El perro de sangre: El porqué de las cosas

«Por la información llegaremos al conocimiento, por él a la sabiduría y por ella al poder» - Anónimo

Juan Pedro Juárez | 12/05/2010

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Antes de seguir avanzando en esta difícil tesitura en la que les expongo una formula más de descubrir a su perro el motivo por el que está en este mundo y aquello que movió a los propietarios de sus retatarabuelos a criar con ellos y no precisamente con otros, deberíamos comentar algunas cuestiones. La primera es que no finjamos ser criadores ni adiestradores, nuestra única labor es hacer aflorar lo que ya está escrito en el instinto del perro y que, gracias a Dios, fue grabado hace ya muchos años por otros.

Información y conocimiento

Eso es lo que el perro va a recoger del campo mediante sus sentidos, será de muy diversos tipos, texturas y matices, evidentemente nosotros, mucho más limitados que ellos tendremos que saber, de antemano, al menos qué es con lo que ellos juegan y que cartas son las que la naturaleza y ellos mismos conjugan. Reconozco que hay muchas personas que piensan que lo que se necesita de un perro de sangre es que cobre, de uno de muestra que pare y da igual de dónde venga o a dónde vaya, quién sea su padre o su abuelo y lo ideal es que lo haga bien y que cueste poco.  Si usted piensa así, está perdiendo el tiempo leyendo esto y más vale que deje de hacerlo o, de lo contrarío ya me ocupare yo de ello… aburriéndole.

Un balance de temporada no es el número de trofeos abatidos sino el número de horas y su calidad que hemos pasado en el campo

Debemos saber cuáles son los vínculos que se forman entre los rastros y la nariz del perro y cómo estos pasan al cerebro y, lo más importante,  cual es el impacto que estos causan en el comportamiento del perro. Y todo esto es en sí una modalidad de caza, una ocupación que hace feliz a una persona, por lo que debemos cambiar nuestra forma de pensar radicalmente. Un balance de temporada no es el número de trofeos abatidos sino el número de horas y su calidad que hemos pasado en el campo, en casa o en la perrera, cobrando, campeando o enseñando a nuestro perro. Un perro es una herramienta, pero de alta precisión, porque es un ser vivo y porque no hay que dejarle nunca guardado en una cajón, hay que engrasarle prepararle y tenerlo siempre a tono y a tiempo y, por supuesto, disfrutar haciéndolo. Por muchas monterías a las que se asista nunca podrán eclipsar al placer de tener un “creancer” o maestro como compañero de caza.

Para llegar al conocimiento que queremos recomendar, no solamente hay que conocer el estándar de la raza en cuestión, sus manías y sus cualidades cinegéticas. También deberemos conocer una serie de aspectos de la caza que no están regidos por horas de campo ni por teorías de eruditos en esta noble ocupación. Deberemos dirigir nuestra mirada hacia campos de la ciencia tales como la física, la química o la anatomía, porque si no conocemos esos principios básicos no conseguiremos  entender el porqué de ciertas actitudes y reacciones de nuestros perros en el campo. Para ilustrar uno de los primeros pilares les relataré un hecho ocurrido hace pocos días.

El reto

Nos invitaron, aunque quizá influyésemos un poco en tal invitación, a dar un gancho a ciervas solamente con Teckels. El reto en sí no tenía mayor trascendencia, porque era una finca cercada y con una gran densidad de reses, no cabía duda que podría ocurrir cualquier cosa pero lo más lógico era que se diese con normalidad, a pesar de que aquella mancha se da habitualmente con seis rehalas. Acudimos Gonzalo, Goro y yo mismo con un total dieciocho perros, lo más importante eran los seis cachorros que llevábamos. Los adultos, a pesar de que habitualmente cazan zorros y a veces cochinos, no debían plantear problemas con las reses.

En jarales no he visto nunca a ningún «salchicha» salir herido de importancia

Al hilo de lo anterior, se nos planteaba el problema de los cochinos, de los que podría haber una cincuentena larga. Yo he visto perros de este tipo arrollados por los cochinos y algunos heridos, pero generalmente en zarzas, donde la distancia y el acoso se acorta mucho y el poder de reacción del perro se ve muy menguado. En jarales no he visto nunca a ningún salchicha salir herido de importancia. Al no cazarse los cochinos sí pensábamos que podrían sacar a algunos perros de la mancha y entretenerlos durante horas, no fue así porque los jabalíes corrieron por los jarales todo lo que quisieron hasta despistar a los perros sin salir de ellos. Los aires y las querencias cumplieron con su cometido.

El embroque

Los seis ojeadores que nos ayudaron en la mano, alguno de ellos guardas y perreros curtidos, en principio no apostaban por nosotros, minutos después de las primeras ladras no daban crédito a lo que veían. Las reses se levantaban, daban un primer apretón y se apartaban de los perros, estos seguían por el rastro, latiendo a fresco y a la carrera. Se veía trasponer a las reses y varios segundos después se veía al teckelín por sus mismos pasos, otro apretón, otra carrera y los disparos. Los perros llegaban a las piezas muertas, las pegaban diez o doce tirones de la piel y volvían al alboroto.

