Cazar con seguridad

En muchas zonas de Galicia se empieza a cazar el jabalí el día 30 de agosto. Quería aprovechar la ocasión para escribir sobre la seguridad en la caza, enfocada desde la práctica en mi comunidad autónoma, sobre todo en la modalidad de caza mayor.

Antonio Bello Giz | 31/08/2009

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El artículo puede ser aprovechable para cazadores de otras autonomías, pues la seguridad es fundamental en cualquier tipo de actividad y lugar. Puede haber ciertas diferencias por la normativa de caza vigente en cada autonomía, pero en el fondo esas diferencias serán puntuales.

La seguridad se puede adquirir mediante el aprendizaje o asimilación de una serie de hábitos y de normas de conducta

Considero que la caza es una actividad, en general, bastante segura; pero todos los años sale en los medios de comunicación alguna noticia referida a un accidente de caza. Ya sabemos cómo el morbo aumenta las audiencias y la venta de la prensa escrita.

Las balas que se utilizan en la caza están pensadas para matar rápidamente y con el menor sufrimiento posible a las especies cazables, léase jabalí, corzo, venado… Cuando una de las balas, por accidente, impacta en una persona los efectos son terribles, pudiendo en muchos casos causar la muerte. En la caza menor también se producen accidentes, pero en general, con consecuencias de menor trascendencia.


Los chalecos reflectantes son un importante elemento de seguridad.

La mayor parte de los cazadores nos consideramos responsables y controladores de nuestros actos, y seguramente muchos estarán en lo cierto, pero de todas formas creo que podemos hacer algo más.

La seguridad se puede adquirir mediante el aprendizaje o asimilación de una serie de hábitos y de normas de conducta. En cuanto a una formación inicial en seguridad, se podría actuar de la siguiente manera:

1º) En las asambleas generales de las sociedades de caza, previas a la apertura de la temporada, se podría dedicar un tiempo a hablar de la seguridad en la caza. En algunas ya se lleva haciendo esto varios años. La Federación Gallega de Caza en La Coruña reúne a directivos y socios, por zonas, y les proyecta un audiovisual sobre las normas de seguridad en la caza, seguida esta proyección de un debate enriquecedor. La Federación Gallega de Caza tiene publicaciones sobre la temática de la que estamos tratando y también realiza jornadas y encuentros para mejorar la seguridad de los cazadores/as.

2º) Los responsables de cacería o jefes de cuadrilla también deben de dedicar un tiempo, antes de preparar las armadas y sobre todo al principio de la temporada, a hablar de las normas de seguridad y ser exigentes en el cumplimiento de las mismas.

3º) Nosotros, como cazadores, debemos de tratar de cumplir las normas de seguridad y tratar de corregir, si fuera el caso, a aquel compañero que pueda incumplir las normas a seguir.

4º) Finalmente debemos de mentalizarnos de que lo más importante para un cazador debe de ser la seguridad, debemos de descubrir la satisfacción que produce el levantar la escopeta, o el comentario del compañero que dice: «la pieza le salió a Fulano pero viendo mi posición no le disparó, es un cazador seguro y fiable...»

Los accidentes de caza

Los accidentes pueden deberse a una de estas tres causas:

● Por imprudencia, desconocimiento o ignorancia.

● Por alteraciones psíquicas.

● Por una fatalidad impredecible.


Antes del comienzo de la cacería deberemos de tener el arma abierta y apuntando hacia un lugar seguro. 

Las dos primeras podemos evitarlas con una actitud responsable y segura. La tercera, que es la menos frecuente, es inevitable. Supongamos, a modo de ejemplo, que estamos perfectamente situados en la armada, sabiendo cual es nuestra zona de tiro, pero de repente, en el momento de encare, al ir a disparar sobre una pieza, se desprende una roca o la rama de un árbol y nos golpea en un hombro, haciéndonos girar y disparar en dirección a un compañero. Este podría ser un caso de fatalidad impredecible, pero estaremos todos de acuerdo en que es inusual.

Con respecto a los accidentes de caza, estadísticamente está comprobado que:

● Las fechas más habituales: al comienzo de la temporada de caza.

● La edad de los afectados: superior a los 50 años.

Autores y víctimas son generalmente cazadores participantes en ganchos al jabalí y al corzo.

Reglas básicas de seguridad con armas de fuego

● El primer y más importante consejo para actuar correctamente con un arma es la prudencia.

● En casa guarde las armas desmontadas y si es posible en un armero. Siempre fuera del alcance de los niños.

● Trate todas las armas como si estuviesen cargadas.


No debemos apoyar el cañón del arma sobre una parte de nuestra anatomía. 

● Siempre que entregue o reciba un arma de fuego verifique que está descargada.

● Esa verificación debe hacerse apuntando hacia un lugar seguro.

● Para evitar fallos y accidentes deberemos proceder a un cuidadoso mantenimiento de las armas.

● Las armas deben transportarse descargadas y enfundadas hasta el lugar de la cacería.

● Cuando practiquemos la caza no debemos consumir bebidas alcohólicas, ni estupefacientes, estimulantes u otras sustancias de similares efectos.

● Las armas deberán cargarse cuando estemos en el puesto asignado y el responsable de cacería de la orden de comienzo de la misma. Antes de cargarlas deberemos asegurarnos de que el cañón está limpio.

● Debemos conocer el arma que tenemos en nuestras manos así como los efectos de la munición que utilizamos, procurando emplear la adecuada.

