Epagneul Bretón, un clásico en el cazadero

El epagneul bretón demuestra sus espléndidas cualidades tanto de perro de muestra como de colaborador, sin amedrentarle el trabajo en el agua. Virtudes que le han permitido ocupar uno de los primeros puestos en cuantas encuestas hemos hecho desde Federcaza entre los cazadores ¡Qué perro más completo y agradecido!

Eduardo de Benito | 05/10/2010

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No todos los perros de muestra tienen un cobro tan limpio como esta raza, espontáneo y sin titubeos, tanto en tierra como en agua y por la excitación que demuestran, yo diría que entregar la pieza es uno de los momentos de mayor felicidad para estos perros. Busca la pieza abatida, venteando con el hocico al suelo en busca del rastro si la pieza huyó herida, para cobrar finalmente y entregar el botín a su amo. Esa alegría es demostración de que el perro caza para el cazador, que al entregar la perdiz o la codorniz a las manos de su patrón está culminando toda la acción venatoria.

El cobro es innato en la raza, como una expresión de alegría, muy enérgico pero al tiempo con extremo cuidado, pues entrega la pieza sin rasguños, limpia e incluso viva si sólo quedó malherida. ¿Y qué decir de su pasión por el agua? No duda en lanzarse al líquido elemento a cobrar, le gusta el agua y es un buen nadador. Al tener de natural el instinto de cobrar, no precisa el trabajo de adiestramiento que exigen los británicos.

Especies migratorias

Todas las temporadas durante la media veda el bretón da un recital de buen hacer sobre las especies migratorias, tórtola, paloma, codorniz, pero sobre esta última puede calificarse como un genuino especialista. Muestra una pericia natural sobre la misma, perfecta adaptación al terreno de la misma y meticulosidad en su búsqueda. Animal duro, bien curtido, posee gran resistencia al calor como a la ausencia de agua, soportando bien la sed. Su buena velocidad, su inteligencia natural y su resistencia a la dureza de los páramos codorniceros le hacen elección casi obligatoria para el pleno verano, cuando se desarrolla la caza de media veda.

Cazar la codorniz exige del perro un nivel de especialización que muchas veces desdeñamos. Un buen perro codornicero debe tener aptitudes innatas para trabajar cuando el calor aprieta y vientos de verano, nariz con calor es mejor nariz, no se puede sofocar el animal con las altas temperaturas de la estación o en caso contrario poco va a cazar. Hay perros que a media mañana, cuando el sol estival aprieta de lo lindo, se arrastran cansinos en tanto que otros parecen frescos desplazándose entre los rastrojares del trigo con total soltura. Son esos perros que te encuentran los primeros un rodal de codornices tanto en el regadío como en el tórrido rastrojo, pues el bretón es de estos últimos.

La becada

Una de las características de la caza de la becada es la dificultad para los perros, su aliciente por el contrario es el irresistible atractivo que tiene para cazadores y perros. Las dificultades de los terrenos en que se encuentra este ave hacen que los problemas no sean pocos. La popularidad del setter inglés para esta pieza no es menoscabo para que otras razas no sean igual de estupendas con la dama del bosque. Son muchos los cazadores que emplean el bretón para esta pieza y de todos he oído grandes alabanzas para el perro.

Bate el terreno, muestra, patronea y cobra de forma eficaz

El bretón está dotado de una excelente nariz, una de las mejores entre los perros de muestra y la selección impuesta por las pruebas de trabajo ha supuesto una gran mejoría en este aspecto. No podemos olvidar que las pruebas de trabajo son el único método fiable con que el criador cuenta para seleccionar sus ejemplares respecto a las variantes funcionales. Su andadura y su búsqueda inteligente le permiten una perfecta adaptación a la topografía de la pieza, su reducido tamaño y su fortaleza le permiten sortear todo tipo de obstáculos, malezas, zarzales. lo que le convierte en un competente perro de muestra para el bosque.

Una cualidad característica de la raza, la estrecha colaboración que establece con el cazador, se hace aquí un valioso tesoro, de modo que el cazador recibe en todo momento información de lo que siente el perro, de lo que ve o husmea. Todas estas cualidades le hacen sumamente útil para la becada.

