Conejos: esperas y recechos entre olivos

La verdad es que ya estamos acostumbrados a esperar la desveda de menor justo en estas fechas, teniendo como objetivo al conejo, pieza que se pone a tiro a partir de ahora y hasta coincidir en muchos casos con la media veda, por constatarse diferentes realidades como los daños a la agricultura o el riesgo de perder la mayoría de ejemplares por culpa de la mixo o la NHV.

Miguel F. Soler | 09/07/2009

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Cada año más poblaciones de conejos demuestran estar sanas y con mayor resistencia a la virulencia de estos padecimientos, con lo que el campo se muestra ya como antaño en muchos cotos donde los primeros disparos al rabicorto suenan en la mañana. Para abrir la temporada de conejos en verano vamos a esperarlos y rececharlos en los olivares, zonas con una gran querencia y poblaciones a veces desmedidas.

El cazador tiene en sus manos una importante herramienta de gestión, busquemos conejos grandes y dejemos de molestar a los gazapos

Ropa fresca, canana, macuto para llevar los conejos, escopeta dispuesta y ganas de colgar las primeras piezas de pelo de la temporada, en estos aspectos coincidimos la mayoría de quienes ya hemos comprado esas cajas de cartuchos de 30 o 32 gramos para revolcar los primeros conejetes de la temporada 2009-2010.

El olivar encierra mucha caza cuando los productos químicos no dejan el entorno casi estéril; cuando se generalizó la limpieza química de las calles de los olivares para facilitar el laboreo y recolección, muchos cotos vieron mermada su población de piezas de caza menor, siendo principalmente las patirrojas las que pagaron más caro este cambio brutal y radical en su entorno natural de años y años.

Posteriormente, la recuperación del conejo y la coincidencia con la extensión de hectáreas de olivar con riego por goteo han facultado que en muchos acotados —sobre todo del sur andaluz— los conejos estén de forma incluso desproporcionada entre los añejos olivos centenarios, y por supuesto en los campos más recientes, donde los olivos jóvenes han de protegerse con malla para evitar que la acción de conejos y liebres lleguen a impedir su crecimiento.

Así la situación, el olivar es escenario cinegético de piezas de pelo con muchas jornadas dedicadas a lo largo de la temporada. Ahora abrimos precisamente la temporada cazando conejos entre olivos, en dos modalidades tradicionales y muy habituales por zonas, la espera y el rececho.

En ambas, el cartucho es fundamental, hay que evitar acudir con un puñado de cartuchos restantes de anteriores temporadas, de diferentes modelos, cargas y número de perdigón, busquemos un cartucho algo cerradito que se acople bien a nuestra escopeta (el conejo sin perros hay que abatirlo y evitar dejar piezas heridas que a menudo huyen sin poder ser cobradas), cargas de entre 30 y 32 gramos y perdigones de octava, séptima e incluso sexta según los tiraderos, serán los más empleados en estas próximas semanas para cazar conejos en este bello entorno lleno de retos para el cazador.

La espera ante majanos y manchones

La verdad es que si bien para muchos cazadores hablar de cacerías de conejos en verano es referir su experiencia en terrenos de monte bajo y cercanos a los liegos y labores, hay una enorme extensión de campo sembrada de olivos en la mitad sur de la península, que admite cazar conejos con muy buenos resultados e incluso, cierta facilidad para el cazador poco experimentado.

Desde hace unos años los conejos han tomado al asalto literalmente muchos miles de hectáreas de olivar que han visto cómo los rabicortos se han asentado en su suelo, en sus troncos, en cualquier majano o manchón próximos, allí el conejo tiene mayor escape ante los depredadores, e incluso parece que mayor resistencia a las enfermedades.

Es sencillo programar esperas en la temporada veraniega del conejo; para ello hay que visitar el cazadero algunas tardes y mañanas, bien temprano en este caso, e ir inspeccionando lentamente por donde se mueven los conejos, muy activos en este terreno, lo que se logra fácilmente incluso a mucha distancia por la limpieza de maleza en las calles de los olivares.


Hay que visitar el cazadero e ir inspeccionando lentamente por donde se mueven los conejos, muy activos en este terreno, lo que se logra fácilmente incluso a mucha distancia por la limpieza de maleza en las calles de los olivares.

