Más conejos sin sueltas ni vacunas

Las poblaciones de conejo de monte en la Península Ibérica han sufrido un serio declive en las últimas décadas, debido a la incidencia de enfermedades víricas y a la pérdida de hábitat. Esta disminución constituye un grave problema, ya que esta especie tiene un gran interés.

Departamento de Zoología Universidad de Córdoba | 18/06/2009

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Desde el punto de vista conservacionista es la especie presa fundamental en los ecosistemas mediterráneos; por otra parte, tiene un indudable valor cinegético, al ser una de las principales especies de caza menor.

Las traslocaciones suponen una serie de impactos, quizá menos conocidos, en las poblaciones locales de conejos

Es por ello que se están llevando a cabo diversas medidas, no siempre exitosas, para reforzar sus poblaciones. Estas medidas incluyen traslocaciones (también conocidas como sueltas), control de depredadores o de enfermedades y manejo de hábitat.

Las traslocaciones constituyen una herramienta de manejo muy frecuente para incrementar las densidades de conejo a corto plazo, sobre todo con fines cinegéticos. Se calcula que en España se sueltan ¡más de 500.000 conejos al año! Sin embargo, la alta tasa de mortalidad asociada a estas prácticas las hace poco exitosas e incrementa su coste biológico y económico.


Lo principal para mejorar el hábitat es la creación de pastos y el manejo del matorral, la aportación de agua y alimento y la contrucción de madrigueras artificiales.

Además, las traslocaciones suponen una serie de impactos, quizá menos conocidos, en las poblaciones locales: pueden causar alteraciones sociales dada la compleja estructura social de la especie; desde el punto de vista genético, puede verse alterada la distribución geográfica de las subespecies y aparecer fenómenos de hibridación; y también suponen una serie de riesgos epidemiológicos, pudiendo agravar el efecto de las enfermedades, ya que los animales traslocados pueden llevar consigo cepas víricas diferentes a las de la zona de destino.

El control de depredadores es controvertido, ya que puede conducir al declive de las especies de predadores y enfrenta directamente caza y conservación.

Por último, el control de enfermedades se lleva a cabo generalmente a través de campañas de vacunación, que han demostrado no ser efectivas en poblaciones silvestres (Letty et al. 2000, Calvete et al. 2004).


Esquema de la expansión de los conejos desde el núcleo establecido hacia las zonas periféricas, tal y como se explica en el artículo, idea fundamental del trabajo realizado por los autores.

Una alternativa es reforzar las poblaciones locales por medio del manejo de hábitat, sin necesidad de sueltas ni vacunas. De hecho, las poblaciones de conejo parecen recuperarse mejor de forma natural en zonas en que el hábitat es más apropiado (Fa et al. 1999). La calidad del hábitat para los conejos viene determinada por la disponibilidad de alimento, refugio y un tipo de suelo que permita la excavación de madrigueras. La mejora del hábitat tradicional consiste generalmente en la creación de pastos, el manejo del matorral y la aportación suplementaria de agua y alimento.


El manejo del hábitat como alternativa para aumentar las poblaciones locales de conejo se basa en animales socialmente estructurados y adaptados a las condiciones ambientales de la zona.

La construcción de madrigueras puede considerarse un tipo de manejo de hábitat, ya que proporciona refugio y zonas de cría, y es especialmente importante en zonas de suelos duros, donde la excavación de madrigueras es un factor limitante. Este método evita algunos problemas asociados a otras medidas de gestión, porque se basa en animales socialmente estructurados y adaptados a las condiciones ambientales de la zona.

Es muy interesante demostrar la eficacia del manejo en zonas en las que las poblaciones de conejo han quedado reducidas a bajas densidades, para elaborar un protocolo de actuación simple y más asequible a los propietarios de las fincas.

Para determinar la eficacia de este tipo de manejo de hábitat llevamos a cabo un estudio de dos años de duración, en los que comparamos dos áreas, con y sin manejo. Los resultados obtenidos mostraron un incremento en la población de la zona manejada frente a la no manejada.


