La berrea

La época de celo del venado se conoce como la berrea, haciendo este término referencia al sonido que emiten los machos en celo y que es una señal dirigida básicamente a otros machos rivales.

Revista Hunters | 01/10/2010

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Se ha comprobado que también tiene efecto sobre las hembras y que les puede influir en que adelanten su entrada en celo, pero esto tiene un carácter secundario ya que el principal sigue siendo el de mantener a raya a losotros machos rivales sin necesidad de entrar en luchas constantes entre ellos (Clutton-Brock y Albon, 1979).

Se ha dicho que la tasa de berridos por unidad de tiempo está relacionada con la capacidad del macho en ganar una pelea, por lo que los rivales pueden decidir al interpretarlas, retar o no a su oponente (Reby y McComb, 2003).

El hecho de ser polígamos (un macho con varias hembras) favorece a la selecciónnatural al ser los individuos mejor constituidos los que contribuyen a la reproducción, pudiendo un macho fecundar a varias hembras en un ciclo reproductivo o berrea.

Durante este periodo los machos defienden sus territorios y sus harenes mitiendo fuertes bramidos que pueden oírse a kilómetros, siendo muy recuenteslas peleas con otros machos que en un momento de descuido intentarán acceder al harén (Soriguer et al., 1994).

Este periodo de celo o berrea suele durar alrededor de un mes y tiene lugar desde final de agosto, pero puede cambiar según la latitud y la climatología o por otras causas y desarreglos y retrasarse esta época hasta noviembre (1).

Los machos, que durante el verano habían llevado una vida tranquila y apacible, modifican ahora su comportamientoy se muestran nerviosos, intranquilos y agresivos (2), recorriendo muchos kilómetros cada noche y moviéndose igualmente durante el día, confundiendo de esta forma a cualquier inexperto que pensaráque hay más reses de las realmente existentes a la vista de las numerosas huellas. Hasta su modo de caminar varía en esta época y los venados que durante el verano marchaban generalmente al paso, ahora lo hacen a un trote corto manteniendo las patas levemente flexionadas.

Su aspecto externo también se altera en esta época y muy especialmente su cuello que se vuelve más grueso y en el caso del ciervo centroeuropeo adornándose con una barba a modo de melena aumentando de esta forma la grandeza de su imagen que los hace parecer más corpulentos, hecho que utilizarán como arma psicológica en las peleas que están por venir.

También se revuelcan en bañas donde igualmente orinan consiguiendo impregnarse de olor y barro tanto para desparasitarse como para hacerse notar entre sus rivales, hecho este que permite diferenciar, incluso a gran distancia, al venado que está en celo del que no lo está.

Otro cambio que se efectúa en los machos durante esta época, si bien más difícil de apreciar a simple vista, es que la laringe de estos se desarrolla para permitirles emitir su poderoso bramido. Tanto las glándulas lacrimales, situadas delantede los ojos, como las de las patas traseras, se activan para participar en los trabajos de marcado.

La forma de berrear de los machos varía en función de su edad y mientras que los ejemplares viejos lo hacen de forma profunda y ronca, los jóvenes lo hacen de de forma más aguda y breve, no obstante, estos últimos lo hacen más a menudo que los grandes machos y frecuentemente, al llegar el final de del periodo de celo, han enronquecido de tal forma que berrean con un tono tan grave como el de los venados viejos.

Los combates

Cuando un venado intruso planta cara a otro propietario de un harén, dirige hacia él las cuernas agachando el testuz para desafiarlo y caso de vencerlo, quedarse con su grupo de hembras. Los auténticos combates son menos frecuentes de lo que parecen y casi nunca se trata de verdaderas peleas a muerte, pues cuando golpean sus cuernas no lo hacen con el ánimo de herirse ya que lo que intentan es encontrar una buena postura para el pulso posterior en el que se empujan volviendo la cabeza intentando desequilibrarse mutuamente volcando al contrario hacia los lados o hacia atrás. Si uno de ellos por fin lo consigue el vencido opta por retirarse o reiniciar la pelea. El que resulte vencido definitivamente abandona y deja el campo a su rival.

Muy raramente un venado llega a matar a otro pues la configuración de las cuernas impide el golpe directo, además de detener dicha alineación el ataque rival. Sólo en el caso de poseer una larga y afilada cuerna sin ramificaciones podría introducirla sin muchos problemas entre las defensas de su enemigo. Al descartar que esta acción la pueda emprender un venado joven –vareto–, muy débil y ligero para desafiar a un viejo macho, queda como contrincante ideal el venado que por viejo ha sido desplazado y que a consecuenciade la edad su cuerna ha degenerado hasta convertirse en una larga estaca y una afilada luchadera. En casi todos los idiomas de Europa existe un término similar a asesino para designar a este tipo de venados.

Duración del celo

Como hemos dicho, la duración de la época de celo o berrea en una zona determinada suele durar alrededor de 25/30 días si todas las hembras entraran en celo en el momento adecuado y todas se encontraran en buenas condiciones físicas, pero si estas condiciones no se dieran y fueran entrando en celo de forma escalonada, la berrea se alargaría y si llegado el momento, las condiciones de ellas fueran malas en general –casi siempre por problemas alimenticios– entonces la berrea se retrasaría, siendo común el hecho de que, encontrándose la berrea en su punto máximo en una zona determinada, en el área vecina no se encuentre ningún venado berreando.

