El futuro de la caza de la perdiz con reclamo

Esta milenaria modalidad de caza ha sido practicada de forma tradicional durante muchos años y dispone de un gran arraigo en aquellas comunidades donde está legalizada esta actividad cinegética.

Manuel Romero | 04/01/2011

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Uno de sus aspectos negativos radica en el desconocimiento profundo que existe por parte de aquellos que no la practican, algunos de los cuales se atreven a exponer opiniones en su contra, sin haberse informado y documentado previamente sobre esta  forma de cazar.

Entre los argumentos esgrimidos por parte de algunos sectores, que no titubean a la hora de posicionarse en contra de ella, está en señalar el enorme daño que causa a la población perdicera,  debido a la cantidad de parejas que se eliminan cada año en los puestos del reclamo, lo que teóricamente repercute negativamente al año siguiente en la densidad poblacional de la perdiz.

Hay que recordar, a todos aquellos que piensan de esta forma, que esta modalidad de caza se caracteriza precisamente por el escaso número de perdices que se tiran en una temporada, y las que se abaten en otras modalidades de caza disponen de la  misma capacidad reproductora que aquellas otras cazadas en el puesto del reclamo.

La caza de la perdiz con reclamo ha estado sujeta a continuos vaivenes políticos, a persistentes rumores sobre su supresión, a disposiciones legislativas que no la han beneficiado y también a ataques sin sentido, que han intentando dinamitar esta apasionante modalidad de caza. Es decir, son muchas las ocasiones en las que se ha cuestionado siempre su futuro.

A pesar de ello, y tras múltiples intentos fallidos, se sigue practicando, pues es una modalidad legal que cuenta con excelentes aficionados que saben cuidar, ya no sólo a sus reclamos durante todo el año, sino además tratamos de mostrar un exquisito respeto por el medio ambiente,  practicando siempre una caza sostenible.

No se nos debe de olvidar que esta modalidad de caza nos puede servir como  poderosa herramienta de gestión, sobre todo en aquellas zonas cinegéticas donde el envejecimiento de la perdiz es más que evidente. Con este sistema legal de caza se eliminan parejas estériles y machos que ni crían…ni dejan criar, favoreciendo las nidadas de aquellas otras parejas más jóvenes, que aún disponen en su plenitud de toda su capacidad reproductora.

Otro de los motivos que se exponen, para volver a situar el futuro de esta modalidad en el escalón de la incertidumbre, proviene de la Carta de Emplazamiento emitida por la UE a España. Esta misiva envenenada cuestiona su legalidad, al poner en  fechas coincidentes la puesta de la perdiz y la que corresponde con la práctica del reclamo. Ciertamente, es un error de bulto tratar de exponer paralelismos de este tipo, máxime cuando es obvio que no existe tal coincidencia.

De nuevo, nos encontramos con otro ataque a esta modalidad de caza, totalmente injusto. Otra vez volvemos a estar en el ojo del huracán al cuestionarse su existencia, dando así vida a la posible prohibición que siempre encuentra disponible el legislador de turno.

Ante este nuevo atropello nos cabe decir que esta modalidad de caza, además de ser una caza selectiva, milenaria, que hunde sus raíces en la tradición, es una caza sostenible que respeta escrupulosamente los ciclos reproductivos de la perdiz. Disponemos de numerosos argumentos técnicos, de variadas razones científicas y de sobrados elementos probatorios para rebatir idea tan descabellada.

¿Qué futuro depara a esta modalidad de caza? ¿Qué futuro tenemos todos aquellos aficionados que vivimos ilusionados todo el año cuidando nuestros reclamos, esperando vivir, durante la siempre corta temporada cuquillera, algún lance importante?

El futuro pasa por salvar este nuevo obstáculo que se nos presenta en nuestro camino, el cual estoy seguro que superaremos. Acostumbrados a los continuos ataques que sufrimos, los aficionados a esta apasionante modalidad de caza trataremos de pasar página a este nuevo lamentable episodio de acoso y derribo a nuestra modalidad.

Somos un colectivo de cazadores que nos caracterizamos por una enorme paciencia, que es la principal cualidad de todo aquel aficionado que se tiene por buen cuquillero. Nuestra modalidad de caza dispone también de buenos cimientos y de una enorme fortaleza que nos ayudan a vencer todos los vientos huracanados que tratan de derribar nuestra ilusión permanente, así como nuestra enorme afición.

En fin, los aficionados al reclamo de perdiz esperamos tener un futuro donde podamos seguir disfrutando de esta apasionante modalidad de caza, la cual nos mantiene en celo permanente durante todo el año.