El correcto manejo del hábitat puede reforzar las poblaciones de conejo de monte en las zonas donde las citadas poblaciones han quedado reducidas a bajas densidades. © Ardeidas.

El estudio se llevó a cabo en una finca cinegética en Sierra Morena central (provincia de Córdoba). Esta zona tiene actualmente poblaciones muy reducidas de conejo, a pesar de haber sido abundantes en el pasado. La finca tiene aprovechamiento exclusivo de caza mayor y es representativa de las zonas serranas, con vegetación típicamente mediterránea de bosque abierto con parches dispersos de matorral. Los suelos son predominantemente graníticos, poco aptos para la excavación.

Se seleccionaron dos zonas (respectivamente, A y B) dentro del área de distribución histórica del conejo en la finca, con abundancias relativas similares. La zona A se valló (dos hectáreas) para impedir la entrada de ungulados y jabalíes, pero no la de conejos y predadores, y se construyeron cinco majanos. Los majanos se construyeron con palets de madera, tierra y restos de poda. En la zona B no se llevó a cabo ninguna actuación.


El objetivo de este trabajo es determinar la eficacia de las madrigueras artificiales para incrementar las poblaciones de conejos en zonas donde escasea.

El seguimiento de la población consistió en conteos mensuales de excrementos, durante dos años consecutivos. Además se cartografiaron todas las madrigueras naturales de la finca, para estudiar el patrón de ocupación.

Un dato curioso es que todas las madrigueras artificiales estaban siendo ocupadas un mes después de su construcción, lo que apoya la idea de que las madrigueras son un factor limitante en la zona de estudio.

En el área manejada se apreció un incremento en la población entre dos años consecutivos, mientras que el área no manejada permaneció con los bajos valores iniciales. Los datos obtenidos en este trabajo apoyan la hipótesis de que el manejo del hábitat puede reforzar las poblaciones de conejo en zonas donde éstas han quedado reducidas a bajas densidades.

Sin embargo, el incremento en la zona experimental fue suave. Esto podría deberse a que el año 2005 fue muy seco, y los factores climáticos condicionan el éxito reproductor del conejo a través de la disponibilidad de alimento fresco. Otra explicación posible para estos resultados es que el aumento poblacional se haya visto compensado por la dispersión de juveniles. Cuando hay alguna restricción para la excavación de madrigueras, como es el caso de nuestra zona de estudio, una madriguera principal es ocupada por animales dominantes, que excluyen a los subordinados, que deben buscar refugio en los alrededores. Esto es compatible con la información aportada por la cartografía de madrigueras, que mostraba una mayor densidad de madrigueras ocupadas en zonas adyacentes a la experimental.


Una alternativa para reforzar poblaciones locales sin necesidad de sueltas ni vacunas es manejar el hábitat del conejo de monte. © V. Guisande.

Cabe esperar que cuando se establece una población estable, la dispersión juvenil asegure la colonización de nuevos sitios. Probablemente la población en la zona de estudio se está enfrentando a un proceso expansivo y colonizará progresivamente zonas más alejadas. Por tanto, en el futuro sería recomendable construir más madrigueras alrededor de la zona experimental para permitir la expansión natural de la población.

Así pues, lo interesante de esta idea es la creación de núcleos estables a largo plazo, que se mantienen en el tiempo, sin necesidad de nuevas actuaciones.

Catalán, I., Rodríguez-Hidalgo, P. y Tortosa, F. S.
(Departamento de Zoología, Universidad de Córdoba)
5 comentarios
19 jun. 2009 09:30
juanpas
Me parece un estudio interesante, aunque lo verdaderamente interesante sería estudiar esa dispersión de la que se habla, pues no se conoce la velocidad de colonización del conejo ý menos en función del hábitats.

