Buenas perspectivas de caza en verano y otoño

En breve comenzaremos una nueva temporada de caza menor y muchos de nosotros tendremos la puesta de largo con esos primeros lances conejeros, la escopeta y el inestimable trabajo de nuestros perros.

Miguel F. Soler | 05/07/2010

4563 lecturas

Ahora debemos programarnos bien y planificar toda la temporada, algo que habitualmente no se hace por dejarnos llevar por las jornadas según van viniendo. Pero si nos lo proponemos, cazaremos mucho mejor y sobre ello vamos a dosificar y equilibrar los recursos cinegéticos del acotado.

Esta temporada, que prefiero renombrar y llamarla temporada de caza de conejos en verano, constituye en muchos lugares la mejor oportunidad de caza menor en todo el año, sobre todo en lugares con poca perdiz y terrenos poco favorables para cazar luego en otoño.

Buenas densidades, un arranque de la nuevava campaña cinegética que se presupone casi siempre buena y propensa a deparar muy buenas perchas, y la ocasión de sacar en breve a nuestros perros para cazar conejos, son alicientes que ningún cazador, aún no siendo conejero estricto, puede dejar pasar.

El conejo no debe tomarse como plaga aunque lo sea, es decir, olvidemos aquellos tiempos en que todo valía para eliminar conejos, ahora hay que dosificar y gestionar los diferentes escenarios de nuestros cotos de forma que aprovechamos bien las densidades altas allí donde las enfermedades atacan habitualmente, y que colaboremos en la contención de daños, cazando de forma adecuada para ello en las inmediaciones de los cultivos donde los rabi-cortos atacan.

Planificando bien la temporada de conejo —desde verano a otoño— vamos a colgar caza, a poner nuestros perros en situación de crecer en cuanto a oficio y experiencia, y a aprovechar adecuadamente lo que el terreno ofrece, dejando siempre caza para que la población de conejos está equilibrada y poder disfrutar de su carrera por las veredas, sea junio o diciembre.

En cuanto a las perchas, no busquemos el atracón de la primera jornada, nunca merece la pena colgar docena y media el primer día y dos jornadas después no ver ya conejos en el coto, dosifiquemos, seamos lógicos y toquemos todas las zonas, unas más veces y otras menos, según depare el campo. Y un último consejo, llevemos una nevera el coche, con el calor muchos conejos se estropean y terminan en el cotededor de basura en vez de en la cacerola, cacemos los que vayamos a consumir o queramos regalar a algunos amigos, pero no nos dejemos llevar por la única motivación de una foto con percha abultada, cuando después, muchas veces, no sabemos ni qué hacer con tantos conejos.

¿Cómo cazar conejos en verano?

No diremos aquí aquello de con ganas de batir un récord, nada de eso, aunque hay aficionados que tienen al conejo como pieza adecuada para aprovechar su densidad veraniega y obtener grandes perchas, la realidad y la coherencia nos dice que debemos cazar conejos en la justa medida que el cazadero permita siempre y cuando no reduzcamos la población tanto como para que se resienta el coto en octubre. Todavía arrastramos en algunos casos aquella idea de destacar, de barrer el cazadero de conejos, «total, de todas formas se van a morir de la enfermedad...», y esto debe cambiar, sencillamente porque de lo que se trata ahora es de aprovechar el potencial de la explosión demográfica de conejos en primavera para cazarlos en verano y ciertamente reducir el número de ejemplares que puedan morir por incidencia de las enfermedades habituales, y contener los daños a los cultivos, en muchos lugares éste es el principal motivo.

El campo permite en verano que los perros se peguen mejor a la escopeta, que se dosifiquen y lo lleven mecanizado para la general

Así pues en las próximas salidas debemos plantearnos un plan de actuación estudiado, hay que parcelar el coto como veremos a continuación y dedicarnos a cazar de forma equilibrada. ¿Que nuestro coto soporta perchas de diez o doce conejos sin resentirse en exceso?, pues a disfrutar de un buen número de lances en cada jornada, es todo un privilegio, pero si la opción de una gran percha el primer día provoca que en las jornadas posteriores apenas podamos tirar, hay que actuar de otra forma. Una de las mejores opciones es dividir la jornada en dos partes para obtener rendimiento del campo en zonas diferenctes y aprovechar así los recursos de forma más sostenible para el total de días hábiles disponibles; dediquemos la amanecida para cazar allí donde los conejos solamente se dejan ver y tirar en esos momentos, pues luego el entorno dificulta en exceso su caza, y después, a media mañana, dediquemos un par de horas a cazar despacio, al salto, buscando tirar a media distancia a los que, estando encamados, nos sienten llegar y levantan.

