Villaviciosa, portal corcero

Por favor, no me tilden en esta ocasión de perezoso, ya que, por circunstancias, será la imagen la que mande sobre la palabra en este relato en verde; mejor así, que la fotografía pueda explicarse por si misma con un apoyo leve del texto. Lo de verde es por Asturias, que, a primeros de mayo, normalmente está cubierta por un intenso manto de diversas tonalidades de ese color, a pesar de que en este 2010 y en esas fechas, más que primavera parecía aún invierno.

Adolfo Sanz | 04/08/2010

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El caso es que aquella tarde de miércoles, como siempre dos horas y pico más tarde de los previsto, enfilé, acompañado de mi amigo ‘africano’ Antonio Sánchez, en esta ocasión como mero asesor visual y gastronómico, que ya es mucho, la ruta hacia Villaviciosa. Ni mi vehículo corre mucho ni a mi me gusta ya pisar el acelerador, por lo que el viaje se tornó un poco angustioso, ya que veía que el esfuerzo realizado para poder cazar esa misma tarde un ratejo, se esfumaba y, otra vez, como siempre, disponía de poco tiempo —¿dónde lo venderán?, el tiempo, digo—.

Menos mal que Antonio tiene una tertulia rica y variada, que si llego a ir solo... me da el pasmo. Su tocayo, Mata, en esta ocasión no me pudo acompañar ‘por mil jaleos’ y pisar así su querida tierra asturiana. Por cierto, otro ‘como siempre’, y van tres, no se puede cazar con prisa, al menos eso opino yo. La caza, para disfrutarla como es debido, requiere de un tiempo mínimo.


José María Pezón, presidente de la Asociación de Cazadores de El Portal desde junio de 2008.

Luis Pérez de León con el bonito corzo que cazó en el Coto Regional de Caza El Portal.

Nieve. Sí, sí... nieve a primeros de mayo agolpada en la cuneta de la A-66 (pocas carreteras tendrán un recorrido tan guapo), y no se crean que poca. «¡Ufff, hoy no desenfundamos el rifle!».

El ‘Muflón’ y un coto muy corcero

Más angustia. Cuando parecía que lo íbamos a conseguir... ¡la autovía está cortada y en obras! Solventado este nuevo problema, me perdí, ¡qué raro en mí! Al llegar, Rafa González se desternillaba —¡joroba...!, ¡vaya colección de gente guapa, por dentro, eso sí, está desfilando por este relato—, me conoce muy bien: «¡Hombre... vas mejorando, hoy sólo llegas tres horas tarde!».

Casi sin presentarnos cargamos con rapidez los bártulos en el coche de Héctor Sampedro, el guarda mayor de el Coto Regional de Caza de El Portal... ¡y al monte! Héctor fue directo a por el Muflón, que así apodan a un corzo que tiene un cuerno como los carneros; se lo puedo asegurar, ya que con un resquicio de luz le pude ver perfectamente, pero el muy... decidió no pararse cuando debía, casi mejor por lo apurado del lance.

El cabrales fundido tapaba un entrecot medalla de oro. Tertulia distendida. Héctor, ahora ya sin prisas, se mostró como lo que es, tranquilo, fotógrafo de una calidad sorprendente y una gran profesional, como demostró con el lance del Muflón... ¡Qué poquito faltó! Conocimos a otra persona de calidad, Carlos Villanueva, un cazador valenciano; sintonizamos, y nos comprometimos con él a pasar en 2011 unos días de turismo y rececho con nuestras respectivas familias en la muy agradable y bonita Villaviciosa. Chema Pezón, el actual presidente de la Asociación de Cazadores El Portal, sociedad que gestiona el coto regional de caza del mismo nombre, se unió a los cafés. ¡Hala, venga, más buena gente al zurrón!


Héctor y Carlos en pleno rececho.

Con una gestión ejemplar, el equipo que encabeza Chema lleva un excelente coto tanto para la caza mayor como para la menor. En lo que al corzo se refiere, el Coto Regional de Caza El Portal es un lugar privilegiado, con ese mosaico norteño que tanto le gusta al pequeño cérvido... ahora pradería, ahora bosquete, sus buenos pomares (la sidra El Gaitero, famosa en el mundo entero, es propia de Villaviciosa), el matorral justo y agua y comida permanentes, por lo que no es raro que haya una elevada densidad de corzos y a la vez trofeos muy sobresalientes.

Tres patas, tres cuernos

Dormimos poco. Había que madrugar mucho y tampoco era cuestión de tirar por la borda la sobremesa que nos propuso la cena. Héctor nos informó sobre el plan matutino a seguir: buscaríamos un corzo al que le faltaba media pata trasera derecha. Se dejaba ver en un amplio valle desde hacía más de tres años, y todas las temporadas presentaba una cuerna un tanto extraña. Daba mucho la cara cuando están echando la cuerna, pero una vez formada ésta, los otros machos le pegaban y era muy difícil de ver. El último cazador que le pudo tirar fue mi amigo Luis Pérez de León (director de la revista Armas), recechando con Chema, unos días antes; lo que ocurre es que a Luis le gustan los corzos cuya mayor rareza sea que su trofeo tenga 200 puntos CIC, que tampoco es mal defecto.


Arriba a la izquierda, el corzo de tres cuernos según llegamos a él, así quedó al tiro, y distintos aspectos de la cuerna y la pata mutilada.

