La caza del jabalí con perros de traílla

Hace unos veintitantos años, la caza del jabalí con perros de traílla sólo se practicaba en las comunidades autónomas de Cantabria, Asturias y Galicia. Pero dentro de Galicia sólo se practicaba esta modalidad en el norte de las provincias de Coruña y Lugo.

Antonio Bello Giz | 25/06/2009

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Sin embargo, pasados los años observamos que esta modalidad se practica en casi toda Galicia, aunque con ligeras variantes de unos lugares a otros. Últimamente también se sumaron a esta práctica monteros vascos, navarros, leoneses, riojanos…

Esta maniobra debe efectuarse siempre con mucho sigilo

La caza del jabalí a traílla es conocida desde hace muchos años, tanto en las citadas autonomías como en países como Francia. En esta modalidad se trata de seguir, con la ayuda de un perro de rastro atraillado, un rastro de jabalí hasta localizar su encame exacto.

Localización de rastros

Con las primeras luces del alba el montero tratará de localizar algún indicio del paso nocturno del jabalí: huellas, bañas, rascaderos, comederos… No es conveniente buscar rastros antes del amanecer pues podría darse el caso del que el jabalí pasase después de haberlo hecho nosotros y por lo tanto no tendríamos acceso a un rastro inmejorable, un rastro de última hora de la noche, que es el rastro deseado por la mayoría de los monteros. Rastro de mucha intensidad y que posiblemente nos lleve a un encame próximo al lugar en el que lo cortamos.

Rastreo


Grifón azul de gascuña en pleno rastreo.

Una vez localizado el rastro debemos asegurarnos de la dirección que lleva, del número de jabalíes que pasaron por ese lugar y de la intensidad del mismo. Los perros son capaces de llevar el rastro en la dirección y en el sentido correctos, pero también lo pueden llevar en sentido contrario. Para comprobar el sentido debemos de fijarnos en las huellas de sus pisadas, en como tumbaron la maleza, en las posibles manchas de barro… Cuando el terreno está endurecido por la sequía o porque es de características pedregosas es difícil ver la dirección correcta. A veces debemos de seguir el rastro durante varios cientos de metros hasta asegurarnos del sentido del mismo. Otras veces podemos encontrarnos con pisadas en la misma dirección, pero en sentido contrario, deberemos pues determinar cuales fueron las últimas y para eso lo mejor es fijarnos en cuales montan sobre las otras. Las de arriba serán las más frescas.

Para calcular la intensidad es importante conocer muy bien el comportamiento de nuestro perro ante distintos tipos de rastro, pero hay otros indicios que nos pueden ayudar: humedad o sequedad de la huella, que nos vendrá indicada por una mayor o menor exposición al aire; bordes de la pisada, en los que una mejor definición de los mismos nos indicará su frescura.

Aplace


Rascadero en un pino.

Cuando el rastro se interne en una zona boscosa, querenciosa para los guarros y en la que nos parezca que puedan haber encamado, debemos de dejar señalada la entrada y procederemos entonces a cortar, con la ayuda de nuestro perro, las lindes de la mata, tratando de buscar una posible salida de los suidos. Si salieron, procederemos de nuevo a seguir su rastro y si, por el contrario, no encontramos ninguna salida, podemos concluir que tenemos aplazados a los jabalíes.

Esta maniobra debe efectuarse siempre con mucho sigilo, pues hay muchos jabalíes que al menor ruido extraño salen pitando. También es la acción en la que debemos de irnos fijando en las posibles salidas, de cara a la futura colocación de las armadas.

Colocación de los tiradores

Una vez efectuado el aplace o aplaces, normalmente cada cuadrilla suele tener varios monteros localizando rastros y por lo tanto suele haber más de un aplace.


Terreno hozado por un jabalí.

La cuadrilla, con el responsable de la cacería al frente (el jefe de cuadrilla), estudia los aplaces que hay. Se puede determinar así cuantos animales hay en cada uno, así como su tamaño aproximado; también podemos saber si son hembras con crías o si nos encontramos ante un macareno con su escudero. También se deben de tener en cuenta las características del terreno a cubrir. Estudiadas cuestiones como las anteriores se procede a la colocación de los tiradores y a la selección de los monteros y perros que se encargarán de hacer salir al jabalí de su encame. La colocación de los tiradores es responsabilidad directa del responsable de cacería, quien tratará de disponer una colocación en la que prime por encima de todo la seguridad. El montero que realizó el aplace le hará las sugerencias que le indicó su reconocimiento del terreno: senderos más trillados por los jabalíes en sus ires y venires, lugares donde suelen encontrarse las camas de los suidos, zonas con poca visibilidad por causas del terreno o de la vegetación…

Suelta de perros

Una vez colocados los tiradores, los monteros que se encargarán de desencamar a los marranos se dirigirán a la entrada de la mata para proceder a soltar los perros. No soy partidario de que los monteros, los cazadores que monteamos con los perros, llevemos armas de fuego, salvo algunas excepciones. Lo que si debemos llevar es un chaleco de seguridad, lo mismo que el resto de la cuadrilla, una emisora, un par de guantes resistentes a las zarzas, varias cuerdas y un cuchillo de monte.


El chaleco es un elemento más de seguridad en las cacerías.

