Tras los jabalíes con perros de rastro atraillados

En el noroeste de la península ibérica, la caza mayor tiene como protagonista casi exclusivo el empleo de perros de rastro, para ejercer las tareas de rastreo, emplazamiento, acoso y desencame; y finamente la persecución y el lance final.

Alejandro Lorenzo | 15/01/2010

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En estas páginas nos adentramos en este apasionante mundo que tiene como protagonista al jabalí y a los perros de rastro y que mueve en temporada a miles y miles de cazadores.

La mayoría se centra en la modalidad de gancho, en la que el número de participantes no puede ser inferior a 10 y nunca superar los 30

En el rastreo de jabalíes puede emplearse en algunos casos el apoyo de otras razas de canes, sin embargo, por las características orográficas, climatológicas, y morfológicas del terreno, dotado de densos bosques o en su defecto por grandes superficies con una gran cobertura  vegetal, el empleo de de perros rastro es exclusivo, siendo idónea cualquiera de las razas de canes que configuran el amplio espectro de los perros de rastro, inclusive los mestizajes. En estos territorios se ejerce mayoritariamente la práctica en la modalidad de gancho, prescindiendo perfectamente del empleo de otro tipo de canes, como pueden ser por ejemplo los perros de agarre, que pueden ser usados en ocasiones concretas pero que no se hacen imprescindibles. Es obvio que los perros de rastro pertenecen a un amplísimo grupo de razas, que por no ser éste precisamente un tema baladí, merecería un capítulo aparte. Aquí trataremos de hacer referencia a las diferencias de este tipo de caza frente a otras modalidades de caza mayor que se practican en nuestro país.

Si nos centrásemos en la comunidad gallega, las especies reinas son el corzo y el jabalí, siendo éste último el que centra todo el protagonismoen torno a la práctica de su caza mediante el uso de perros de rastro atraillados, haciéndose esta disciplina todo un ritual y rodeada de una cierta liturgia que engancha a quienes la practican. El mayor número de practicantes se centra en la modalidad de gancho que se diferencia de la montería en que el número de participantes no puede ser inferior a 10 y nunca supera los 30. Además, en esta modalidad, los batidores pueden portar arma de fuego y los puestos pueden ser móviles. Por la mañana temprano, los monteros salen al monte a la procura de rastros. Para discernir sobre la frescura o no de los rastros, en esta tarea influyen varios factores, como la experiencia de los monteros, el estado del terreno y las condiciones meteorológicas. En caso de no poderse determinar visualmente, se emplea el trabajo de los perros de traílla. Una vez validado el rastro, los monteros con mayor forma física y que aman la disciplina del rastro atraillado, comienzan a hacer su trabajo, ayudados por sus perros rastreadores y se enfrascan en un singular rompecabezas, siguiendo la demanda que los suidos dejaron durante la noche, y recorriendo el itinerario nocturno que este animal fue dibujando hasta adivinar cuál es la mancha en la que duerme.

Diferencias acusadas

En términos sencillos trataré de explicar que esta caza se rige por una filosofía de caza social y de ella se pueden extraer una serie de características que la hacen gran diferente de otras modalidades de caza mayor que imperan en España. Aquí pueden ver algunas diferencias sustanciales y al tiempo ventajas sobre otros modelos.

• Como decimos, el aspecto más destacable y diferenciador es el concepto de caza social, es decir, este sistema no está regido por un afán mercantilista o lucrativo. Se caza entre amigos y por regla general se comparten los gastos y también las capturas de la manera más justa y equitativa posible. De igual modo, los éxitos son compartidos por todo el colectivo. Estableciendo una analogía con el fútbol, podríamos decir que para abatir una res, alguien tiene que haber resuelto con éxito las tareas de rastreo, emplazamiento, acoso y persecución, de la misma manera que para marcar un gol es condición indispensable que alguien elabore de manera exitosa la jugada y el pase al delantero.

• En Galicia por regla general y con alguna excepción muy concreta no hay cercones, por lo tanto estamos hablando de una caza totalmente salvaje. En estas latitudes se caracteriza por la calidad de los lances y no por la cantidad. Dicho de otro modo, se caracteriza por la incertidumbre de los resultados y no por los resultados garantizados. Las piezas son totalmente silvestres y capturadas en escenarios naturales y abiertos, no habiendo dudas de su procedencia genética ni de su comportamiento silvestre y esquivo. Aquí, a Dios gracias, y salvo raras excepciones, no hay cultura de trofeitis. Me viene a la mente una frase, creo recordar, del ilustre Pío Cabanillas, «Los trofeos se cuelgan en la pared y los lances se cuelgan en la memoria».

• Otro aspecto diferenciador es la concepción de la caza como un duelo entre el animal y el cazador. Entiéndase bien, no un duelo de fortaleza física, sino un duelo de astucia. Un duelo donde el cazador cuenta a su favor con una cierta tecnología, y la pieza cuenta con el conocimiento exhaustivo de su entorno, de todas las sendas, de todas las veredas, de todos los pasos, de todas las vías de fuga. Y solamente será capturada cuando ella misma cometa un error en su estrategia. Cuando para capturar una pieza de caza mayor sea cuando menos preciso superar la fase de rastreo, emplazamiento, levante, persecución y lance final. Siendo condición sine qua non superar cada una de ellas para poder ejecutar la siguiente, es decir, la pieza sólo será capturada cuando todas estas fases fueron superadas exitosamente.