Por notro lado la palabra traslocar quiere decir mover, precisamente las traslocaciones son aconsejables pues no es soltar, es coger conejos de una zona del propio coto donde se tenga una densidad aceptable y trasladarlos a la zona objetivo. Como mucho este traslado se puede hacer desde un coto lindante, pero no es una suelta, no implica la introducción de animales externos al coto.

Esta práctica se hace precisamente porque la dispersión del conejo suele ser muy lenta, no se sabe por qué, por lo que es muy normal encontrar una finca con mucha densidad o incluso plaga y en cambio otra zona cercana de la propia finca o lindante no tiene ni uno.

Por eso mi recomendación de estudiar la dispersión y es importante tener los conceptos claros para no confundir a la gente.

Un saludo y enhorabuena por el estudio y por estas iniciativas.
19 jun. 2009 11:09
miguelhc
miguelhc «...lo que un cazador hace por una perdiz, solo lo sabe otro cazador...»
Muy interesante me ha parecido el artículo sobre el estudio, sobre todo el hecho de crear madrigueras para los conejos. Nosotros estamos actualmente probando la desinsectación de las bocas de los vivares ya que nos parece importante la desparasitación de la finca lo máximo posible. Hemos comprobado que en nuestro término, donde el campo es de viñas y olivos y donde se utilizan muchos productos químicos para tratar los cultivos, hay cada vez más conejos (incluso alguna plaga ha habido) y pensamos que es porque el campo está muy "limpio" de insectos. Pero no hay muchas madrigueras por lo que no se expande la población conejil.
Por otro lado nuestra finca tiene madrigueras pero no está tan "desparasitada".
En octubre tendremos resultados más o menos objetivos de la población de conejos tras los dos tratamientos que hemos hecho. Haremos más durante el verano.
Ánimo, qué el conejo es fundamental para TODOS!
Un saludo. Miguel Hernández
20 jun. 2009 13:00
ruso1968
Nosotros tenemos un coto social en la provincia de alicante, hicimos dos majanos dentro de un recinto cercado de 15 por 10 metros i les dejamos aberturas para que el conejo salga y entre al recinto, se ha reproducido bastante pero llega el mes de junio y empieza a morirse tanto fuera como dentro del recinto. La densidad se ve incrementada pero llega esta epoca de calor y se mueren la mayoria, hemos probado a vacunarlos y desparasitar el racinto, pero no sacamos resultados favorables.
Nuestra idea era la de crea este recinto, mantenerlo limpio y desparasitado para poder evitar la garrapata y el piojo, pero los resultados no son los deseados.
Si alguien puede aportar alguna idea seria de agradecer.
25 jun. 2009 01:42
Igor24
Igor24  
El milagro de Melonares
Construyendo vivares, mejorando el hábitat y haciendo una adecuada repoblación, en su fecha y con los conejos adecuados, hoy es posible recuperar los conejos de un coto. Y sin vacunar. Ésta es la historia de los conejos de Melonares, en el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, donde uno de nuestros mayores expertos en conejos, Rafael Villafuerte, ha hecho posible el milagro.


Vista parcial de uno de los cuatro "núcleos de alta densidad" de 4 hectáreas en los que hay 18 majanos como éstos. Este núcleo es uno de los dos que tiene valla perimetral contra la predación terrestre.
Desde la llegada de la NHV a principios de los años 90 del pasado siglo, hace unos 15 años, el conejo no ha vuelto a levantar cabeza en gran parte del territorio español.

¿Cuál es el panorama en la actualidad? A grandes rasgos, los lugares más querenciosos para la especie, que en general se distinguen por tener suelos fácilmente excavables y presencia de cultivos cerealistas, siguen manteniendo unas poblaciones medianamente aceptables, pero muy por debajo de esas altísimas densidades que se registraban antes de la llegada de la enfermedad hemorrágica.

En el resto del territorio, allí donde los conejos permitían una caza moderada, se han extinguido o escasean, y lo peor, no remontan.