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Los cachorros, que ya habían salido varios días esta temporada, se pegaron a los adultos con los que conviven en la perrera y, cuando estos los dejaron atrás, comenzaron a hacer la guerra por su cuenta. Hubo paradas de reses heridas, por lo que se pudieron oír muchos latidos de parada y una anécdota de una res que, pinchada, se metió en un charco del río y a la que siguió un perro a nado hasta que, agotado, se salió a la orilla y se quedó allí, sin dejar de latir, hasta que fuimos a auxiliarle dos horas después. ¿Hay algo más absurdo que dar una montería con teckels? No. ¿Han visto algo de rastro de sangre en lo que les acabo de relatar? Yo sí: todo.

La sabiduría

Entre los rastros de cuatrocientas reses, los perrillos distinguían los frescos de las reses hasta los encames; cuando las levantaban y las perdían de vista, seguían los rastros aún más frescos; mientras las perseguían marcaban su trayectoria con su latido a rastro fresco;  al llegar a ellas las jipaban a la carrera y cuando las abatían, llegaban a los cuerpos, los mordisqueaban siempre en presencia de las personas que ocupaban los puestos y mientras que no fuimos a buscar a aquel perro del rio, no dejó de latir a la cierva delatando su situación e impidiendo que saliese del charco. Ahora todo eso lo aislamos en una sola res, un solo can y le ponemos tres litros de sangre entre el primer avistamiento y el último y ¿Qué tenemos? Tendremos un perro de charco de sangre. No, no se equivoquen, el perro de sangre bueno es el que sigue a una res herida cuando no hay apenas sangre en su rastro, un rastro con mucha sangre lo sigo yo, no me hace falta perro.

El poder

Las sustancias de este mundo de se dividen, sin dejar de mantener sus características físicas y químicas, en moléculas. Están moléculas se transportan de muy diversos modos, pero las que nos interesan a nosotros lo hacen por el aire y adheridas a moléculas de agua. Esta agua ha de ser susceptible de estar en suspensión, y esa agua en suspensión en el aire es lo que llamamos humedad relativa. Cuanto más humedad hay en el ambiente, más fácilmente se propagan las moléculas que transportan las sustancias químicas que nuestros perros interpretan en sus glándulas olfatorias u olfativas, de ahí que en verano sea más difícil seguir un rastro porque el agua no está en suspensión, directamente se evapora.


Un rastro es más o menos fresco según la humedad que quede en la huella y que transporta más o menos el olor del animal en sí. En el caso de la sangre, ella misma aporta humedad al ambiente para transportar el olor, pero aquí lo que buscamos es un perro que detecte el olor que deja el animal por sí mismo y que sea capaz de distinguir los matices de cualquier olor. La sangre es un nexo muy importante para el rastro, pero no lo más importante en los rastros difíciles, que son los bonitos. Así, dejando un poco la existencia de la sangre a un lado, por ello les decía que no abusasen con la sangre congelada, vamos a tratar de convencerles de esos matices de los que hay que echar mano cuando la sangre se acaba, que ocurre con mucha frecuencia y que es, generalmente cuando se da por concluida la busca y, que en realidad es cuando deberíamos emplear el perro.

De este modo ya podemos tratar lo que se ha dado en llamar herida en tierra. El suelo mantiene una humedad bajo la capa más superficial y cuando la pezuña atraviesa esa capa, lo que hace es liberar la humedad que hay debajo de ella y a esa agua se le unen las moléculas que dan olor. Muchísimas veces las pezuñas van, literalmente, lavadas por el continuo movimiento, y lo que el perro detecta y por lo que se guía es únicamente por la humedad de la tierra liberada recientemente. Él nota el cambio de humedad y se rige por eso, lo cual no siempre es bueno, pero eso es otra historia. Lo que si nos interesa ahora es apreciar una fase muy importante del aprendizaje de un futuro perro de sangre que, paradójicamente, es el rastro de sangre sin ella, es decir el rastro vivo que es para lo que se echa al cachorro al campo: para que distinga rastros y desarrolle el instinto de persecución.

Un perro cuya voz sea fácilmente distinguible nos hará disfrutar más de cada rastro

Otro aspecto muy importante es ese instinto de persecución, que será el que le arranque las distintas modulaciones de la voz: a rastro vivo, en carrera y de parado. El nerviosismo de oler pero no ver la pieza le arrancará un sonido diferente al que podremos oír cuando la impotencia de ver y no morder le pueda, distinguiéndolo del que emitirá cuando, cara a cara con ella, el miedo le venza. Uno, que ya es mayor lo hace en el campo con caza real pero, en su momento, lo hacía con los gatos en los parques de Madrid. Un perro cuya voz sea fácilmente distinguible nos hará disfrutar más de cada rastro. Matiz importante es que el perro module pero que no sea un escandaloso, aunque en ese caso yo soy partidario de que hagan el rastro sueltos.


