Perros de muestra para la media veda

Estamos ya a las puertas de la media veda, un momento mágico e indescriptible para miles de aficionados a la caza menor con perro de la codorniz. Esta pequeña ave migradora es la excusa perfecta para salir con el perro y la escopeta y disfrutar de las innumerables y bellas muestras que nuestro perro nos brindará.

David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido | 01/08/2009

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Cacemos con una u otra raza, tenemos que dejar a los perros que realicen su trabajo según su estándar racial. Tanto si cazamos con perros de muestra como si nos decantamos por levantadores, no disparemos sobre codornices levantadas por nosotros mismos o por los perros sin trabajo previo por su parte.

Es el verdadero artífice de esta caza junto a la escurridiza codorniz

Así, dejaremos algunas aves para otro día o para que críen, moderaremos nuestras perchas y disfrutaremos más de las jornadas, no siendo mejor cazador el que más mata, sino el que más disfruta de la belleza y correcta ejecución del lance por parte del perro, verdadero artífice de esta caza junto a la escurridiza codorniz.

Hoy en día nuestros páramos y rastrojos ya no son el paraíso codornicero de antaño, donde los abundantes y espesos marallos de paja constituían un inmejorable refugio para la codorniz, amén de los arroyos y perdidos, sino que los campos cerealistas han ido perdiendo todo su valor faunístico tras la cada vez más temprana cosecha. Nuestra protagonista pierde sus refugios y no le queda más remedio que intentar protegerse en perdidos, linderos y arroyos, cada vez más escasos, o buscar zonas más frescas y que le ofrezcan mejor refugio, de modo que resulta más difícil poder encontrar buenos cazaderos de codorniz.

Todos estos condicionantes influirán sobre la raza más adecuada para cada cazador, tanto como las propias cualidades venatorias de la misma.

Razas de muestra para la codorniz


Con setters ingleses, como este tricolor, y con pointers, allí donde haya una densidad de codornices baja, con ejemplares sueltos y dispersos, obtendremos mejores resultados que con los continentales debido a que recorrerán más terreno apoyados en un olfato casi infalible para localizarlas.

Entre las distintas razas de muestra nos encontramos con las británicas, setters (inglés, irlandés y gordon) y pointer, y las diversas razas continentales, destacando èpagneul bretón, drathaar y bracos (alemán, weimar, italiano, húngaro…). Pero, además, deberemos de tener en cuenta a nuestras razas de muestra autóctonas, perdiguero de Burgos y pachón navarro, seleccionadas a través de los años en nuestros campos para la caza en las condiciones propias de nuestro territorio, y verdaderas especialistas en la caza de las africanas.

Veamos algunas características, ventajas e inconvenientes en la utilización de cada uno de estos grupos en la caza de la codorniz.

Británicos frente a codornices

Tienen gran capacidad de recorrido y andadura, y muestras muy bellas

Al hablar de perros de muestra, por defecto, pensamos siempre en las razas británicas, pointer y setters, como culmen de las mismas por la especialización a que se ha llegado en su selección. Características comunes a todos ellos son su gran capacidad de recorrido y andadura, muestras muy bellas y plásticas, y tendencia natural hacia las piezas de pluma.

Ventajas

Allí donde la situación del campo les permita poner en práctica todo su potencial, disfrutaremos de lo lindo con su trabajo. Son perros dotados de un olfato excepcional, que nos localizarán las codornices a cierta distancia, de modo que nos dará tiempo a llegar hasta ellos y, tras una guía cautelosa, mostrarán firmemente la codorniz a una distancia suficiente como para no espantarla, bloqueándola y permitiéndonos situarnos en la mejor posición posible para el tiro.

Inconvenientes

Para desarrollar su trabajo en plenitud requieren terrenos amplios, que les permitan desarrollar su trabajo sin fronteras, recorriendo grandes distancias a un ritmo rápido, detectando las piezas a grandes distancias gracias a las emanaciones que dejan en sus movimientos diarios.


Uno de los inconvenientes de los bracos es la tendencia a la dominancia sobre otros perros, que puede suponernos más de un quebradero de cabeza en la época en que, quizá, más cazadores y perros pueden coincidir en el campo. Así, a veces se ven perros (sobre todo machos) que se dedican más a imponerse otros, incluso cazando cerca de ellos para robarles las piezas, que a cazar. En la imagen, braco de Weimar.

