¿Existen osos gigantes en Terranova?

Más de la mitad de los cazadores de osos negros se vienen con osos pequeños por el dichoso problema de diferenciación de tamaños. Ocurre muchísimo. Pero es el cazador quien decide y se juega su trofeo. Nadie más que él. Lo que pasa es que hay que estar donde los haya grandes y tratar por todos los medios de evitar confusiones. Y, a pesar de todo, no siempre se consigue.

Juan Gustavo Ramón | 06/09/2010

8079 lecturas

Determinar a simple vista si un oso es de buen tamaño es una tarea harto complicada, y más para un cazador que no los haya visto ninguna vez. Siempre se dan instrucciones antes de la cacería y se trata de orientar a los cazadores, que si las orejas, que si el tamaño respecto al bidón, que si los movimientos, que si la cabeza mas baja que los hombros, etc. Pues no hay manera. Le sacuden cada estacazo a los bubus que los ponen del revés.

El problema, desde mi punto de vista, es que se puede distinguir muy bien un oso sensiblemente pequeño y un oso sensiblemente grande, pero esos tamaños medianos, entre pequeños y aceptables es el gran dilema. Otro gran dilema es si es macho o es hembra. El oso es el oso, y no hay trofeo de macho ni trofeo de hembra. Si un oso es grande puede ser un macho o una hembra. Claro que todo el mundo quiere cazar un gran macho, pero una gran hembra es igual de trofeo que un gran macho.

Si la hembra entra con crías, aunque sean de buen tamaño, naturalmente que no se le tira, pero una hembra vieja, solitaria y grande es tan buen trofeo como cualquier macho. Además, no presentan diferenciación morfológica alguna más que a los ojos de un gran experto, que no de cualquiera.

Diré antes que, respecto a la cacería de oso negro en primavera, hemos cazado en el estado de Alberta en Peace River y en High Level. En Quebec, en La Domaine, en Port Neuf, en el alto Restigouche, en la Matapedia de New Bruswick, en Le Manoir Brulé y en Terranova, así que creo que de osos sabemos un poco.

He visto montones de osos y me cuesta mucho trabajo, en esos tamaños intermedios, decidir si un oso es un buen oso o un oso corrientito. Claro que hay quienes dicen que los distinguen perfectamente. Pues nada, que lo sigan diciendo.

Tomar sus propias decisiones

Aquí radica el problema de que muchos cazadores tiren osos pequeños. Por que es muy difícil diferenciarlos en esosmalditos tamaños intermedios. Además, los cazadores que acometen esta cacería son, generalmente, debutantes en esta especie. Están solos en el puesto y deben tomar sus propias decisiones. No pueden echarle la culpa a nadie, porque si protestan por haber cazado uno pequeño les diremos, “pues no haberle tirado... ¡Anda que no te lo hemos explicado!”. Y es verdad. Se habrá explicado por activa y por pasiva como diferenciarlos. Por tanto, que le sacudan un tiro a un oso pequeño es muy frecuente y sólo es responsable el que aprieta el gatillo. Nadie más. Tampoco hay que hacerse líos.

Y resulta además que sobre los tamaños de los osos los hay que tienen estropeado el sentido de la medida y del tamaño de las cosas. Exageran sistemáticamente para buenonear el trofeo conseguido por el cazador. No es infrecuente oír disparates sobre las libras de los osos hablando de 300 y 400 libras en osos que tienen 80 o 90 kilos de peso. Y esto desconcierta a los cazadores y les hacen hacer el ridículo en el taxidermista y con los amigos. Pero vamos a ver... si una libra es algo menos de medio kilo, exactamente 454 gramos, ¡pues un poco menos del doble de los kilos son las libras!

Un oso grande es de 350 libras para arriba y un oso estupendo es uno de 250-300 libras. Lo que pasa es que la báscula óptica de muchos no está ajustada según las leyes de la física, sino que lo está según las leyes del auto-bombo y a mayor gloria propia. Además deben ser todos de letras, no saben matemáticas, porque no saben contar ni sumar. Nos encontramos con cacerías de cuatro osos que se convierten en 12 al llegar a Madrid, todos de más de 300 libras y así sucesivamente.

Si quiere cazar un oso negro grande, huya de las grandes operaciones

Así que, el cazador se viene para su casa con un bubu de 40 o 50 kilos, un oso de dos o tres años y viene tan contento. Lo diseca de pechos, que le luce un poco más y le queda divinamente en la pared. Luego cuenta que es un gran oso, enseña las fotos y hace el panoli delante de todo el mundo, porque le han equivocado con las dichosas libras y tamaños.

“Pues mire usted —diría yo—, es un oso pequeño porque me equivocó el tamaño, me pareció más grande y le tiré. Ya volveré por uno grande”. Y esto no es un descrédito.

El trabajo del outfitter

El trabajo del outfitter local es determinante para conseguir un oso grande. Un buen outfitter te coloca sólo en los puestos que se sepa, a ciencia cierta, que entra uno grande. Si te ponen en un puesto en el que entran osos cualesquiera, pues eso. Le sacudes al primero que venga y ya está. Ya tienes tu oso.