15 comentarios
04 ene. 2011 17:50
-6
eurotaller
Es posible que algunos de ustedes lo hagan realmente como se debe,pero hay otros muchos que van al campo a por carne y no respetan como deben y lo primero que hacen es matar la hembra y si no matan la pareja a otro dia es lo primero que tienen en su mente.
04 ene. 2011 20:06
+1
BARBAS
BARBAS  
Es que esta Sociedad, tan democrática ella y tan interesada en contentar a las mayorías para acumular votos, olvida que la auténtica democracia es la que conserva, respeta y defiende la existencia de las minorías, el derecho del diferente y huye del totalitarismo, es decir combate, límpia pero ferozmente, el pensamiento único, uniforme, plano, expansivo y colectivista. Justo lo que no tenemos.

La caza del reclamo pertenece a una minoría de seguidores que NUNCA hemos sido sido capaces -ni, obviamente, jamás lo hemos pretendido - de acabar con la perdiz de campo, al contrario. SIEMPRE hemos sido perseguidos y ahora también, en esta llamada democracia, llena de carencias, incompetencias y resignaciones, a la que se aferra la mayoría aplastante y corrosiva, contra el diferente, en este caso contra nosotros, los aficionados al reclamo.

Ya esta bien de persecución del reclamo y de los seguidores de esta tradicional, dificil y maravillosa forma de entender la caza de la perdiz. Si, desde siempre, esta nociva obsesión persecutoria se ha mantenido, bajo todos los regímenes políticos en este, nuestro país, por lo visto también ahora, en la presente llamada democracia, se practica esa persecución desmedida, desproporcionada y aberrante, desde dentro del colectivo de cazadores y también desde los poderes públicos, ávidos de contentar a la mayoría de no cazadores o de cazadores de otras modalidades mas comunes, numerosas y, por lo tanto, políticamente mas resistentes al hachazo.

Por otra parte, ya es hora de que se vayan dando cuenta, los detractores de esta caza y de muchas otras formas de cazar minoritarias, de que, persiguiendo y criticando al cazador diferente, ponen en peligro la caza que ellos mismos practican y descienden un peldaño mas hacia la definitiva y prevista desaparición del cazador, pero no solo practicante del reclamo, sino de cualquier forma, método o modalidad de caza, a manos de esta sociedad, tan democrática que no admite al diferente y expulsa al pequeño competidor del disfrute de lo natural, en un alarde de totalitarismo, benefactor del urbanita mas manipulable. No estamos para estos lujos, los cazadores.

No nos engañemos, aquí lo único que pasa es que cada vez hay menos perdices (por razones que nada tienen que ver con la práctica del reclamo ni con los cuquilleros) y hay quien practica el: ¡quítate tu, que me pongo yo!, aunque para ello tenga que abrazar y escudarse en el falso interes colectivista de las mayorías, el falaz conservacionismo y llamarle a todo eso práctica democrática.

Al fin y al cabo son mentiras a las que ya estamos acostumbrados y funcionan estupendamente, en la sociedad actual, para cometer otro tipo de aberraciones sociales. La caza no iba a ser menos.

Por último decir que mientras sigan impunes todos aquellos poderosos estamentos cinegéticos empresariales -y demás entidades de la caza que les bailan el agua constantemente-, que han sido capaces, ellos SI, de lograr la práctica desaparición de la perdiz roja de nuestros campos, con sus manejos comerciales, no existe fuerza moral, ni razón política, científica o social suficiente que justifique la desaparición de la minoritaria caza del reclamo de perdiz. Sencillamente se trata de una mezquindad mas contra una parte de la caza y la demonización falaz de una minoría. Hacia todos estos manipuladores del bolsillo ajeno es donde habría que dirigir las miradas y las críticas de los cazadores, denunciando y pidiendo explicaciones del daño causado a la perdiz roja, nunca hacia un pequeño reducto de aficionados al reclamo. Ahí, en ese nicho de intereses, es donde habría que analizar, profundizar y levantar la alfombra, acerca de las causas de la falta de perdices en los campos españoles, por parte de las autoridades europeas. ¿Porque no lo hacen? ¿Esos son los demócratas impolutos de Bruselas, defensores del ciudadano, de la democracia pura y dura, de la diversidad, de la ecología y del diferente? ¿O es sencillamente el miedo al poderoso el que les hace arremeter contra el indefenso e irrelevante cazador reclamista?

Como tu dices, Maestro, mucha paciencia es lo que necesitamos, los cuquilleros. Tanta que llegara un momento, ante tanta mezquindad, que se nos acabe......pero seguramente a todos.