Por otro lado existen lugares en los que, por desconocidas razones, el conejo ha experimentado un aumento sin precedentes, convirtiéndose en una auténtica plaga que no hay forma de controlar.

MUCHAS RECETAS

En TROFEO, conscientes de la importancia de este lagomorfo para los cazadores, el ecosistema mediterráneo y las especies protegidas, no hemos parado de dar recetas para recuperar el conejo.

Hasta este momento, todos los intentos de recuperación pasaban por la vacunación del conejo y, en consecuencia, por sistemas para capturarlos fácilmente. Si la NHV había provocado su caída brutal, habría que protegerlo de la misma con una vacuna, pero para ello tendría que ser sencillo capturarlo.

Nace el proyecto de la vacuna recombinante de la Federación, de la que se siguen haciendo pruebas de bioseguridad para que pueda ser aprobada por la Agencia Europea del Medicamento. Recordemos que esta vacuna es muy efectiva, tiene la particularidad de que inmuniza de las dos enfermedades y puede ser transmitida, durante unos quince días, de conejo a conejo por simple contacto o a través de vectores, como pulgas y mosquitos. El objetivo del proyecto era incrementar rápidamente y de manera estable, sin hacer más repoblaciones, el conejo en la zona, entre otras razones porque allí vive una pareja de imperiales.
Sin embargo, al tratarse de un virus de mixoma genéticamente modificado, el mundo científico no termina de darle sus bendiciones. La ingeniería genética sigue produciendo bastante rechazo. En este sentido conviene recordar que los australianos desarrollan otra vacuna para esterilizar a las conejas. Y cuando lo consigan y la autoricen, ¿quién nos asegura que no llegará a España?

Al margen de la vacuna recombinante de la Federación, en el mercado existen vacunas eficaces contra las dos enfermedades. Incluso las hay que protegen frente a los dos virus.


Un gazapo del año a punto de entrar en su majano. No hacen falta vivares tan grandes.
Pero las vacunas actuales tienen dos inconvenientes que las hacen poco prácticas: sólo inmunizan al conejo vacunado y hay que revacunar cada seis meses, lo que implica volverlo a capturar.

Pero es lo que hay y sobre esta base se han construido, hasta la fecha, todos los sistemas de recuperación del conejo, en general majanos artificiales que permiten una fácil captura de los mismos.

Recordarán que celebramos la llegada de los majanos Mayoral, que inventó Serafín Mayoral. Se trata de vivares fabricados en material plástico, cómodos de transportar y montar, cuya principal ventaja es la facilidad para capturarlos. Mayoral proponía la instalación de varios majanos suyos, blindados o no con cerca a la predación, y echar un elevado número de conejos, que había que revacunar periódicamente.

Recordarán los cercados de cría, y en especial el que proponía Antonio Arenas, profesor de la facultad de Veterinaria de Córdoba. Se trataba de un cercado blindado a la predación con unos majanos mucho más artesanales y baratos, hechos de ladrillos de un metro por un metro y techados con aislante. Su intención, que los cavadores construyeran uno de estos cercados en sus cotos para que sirviera de «granja suministradora» para repoblar otros lugares.

Pero la vacunación seguía siendo la asignatura pendiente. Se multiplicaban los conejos en cercados, se soltaban los sobrantes en nuevos o viejos vivares, pero en estos nuevos lugares, en general, la vacunación se complicaba, los cavadores se aburrían y los conejos terminaban desapareciendo.

Se inventa incluso un vacunador automático, el Inyectramp, obra del biólogo Juan José Muñoz, una persona que, no siendo cazador, aunque sí su padre, está obsesionada con la recuperación de la especie. Pero este vacunador, muy práctico en cercones de cría, no es útil en el campo, en madrigueras naturales.

En fin, que a estas alturas, parece que recuperar el conejo sigue siendo un problema sin solución.
EL MILAGRO DE MELONARES
Desde hace tiempo, de forma directa o indirecta, había oído hablar de «Melonares», un lugar de la Sierra Norte de Sevilla en el que el conejo había desaparecido pero donde gracias a un proyecto dirigido por gente del IREC, volvía a verse en abundancia.