Las primeras esperas es conveniente realizarlas ante los majanos y manchones pues allí suele haber mucho conejo, debemos comprobar de dónde viene el viento y sentarnos de forma que el aire nos venga de cara, apostándonos a una distancia máxima de treinta metros del majano o del manchón en función de las características del tiradero.

Podemos apurar y alejarnos más, pero en días de aire, por ejemplo, los conejos no se retiran demasiado de sus refugios, por lo que podemos revolcar algún conejo que finalmente llegue a encerrarse, perdiendo la pieza, y esta caza veraniega debe ser estricta, pieza tirada debe ser pieza siempre cobrada, nunca hay que arriesgar.

Si por ejemplo los conejos están al amparo de las sombras de la amanecida por estar junto a alguna mata, no tiremos, es mejor esperar a que se mejoren y los veamos claramente; tampoco intentemos carambolas, a veces se aproximan dos o tres conejos y podemos tirar y abatirlos a la vez, pero lo habitual es dejar alguno herido. Eso sí, al tirar uno podremos secundar sobre otro cercano que sale huyendo, aunque hay que hacerlo únicamente cuando está bastante asegurado, de otra forma alertamos en exceso a los demás conejos con disparos tan seguidos.

Tiraremos conejos gazapeando e incluso quietos en muchas ocasiones, hay que procurar hacer escaso ruido al recargar la escopeta y nunca movernos, el campo no debe delatarnos; este tipo de cacerías dura poco, los conejos una vez tiramos unos cuantos se alertan y ya no salen al claro, por lo que podemos poner en práctica una combinación de esperas y posteriores recechos dentro del mismo olivar, variando lógicamente de zona.

Recechos entre olivos

Esta modalidad es realmente apasionante y muy instructiva, el cazador debe poner en juego bastante oficio para lograr una buena percha, aunque el olivar suele deparar muy buenas ocasiones y en realidad, colgar media docena de conejos no es excesivamente complicado en estas fechas.

Buscaremos las zonas para recechar justo donde sabemos que otros compañeros no suelen acudir a la espera (en numerosos cotos son habituales las posturas buenas para la espera en lugares conocidos), haciéndolo donde tengamos a la vez buen acceso a los vivares y tiraderos suficientemente cortos y claros de obstáculos. Pensemos que a ras de suelo los conejos observan los movimientos de los alrededores con gran facilidad, y si quietos podemos llegar a tener conejos muy cerca sin que nos vean, en movimiento bastará que alguno note algo extraño o que algún pajarillo delate nuestra presencia (esto es habitual en cuanto el sol va levantando) para que los conejos se amaguen o encierren rápidamente.


Lo ideal es un banquito tipo trípode plegable, estaremos cómodos, es ligero para transportar y nos permite estar sentados a una altura desde la que vemos todo el tiradero.

Debemos considerar las zonas del olivar donde los conejos tienden a encerrarse al pie de los olivos o en vivares entre calles, y donde se esconden en manchones, linderas o majanos. Así, conociendo por dónde se pueden mover y hacia dónde suelen huir tendremos mayores facilidades para tirar alguno a buena distancia.

Resultan muy productivos los recechos en las calles del olivar que lindan con un campo sembrado de girasoles, sorgo, trigo, etc., por estos límites suelen moverse mucho los conejos, y avanzando bien amparados por el aire y pegaditos a los olivos, tiraremos unos cuantos aun en la misma calle y en pocos metros.

El rececho de conejos en el olivar no está enfocado a tirar conejos muy largos sino a tirar a buena distancia conejos que no nos vean llegar a las inmediaciones; pensemos que el conejo a rececho en tiraderos largos lo tiramos quieto muchas veces, el que por el contrario tenemos más cerca solemos tirarlo gazapeado o a la carrera según ve nuestros movimientos, ello sin ser una dinámica de caza al salto propiamente dicha.

El cazador selectivo

Colgar media decena de conejos no es excesivamente complicado en estas fechas

Tanto la espera como el rececho nos permiten a la par cazar y gestionar las poblaciones de conejos, nada mejor que contar con tiraderos limpios y no verse apremiado por las carreras fugaces y tapadas de los conejos en terrenos de mucha mata, para poder apreciar claramente a qué tiramos. Nunca se debe tirar a todo aquel conejo que se pone a tiro, pensemos que en estas fechas se caza para controlar en cierta medida la desproporción poblacional que genera daños en los cultivos, y para aprovechar los conejos de nuestro coto antes de que las enfermedades habituales reduzca sus poblaciones sin opción alguno de aprovechamiento.