Gracias, Manolo, por apoyar nuestra pasión, defender a la perdiz y a los cuquilleros, con este magnífico y veraz artículo que te honra y confirma tu maestría.

Un fuerte abrazo,

José Antonio
05 ene. 2011 13:33
tibi
tibi   «La mejor de las vistas!!»
Manolo y José Antonio, pues haceis letras el sentir de muchísimos Jauleros.
Un fuerte abrazo,
David/Jaulero.
06 ene. 2011 12:37
pocosebo1
pocosebo1
parece mentira que en los tienpos que estamos, queden personas de esta indole pensando que nosotros los cazadores del pajaro,somos unos dañinos que salimos al canpo a hacer chicha,cuando en esta caza es un padecer constante durante todo un año los cuidados que ello conlleva,y para 4 dias que nos abren la veda,cuando no llueve, aire,nieve,frio,niebla etc... entonces no son 4 sino 2veces las que vas,mirar aver en la bolateria sino haceis mas daño durante 4 meses detras de ellas, enfin un saludo para todos los que aman esta caza y que se de bien este año
06 ene. 2011 18:54
jmramos55
Yo he practicado esa modalidad de caza y es cierto que se abaten pocos ejemplares, en algunas ocasiones pero no en otras, conozco un cuquillero que en año 2010 abatió 49 ejemplares. De todas las formas no veo donde está el deporte en esa modalidad, pero tampoco lo encuento en las batidas u ojeos. Los tiempos cambian, hoy en día no existen la candidad de perdices de otros años, la caza esta totalmente comerializada, lo que la perjudica enormemente. Cuando yo era pequeño en mi pueblo solo cazaban la jaula 2 peronas y eran dos personas de edad avanzada, hoy en día en el mimo pueblo la practican el 80% de los cazadores y esto si que hace un destrozo importante en la densidad de perdices. Aun se siguen atrapando perdices con la luz de noche, huevos de los nidos y todo ello porque los cuquilleros pagan a precio de oro este tipo de pajaros, ese tipo de caza, por llamarla de alguna forma, atrapa como la droga, conozco a determinados cuquilleros que no pueden esperar el comienzo de la veda y llevan dando puestos desde primeros de diciembre, por supuesto, ya han tirado pajaros, cuando no la banda entera, alguna collera que se ha quedado sola bien porque le quitaron el nido o porque lo perdieron, asi que creo que todo lo que lo que rodea este tipo de caza y a la del ojeo, no le acompaña la suficiente deportividad de la que quiere hacer gala hoy dia la caza. Por todo ello estoy totalmente en desacuerdo con la modalidad de la caza con reclamo.
06 ene. 2011 21:15
+1
Peliblanco
Peliblanco

no tengo por que justificarme,cuando práctico una modalidad de caza que es legal.
Asumo las criticas que pueda tener,y no pretendo que todo el mundo este de acuerdo con esta modalidad.
Como siempre Manolo R.,tus articulos son totalmente acertados.

Un saludo.
07 ene. 2011 11:17
+3
Pardal
Pardal  

En mi opinión, resulta imposible llegar a conclusiones razonadas cuando en un debate se mezclan ingredientes que no tienen por qué mezclarse, dada la nula relación que guardan entre sí. Obviamente, cosa distinta es que dicha mezcla tenga un objetivo final distinto, cual es el de no llegar a conclusión alguna o, lo que es peor, efectuar un complejo y disparatado ejercicio de funambulismo dogmático, en busca de justificar lo injustificable.

En el presente debate, nacido del cuestionamiento de la caza del reclamo, observo con desazón la mezcla explosiva que se produce cuando en el mismo tubo de ensayo se baten diversos conceptos, tales como "tradición", "caza", "gestión" y, para acabar de hacerlo explosivo, el detonante de la "ética", o siendo más exacto, las supuestas "éticas" personales.