También pasa que te pueden poner en un puesto en el que entre un oso grande y que este se quede retranqueado y te mande por delante un escudero. Igual que hacen los grandes cochinos, lo mismo hacen los grandes osos. Se quedan amagados a 300 metros del cebadero oyendo lo que pasa por allí. Oyendo y requeteoyendo a los otros osos y tomando confianza. Si hay algún oso pequeño en el cebadero y de repente sale arreando, es que algo viene. Seguramente un oso grande. Por eso la paciencia es tan importante en esta cacería. Y el ruido determinante. Los osos oyen a 300 metros lo que nosotros no oímos ni a un metro. Es su mayor defensa en estos casos.

Como no sabemos cuánto ruido se ha hecho en el puesto, pues no podemos saber qué ha pasado si el grande no entra. Hay veces que dejas al cazador en el puesto y, cuando te alejas, empiezas a oír ruidos de cremalleras subiendo y bajando, abriendo y cerrando mochilas, etc. “Pues va a entrar pronto el oso grande”, piensas...

El oso grande está echado en lo más espeso del monte, a pocos metros del puesto, aguantando la mosca negra y esperando la tarde para entrar. O está a cuatro kilómetros y entra. Nunca se sabe, pero no hay que darles oportunidades de que te detecten. Cuántos osos he visto entrar por detrás y mirar al puesto, a ver si había alguien ahí subido. Cuántos he visto llegar buscando hembras, oler un par de segundos y largarse, sin darte oportunidad de tirar. Cuántos pasar de largo sin tan siquiera mirar al cebadero...

Es una apasionante cacería, pero hay que ser un gran esperista para matar un gran oso negro. Cualquiera que no ponga los cinco sentidos en la espera, no lo mata. O lo mata de casualidad porque el oso se equivoca, que también pasa. También ha habido veces que he pensado cómo aquel cazador había sido capaz de matar ese oso grande, con lo indisciplinando que es, lo que se mueve y el lío que monta en el puesto. Pues nada. Allí estaba el oso patas “parriba”.

Pero es que, en los sitios donde no hay abundancia de osos, los cazadores ni pueden esperarse ni tienen una segunda oportunidad y tiran lo primero que les entra. Que te entre un gran oso es muy difícil y supone mucho trabajo de montar cebaderos y descartar y descartar los que no registran marcas de grandes osos. Supone, y no menos importante, un gran trabajo del cazador. Sin esto, no hacemos nada.

¿Quiere cazar un oso grande?

Si quiere cazar un oso negro grande, huya de las grandes operaciones. Por razones obvias, que no hacen falta explicar, lo más normal es que se venga con un bubu. Si quiere cazar osos grandes, busque operaciones de pocos cazadores y en destinos donde abunden los osos grandes, por varios motivos.

El primero es que son destinos mucho menos cazados, por lo que los osos de más 12 años son abundantes. El segundo, es que los outfitters locales están trabajando para cazar pocos osos en la semana de caza y se concentran en los grandes. El tercero, porque contará con segundas oportunidades (disponen de muchas licencias). Al contrario, en las grandes operaciones, todos valen, porque hay que hacer número y, si el cliente se lleva un bubu, pues ya tiene su oso y se acabó la historia. Uno menos.

La isla de Terranova ha gozado siempre de un gran prestigio en la caza del oso negro. A diferencia de los grandes lodges de la parte continental, los alojamientos de esta isla son reducidos y acogen un máximo de 4/6 cazadores por grupo.

Los puestos de los osos estám provisto de cámaras fotográficas que permiten conocer los osos que entran a los cebos y tomar decisiones en ese sentido. Esto tiene dos vertientes. Una buena: que el cazador va a los puestos donde se hayan fotografiado osos grandes. Y otra mala: que como entre un monstruo, pues ya te fijas con él y no cambias de estrategia.

Pero existen

Los grandes osos negros existen y, al igual que los Kodiak, que no son sino ososde la costa pacífica que comen salmón regularmente, con estos osos negros pasa lo mismo, que en primavera comen salmón y alces, porque la población de alces en Terranova es enorme (se cazan 27.000 anualmente, de ellos 3.000 para no residentes) Estos poderosos osos negros cazan alces con muy poco trabajo y pescan salmones sistemáticamente. De ahí su diferenciación de tamaño con los continentales.

Esto no quiere decir que en el interior de Canadá no pueda encontrarse un oso muy viejo y muy grande. Lo que pasa es que son menos frecuentes que en la costa atlántica donde abundan, debido principalmente, a su poca presión cinegética y a su configuración genética. Digo yo.

Bien. Pues la regla número uno para cazar un oso grande es: ir a donde los haya.

Así que en otoño volveremos a por este monstruo, que sigue allí y estará con un montón de kilos más. Aprovecharemos también para cazar un alce, comer buenos bogavantes atlánticos y buenos chuletones porque, en esto de los cuidados de los clientes, en Terranova existe una verdadera competición por ver qué outfitter local es el que mejor atiende a sus clientes. Algo muy de agradecer.

Además hay un vuelo muy cómodo Londres-Halifax de menos seis horas de duración y luego una corta conexión a Deer Lake. Difícil encontrar excusas para no volver.

Juan Gustavo Ramón

 

Leer más
Otros artículos de Juan Gustavo Ramón

No hay más artículos de este autor

Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (193827 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (148155 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (145821 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (109386 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (103395 lecturas)

En el número de enero:

  • Leones de Melopo
  • Entrevista Antonio Reguera
  • ¿Qué pasa en Irán?
  • Ummimmak en el Círculo Ártico