Réquiem por el tetra cantábrico

Me animo a escribir estas reflexiones después de conocer la noticia de la muerte de la última camada de polluelos de Urogallo cantábrico, en el centro que el Principado de Asturias tiene para intentar recuperar la especie de tan emblemática ave.

Dragunov | 25/08/2010

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Achacan la muerte de los polluelos a la infección de estos por una bacteria. Hasta ahora nada que se salga de la normalidad si no fuera porque anteriormente ya murió otra pollada en extrañas circunstancias, en esa ocasión se achacaba la muerte a la juventud de sus progenitores.

Bien, como en cualquier proyecto científico, los problemas y traspiés siempre van a ser numerosos, no vamos a entrar a enjuiciar la labor de los profesionales que allí trabajan, seguramente ponen todo su empeño y todos sus conocimientos en que el programa funcione, pero aunque lograran salvar la mayor parte de las polladas, me temo que su trabajo sería en balde, y me explico.

Sorprende el empecinamiento de las autoridades regionales en querer taponar una herida, muy sangrante por cierto, en el ecosistema de la Cordillera Cantábrica sin querer desinfectar —por así decirlo— la zona a tratar. Se invierten cientos de miles de euros en intentar criar estos polluelos en cautividad con idea de luego reintroducirlos en su hábitat natural, pensando que así el futuro de la especie está asegurado. Craso error. Por desgracia, o por negligencia,  el urogallo se mueve en un medio muy hostil, favorecido mayoritariamente por las políticas prohibicionistas y conservacionistas de todos los gobiernos regionales habidos hasta ahora.

Deben de tener claro qué especies quieren que prevalezcan en nuestros bosques y actuar en consecuencia

A todos se les llena la boca hablando de furtivismo  —queda muy bien para titulares de prensa y a la hora de justificar y cuadrar presupuestos—, pero ninguno fue capaz de mirarse el ombligo y asumir su parte de culpa. Deben de tener claro qué especies quieren que prevalezcan en nuestros bosques y actuar en consecuencia, es aquí donde entra en juego el concepto de desinfección de la zona a tratar. Dando por sentado que el furtivismo es uno de los problemas y el de más fácil de solución bajo mi punto de vista —en otras especies los acuerdos de colaboración entre entidades públicas y cotos de caza están dando buenos resultados, caso del  oso pardo— vamos a dejarlo a un lado aunque sin obviarlo.

Oficios como el de alimañero, antaño fuente de ingresos para economías de subsistencia, hacían mucho bien al urogallo y poco mal a la mayoría —resalto lo de la mayoría— de los predadores naturales del Tetra .Como seguramente se sabe, éste anida en el suelo y por lo tanto sus huevos como sus polluelos son vulnerables a multitud de predadores. Este oficio fue prohibido a la vez que empezaba el declive del urogallo —pudiera ser una coincidencia—. Las políticas forestales no van mal encaminadas si no fuera por la laxitud que en tema de sanciones de incendios forestales siguen los gobiernos regionales.

Algunos  cantaderos  son islas en terrenos devorados por las llamas, difícilmente ahí fije su residencia ninguna especie tan vulnerable a la acción humana —pudiera ser otra coincidencia—. Las campañas de información y sensibilización hacia esta especie van mal encaminadas. Es la gente del agro quien tiene que sentir este ave como algo suyo, no el ecolo-urbanita que sólo aparece por el monte a la hora de salir en la foto —estos son más y dejan más votos, pero no son los que pueden hacer algo por  recuperar esta especie—. No es de recibo que te prohíban  y te sancionen por visitar los cantaderos con la excusa de que molestas a la especie.

Si la gente de la montaña no siente al urogallo como algo propio, poco o nada se puede hacer

Si la gente de la montaña no siente al urogallo como algo propio, poco o nada se puede hacer, son los que para bien o para mal van a compartir espacio, y todos sabemos quién lleva las de perder. Ceder a la presión que ejercen los sectores más reaccionarios del ecologismo —digo los más reaccionarios, porque yo me considero tan, si no más, ecologista que ellos— hasta ahora no dio ningún resultado positivo. Quizá llegó la hora de dar paso a políticas más moderadas y en consenso con todos los sectores afectados.

Si somos capaces de incidir sobre los puntos tratados anteriormente, con la colaboración de todos los sectores afectados —administración, cazadores, grupos ecologistas y gentes del mundo rural— el Urogallo Cantábrico tendrá su oportunidad. Si no es así, poco o ningún futuro le veo  al mismo.

De momento, vamos entonando el Réquiem…

Dragunov

8 comentarios
25 ago. 2010 11:17
guvi
Así es añade ademas el exceso de venados y jabalíes
que le hacen mas daño todavía que las alimañas .

Creo que hay especies que no interesan que desaparezcan pero tampoco que se recuperen del todo
imaginemos que el gallo del cantábrico se recupera totalmente , cuanto dejaría el principado de recibir de Europa para su conservación .

A lo mejor es que soy un mal pensado pero ahí lo dejo

te felicito por el articulo .
25 ago. 2010 12:29
xabarileiro  
Quien quien si no tu, nativo y autóctono (casi endémico) del último reducto del oso y urogallo de Asturias, podría escribir algo más acertado.
Enhorabuena por tu artículo!
César
25 ago. 2010 17:54
PMC
se pasarán años gastando dinero del contribuyente, para al final no solucionar nada.Se llenarán los bolsillos cuatro ecologistas, pero no se actuará sobre la raiz del problema.
No puede haber esta cantidad de jabalies,y demás depredadores del urogallo, limitar su caza como se está haciendo, y querer que crien como hace setenta años.