Así, el cazador tiene en sus manos una importante herramienta de gestión, podemos plantearnos dónde realizar la espera y dónde recechar, busquemos conejos grandes y dejemos sin molestar los gazapos y conejos nuevos, después de todo una perchita de cinco o seis conejos grandes siempre se luce más que otra que aun con el mismo número de piezas, abulta tres veces menos...

El conejo adulto come más y daña más los cultivos, estorba la cría de conejos del año y acaba siendo el objetivo preferente del cazador de conejos en verano; en la espera vamos a distinguir sin opción al error al conejo adulto del conejo terciado o de medio tamaño, y sobre ellos, al gazapón; miremos proporciones de cuerpos, tamaños de orejas, comportamiento, podremos diferenciarlos sin ningún problema.

Con el rececho pasa igual, vamos a poder tirar a conejos grandes sin mayor problema, y aunque es cierto que los conejos del año se asustan menos de los disparos (aunque se piense lo contrario), no debemos abusar de las ocasiones e ir seleccionando; a veces un disparo fallido a un conejo mediano nos depara la sorpresa de comprobar cómo éste no huye, se queda esperando reconocer qué ha sido aquello. Con las carreras pasa igual, un conejo adulto que nos descubre sale como un rayo, tapándose y escurriendo el cuerpo entre troncos para llegar rápido al encerradero, el gazapón corretea más que corre y a veces no encuentra tan rápido el agujero.

Cómo tirar conejos a la espera

La cuestión para muchos cazadores no tiene el mayor secreto, sentarse cerca, estar atentos, encarar cuando ve un conejo a tiro y disparar, nada más. En esencia esto es así casi siempre, pero no está de más comentar ciertos aspectos que nos van a ayudar, en algunos casos mucho.

En el olivar no interesa estar a la espera de pie, pensemos que no veremos prácticamente el tiradero, esto nos provoca inquietud y acabamos moviéndonos, agachándonos, rodeando el olivo en el que estamos, etc., así que espantaremos conejos sin verlos, y el resultado es que tiraremos poco y seguramente no volveremos allí pensando que no hay conejos suficientes.

Buscaremos un olivo que nos pueda cubrir bien por detrás, buscando siempre la cara que nos lleve el aire hacia nosotros como ya hemos comentado, cualquier movimiento nuestro provocará un ruido no habitual en el entorno, y esto alerta al campo. ¿Dónde nos sentamos? Hay quien se sienta en el suelo, para pocos minutos vale, pero si hay que tener paciencia acabas molesto, te mueves, no acabas de coger la postura buena.


Nunca hay que tener la escopeta apoyada en el tronco del olivo o sobre los muslos, la escopeta siempre en guardia baja, pensemos que tirar sentado provoca muchos fallos por lo forzado de la posición en el encare.

Lo ideal es un banquito tipo trípode plegable, estaremos cómodos, es ligero para transportar y nos permite estar sentados a una altura desde la que vemos todo el tiradero por debajo de las ramas de los olivos; si el olivar es de árboles llorones (las ramas cuelgan demasiado llegando cerca del suelo) hay que atinar mucho en el apostadero para poder tirar con claridad, tengámoslo en cuenta.

Al esperar nunca hay que tener la escopeta apoyada en el tronco del olivo o sobre los muslos, la escopeta siempre en guardia baja, pensemos que tirar sentado provoca muchos fallos por lo forzado de la posición en el encare, orientemos nuestro mejor ángulo hacia el lado donde esperamos tirar más veces. Al encarar subamos la punta de los cañones despacio hacia el conejo, subiendo a continuación la culata a la cara, cuidando no bajar el cuello forzándolo, es un error muy común que hace fallar incluso conejos parados.

Una vez encarados y enfilado el conejo tiramos sin irás, no se requiere adelanto si el conejo está casi parado o gazapeando, si tiramos a piezas quietas basta taparlas. Importante: si hay bastante distancia o no vemos nada de banda es aconsejable subir un poquito la punta de los cañones para que el disparo llegue centrado al conejo, a veces dejamos inexplicablemente los disparos bajos aun tirando a quieto y es por este motivo.