Por eso mismo, salvo en zonas de recolección tardía que mantengan paja en las tierra de labor o zonas de pastizales de montaña o alfalfas, donde aún es posible sacar el máximo provecho a estos perros, cada vez quedan menos lugares donde poder disfrutar del potencial de los perros ingleses. Los campos quedan yermos y las codornices buscan la protección de los pocos linderos y regueros, restringiendo sus movimientos a escasos metros a uno y otro lado de los mismos, con lo cual los grandes recorridos realizados por los británicos por unos campos donde difícilmente encontrarán una codorniz merman mucho su eficacia y capacidad resolutiva.

Además, la intensidad y velocidad con que se dedican a la búsqueda de las codornices muchas veces va en detrimento de su resistencia en las duras condiciones de trabajo que supone la media veda. La climatología propia de la época, con temperaturas muy altas y escasa humedad, tanto del ambiente como en los cursos de agua o manantiales, hace que su inversión en esfuerzo requiera de un consumo de agua en mayor cantidad y, especialmente, frecuencia, que otras razas más lentas o tranquilas en la caza. También las características del terreno, con suelos duros, ásperos y vegetación seca, que agrietan sus almohadillas, más preparadas para terrenos más suaves, tapizados con hierba u hojarasca, pueden mermar su capacidad de acción.

Continentales vs. codornices

Todo el grupo de los perros de muestra conocidos como continentales aúna también una serie de características comunes, entre las que podemos destacar su polivalencia, tesón, mayor cercanía con el cazador y predisposición al cobro, al margen de sus cualidades propias como razas diferentes.

Ventajas


La eficacia de las razas británicas (en la foto, pointer) es muy alta, de modo que las falsas muestras serán las menos y resultan muy resolutivos en los largos peones con los que, en ocasiones, buscan defenderse las codornices, gracias a su gran olfato.

El mayor provecho se lo sacaremos a estas razas cuando el hábitat sea poco propicio para las codornices y existan pocos lugares en nuestros cotos que puedan albergar algunas codornices. Casi siempre dichos lugares son los espesos arroyos o linderos, donde hace falta un perro que se introduzca y haga un trabajo sucio entre la vegetación de la que será costoso desalojar la codorniz, y donde la muestra no puede ser duradera, pues le estaremos dando ventaja a la codorniz para que se escabulla apeonando. En estas condiciones buscaremos un perro que deberá ser rápido y resolutivo, pero no necesariamente veloz, que nada más mostrar, si la pieza intenta apeonar, no esperará, sino que entrará y la sacará sin darle tiempo a poner tierra de por medio.

El cobro es uno de sus fuertes, de modo que pocas codornices perderemos por enmarañados que estén los regueros o linderos donde caigan.

Inconvenientes

Agrietan sus almohadillas, más preparadas para terrenos más suaves

Común a todos ellos, comparándolos con los británicos, puede ser su menor andadura, con lo cual en cazaderos con pocas codornices tendremos menores oportunidades de dar con ellas. Al igual que aquéllos, sus necesidades de agua son importantes, especialmente en las razas de pelo largo como el bretón.

Su polivalencia puede traernos, también, algún disgusto, porque en esa época, con lebratos y gazapos nuevos, pueden distraer su atención hacia ellos, distrayéndose de la caza de las codornices, que suponen un menor estímulo olfativo, poniendo más atención en intentar desencamar conejos y liebres, que buscarán también protección y refresco en los regueros y linderos.

Razas españolas vs. codornices

Nuestros campos destacan por albergar el principal contingente europeo de codornices que vienen a criar a Europa en verano y esto ha hecho que la caza de la codorniz haya sido, históricamente, una de las modalidades más apreciadas por los cazadores españoles, provocando que la dirección de la selección de perros de muestra nacionales se haya visto muy influenciada por esta caza estival.


Las razas británicas, pointers y setters, por su menor predisposición al cobro hacen que, en general, haya alguna dificultad en la recuperación de las codornices que caigan, por ejemplo, en regueros enmarañados de vegetación.

