos casos en el que todo lo anteriormente escrito se tuerza, nuestro compañero y nuestra experiencia nos ayude a enderezarlo.

Juan Pedro Juárez

1 comentarios
17 feb. 2011 17:35
JC  
Estoy muy de acuerdo con lo que escribe en este articulo excepto en un detalle en el que creo, bueno más bien estoy seguro, que se equivoca, empecemos por el detalle, los venados se revuelcan en el barro en todas las épocas, incluyendo el crudo invierno entre ellas, los he visto hacerlo muchas veces y la última el pasado sábado 12 de febrero, los grajos volaban bajo al igual que lo hacían los gorriones y el frío concordaba con el vuelo de esas aves, pero los venados se bañaban y no estaban ni heridos ni parecían febriles, a mi entender buscan eliminar parásitos, o al menos amortiguar su actividad, y aunque parezca mentira garrapatas tienen hasta en el más crudo invierno, menos pero las tienen; los venados heridos también buscan el agua y el barro, especialmente si están heridos en la tripa o si ya les ha subido la fiebre a causa de la infección, rececho mucho haciendo caza selectiva y lo he comprobado en varias ocasiones, pero puedo aportar un dato curioso al respecto, hemos encontrado en dos ocasiones venados entrelazados por la cuerna sin poderse separar tras una pelea en ambas ocasiones estaban metidos en el agua, unos en una charca y otros en el fondo de un cahorzo profundo de un arroyo, también hemos cobrado en el agua venados heridos a cornadas en sus peleas; las vacas y las yeguas heridas o enfermas hacen lo mismo.

El resto del articulo me parece estupendo y bien explicado, especialmente por esa aclaración de la inteligencia de los animales, ese mito tan extendido sobre ella, los bichos actúan por instinto y por conocimiento del terreno en el que habitan, si fueran inteligentes … quedaríamos pocos cazadores vivos; es completamente diferente buscar un animal herido recechando que hacerlo con uno herido en una montería o batida, como cambia mucho si el animal ha sido herido estando solo o en grupo, en mi experiencia el animal herido dentro de un grupo huye con el grupo hasta que las fuerzas le abandonan, no siempre es así pero si lo más frecuente, como es frecuente en el caso de los cervidos que al herido lo esperen los demás miembros del grupo e incluso que se paren cuando él se rinda, observando esas paradas he cobrado muchas reses; con heridas en las patas los venados y los gamos en invierno es relativamente frecuente que se curen, con los grandes fríos se infectan menos las heridas y las moscas no actúan, en esos casos si que vuelven a sus querencias, a lo más profundo de ellas, si la cobertura de monte no es buena en la querencia original la cambian por un espesar y allí permanecen quietos mucho tiempo, cuando salen están como sables pero dispuestos a continuar peleando por la vida y empiezan a comer.

Un apunte más por si sirve de algo, un jabalí herido en la mandíbula, incluso con la de abajo arrancada, puede sobrevivir mucho tiempo, incluso diría que en algunos casos años, a esos siempre debemos de buscarlos en el agua, al principio porque el frío parece adormecerles algo el tremendo dolor, y después porque prácticamente solo en ella encuentran algo de alimento para sobrevivir, plantas muy blandas, renacuajos y pequeños peces que se tragan enteros.

Espero que no le moleste esta pequeña rectificación, respecto a los baños de los venados, pero cada uno tiene sus experiencias y he intentado aportar las mías a su por otra parte estupendo artículo.

Cordialmente, JC

 

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