No es fácil adivinar por qué algunos días se oye berrear con fuerza a un gran número de machos y por el contrario otros, con una meteorología igual o muy parecida, el nivel desciende casi a cero cuando no al cero absoluto. Se dice que en estas variaciones influyen el humor de los venados, los cambios de presión atmosférica y un sin fin de teorías, cuando verdaderamente lo que ocurre es que este aspecto aún no se ha estudiado a fondo.

Estos retrasos, consecuentemente, producirán crías tardías que por lo general se desarrollarán peor que las que nacieron en el momento óptimo.

Cuando la hembra está en buenas condiciones físicas y el fotoperiodo se está acercando, esta empieza a producir ovulaciones cada 19 días aproximadamente (García et al., 2003) y si se quedan preñadas en estas primeras ovulaciones, la selección natural las favorece y tendrán sus partos en la época adecuada. Se suele considerar un buen año de cría si en verano más del 60% de las hembras adultas van acompañadas de su gabato.

La excesiva concentración de animales, las altas densidades y las actividades humanas, les provocan un estrés que causa disturbios poblacionales, pudiendo favorecer de forma negativa en que algunas ovulaciones no terminen en cópulas efectivas y por lo tanto en gestaciones, con el consiguiente retraso de los partos.

Cuando existen este desequilibrio poblacional y esta sobreexplotación, la berrea es un lamentable espectáculo al haber machos de todas las edades y condiciones con una desproporcionada dimensión de los harenes.

Diferentes estrategias

Se ha observado que en la mitad sur de la península Ibérica los machos emplean estrategias diferentes para conseguir a las hembras. Al contrario de lo que sucede en el centro y norte de Europa, aquí el celo ocurre en un momento –tras el largo, caluroso y seco verano–cuando la disponibilidad de comida es muy baja. Esto hace que las zonas o lugares que por alguna causa determinada tengan comida, se conviertan en focos de atracción para las hembras, lo cual es aprovechado por los machos que luchan por conseguir hacerse dueños de esos lugares tratando de retener a las hembras que allí llegan (Carranza et al., 1990).

Casi en cualquier área puede haber alguno de estos lugares, como cañadas y barrancos que mantienen hierba verde y húmeda durante la época seca, siendo normal que año tras año, los machos dominantes se hagan dueños de estos territorios con comida. Los machos ausentes de estos territorios, por su parte, tratarán de defender sus harenes o grupos de hembras, existiendo las dos estrategias que coexisten en casi todas las poblaciones de ciervo hispanicus, siendo nuestro territorio peninsular el único lugar donde se han descrito estas maniobras de aprovechamiento (Carranza et al., 1996).

¿Qué significa? La ciencia no tiene muy claro que significado tiene la berrea y el aficionado normal aún menos, divagando entre distintas conjeturas. ¿Es una llamada a las hembras? ¿Un desafío a los otros machos? ¿Es simplemente un acto de autoafirmación?, ¿la demostración de una inquietud interior? o ¿un mecanismo de excitación mutua entre los machos?

Personalmente opino a la primera cuestión que el macho no berrea para llamar a las hembras puesto que es él el que las busca y una vez encontradas las agrupa impidiendo que se vayan. También me parece extraño que si lo hacen para amedrentar a otros machos y así permanecer solo con el harén, con el hecho de berrear no sólo no lo consigue sino que está indicando con su actitud orientar a sus rivales sobre la situación de su harén. Quizás sólo sea un acto de
arrogancia y únicamente lo hagan para dejar patente que ese es su lugar y que nadie ha logrado desalojarlo de allí, pero por otra parte también berrean los animales jóvenes que carecen de hembras y tampoco tienen motivos para sentirse orgullosos. Hay también quien dice que la berrea es una forma de manifestar excitación y un motivo para acrecentarla. Realmente creo que no es ninguna de estas cosas de forma particular y sin embargo tiene algo de todas ellas en general.

Para terminar, nada mejor que las palabras de Miguel Delibes que, impresionado por la escena, dice: «Se inicia el periodo de amores… los venados en solitario andan mucho y con el cuello estirado y ladeando la cabeza, bebiendo los vientos como un perro de caza en un intento de descubrir mediante el olfato la presencia de ciervas enceladas. Aún antes de encontrarlas berrean cada poco tiempo, rascan el suelo con las patas anteriores y producen en conjunto una poderosa sensación de fuerza, armonía y violencia» (3).

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En el número de enero:

  • Leones de Melopo
  • Entrevista Antonio Reguera
  • ¿Qué pasa en Irán?
  • Ummimmak en el Círculo Ártico

 

 

Notas

(1) Coto Doñana (Huelva) agosto 1971
– Los Claros (Ciudad Real) noviembre
2004 (datos del autor).

(2) Dice el marqués de Laula que el
ciervo en berrea vive en un constante
estado de excitación que lo convierte
en una máquina de producir adrenalina.
La técnica de la caza del venado en
berrea. Cap.XII, Pp. 165-177. Marqués
de Laula, en La técnica de la caza en
selvas y sabanas. Juan Luis Oliva de
Suelves. Nyala. Sevilla, 2001.

(3) Los venados de nuestras sierras.
Olivo. Sevilla, 1977.