Para la espera la escopeta es determinante en cierto modo, todo depende de la distancia, y en principio una escopeta de dos cañones es la ideal, nos permite tirar jugando con la distancia y las circunstancias. *** y ** pueden ser los chokes ideales para tiraderos medios, si nos apostamos relativamente cerca ni lo pensemos, **** y *** ayudan a abatir muy bien los conejos y evitamos fallar piezas por disparos muy entacados y a menudo algo bajos.

El equipo para recechar

En el olivar no interesa estar de pie, pensemos que no veremos prácticamente el tiradero, así que espantaremos conejos sin verlos

A la hora de recechar conejos el cazador debe estar dispuesto a pegarse bien a los olivos y avanzar con sigilo, sabemos que los conejos se alertan muy pronto por las vibraciones que perciben del suelo, y nuestro avance a menudo facilita que nos escuchen mucho antes de estar a tiro: igualmente hay que adoptar una serie de precauciones en nuestro avance, evitando hacerlo por mitad de las calles entre olivos. Una cosa es andar por el olivar esperando tirar algún conejo, siendo ésta una dinámica de caza al salto, y otra es avanzar hacia las zonas donde sabemos que puede haber conejos fuera de los escondites. A primera hora de la mañana, saliendo en cuanto vemos lo suficiente, podemos hacer muy buenas perchas en las primeras jornadas.

Es fundamental programar el recorrido y realizarlo finalmente adaptándonos a dos aspectos clave a la hora de acceder a los tiraderos previstos: el aire y las sombras. Como hemos comentado para la espera, tener siempre el aire de cara es fundamental para que los conejos no nos detecten demasiado pronto, incluso ayuda a reducir el sonido de los disparos de cara a no alertar a conejos de tiraderos aún por visitar.


Es muy recomendable el mimetizado en tonos oscuros, a juego con el color oliva de los árboles, pues debemos avanzar pegados a las ramas y detenernos de vez en cuando junto a un olivo para agacharnos.

Si avanzamos amparándonos en la ausencia aun del sol alto podemos prescindir del efecto de las sombras, pero en cuanto el sol levante, la proyección de nuestra sombra puede ser muy alargada y delatora si es que ésta se proyecta hacia el tiradero, tengámoslo en cuenta igualmente.

Es muy recomendable el mimetizado en tollos oscuros, a juego con el color oliva de los árboles, pues debemos avanzar pegados a las ramas y detenernos de vez en cuando junto a un olivo para agacharnos y ver bien el entorno, es la única forma de sorprender a algunos conejos que de otra forma nunca veríamos. Existen prendas tipo red mimetizada ideales para cazar en verano, nos las podemos poner encima de la ropa que llevemos y se logra un efecto de mimetizado realmente increíble, no dan calor y son extremadamente ligeras. Si en nuestro avance nos quedamos quietos junto a un olivo, no seremos descubiertos. Son recomendables las gafas de tiro con cristal amarillo para cazar justo con las primeras luces, logramos descubrir unos matices de color y de luminosidad que no veremos sin estas lentes, lo que facilita ver conejos cerca de los troncos o quietos en mitad de un pasillo. Son un buen complemento para el alba y el ocaso, así como para la caza al salto en general en días muy nublados. Vamos a la escopeta; aquí se suscitan dudas y comentarios sobre preferencias e idoneidades, pero en la mayoría de los lances acabamos disparando algo largo, así que una de dos, o bien chokes cerrados en semiautomaticas (con ** se abaten la mayoría en tiros largos pero sin comprometer o probar...), o secuencias media y cerrada en escopetas de dos cañones, acudiendo entonces a la combinación tradicional de *** y * como referencia generalizada. ¿Y en tiraderos muy largos? Sin duda, ** y *.

Miguel F. Soler
Fotos: JPB, A. Aníbal y Shutterstock
1 comentarios
10 jul. 2009 16:04
ARROYICO
en muchos cotos hay restrojos donde antes había paja,avenate etc.En esa época se recojen las alpacas y los conejos salen a carear.Te vas a una esquina muy temprano y a esperar las piezas

 

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