A día de hoy nos podemos encontrar dos razas autóctonas de muestra, el perdiguero de Burgos y el pachón navarro, de características similares en cuanto a la caza de codornices se refiere. Ambos han sido seleccionados en terrenos agrícolas llanos o de poca pendiente, caracterizados por tener una escasa vegetación una vez se ha producido la recolección, de modo que perdices y liebres pueden localizar a cazadores y perros desde largas distancias. De ahí que no interesaran perros de largos recorridos que pudieran levantar las piezas a distancias que dificulten el tiro.

Nos encontramos ante los perros de muestra que más cerca cazan del cazador, casi debajo de la escopeta, a un ritmo lento y pausado, sin realizar alocadas carreras, sino más bien trotones, con una andadura muy tranquila. Esto, de cara a las codornices, les obliga a bajar la nariz más al suelo para seguir los rastros de las piezas, escudriñando al cien por cien la espesura de linderos, perdidos y regatos.

Ese ritmo lento les hace ideales para los cazaderos, cada vez más abundantes, en que nos encontramos con tierras de regadío, maíces, remolachas, alubias, en los cuales las codornices andan por sus bordes y al menor peligro buscan refugio en su interior, sabedoras de la protección que ofrecen y, quizá, de que perros y cazadores no pueden entrar detrás de ellas para no causar destrozos. Aquí sacaremos máximo provecho a su escasa andadura y firmeza cuando localizan la pieza, así como a su excepcional capacidad para el cobro, ya que la recuperación de codornices abatidas entre maíces o remolachas no es, para nada, tarea fácil y estos perros lo logran con una eficacia mayor a cualquier otra raza.

Inconvenientes


La estructura corporal de nuestras razas autóctonas (en la foto, un perdiguero de Burgos) ha sido moldeada por el tipo de terreno en que han sido seleccionados generación tras generación, de modo que no encuentran mayores problemas en los suelos agrestes o duros y resisten perfectamente toda la jornada de caza sin casi ingerir agua, ayudados por su bajo ritmo de caza.

Allí donde escaseen las codornices nuestros resultados disminuirán respecto al rendimiento de las razas de muestra de fuera de nuestro país, debido a que cubrirán una superficie de terreno mucho menor.

La polivalencia y lentitud con la que cazan también hace que puedan distraerse con otras piezas como conejos y liebres, e incluso polladas de perdices, que en esta época aguantan más al perro antes de emprender la huida, de modo que pueden entretener a nuestro perro si las localiza en un terreno que les brinde protección y las haga ser reacias a dispersarse cuando vuelan, más que las razas británicas o continentales, de las cuales se espantarán antes las perdices por su mayor andadura. Un último inconveniente puede ser su excesiva parsimonia en resolver el lance tras detectar la pieza, lo cual facilita que las codornices apeonen poniéndose a buen recaudo de perro y cazador.

David Rubio Alza (Adiestrador de perros de caza)
José Antonio Pérez Garrido (Veterinario)

4 comentarios
17 ago. 2009 17:17
Mayor
Creo que el "cazador" que ha escrito este articulo; ni ha ido mucho a cazar codornices, ni jamas ha cazado con un pachón o un perdiguero. ¡Qué se le va a hacer!
18 sep. 2009 20:21
kafe
Completamete de acuero con los autores en que debemos de dejar cazar a los perros según su standard.Tengo varios amigos a los que ni se les ocurriría cazar con un continental, y sin embargo quieen que sus "formula 1" cazen debajo de la escopeta.Fijémonos en los perros, y aprendamos e ellos.
30 sep. 2009 16:49
mochilita
Yo cazo la codorniz con una setter ingles y cada vez disfruto mas ,viendo como me marca y muestra.
Soy un cazador que me gusta ver la muestra y disparar en su momento y estoy de acuerdo con la calificacion que dan los autores del articulo.
08 nov. 2009 21:39
JJMR
En respuesta a MAYOR,y ante todo, saludos a todos los que pateamos los montes de esta Piel de Toro.
Te puedo asegurar que hay pocos CAZADORES (con mayusculas y sin comillas)como David y Jose, tanto como personas ,como CAZADORES y eso lo podemos firmar todos sus compañeros de fatigas, que no somos pocos.Tengo 47 tacos,he nacido entre cazadores de verdad y me considero tal,y te puedo asegurar que es un placer contar con compañeros como ellos.

 

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