En la suelta existen muchas técnicas, dependiendo éstas de las características de los perros de suelta. Una que suele ser efectiva, sobre todo en las zonas en las que abunda el corzo, es soltar algún perro puntero, un perro veterano que ya está ducho en estas lides. Una vez que llegó al encame, cosa que detectaremos por la forma de ladrar, soltaremos los otros perros para que hagan salir, entre todos, a los jabalíes en dirección a las armadas. Si no disponemos de un perro puntero podemos ir de cuerda hasta el encame, es decir, rastrear el guarro hasta su encame, hasta toparnos literalmente con él. Esta es una acción con ciertas dificultades pues nos exige atravesar toda la maraña de maleza que habrá entre la entrada y el encame; a veces varios cientos de metros. Esto suele hacerse cuando tenemos un perro de traílla que le entra a los jabalíes sin pensárselo; es una forma de mirar por su vida. Si el perro es del tipo que al llegar cerca del suido se ponen a latirles al parado entonces no beberíamos de tener ningún problema por soltarle.

Algunas cuadrillas utilizan como perros de suelta a sus perros de traílla, una práctica muy productiva, que garantiza la llegada a los encames sin muchas dificultades, aunque conlleva el peligro de alguno pueda resultar herido o muerto. Con este sistema también se logra que los cachorros se integren rápidamente en el trabajo del grupo.

Recogida de perros

Una vez vivido el lance, en ocasiones duran varias horas: un jabalí que se vuelve a los perros, otro herido al que hay que rastrear, otro que fue visto sin ningún perro en su rastro… procederemos a ir recogiendo los perros. Si tuvimos la suerte de abatir algún cochino, seguramente habrá varios perros mordiéndolo. Si no abatimos ninguno, lo que suele ocurrir con cierta frecuencia, debemos de alegrarnos pues es posible que lo volvamos a encontrar otro día. Las emisoras, las cornetas y los collares localizadores juegan ahora un papel importante en la localización de los perros. Ahora también debe de trabajar toda la cuadrilla, que se dispersará para cortar el paso de los perros. Cada miembro de la cuadrilla deberá de ir provisto de varias cuerdas con las que poder sujetar a los perros que pueda coger.


Baña de jabalí en la que se observan unas huellas del mismo.

El jefe de cuadrilla, en la realización de un gancho, puede decidir el cambio de la armada para tratar de tirarles a los jabalíes que lograron huir. Esta es una acción que debe realizarse con mucho cuidado y en la que debe de seguir predominando la seguridad.

También se procederá ahora a seguir a posibles piezas heridas. La mayoría de los monteros que conozco evitan dejar una pieza herida en el monte. Hay que seguirla con la ayuda de un perro y tomando ciertas precauciones, pues un macareno herido puede darnos un disgusto. Una vez localizado el ejemplar herido procederemos a rematarlo lo antes posible, con respeto y admiración, tratando de que su sufrimiento dure lo menos posible.

Otras modalidades de traílla

Emisoras y cornetas ayudan a localizar a los perros

La modalidad que expuse es la que los monteros consideramos pura, pero en bastantes zonas de Galicia, en las que las manchas son muy extensas, suelen localizarse las entradas de los jabalíes, determinada, con la ayuda de perros de rastro, la calidad del mismo. Luego se procede a la suelta en varias de las entradas localizadas previamente. No se inspecciona con la ayuda de perros los bordes de la mancha, pues debido a su extensión podría ser una operación que durara varias horas, aparte de otras posibles complicaciones como entradas y salidas variadas de la misma noche.

El entrenamiento


Montero con su perro de traílla en pleno rastreo.

Un factor fundamental a la hora de hacer buenos perros de traílla es el entrenamiento. Este entrenamiento con perros de traílla puede efectuarse en Galicia durante casi todo el año, ateniéndonos a lo que refleja la orden de vedas, que en uno de sus apartados dice:

«Se autoriza el entrenamiento en la modalidad de perros atraillados en terrenos de régimen cinegético especial, en todo el Tecor durante todo el año, excepto en las épocas sensibles de cría, determinándose esta época conforme el expuesto en el párrafo anterior, y con las siguientes condiciones: tener el perro atraillado y controlado en todo momento, no molestar en ningún caso las especies cinegéticas, no acercarse al encame de la pieza, un perro por cazador y con la autorización de la sociedad titular del Tecor».

Éste fue un gran logro para los monteros gallegos, tratemos pues de ser respetuosos con una norma que nos permite formar perros de traílla en época de veda.

Antonio Bello Giz

5 comentarios
26 jun 2009 08:39
morgovejo
morgovejo
Eso esta muy bien, ya podian tomar nota en castilla y leon, que nos tienen axfisiaos. Aqui si quieres sacar a los perros aunque nada mas sea para darles un paseo ya les puedes sacar a un parque o por el pueblo porque segun te vean por el monte aunque sea con el atado, te dan estopa.
26 jun 2009 14:03
Bello
Bello  
Hasta hace unos cinco o seis años, en Galicia no podiamos ir a entrenar con los perros de traílla. Pero en el Comité Autonómico de Caza, que es un órgano consultivo formado por cazadores, administración, ecologistas,... fuimos capaces de hacerles ver a todos que este sistema de entrenamiento no daña a las especies que están criando.
En vuestra comunidad habrá quye hacer algo parecido, pero siempre con datos objetivos y propuestas serias y defendibles.
26 jun 2009 22:33
Luis8a  
Servidor, hace treinta y cinco años debutó en eso de viajar por el monte al rabo de uno o dos grifones buscando rastros y otros lo habían hecho antes.

Vamos, que en la zona norte de Álava y Burgos, así como en Las Encartaciones vizcaínas ya se cazaba a trailla hace cuarenta años.

Un saludo.
30 jun 2009 15:19
batlle_4
A catalunya esta práctica se lleva a cabo dede hace mucho tiempo, no sé porque en el artículo no se menciona.
01 jul 2009 13:14
Bello
Bello  
Pido disculpas a LuisBa, batlle_4 y a todos los cazadores que se puedan sentir excluídos en mi artículo. En estos moemntos soy consciente de que la caza a traílla se practica en más lugares que en las autonomías que cito en el artículo.
Un saludo.

 

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