Rafael Villafuerte y Carlos Rouco observan desde la distancia uno de los núcleos de alta densidad, que se distingue al fondo.
El proyecto se basaba en resultados obtenidos en otros trabajos de investigación y de gestión previos, y presentaba un diseño que permitía realizar experimentos científicos cuyas conclusiones pudieran aplicarse también en el futuro. Consistía, a grandes rasgos, en construir grandes majanos artificiales tanto en terrenos abiertos como en cercados blindados a la predación terrestre, echar conejos traídos de una finca –porque no hubo manera de que fuesen de la zona–, ponerles comida y agua, y a esperar que se reproduzcan. Pero el proyecto tiene algo novedoso: no hay que vacunar. Y los conejos no se mueren.

Pero comencemos por el principio. Este proyecto se lo debemos a la construcción del futuro embalse de Melonares –para dar agua a la capital hispalense– en el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, cerca de Castilblanco de los Arroyos.

Puesto que el futuro embalse anegará para siempre miles de hectáreas de este lugar emblemático, las autoridades han obligado a la empresa constructora a invertir en proyectos medioambientales compensatorios. Y es así, y en el 2002, como nace este proyecto que se denomina «Seguimiento y recuperación de las poblaciones de conejo silvestre en la zona de compensación del embalse de Melonares». El área de compensación ocupa 1700 hectáreas.

El promotor del embalse de Melonares es la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, y está financiado conjuntamente con Fondos de Cohesión de la Unión Europea. Una de las medidas compensatorias y correctoras de impacto ambiental que se está ejecutando es precisamente de lo que hablamos: el seguimiento y recuperación de las poblaciones de conejo silvestre en la zona de compensación, actuación que dirige Rafael Villafuerte en colaboración con las empresas Ferrovial-Agroman y Sando (Melonares U.T.E.).


Una jaula de captura junto a uno de los majanos. A través de estas jaulas, lo conejos salen y entran en los majanos.
Rafael Villafuerte es científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y una de las personas que más sabe de biología y manejo de conejos. Fue el primer director del Instituto en Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), centro al que sigue perteneciendo.

El proyecto de Melonares cuenta con seis personas de manera permanente, y a veces han recurrido a científicos de otras universidades españolas y, extranjeras. En base a los resultados, se realizan varias tesis doctorales, como la que hace Carlos Rouco, el becario que nos acompañó en todo momento y quien lleva el seguimiento del proyecto.

El objetivo del proyecto era incrementar rápidamente y de manera estable, sin hacer más repoblaciones, el conejo en la zona, entre otras razones porque allí vive una pareja de imperiales.

El plan comenzó con la creación de cuatro «núcleos de alta densidad». Se trata de concentrar en un espacio reducido un gran número de conejos para que por sí mismos superen la llamada «trampa de la predación y de la enfermedad».

La clave del "milagro de Melonares" está en crear un hábitat ideal para el conejo, y luego echar ejemplares resistentes –con anticuerpos– a las dos enfermedades..
¿Qué es esto?, se preguntarán. Pues en estos conceptos está la explicación de por qué el conejo no termina de recuperarse en España después de la aparición de la NHV.

La supervivencia del conejo está ligada a una alta densidad poblacional fruto de su tremenda capacidad reproductiva. Esto le asegura superar cualquier amenaza, principalmente toda la predación que soporta y por supuesto las enfermedades, siempre que no sean nuevas, como ocurrió con la mixomatosis pero sobre todo con la enfermedad hemorrágica.


Cada majano de los núcleos lleva un comedero y un bebedero como éstos, pero los de los núcleos abiertos se protegen con un mallazo para que no los destrocen los jabalíes y venados.
Antes de la llegada de la NHV, conejos había por toda España. En muchos lugares eran plaga, pero en general «los conejos corrían por todos lados», divirtiendo a cazadores y dando de comer a un gran número de predadores. Y es que con el tiempo, el conejo se había ido inmunizando de la mixomatosis, una enfermedad que además atacaba sobre todo en verano, cuando más conejos había en el campo.