Éste puede ser el reto de esta nueva temporada, descubrir cómo muchos terrenos deparan mejores lances cuando el sol ya está calentando, pensamos que solamente se puede cazar en la primera parte de la amanecida, que luego los conejos se esconden y no hay forma, pero hay terrenos donde estos encames son propensos a que los conejos salten y los podamos tirar con buenas condiciones de distancia y velocidad de la pieza.

Cazar y gestionar rabicortos

En esta dinámica debemos amanecer en el campo en aquellas zonas donde solamente la espera es posible, los bordes del manchón con el llano, los alrededores de campos de cultivo, esos pegotes de monte bajo entre olivos o almendros, los majanos en el entorno de terreno de labor etc., en estos lugares, sabiendo apostarse, se cuelgan tres o cuatro conejos cada día con relativa facilidad, a veces incluso se dobla esta cifra.

Esta modalidad, la espera, se realiza a veces en las inmediaciones de las bocas o encerraderos, y particularmente creo que esto es pan para hoy y hambre para mañana, se encierran algunos conejos plomeados y estropeamos un entorno conejero que bien dosificado y cazando en zonas aledañas, nos depararía muchos mejores resultados a lo largo de varios días.

Después de esta espera en una zona donde sabemos que los conejos tienen los cultivos cerca y precisamente intentando reducir los daños que provocan en los mismos, en cuanto el día coge color y el sol remonta hay que recoger, eviscerar los conejos y regresar al coche, metiéndolos en la nevera que debemos acostumbrarnos a llevar en la temporada de verano, pues los conejos en el maletero se cuecen, se estropean en apenas un par de horas de calor.

Hay que aprovechar el potencial de la explosión demográfica de los conejos en primavera para cazarlos en verano

A continuación cambiamos de zona y nos marchamos bien a los llanos de liego y brozas donde los conejos ya están encamándose, o a las laderas y cañadas de monte bajo, también a las zonas de bancales —muy buenos cazaderos en verano, cojamos siempre la parte con sombra—, ahora toca aprovechar el potencial de estas zonas donde a la asomada y al salto vamos a tirar unos cuantos conejos, procuremos llevar bien el viento de cara y no proyectar sombra en la parte más iluminada. En estas zonas hay que caminar y observar a la vez, y hacerlo siempre con la escopeta dispuesta a un encare rápido, no tanto por los conejos que puedan saltar casi pisados, sino por los que se mueven a media distancia y se tapan con rapidez. Debemos estar muy atentos y tirar solamente a conejos prácticamente seguro. Esto es algo que todos debemos aprender, por muchos conejos que tenga el coto nunca hay que probar ni arriesgar en los laces, tiramos a conejo en buena distancia y sin escondite, esto es, tirando limpio.

Conejos con perros en verano

Debo reconocer que esta nueva forma de cazar conejos, con la participación de nuestros perros, y poderlo hacer en verano, está logrando ilusionar a miles de aficionados que llevaban años y años sin tirar una pieza de pelo a perro puesto fuera de algún lance por sorpresa en la general, y es que tanto el conejo como la codorniz son dos objetivos prioritarios para el buen cazador de escopeta que se vale con perro de muestra. ¿La razón? El campo permite en verano que los perros se peguen mejor a la escopeta, que se dosifiquen adecuadamente y lo lleven mecanizado para la general, y además, que puedan crecer en su trabajo fundamental, la búsqueda de caza, máxime cuando en las cacerías veraniegas el campo da pocas, muy escasas ventajas al perro, éste deberá poner todo su empeño y oficio para detectar a los conejos encamados.

Los podenqueros y maneteros tienen en esta temporada veraniega su arranque anual y a él dedican mucho tiempo, pues saben que los perros crecen mucho en estas cacerías, tienen un buen número de lances, y llegan ya cuajados a octubre, aunque llevamos unos años en los que ya no se tiene a la general como el inicio, sino como continuación, el conejero en octubre lleva ya un buen número de cacerías a sus espaldas y sus perros están ya en un nivel óptimo.

En este caso debemos organizarnos de forma similar a la anterior, parcelemos el coto y busquemos el potencial de cada cuartel, por ejemplo, a menudo es mucho más interesante cazar a primera hora una loma o un par de cerros o cañadas, y dejar para un poco más tarde ese repaso minucioso al arroyo, justo con los perros ya calientes y fogueados, ahí sacaremos buen rendimiento en uno y otro cazadero, sin sobrecargar ninguno de los dos. Volviendo al perro de muestra debemos recomendar no apurar la amanecida, resulta muy conveniente cazar un poquito después, comenzar por zonas donde hay pocos conejos para que los perros calienten, y pasar después a los lugares donde los encames están más apretados, caso de las esparteras, para aprovechar la última franja con cierta humedad y algo de mejor temperatura de la mañana, y que nuestros perros tengan opciones de dar con emanaciones.