La perdiz

Caza de gran complejidad marcada por los terrenos, no se caza igual la perdiz en el monte que en las laderas, en los llanos cerealistas, entre viñas o en olivares. La gran dispersión de la pieza condiciona el trabajo de los perros. El bretón sirve a la escopeta y todo lo demás sobra, la mejor raza para la perdiz es aquella que las caza con prontitud, obediencia y a la distancia adecuada. Da mucha caza por su temperamento tremendamente trabajador y un perro que dé mucha caza es lo que todo cazador desea, un perro completo, que permita disparar mucho, que no se deje perdices amagadas en las lindes del camino. Sus cualidades para todo tipo de pluma no podían dejarle en evidencia en este caso y con la perdiz tiene fama de bueno bien ganada. Cabeza fría y corazón caliente, cuando sale a cazar lo hace para ganar.

Características generales

El epagneul bretón es un perro robusto, macizo y vigoroso, pero al mismo tiempo elegan te. La proporción entre cabeza y tronco es bien proporcionada. Su expresión es atenta, con viveza en la mirada y expresión de inteligencia despierta.

Se desplaza con galope enérgico y fluido, pero no continuado, que sabe mantener durante mucho tiempo y que le convierte en el más veloz de los continentales. El galope prolongado es un defecto que testimonia posibles cruzamientos indeseables. Su muestra es bastante firme, con una búsqueda amplia y metódica.

Es el de menor talla entre los epagneul franceses, con una altura entre 46 y 51 centímetros, ha sido definido como «el perro del siglo». El primitivo estándar fijaba una alzada de 56 centímetros, lo que despertó acaloradas controversias con los defensores de un perro de menor alzada, pues esta gran talla evidenciaba la presencia de cruces con los setter ingleses. Controversias que cesarían cuando en 1938 se optó por una alzada a la cruz de 48 a 50 centímetros en los machos y un centímetro menos en las hembras.

Algo de historia

El año 1896 se presentó un epagneul en la Exposición Canina de París, en el Jardín de Aclimatación, que es considerado corno el primer ejemplar de la raza en ser exhibido. Participó en un grupo heterogéneo de perros calificados corno «epagneuls diversos» y era propiedad del vizconde de Pontavice, M.M. de Cambur, un aristócrata conocido por su afición a la caza. En 1904 la raza vuelve a aparecer en exposiciones cuando el señor Patin expone un macho blanco y marrón. Pero no fue hasta 1907, año en que se presenta un lote de cría, que despierta verdaderamente el interés de los aficionados.

Ese mismo año se fundó en Laudéac el club denominado «Club de Epagneul bretón de cola corta». La raza sería reconocida por la Sociedad Central Canina francesa el 31 de mayo de 1907, aunque el primer ejemplar registrado en los libros genealógicos lo había sido mucho antes, se trataba de «Boy», un macho tricolor nacido el 8 de febrero de 1901. El veterinario Grand Chavin redacta el primer estándar racial, que aprobado por Arthur Enaud, presidente del Club, fue ratificado en la Asamblea de la asociación del 7 de junio de 1908. El estándar definitivo se debería al gran especialista Ronan De Kermadec, quién procedió a su redacción en 1938. Para De Kermadec la creación de la raza tuvo que producirse en las perreras del vizconde de Pontavice, aficionado a la caza de becadas y destacado importador y criador de setter inglés de Gran Bretaña. Al parecer cruzó una hembra setter inglés de manto limón con uno de los epagneul de su guarda de caza. En la camada nació una hembra blanca y naranja que el vizconde se reservó y sería el origen de la raza epagneul bretón.

La mayoría de los ejemplares nacían apuros y hasta 1933 sólo eran reconocidos corno epagneul bretón los perros que presentaban esta peculiaridad. Los colores primero admitidos fueron el blanco y marrón y el blanco y naranja, no siendo hasta el año 1956 que se aceptó el blanco y negro.

Eduardo de Benito

1 comentarios
05 oct. 2010 23:55
pcecilia
En el título sale "espagneul bretón", sobra la s no? hay que ver cuantos nombres se le ponen: hispano bretón, hispaniel bretón, español bretón...
Después en el artículo sale bien

 

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