Pero llega la NHV, nueva para el sistema inmunológico de nuestro conejo, y los deja reducido a la mínima expresión. Donde había mucho conejo, los redujo drásticamente, y donde su población era moderada, prácticamente los extinguió. Y claro, allí donde quedan cuatro, entre la predación, la mixomatosis, la NHV, la escopeta y un hábitat cada vez más montuno, pues han seguido quedando los cuatro de todos los años sin posibilidad de recuperación.

NÚCLEOS DE ALTA DENSIDAD
Pero volvamos al proyecto de Melonares y a los «núcleos de alta densidad», o sea, concentrar muchos conejos en una extensión reducida pero que reúne las condiciones de hábitat y de manejo necesarias para garantizar la adaptación y supervivencia de los mismos.

Rafael Villafuerte elige cuatro zonas de cuatro hectáreas cada una. Entre una zona y otra no hay más de un kilómetro. En cada núcleo construye 18 vivares y mete 180 conejos. Dos de estas zonas se cierran a la predación terrestre con malla perimetral de 2,5 metros y enterrada un metro en el suelo; a las otras dos no se les pone malla. En ninguno de los casos se hace ningún control de predadores.


Rafael Villafuerte manipula la jaula a través de la cual los conejos salen de los majanos al exterior. Está cerrando la portezuela trasera para que no puedan salir y poderlos capturar.
El hecho de cerrar dos de los cuatro núcleos forma parte del diseño experimental que se realizó con fines científicos y que en la actualidad ha permitido extraer conclusiones de cara a la gestión.

A su vez, cada uno de los majanos se rodea de malla conejera de un metro de altura para que los conejos, después de la suelta, no se salgan de los mismos durante los seis primeros días y se aquerencien en sus nuevos vivares. Lógicamente, durante estos días se les pone comida y agua dentro de la zona cerrada.

Al lado de cada majano, fuera de la malla conejera, se coloca un bebedero y un comedero con pienso de conejo, que nunca falta, al igual que alfalfa seca. Y todos los años, en las inmediaciones de los núcleos, se siembra una mezcla de cereal: cebada, trigo, avena...

Los majanos, de dos tamaños, son auténticas obras faraónicas. En la superficie a ocupar, entre 5 y 10 metros de diámetro, se coloca una alfombra de palets, y encima de ésta, otra. Luego se rodean los palets con piedras, como si fuese un recinto amurallado, y se colocan palos y ramas para que sostengan la tierra que se le echa encima, traída de otro lado. Los majanos se construyen sobre la superficie porque el terreno se encharca con facilidad. Finalmente queda una montaña de tierra con ciertas aberturas en su base hechas con tubos de PVC, que conectan con el corazón del majano. En los vivares de mayor tamaño se introducen 20 conejos y 5 en los más pequeños. La proporción de machos y hembras en cada vivar es similar.

Alrededor de los cuatro núcleos se construyen a su vez otros 85 vivares un poco más pequeños para favorecer la dispersión natural de los conejos desde los núcleos sin malla perimetral y mediante la introducción de animales extraídos de los núcleos con malla. Además, al estar situados a diferentes distancias de los núcleos permiten ver cómo los conejos los van ocupando de forma progresiva.
LA CLAVE ESTÁ EN LOS CONEJOS
Hecho todo esto, ¿qué conejos echamos? Y es aquí donde está la clave. Villafuerte estudió la subespecie que habitaba la zona, pues quedaban algunos ejemplares.


