
Concluida la temporada de caza y a la espera de la próxima media veda, nuestros auxiliares caninos entran en un largo periodo de inactividad, durante el cual pierden toda su excelente condición física conseguida durante la temporada, llegando al siguiente periodo de caza, si no lo evitamos, en baja forma, con los consiguientes problemas.
David Rubio Alza | 13/06/2009
A medida que transcurra la temporada el perro se encontrará a tope, pero habremos pasado previamente unos comienzos flojos, en los que vemos que nuestro can no da más de sí por la falta de actividad en el periodo de veda. Esto es así cada temporada, tanto si el perro es ya adulto y con alguna temporada a sus espaldas, como si hemos empezado con un auxiliar nuevo, de uno o dos años, con la única diferencia de que al joven tendremos que trabajarlo algo más para seguir potenciando sus virtudes e ir corrigiendo defectos. Tenemos que seguir realizando salidas regulares con nuestros perros, ya sean adultos o jóvenes, planificando bien el trabajo a realizar.
En el caso de que ya tengamos un perro adulto que ya ha cazado más de dos temporadas, podemos pensar que no necesita salir tanto. Es un error pensar esto. La simple visita para sacarlo y su posterior paseo le mantendrán en buena forma física y mental.
No se trata ni de seguir pasando tantas horas en el monte como cuando vamos de caza, ni de todo lo contrario, no sacar nada al perro. Nuestras obligaciones familiares, laborales, etc., nos van a marcar nuestro tiempo de dedicación a los perros, por lo que tendremos que planificarnos lo mejor posible para aprovechar mejor el poco tiempo del que disponemos. Vamos a tratar de seguir sacando algún día a la semana, durante dos o tres horas. Los perros lo agradecerán y nosotros también.

Los concursos de caza son una buena forma de ‘trabajar’ a los perros más jóvenes.
Procuraremos también ir recordándole algunos ejercicios de obediencia que hayamos realizado con anterioridad, para así evitar que el perro llegue a olvidarlos. Podemos acudir a zonas habilitadas para entrenar o campear a los perros como son las zonas de adiestramiento de que disponen algunos cotos, o a los cotos de caza intensiva, aunque esta última opción sale bastante cara si acudimos con regularidad. Otra opción, la más utilizada por todos nosotros, es ir a algún lugar tranquilo y poco frecuentado donde podamos sacar al perro un rato sin mayores problemas, es decir, sin molestar a la caza y sin que nos denuncien por pasear al perro.
Otra alternativa que nos hará seguir disfrutando y trabajando con los perros durante estos meses de inactividad son las cada vez más numerosas pruebas o concursos de caza sin muerte (gran busca, caza práctica, montaña, clásicas) sobre caza salvaje o repoblada, o incluso con muerte, como es el campeonato de San Huberto. También los aficionados a la mayor, en la zona norte, cuentan con diversos concursos sobre jabalí, en los que podrán demostrar la valía de sus canes. Igualmente, los galgueros también realizan innumerables pruebas sobre liebre mecánica en los distintos pueblos de tradición galguera.

La veda es una óptima época para reforzar los ejercicios de obediencia.
Como vemos hay diferentes concursos para elegir según la modalidad de caza que practiquemos, pero lo importante de todo esto es el gran auge que están cogiendo cada vez más dichas pruebas. Los cazadores españoles nos estamos preocupando cada vez más por nuestros perros, los cuidamos mejor, buscamos mejorar, comparamos, etc.
Hasta hace pocos años a dichas pruebas acudían mayoritariamente los profesionales o criadores del sector, pero hoy en día esto ha cambiado, y son cada vez más los aficionados o cazadores que se animan a ir a participar o a ver a los perros concursando. Esto es debido a la aparición de nuevos concursos por los distintos puntos de nuestra piel de toro, estas pruebas organizadas por cazadores y aficionados al mundo del perro de caza se suman a las ya existentes y organizadas por los distintos clubes de razas, dando un amplio abanico de posibilidades para acudir. Pero lo importante de estas nuevas pruebas es que están creando más afición por los perros, y son cada vez más los cazadores de a pie que se presentan con sus perros, tanto a pruebas con mención CACIT - CACT o DIN, aunque esta última es la más elegida por los aficionados al perro de muestra, pues ya no se exige la inmovilidad del perro ante la salida del ave y la detonación, permitiéndose unos metros de salida pero con control por parte del dueño en la recuperación del perro.