Mañana nublada, fresca y buena para la caza. Pero no éramos capaces de ver ni una corza. Cuando, ¡de pronto!, Héctor, localizó, muy lejos, un macho: «¡Me parece que es él!». Realizamos una larga entrada, y... ¡sí, era él! Lo que ocurre es que no hubo opción de disparo, estaba de culo y a más de 200 metros. Se volcó a otro prado. Dimos una vuelta tremenda (en otra lección magistral de Héctor de cómo se caza), pero, llegado el momento, no tuve más opción que entrar yo solo, hasta llegar a la parte alta del prado en el que esperaba siguiera el corzo. ¡Allí estaba! ¡Cuerpo a tierra! Conseguí incorporarme en el momento y lugar preciso. Suerte. Estaba de frente pero a menos de 100 metros. Se desplomó al disparo. Y al llegar a él... ¡sorpresa! Cuerno derecho normal y, en el izquierdo, lo que parecía una luchadera rara, resultó ser otro pequeño cuerno con su propia roseta, aunque, una vez limpio el trofeo, resulta que el pivote izquierdo se bifurca en dos. ¡Mi mejor corzo! El animal tenía los cuartos delanteros muy desarrollados, y la pata trasera derecha cortada, seguramente por un lazo.

El síndrome del patito feo

Será que me estoy volviendo mayor, pero la euforia de conseguir cazar un ejemplar de cuerna tan curiosa, dio paso a un sabor —pasajero— más agri que dulce. No sé, en cierta forma me daba pena el haber acabado con este sufrido luchador, al que sus propios congéneres repudiaban (el patito feo), y que se tenía que buscar la vida como podía con su media pata trasera… aunque si estas dudas me asaltaran con el resto de los corzos, los dejaría de cazar ya. Bueno, el «está bien cazado» (¡que lo estaba!), me devolvió a la parte más dulce del sabor.


Carlos, Héctor y Antonio con algunos trofeos, el de la derecha es el de los tres cuernos, el de la izquierda lo cazó Carlos y presentaba también una cuerna atípica, pero con dos rosetas no con tres como el otro.

Hablando de sabores, Rafa en esta ocasión nos llevó a El Horru, el restaurante ovetense de un amigo también cazador, entre trofeos del país, rebecos, corzos, venados y gamos cantábricos, y alguno foráneo, antílopes y gente similar, discurrió una espléndida comida, en la que Sánchez dio de nuevo una lección de su buen gusto gastronómico y de generosidad, él eligió el menú —de mar— y el vino, lástima que éste no lo pudiera casi catar, había que conducir. De regreso, lucía el sol, ya era más primavera, paramos, inevitablemente, en el mirador que hay en la subida de la A-66 camino de León, y cotemplamos, majestuosos, los macizos occidentales de la Cordillera Cantábrica aún con bastante nieve, el último reducto del oso pardo cantábrico… A esto le llamo yo cargar las pilas.

No puedo despedirme sin agradecer a Rafa González todos sus desvelos hacia este cronista. Rafa es de esos amigos que ofrecen todo sin esperar nada a cambio. ¡Gracias zorzalero!

Adolfo Sanz

 

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En el número de septiembre

  • En portada. Berrea, una oportunidad de gestión
  • Caracolas 2016. Nominaciones definitivas y galardones honoríficos
  • Berrea con arco
  • Caza chica. Conejos en el crepúsculo, con la F16 game de Blaser
  • En portada. Cazando a larga distancia
  • Cazadores de leyenda. Los trece cazadores de los mil elefantes (IV)
  • Informe. Nuevas ideas para la caza internacional
  • En el punto de mira. En óptica, sólo lo justo. El equipo de montaña (y II)

 

Coto Regional de Caza de El Portal en datos

• Gestión del coto: Asociación de Cazadores de El Portal
• Concejos: Sariego y Villaviciosa
• Superficie: 22.750 hectáreas (divididas en 12 lotes de caza)
• Socios: 390 (se admiten socios)
• Guardas: cuatro a tiempo completo
• Especies de caza mayor: jabalí y corzo
• Especies de caza menor: predomina la becada o arcea, abunda la paloma torcaz y entran bastantes aves migratorias. El faisán se está cuidando en tres áreas de caza, por ahora su caza está prohibida
• Plan de caza mayor 2010-2011: recechos de corzo macho: 67 trofeos y 16 selectivos. Batidas de jabalí: 206. Batidas de corzo macho: 26. Batidas de turismo jabalí: 6. Aguardos de jabalí: 15. Batidas de corza: 22. Recechos de corza: 15
• Resultados caza mayor 2009-2010: 192 jabalíes abatidos; 106 corzos (en rececho y batida) y 25 corzas
• Contacto: ascelportal@hotmail.es

 

 

Acerca de Villaviciosa

Fue su emplazamiento y la bondad de sus fértiles tierras la seductora motivación que atrajo a sus primeros pobladores, aún en época megalítica, y en la posterior cultura de los castros.

Romanos y medievales dejaron su huella por los pagos de Maliayo –que asi se la conoció durante la Edad Media– deslumbrados por sus pumaraes, arboledas de manzanos, y la calidad del jugo de sus frutos, la sidrina. Las 41 parroquias que conforman su concejo presumen de su calidad medioambiental, con una reserva natural parcial de la ría, y de su tejido industrial, ligado al sector primario, de transformación alimentaria.

También muestra, con orgullo, la esencia de su arte, prerrománico y románico, destacando el conjunto arquitectónico formado por San Salvador de Valdediós, más conocido por El Conventín.