Detalle de los tubos de PVC que tienen los majanos que comunican con el corazón de los mismos. A través de ellos se echan los primeros conejos para que se aquerencien. Luego ellos mismos harán otros accesos, como se pueden ver en la imagen.
En España tenemos dos subespecies, la Oryctolagus cuniculus cunículus, que ocuparía aproximadamente la mitad norte de la Península si trazáramos una línea recta desde Almería a Galicia, y la Oryctolagus cunículus algirus, que ocuparía la otra mitad.

Lógicamente, los conejos de la zona eran algirus. Buscó entonces una finca cercana con abundancia de conejos y, muy importante, le hizo un análisis serológico, descubriendo, como era de esperar –por eso había tantos– que el 85 por ciento tenían anticuerpos de la neumonía y el 98 por ciento de la mixomatosis. En cada vivar se echó una proporción adecuada de machos y hembras.

Resumiendo, la clave del «milagro de Melonares» está en crear un hábitat ideal para el conejo, y luego echar ejemplares resistentes –con anticuerpos– a las dos enfermedades. Lo ideal es hacer un análisis serológico, pero lo más probable es que conejos procedentes de lugares con alta densidad sean ya resistentes a los dos virus que nos preocupan.

También es muy importante la fecha de captura y suelta de los conejos. Villafuerte se decanta, con argumentos científicos, por el mes de octubre, momentos antes del inicio del periodo reproductor. Primero porque en poco tiempo las conejas entrarán en celo, produciéndose los primeros partos y un fuerte aumento de la densidad; y segundo, porque en esta fecha, al ser va todos los conejos adultos, es muy probable que tengan inmunidad frente a las dos enfermedades.


Por la mañana, algunas jaulas preparadas para capturar, tenían varios conejos en su interior.
No es que los conejos nacidos en poblaciones grandes nazcan ya inmunes, sino que al haber tantos conejos, es muy probable que los gazapos, perdida la inmunidad que le proporciona la leche materna durante los dos primeros meses de vida, entren pronto en contacto con los virus presentes en los conejos adultos, de modo que al llegar el otoño es muy probable que tengan anticuerpos.

Los conejos «de verano», los nacidos en primavera, acaban de perder la inmunidad de la leche materna y es muy posible que sean capturados antes de que adquieran los anticuerpos de las enfermedades. Esto conviene tenerlo en cuenta antes de llevar a cabo cualquier repoblación.

RESULTADOS ASOMBROSOS
Tras la repoblación, los resultados fueron excelentes. A los 90 días, la supervivencia de los mismos fue del 60 por ciento, altísima frente a otras repoblaciones.

Como se ha dicho, la repoblación se llevó a cabo en octubre de 2002. Pues bien, un año después, todos los vivares situados a menos de 200 metros de los núcleos, estaban ocupados. Los otros vivares, situados entre 200 y 400 metros, en febrero del 2005 estaban ocupados en un 80 por ciento.


La jaula de captura en su estado normal. Al fondo a la derecha, en el pasadizo, se ve la trampilla que se abre en las dos direcciones. Cuando se quiere capturar, la trampilla se bloquea para que sólo se abra en sentido de salida y la portezuela que vemos en primer plano se cierra. El conejo sale del majano para comer, pasa por la trampilla, ve cerrada la portezuela, pero cuando quiere volver al majano la trampilla ya no se lo permite.
Otro dato. Los estudios científicos dicen que un lince necesita entre 2 y 5 conejos por hectárea para asentarse. En Melonares, un año después de la repoblación, había más de 2 conejos por hectárea; y entre 2002 y 2005, la abundancia fuera de los núcleos se cuadruplica.

En definitiva, en octubre de 2002 se hizo una sola repoblación con un total de 720 conejos en un lugar en el que prácticamente habían desaparecido. Hoy, sin poner una sola vacuna y sin hacer ningún control de predadores, se estima que puede haber unos 8.000 conejos en las 1.700 hectáreas de la zona de compensación. Además, las dos últimas parejas de águila imperial se han establecido, qué casualidad, en Melonares. Si nos damos cuenta, Villafuertes, que según palabras suyas «lleva veinte años equivocándose a la hora de recuperar el conejo», ha diseñado un sistema lo más natural posible, que no requiere un continuo manejo de los conejos, entre otras cosas porque no hay que vacunar. En definitiva, lo que ha hecho es «copiar» a la naturaleza.