Ya habrán descubierto ustedes que el cazar con los teckels a las ciervas tenía varias intenciones camufladas pero en mi defensa les diré que hay que aprovechar todas las ocasiones que se nos brindan para sacar a los perros al acampo y que no es tan simple sacar adelante a un perro de sangre, las piltrafas, los rastritos de verano y la sangre congelada son un entretenimiento, un tanteo y poco más. Un perro que siga bien el rastro vivo será un maestro a la sangre antes de esos cinco años que los franceses dedican a formar un Creancer o maestro, como ellos lo llaman. Lo importante es cogerle gusto a salir con el perro y a prepararle pero, tampoco se equivoquen en esto: el poseer un perro bueno para la sangre es un motivo de orgullo, un placer intrínseco y nunca una fórmula de rentabilizar los puestos ni los recechos.

Juan Pedro Juárez

1 comentarios
12 may. 2010 17:59
Pitu
Estimado articulista, en primer lugar reconocer su dedicación entusiasta a la serie de articulos sobre el rastro de sangre, dedicar tiempo y esfuerzo a algo merece un reconocimeinto.

Hecho este reconocimiento, cometar que vengo observando en sus artículos errores de bulto que pueden llevar al neófito a cometer el mismo error, pues escribir con certeza de algo requiere no sólo entusiasmo y esfuerzo sino conocimientos.

No me refiero únicamente al conocimiento que da el campo en un asunto tan peliagudo como el adiestramiento de un perro de sangre. Requiere estudio y aprendizaje y mejor de los que realmente saben de esto, en general franceses y centroeuropeos más que otros.

Algunas de las afirmaciones que realiza no son verdad, lo siento pero es así. Por ejemplo un perro que siga un rastro caliente muy bien jamás será un buen perro de sangre, el perro de sangre sólo sólo sólo debe hacer rastro de sangre, uno de los peores defectos del perro de sangre es seguir el rastro caliente y vivo, porque? porque en el pisteo real puede dejar la sangre por el vivo, es mucho más divertido y excitante para él que la sangre.

El mejor perro de sangre en España es un teckel, pero debo indicarle que, en general, no es una raza especialista en esta disciplina. Hay razas más indicadas por su menor "emotividad" sobre la caza viva. El latido durante el pisteo también es un defecto y grave, el rastro debe ser seguido en silencio por perro y conductor, sobre todo si no es antiguo, pues la res puede estar encamada y arrear en caso de escuchar latir al perro.

Otro desvío es el de dejar la sangre congelada..... para nada, nunca, jamás de los jamases. El perro de sangre pasará rastros artificiales todaaaaaaaa su vida porque? porque al igual que nosotros debe entrenar.
Otro desvío es que cuando no hay sangre...... tampoco, sangre hay siempre, lo que puede es ser invisible para nuestro ojo pero para la nariz del perro es visible y bien visible. Tenga en cuenta que los rastros medios se realizan sobre antiguedades de 16/24 horas, al cabo de ése tiempo para nuestra humana vista la sangre generalmente no existe, para la nariz canina de nuestro amigo es una evidencia.

Otro desvío es sobre los inicios, los cachorros comienzan a ser seleccionados a la 5ª semana de vida, siguiendo un rastro de gotas de leche, primero se selecciona, luego se le enseña a rastrear, a llevar la nariz siempre al suelo y por último introducimos la sangre, la caza, etc... pero practicamente al final. Los cuidadores de la sangre de Hannover, después de esos pasos, en señan a rastrear sobre rastro reciente de reses vivas, reciente es de una hora como mucho observando los pasos y haciendo seguir al perro la ruta de la res para luego introducir la sangre en el adiestramiento.
Existe algún gazapo más pero ya no me extiendo, el medio es lo que es.

Para todo lo que le comento existen técnicas y prácticas, no me extiendo por no corresponder al medio actual, todo ello viene recogido en abundante bibliografía que si desea le puedo remitir gustosamente. Ninguna técnica tiene tanto y tan buen material publicado como el rastreo de reses heridas.

No me extiendo más, disculpe la intromisión pero creo que era necesaria una corrección a la línea de artículos pues puede llevar a la confusión a más de un lector poco práctico.

 

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En el número de enero:

  • Sin «foro» unánime en asturias para declararlo especie cinegética
  • Becadas; en las entrañas del bosque
  • El rumbo de las migratorias
  • Gestión. Cuadernos de caza
  • ¡Soltamos! Una temporada que no deja de sorprender
  • Tures del Cáucaso
  • Armas
  • Todo sobre Perros