En primer lugar, entiendo de una obviedad indiscutible que la tradición, por sí sola, en modo alguno puede justificar la continuidad de ninguna actividad humana. Ello es así, por cuanto el natural devenir de las cosas hace que el estado de las mismas no permanezca inmutable, sino que, muy al contrario, la propia naturaleza íntima de las circunstancias que rodean al hombre es cambiante, por el simple paso del tiempo. Luego, entiendo que habrá que convenir en que una actividad que en un momento prefijado fue correcta o, simplemente, aceptable, es perfectamente posible que en un momento posterior haya dejado de serlo, puesto que las circunstancias en que dicha actividad tiene lugar, han cambiado. Hasta aquí, no creo que pueda argumentarse en contra, con la única excepción a la que, vistas bastantes de las opiniones vertidas, cabe dar su cancha y que consiste en la constatación de un cierto sentimiento romántico muy ligado a la actividad cinegética, más concretamente, a la actual y catastrófica situación de la caza, y que lleva a la inocente confusión de renovar la vigencia del viejo aforismo que reza que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Cierto resulta y justo es reconocerlo, que la especie humana, por más que sobradas muestras ha dado históricamente de su sentido evolutivo y su adaptación al cambio, ha tenido siempre un cierto apego a ese concepto llamado "tradición", apego que históricamente ha sido causa y motivo de algo más que contrastes de pareceres, dada también la belicosidad que también nos caracteriza, lo cual ha venido en traducirse, habitualmente, en la constatación de que pocos cambios han tenido lugar, sin algún descalabro por el medio. No nos debe sorprender tampoco que, en los conflictos habidos por dicha causa, la defensa de la tradición ha venido siempre de la mano del sector de población a quién dicha tradición beneficiaba directamente. A título de ejemplo, cabe mencionar la abolición de la esclavitud en los estados sureños de U.S.A. y la dificultad de comprensión que aquejó a los terratenientes algodoneros, cuando un reivindicativo Tío, apellidado Tom para más señas, exigió su cotización al Régimen Agrario de la Seguridad Social, exigencia que, por descontado, atentaba directamente sobre la "tradicionalmente" admitida gratuidad de sus servicios.

En consecuencia, no parece posible dudar de que el recurrir única y exclusivamente al argumento de la tradición para justificar la continuidad de una actividad, calificándolo como de incuestionable y atribuyéndole, gratuitamente, una suerte de virtud curativa que no sólo justifica de manera absoluta la actividad debatida, sino que incluso llega a excluirla del menor análisis, no es aceptable. Y no lo es, por cuanto tradición y mutabilidad de las circunstancias que rodean a dicha actividad, son conceptos que, por definición, se autoexcluyen. Luego, el hacer intervenir el elemento de la tradición en el presente debate, aferrándose al mismo de forma exclusiva y dotándolo de unas milagrosas dotes justificativas, no es intelectualmente admisible.

Entiendo que no es necesario extenderse en demasía, para acabar concluyendo que las circunstancias que envuelven a la actividad venatoria no son las mismas hoy en día que hace cincuenta años y si concretamos dichas circunstancias a la vertiente de la evolución técnica, entonces el debate brilla por su ausencia. Ello no hace sino corroborar que la defensa amparada en el bastión de la tradición, no se sostiene.

En otro orden de cosas, y siguiendo con la premeditada y absurda mezcla de ingredientes insolubles, se nos pretende ligar una salsa con conceptos tan alejados como son el de "caza" y el de "gestión". Por más que es oportuno reconocer que en la mayoría de los casos, el segundo no hace sino favorecer al primero, no parece posible dudar ni por un momento acerca de que los parámetros éticos y morales de aplicación a cada uno de ellos son absolutamente distintos. Mientras que la caza no es entendible en la actualidad sin una estricta e inexcusable aplicación de los principios de la moral y la ética, entiendo que poco debate puede surgir en cuanto a la absoluta asepsia filosófica inherente al concepto gestión, muy especialmente cuando los criterios de gestión determinan la imperiosa y oportuna eliminación de parte de la población de una determinada especie cinegética. En este caso, no entiendo que quepan disquisiciones morales de clase alguna: lo que se tiene que eliminar, se elimina. Y aún en este caso, nos quedaría en el tintero la ética de los métodos de eliminación, que, por más que entiendo de obligado respeto, aparco voluntariamente por cuanto entiendo queda al margen del presente debate.

Reconduciendo el tema a la caza de la perdiz con reclamo, en estas mismas páginas podemos hallar la palpable constatación de que el calificar dicha actividad como de método de gestión, fuera de los carnavales no resiste disfraz. Aún reconociendo que no todo el colectivo de la jaula expresa su opinión en estos foros, en los mismos hemos tenido cumplida prueba de que lo que se estila es "la carambola", lance que más de un cuquillero se ha entretenido en describirnos, con el aplauso y la felicitación del resto del colectivo participante. En principio, y por más que abiertamente reconozco mis carencias en el campo de la gestión de la perdiz roja, no se me ocurre que ningún criterio de gestión dictamine la eliminación de sus parejas en época de celo (tanto más cuando no me consta que, ni siquiera entre las bíblicas siete plagas de Egipto, se halló la de perdiz roja )y mucho menos la de sus hembras, razón por la que se constata de forma evidente que la función gestora que infundadamente se atribuye a esta actividad, no deja de desprender un cierto tufillo justificador.