¿Por qué hay conejos allí y no aquí?, nos habremos preguntado muchos cazadores. Pues posiblemente porque allí haya mejor hábitat, el suelo sea más blando, abunde la comida, haya más conejos inicialmente, quizá menor predación y, por todo ello, han logrado superar la trampa de la predación y de las enfermedades.

Villafuerte lo que ha hecho, en definitiva, es reproducir la misma situación en otro lugar, pero de forma acelerada, a lo bestia, como diríamos ahora. Ha fabricado el mejor hábitat posible para los conejos, a los que conoce como la palma de su mano, y luego ha traído a los inquilinos adecuados en el momento oportuno. Conejos sanos, genéticamente adecuados a ese lugar y con anticuerpos frente a las dos enfermedades. Y partir de aquí, que ellos solos se las ingenien. Tan sólo habría que mantener el hábitat, como hacemos con nuestros cotos.

Lo que se ha hecho en Melonares cuesta bastante dinero, entre otras cosas porque lo había y se trataba de un proyecto de investigación. Pero todos sabemos que hacer parte de lo que se ha hecho no requiere una inversión disparatada si ponemos en el otro platillo de la balanza lo que está en juego: recuperar para siempre los conejos de nuestro coto.

Obviamente los vivares pueden ser más simples y con la información obtenida durante estos años Villafuerte y su equipo han diseñado versiones más simples que próximamente van a construirse en otras zonas del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla, para que sean gestionadas por las sociedades de cazadores.


Cogiendo un conejo capturado.
Ahora este proyecto de investigación toca a su fin, y posiblemente sea la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, muy sensibilizada con lo conseguido, la que se ocupe de mantener lo realizado, posiblemente también recurriendo a sociedades de cazadores de la zona, que además sería lo deseable, aunque siempre con una dirección técnica.

Lo que chirría después de conocer este proyecto es por qué no se ha hecho algo parecido en Doñana, donde siguen echando de comer a los linces como si aquello fuese un zoo extensivo. ¿No es esto mejor y más natural?



JOSÉ IGNACIO ÑUDI
25 jun. 2009 09:52
noestolomalo
noestolomalo «elmohedo.blogspot.com»
Aviso a navegantes,

En castilla la mancha hay varios expedientes con propuestas de sanción por fumigar majanos de conejos con propuesta de multa entre 6.000 y 15.000 €, con productos como "Garrapatin", así que antes de acometer éstas actuaciones mejor informarse, que luego no perdonan, ah y con amenaza de cierre de coto por lo menos de dos años...
En castilla la mancha no nos dejan ni pestañear por aquello del efecto mariposa.
Saludos cordiales

 

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  • El rumbo de las migratorias
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  • Tures del Cáucaso
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Media anual del número de excrementos de conejo en cada zona de estudio

Conteo mensual de excrementos de conejo en puntos fijos de muestreo en áreas con (zona A) y sin (zona B) manejo de hábitat.

 

 

Bibliografía

Letty, J., Marchandeau, S., Clobert, J. y Aubineau, J. (2000). Improving translocation success: an experimental study of antistress treatment and release method for wild rabbits. Animal Conservation 3, 211-219.

Calvete, C., Estrada, R., Lucientes, J., Osácar, J. J. y Villafuerte, R. (2004). Effects of vaccination against viral haemorrhagic disease and myxomatosis on long-term mortality rates of European wild rabbits. Veterinary Record 155, 388-392.

Fa, J. E., Sharples, C. M. y Bell, D. J. (1999). Habitat correlates of European rabbit (Oryctolagus cuniculus) distribution after the spread of RVHD in Cadiz province, Spain. Journal of Zoology 249, 83-96.