Bacterias, coño, valla una novedad.
27 ago. 2010 11:06
edumigrastre
edumigrastre
... Apreciat amic, me gusta leerte lo poco que escribes, pero cuando lo haces das en el clavo.
Creo que el mal que describes tan bien, no solo sirve para el urogallo, si no para otros "muchos males" de esta sociedad, creo yo tan hipócrita y tan lista. Les gusta llenarse la boca de principios, pero ninguno tiene un principio ni tan solo en su "Ipod" de no se cuantas gigas.
Hay muchisimas cosas que se podrían solucionar, no con miles y miles que euros, subvencionas por nosotros mismos, si no con un poco entendedera y dejar hacer. Dejar hacer a gente que durante años solo a vivido y ha dejado vivir sin meterse con nada ni con nadie, ha seguido la naturaleza sin cambiarla, solo lo justito para comer.



salut amic.

28 ago. 2010 22:53
moose  
Dragunov, buenas noches.

Felicidades por el artículo. Has dado en toda la "yema", nada que objetar. Tan sencillo y fácil como lo plasmas.

Saludos cordiales, moose.
30 ago. 2010 17:54
mariomus
Buen artículo Dragunov.
Pero no tan buenos los comentarios de los lectores.
Hay que nener cuidado con lo de esceso de jabalies y cosas así. Creo que a día de hoy, por desgracia no hay esceso de ninguna especie salvo excepciones que confirman la rela. Creo que como siempre vamos un psao por detrás del problema, planes de conservación antes de llegar a 15 parejas de una especie. Lo mismo pasará con nuestra perdiz, en 10 años sólo la veremos de granja, si se sigue cazando como hasta ahora. No la hay en la mayoría de los cazaderos donde la había toda la vida y se sigue dandole duro a las 4 que quedan. Espero desde europa la salven, por que desde España no tenemos suficientes mentes lúcidas para darse cuenta. Lo siento por el que se ofenda, pero la perdiz en 10 años no la veremos más que en el zoo o cazandola como la codorniz en cotos intensivos. Saludos.
31 ago. 2010 23:30
Igor24
Igor24  
Felicidades por el artículo. A mi humilde entender, pues no conozco mucho esta especie, al Urogallo le pasa como a otras muchas especies. La transfomación humana del medio, que aunque de un año a otro sea imperceptible, con el paso de las décadas es muy evidente. La clave es tan sencilla como recuperar lo que teníamos hace 100 años. Recuperar las masas forestales autóctonas, las praderías de montaña y algunos cultivos de montaña; y dejar de subvencionar la plantación de eucaliptus... que no son precidamente autóctonos y luego cazadores y pescadores son culpables de la introdduccción de especies alóctonas. Lo que hay que hacer, y también por nuestra salud alimentaria es aplicar las técnicas de hoy en día imitando la agricultura del pasado (no productos nocivos, dejar linderas y ARROYOS) sembrar semillas autóctonas de las zonas, etc. También recuperar la ganadería de montaña. Además, qué eso de poner cupos muy cortos de jabalíes, corzos y ciervos: siempre se cazó a destajo y fue entonces cuando las poblaciones fueron sanas y se cobraron buenos trofeos. Hoy en día, con la caza respetuosa que praticamos, que no lo hacemos por comer, sólo por disfrute de un instinto ancestral, no vamos a preseguir la caza mayor hasta el último recodo, ni hay poblacion presionante en las especies del campo. Así que hay que abrir la mano a quien estamos en el monte decidamos lo que cazamos, que por buena lógica y egoismo, no vamos a arrasar y quedarnos a dos velas sino todo lo contrario; pero si en un coto nos dan 9 precintos de corzo y 1 de hembras cómo vamos a equilibrar la población...

Respecto al comentario de Marionus, no estoy para nada de acuerdo. Estoy seguro que dentro de 10 años seguiremos teniendo perdices pues si han aguantado lo que se ha hecho hasta ahora, no van a claudicar ahora; seguirá habiéndo pocas o muchas pero duras como el Alcoyano, sobre todo donde no se repuebla. La perdiz es un titán de la supervivencia y creo que ya ha cogido arrestos como para aguantar lo que le echen. Marionus, déjate de Europas y de decir que se deje de cazar como hasta ahora. En el norte de España nunca se ha cuidado más que ahora y se ha controlado más el número de escopetas por coto. ¿Por que no levanta cabeza? Por una sencilla razón porque no crían como antes. Y en la cría no influyen las escopetas pues ya nadie caza en veda (o casi nadie, alguno anda tras huevos y pollos). Las superpolladas de antaño desapareciron con la agricultura actual. LA CLAVE ES EL HÁBITAT. Saludos y buena caza, Igor.
01 sep. 2010 18:28
F. salten
Hay otros problemas aparte de los mencionados. Hablar de la Cordillera Cantábrica es generalizar. Las políticas regionales van cada una por su lado.

En León y Castilla, donde hay más orugallos que en Asturias, el orugallo sufre sobre todo la pésima política forestal: sustitución de miles de hactáreas de robledales por pinos con los consiguientes cortafuegos, pistas y accesos abiertos a lugares que eran santuarios.

El incremento del jabalí es un problema añadido del que creo no hay que culpar a nadie; la naturaleza es siempre cambiante y esto hay que admitirlo.

De todos modos, y afortunadamente, hay orugallos en zonas que no pisan sus "salvadores" . En las que conocen están condenados.

Felix Salten

 

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