En consecuencia con lo hasta aquí expuesto, demostrada la nula solvencia de los argumentos de defensa basados en la tradición y en la gestión, nos quedaría el de incluir dicha actividad dentro del concepto de la caza y ello nos aboca a examinar si la misma cumple con esos mínimos exigibles, en cuanto a la observancia inexcusable de los principios de la moral y la ética, que entiendo de inexcusable aplicación como consecuencia de las circunstancias en que se desarrolla la caza en la actualidad.

No os canso más. El hecho de atraer un animal hacia el radio de acción de una escopeta del 12, sirviéndose para ello de una conducta natural momentáneamente alterada por su instinto reproductor, falta gravemente al debido respeto a las más elementales normas de la moral más relajada, con lo que la inclusión de dicha actividad en el concepto de la caza, resulta a todas luces improcedente.

Y si de esta forma se consigue vencer la natural resistencia física, única que la pieza de caza puede oponer frente al cazador, no parece posible obviar que se circunscribe dicha actividad a una suerte de competencia intelectual entre determinado sector de la población entabla con una perdiz, competencia en la que, aunque no siempre está tan claro, debería resultar siempre un claro vencedor.

Pardal.
21 ene. 2011 17:26
-5
eurotaller
Como comenta de que durante el periodo de veda vamos a la volateria, le damos sus ventajas a los pajaros, pero ustedes los matan sin poder defenderse.
24 ene. 2011 19:51
elcholai
tampoco es llegar y matar cuando estas en un puesto la emocion que se siente es tanta cuando entra una perdiz en plaza es incomparable.A todo esto gente energumera que vaya a terrenos libres los que queden y salgan con orzas llenas quedan pero la mayoria de sitios son cotos que ya contemplan el reclamo como una modalidad mas de la temporada asi que tranquilos que ahi perdiz para todos
25 feb. 2011 19:10
pota
buenas me gustaria saber si alguien sabe si esta permitido la caza con reclamo en la isla de Gran canaria si es tan amable de responder mi pregunta le ruego que me la conteste o aqui o en mi direccion de correo electronico muchas gracias




atentamente pota juan mena ramirez
07 mar. 2011 18:26
mipollo
mipollo  
Manolo y Barbas, Como diría mi paisano David Bisbal, "IMPRESIONANTE" los dos.
14 mar. 2012 02:46
valiente46
Si tienes un telefono movil con android estas de suerte porque ahora puedes tener el reclamo de tus aves favoritas en tu telefono en esta version GRATIS se incluyen los reclamos del Jilguero, Mirlo común, Pardillo, Perdiz Roja, Ruiseñor y Petirrojo.

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15 jun. 2012 00:32
+1
wenc75
Hace unos meses era un profano en la materia como me paso con la caza de galgos, eso si en ambas modalidades he visto una pasión y una dedicación por estas bellas artes de caza, me centro en el reclamo he estado grabando provinciales de c.real y toledo, regional de c. la mancha, y en varias ocasiones de caza con el campeón de españa antonio jimenez quien de primera mano me ha ido introduciendo a pasos agigantados en esta fascinare forma de caza, quien sabe si algún día no acabare yo cambiando la cámara por un reclamo. Solo deciros que aquí estoy para cualquier comentario o propuesta. Saludos.
16 jun. 2012 11:58
-3
betacurro
betacurro
El problema más serio que yo le encuentro a la perdiz con reclamo, es el expolio de huevos,robo de perdices con luz,etc. Todo esto hace que el reclamo me repugne, porque de todos es sabido que los cuquilleros suelen preferir(la mayoría) perdices de campo a las de granja.Muchas veces le he oído decir,"donde se ponga un buena perdiz de campo no se ponen 100 de granja". Cierto esto o no, es una creencia popular que provoca el robo de perdices salvajes donde todavía las hay, y que creo que esto le hace más daño a la perdiz, que la caza con reclamo en sí, de la cual sé qué es muy difícil abatir un gran número de perdices al año.

PD: dejémonos de tonterías, que nadie utiliza la caza de la perdiz con reclamo como gestión, es una defensa sin fundamentos.
04 ago. 2012 17:08
+5
linternero
El mayor enemigo de esta caza son los mismo compañeros cazadores qhe no la practican,casi siempre por ignorancia,no me quiero extender mucho,no soy escritor,solo dire que comparamos 2 ctos con la misma cantidad de socios y la misma extension al final de la veda en el coto que solo caze reclamo quedara 5 veces mas pajaros que donde cazen a voleteo por eso discutir sobre esto es ignorancia

 

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