Las numerosas pruebas caninas permiten que los perros no pierdan su forma física durante la veda y sigan ejercitándose en la caza.
Cuando hemos comenzado la temporada con una nueva promesa, habremos ido viendo las evoluciones del joven perro, sus primeras muestras, cobros, etc. Nos habrá cometido fallos, pero eso es algo normal, pues la tentación de las perdices o conejos, ese olor tan llamativo y gratificante, puede hacer perder la cabeza a más de un perro, el cual necesitará más experiencias que otros para cogerle la medida a las piezas salvajes y así poder realizar su trabajo correctamente. Casi todo dependerá del perro, su carácter, pasión, inteligencia, instinto, el resto, que es poder controlar y dominar sus impulsos, lo realizaremos nosotros a través de los ejercicios de obediencia, que prepararan al perro para los siguientes manejos y correcciones que tengamos que realizar en futuras sesiones.
Cuando tenemos un perro que está empezando a cazar, las salidas tienen que ser también constantes, como si se tratara del perro adulto, sólo que incluiremos en estas salidas los ejercicios a realizar para corregir los posibles fallos que hemos visto durante la temporada pasada, como puede ser una muestra breve, ausencia de patrón en la muestra, cobro mal ejecutado etc. A la vez, también debemos aprovechar para mejorar y limar esos pequeños matices que nos lleven a realizar cada acción de caza de la mejor manera posible.

La inactividad tras la temporada de caza debe ser evitada.
No tenemos que ser conformistas y debemos insistir en todo aquello que el perro no realice correctamente y que pueda mejorarse, claro está, porque si intentamos conseguir que un perro que recorre poco terreno ande más, estaremos ante una misión imposible. Si, por el contrario, nos encontramos ante un perro muy andador, que realiza amplios lazos en la búsqueda, si queremos recortarle el recorrido sí lo lograremos. Por eso hay que tener muy en cuenta qué es lo que queremos y qué es lo que podemos conseguir.
Analizaremos los siguientes apartados en nuestros perros para tener claro que es lo que está bien y que es lo que tenemos que corregir:
Progresión. Veremos si ha ido mejorando a lo largo de la temporada o por el contrario no vemos avances significativos. Búsqueda. Tenemos que diferenciar si el perro en la acción de búsqueda va rastreando la caza con inteligencia o si sólo va corriendo por correr.
Respeto a sus congéneres. Dependerá del carácter del perro el que podamos auxiliarnos de dos o más en la caza. Perros muy dominantes cazando con más canes pueden ser más un estorbo que una ayuda, como, por ejemplo, una ausencia de patrón en la muestra de otro perro. Durante el cobro, también pueden molestarse y convertir un cobro fácil en complicado.
Dependencia y relación con el cazador. Observaremos si el perro va pendiente de nosotros y sabe siempre dónde estamos o por el contrario caza para él y tenemos que estar todo el día buscándolo. También el nivel de obediencia y la capacidad de aprendizaje que tiene el perro, si acude a la primera cuando le llamamos o hay que llamarlo varias veces, si aprende pronto nuestras órdenes y las argucias de la caza.
Cobro. Le habremos cazado varias piezas y comprobaremos si el perro realiza el cobro tan bien como durante el adiestramiento. Recordemos que para el perro no es lo mismo una sesión de cobro que la acción verdadera de cobrar una pieza salvaje. Corrijamos si es necesario, no nos tiene que valer una mala entrega, como dejar la pieza a varios metros de nosotros o cuando nos la trae que venga machacándola o que la porte mal.
Aprovechemos, pues, este parón cinegético obligatorio para seguir manteniendo y mejorando a nuestros perros de cara a la próxima temporada. Trabajo seguro que tenemos.
David Rubio Alza
Adiestrador de perros de caza
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