• Continuando con las diferencias de otras latitudes, la caza con perros de rastro atraillados permite en todo momento ejercer una caza selectiva, por cuanto, en todo momento, el montero por su dilatada experiencia y ante un recorrido de larga trayectoria cuando va encima de un rastro, sabe perfectamente si el animal que se persigue se trata de un macho solitario, un macho acompañado de su escudero, una manada, o simplemente una hembra acompañada de crías. Al mismo tiempo, el montero, en su largo deambular por los itinerarios y lugares querenciosos, aprovecha para limpiar el monte de corbatas y otros artilugios que los tramperos y furtivos instalan agazapados en el monte para cometer sus fechorías. Estos dos aspectos sirven de gran ayuda para ejercer de un modo ético y racional el aprovechamiento del recurso.

Conclusión

En resumen, la caza con perros de rastro atraillados, cuando se practica de manera racional y con la máxima diligencia, no sólo supone una filosofía, sino también debe establecer un compromiso ético de caza, cuyos pilares fundamentales son la sostenibilidad ecológica y la conservación de la biodiversidad, que garantice la persistencia y aprovechamiento del recurso, sin afectar a las demás especies que comparten el ecosistema.

Alejandro Lorenzo
Fotos del autor y de A.A.A
2 comentarios
15 ene. 2010 14:03
arxina
Le felicito por abordar un tema tan peliagudo en las modalidades cinegéticas como el del gancho.

No es por fastidiar , sino con el ánimo de aprender , pero me surgen una serie de dudas acerca del tema que usted trata.
Tengo a mano la guía informativa de la caza que ofrece a los cazadores gallegos la Xunta de Galicia , de la temporada pasada .
La ley y el reglamento de caza prohiben o limitan:
-Cazar en linea de retranca.
-Disparar con ninguna clase de arma los "axotadores", batidores, secretarios o podenqueros que asistan en calidad de tales a los "axotamentos" , batidas o monterías.
-Tener cargadas las armas antes del momento de llegar a la postura o después de abandonarla en las monterías.
-Cazar combinando el uso de dos o más grupos de cazadores o haciendo uso de medios que persigan el cansancio u agotamiento de las piezas , salvo en caso de batidas o monterías ...
- desdoblamiento de puestos sobre el terreno en las modalidades de montería y ¿rececho? (supongo)
-cazar con armas de fuego los ojeadores , batidores o encargados de perros que asistan en calidad de tal a cacerías-monterías.
-Que los cazadores ,acompañantes y auxiliares combien o abandonen sus puestos durante la cacería, salvo fuerza mayor ... etc.

Modalidades cinegéticas . Se define lo que es Gancho , lo que es Montería y lo que es Axexo(rececho)
Primera duda . En ningún momento se define lo que es batida.
Segunda duda . Pongo en duda que los que llevan los perros puedan portar armas .Al menos a mí , con la normativa en la mano , si me para el Seprona en un caso de estos tiene legislación suficiente como para sancionarme.
Tercera duda. Lo de los puestos móviles me parece una entelequia , amén de una temeridad , hablando siempre de batidas ( entendemos que ganchos)
-Cuarta duda . A una montería o batida , sobre todo siendo social , no se va a fraguar amistades , sino a divertirse cazando con un comportamiento adecuado en el que prime la seguridad.

Como punto final , ya de mi cosecha en exclusiva , entiendo que la diferencia entre montería y gancho es que en montería se decide que mancha de terreno se va a montear , con lo cual se sabe de antemano donde se han de poner los puestos aprovechando la experiencia de años anteriores.No obstante , en el gancho , la mancha de terreno a batir la decide el perrero tras el trabajo del perro de traílla , con lo cual no hay puestos prefijados como en montería , sino que los puestos se dispondrán con mayor o menor fortuna dependiendo del conocimiento que tengamos del terreno en el que estimamos que hay jabalís.Ahora bien , si el jefe de cuadrilla (que tiene que haberlo siempre)te pone en un puesto , de ahí no te puede mover ni Dios hasta nueva orden , exactamente igual que en montería.

Como punto final , para no enrollarme más , en una actividad tan social como es el gancho sobre jabalí o zorro , en una recoba de cazadores (incluyendo perreros , tan cazadores como el que más) entre 10 y 30 ,es imposible que todos se conozcan , que todos estén compenetrados en las labores a realizar en dicha modalidad ,que no haya absolutamente ninguna " oveja negra " a la que tirar de las orejas o expulsar de la batida.Por ello , salvo que el grupo de cazadores sea siempre el mismo y se confie mucho en la gente con la que se caza , para mí lo deseable por motivos de seguridad , es la colocación de puestos en los que el comportamiento no puede ser muy distinto al de las monterías más tradicionales.

Sin más le agradezco la paciencia , el artículo y le envio un saludo.
25 feb. 2010 23:14
arrotea
Arxina:
Dado que dispones de la guía informativa que ofrece la Xunta de Galicia, entiendo que comprendes el gallego. Yo también con ánimo de aclarar te trasmito que en su página número 35, existe un apartado que se titula "MODALIDADES CINEXÉTICAS". Literalmente dice:
"Definese:
Gancho: é un lance de caza colectivo para a caza maior e a caza do raposo, cun mínimo de 10 cazadores e un máximo de 30 en postos, que se poden variar durante o lance. Poderanse utilizar ata 30 cans, en dous grupos como máximo, sen prexuicio dunha posterior confusión. Os cans poden ser acompañados por algúns cazadores no exercicio da caza".
No hay mucho que aclarar, sólo decirte que en todos los ganchos a los que suelo asistir siempre hay algún cazador acompañando a los perros y en el transcurso del gancho se suelen dar órdenes de mover tal o cual puesto.
Espero y deseo haberte ayudado con la información.

 

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