● Antes de apuntar verificaremos visualmente la zona hacia donde calculamos que vamos a efectuar el disparo. Cuando vayamos a disparar nos aseguraremos de cual es el blanco y de que el proyectil impactará en el suelo en caso de no hacerlo sobre la pieza.

● El dedo debe permanecer fuera del disparador hasta el preciso momento que veamos, con total claridad, a la pieza, entonces sacaremos el seguro del arma y dispararemos, si consideramos que esta acción es segura.

● Deberemos evitar hacer disparos con un ángulo menor de 30º, pues tienen tendencia a rebotar.

● Una vez terminada la cacería procederemos a descargar las armas.

● Cuando estemos en grupo, las armas deberán estar descargadas, abiertas y apuntando hacia arriba.

● La armas deberán estar siempre bajo nuestro control directo.

También debemos de tener en cuenta las normas que se dictan en el Anexo III del Reglamento de Caza de Galicia:

● El responsable de la cacería escogerá las manchas que se vayan a batir y les comunicará su localización a los representantes del Servicio Provincial de Medio Ambiente Natural y de la Guarda Civil. Igualmente, lo dejará indicado en el punto de reunión.

● El responsable de la cacería les indicará a los cazadores participantes los puestos que deberán ocupar durante el desarrollo de la montería.

● Los cazadores participantes no se moverán de sus puestos durante la montería.

● Mientras el responsable de la cacería coloca los cazadores participantes en sus puestos, estos deberán llevar las escopetas abiertas y los rifles descargados.


Actitud a evitar.

● Una vez colocados los cazadores en sus puestos, el responsable de la cacería indicará el comienzo, momento en el que los batidores y perros entrarán en la mancha que se vaya a batir.

● Cuando el responsable de la cacería dé la señal de comienzo, los cazadores cargarán las armas.

● Si alguno de los cazadores participantes se moviera de su puesto, el responsable de la montería o gancho suspenderá la cacería de forma inmediata, expulsando de la cuadrilla aquellos cazadores que no respetaran sus órdenes.

● Los cazadores participantes apuntarán sus armas únicamente hacia la mancha que se va a batir. Queda prohibido apuntar o disparar hacia la línea de retranca.

● El responsable dará por finalizada la cacería cuando lo considere oportuno. Los cazadores de forma inmediata descargarán sus armas.

● Durante los trayectos en los que se utilice cualquier tipo de vehículo, las armas irán descargadas y en sus respectivas fundas.

● El responsable de la cacería, antes de su inicio, debe dar a conocer a todos los participantes estas normas de seguridad.

● No podrá realizarse ninguna cacería sin previa notificación al puesto de la Guarda Civil, ni podrán batirse manchas distintas de las solicitadas.

● El responsable de la cacería, bajo su responsabilidad, expedirá una guía, firmada y datada, para el transporte de los restos de las piezas desoladas. Será necesario hacer una relación de las bolsas o de los receptáculos de todo tipo en los que se transportan, con expresión aproximada del peso de los restos que se depositan, en cada uno de ellos. En el caso de se repartan entre varias personas, será necesaria una guía para cada una de ellas, con los mismos requisitos antes señalados.

Otros consejos que facilitan la seguridad en las cacerías

Realizar el cierre de la mancha adaptando los puestos al tipo de terreno, a los tipos de armas a utilizar y a las condiciones físicas de los cazadores. Debemos de procurar, que a la hora de colocar los puestos, las zonas de disparo sean seguras, ayudándonos, en parte, de los accidentes naturales del terreno. Las armadas también deben decidirse, a veces por el tipo de arma a utilizar, así si debemos de cubrir un cortafuegos, donde habrá posibles disparos a más de 100 m., procuraremos poner en ese puesto a un tirador que tenga un rifle que emplee cartuchería metálica, dejando a los cazadores que portan escopetas para puestos en los que los disparos se presuman más cortos. La forma física también debe tenerse en cuenta a la hora de cubrir los puestos, pues para llegar a alguno de ellos deberemos de recorrer distancias bastante largas, que posiblemente no sean aptas para todos los participantes en el gancho.


Cañón reventado por obstrucción.

Siempre debemos de tener en cuenta que con los perros van los monteros, atentos a cualquier agarre, aculado de un jabalí… Estos monteros, a veces, llevan armas, tema sobre el que los cazadores tenemos opiniones diversas. A mí, personalmente, no me gusta que los monteros que entran con los perros lleven armas, aunque reconozco que en ocasiones son necesarias para salvar la vida de los perros, que pueden encontrase con un navajero dispuesto a repartir tajos a diestro y siniestro. En esos casos excepcionales creo que con un montero armado sería suficiente. Este montero debería de llevar el arma descargada hasta que llegase el momento preciso de usarla y desde luego, a mi entender, nunca deberá de cazar dentro de la armada como si de un puesto más se tratara. Si un montero quiere cubrir un puesto puede soltar los perros y cubrir el puesto por el que entraron los jabalíes al encame, actuando a partir de ese momento como un cazador apostado más.

El contacto visual, facilitado por prendas como los chalecos reflectantes, con los compañeros que conforman el cierre de la armada, contribuye a que haya una mayor seguridad a la hora de efectuar algún disparo.

El uso racional de las emisoras, para poder determinar la colocación de cada uno, así como para cuando el responsable de cacería pida que se cambie algún puesto o se de por rematada la cacería.

Y finalmente, en lo referente a la seguridad en la caza, solo me queda recomendar el uso del menos común de los sentidos: el sentido común.

Antonio Bello Giz
Delegado Nacional de Rastro de la RFEC

 

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