Si la mañana ayuda y no tenemos una temperatura demasiado mala, merece la pena alternar el entorno en otras zonas donde los encames sean más ligeros como las laderas con aulagas y claros, las zonas de piedra y retama, allí donde un perro ya desfogado y caliente va a marcar alguna pieza más. Como vemos, merece la pena adaptarnos a las condiciones y no apurar entornos, los conejos, allí donde insistimos demasiado y desde el primer día, acaban por encerrarse.

Los rodales de otoño

En toda esta dosificación y gestión de los entornos hábiles para cazar conejos durante el verano en nuestro coto, merece la pena poner una especie de reserva voluntaria justo allí donde hay menos conejos y a la par tiene buenas condiciones para cazar en otoño, en la general.

Muchas veces no nos damos cuenta y en esos rodales donde se tiran con facilidad algunos conejos en verano es donde peor se reproducen, donde menos daños causan a los cultivos, y donde mejor los podríamos cazar en otoño, así que si ahora no lo tenemos en cuenta y le quitamos un par de docenas de conejos, puede que en octubre aquello esté pobre de conejos, y otras zonas peores para el otoño, los tengan en mayor número. Pensemos que hay rodales en los que los conejos, después de cazarlos allí un par de días en estas primeras jornadas, en cuanto escuchan la puerta del coche, se encierran sin más y, además, si insistimos hasta finales de la temporada de verano, en otoño estarán muy avisados y alerta, sin dejamos disfrutar de un puñadito de lances gozosos con nuestros perros.

La mayoría de los arroyos son verdaderos veneros de conejos para el coto, si los apuramos en verano, por mucha facilidad en el disparo que tengamos, en la general no tendremos apenas lances, hay que dosificar y repartir, siendo una buena cazar por tramos, es decir, marcar partes que cazaremos en verano y tramos intermedios que dejaremos para octubre. Esto supone una verdadera reserva voluntaria en un arroyo y da muy buenos resultados.

No castiguemos ahora los manchones, sobre todo esas errizas grandes y los retales de brozas en la labor, pues respetando un poco, entresacando algunos conejos, tendremos luego una densidad muy buena para cazar en la general. Además, si no quitamos demasiados conejos esto puede contribuir a que la población restante supere mejor algún brote de enfermedad.

Y como máxima, allí donde ahora hay pocos conejos, a cazar poco, o no hacerlo, y dejarlo para la general; allí donde hay mucho gazapo dejarlo para más adelante, cuando podamos llevar a los perros y tengamos ya conejos cuajados y medianetes; y por último, seamos respetuosos y selectivos, respetemos al conejo pequeño, abordemos bien las asomadas y laderas pendientes de esos conejos adultos que se escurren, esos son buen objetivo, y dejemos para más adelante a los que, siendo novatos, nos salen pisados, esos son los que luego nos darán más juego con nuestros perros en verano y otoño.

Miguel F.Soler

1 comentarios
12 jul. 2010 18:42
mariomus
Lo primero que me gustaría es felicitar a Miguel por su artículobien expuesto y buenos consejos.

Lo segundo es puntualizar lo de que va a ser buen año de caza. Estas últimas lluvias han inundado muchas bocas y seguramente mataron muchos gazapos.

Yo fuí por mi coto a dar una vuelta el mes pasado y estaban destrozadas las bocas de las trombas de agua. Según que zonas creo que estará complicado, con lo buena que fue la primavera y al final se estropeó a última hora. Saludos.

 

Leer más
Artículos relacionados con 'Conejo'

¿Es compatible la caza de conejos y becadas?
Miguel F. Soler

Consejos para tirar conejos en verano
Miguel F. Soler

Conejos: esperas y recechos entre olivos
Miguel F. Soler

Más conejos sin sueltas ni vacunas
Departamento de Zoología Universidad de Córdoba

Gestionar conejos
Comité Científico de WAVES

Más +
Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (197383 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (154410 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (149337 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (112091 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (104280 lecturas)

En el número de noviembre:

  • ¿Qué pasará con la llegada de las aves migratorias?
  • Harris frente a azores para la caza de conejos
  • A los zorzales… sin olvidarnos de las perdices
  • Montear con tanto calor, un peligro para las rehalas