El contrato del coto

En estos meses, las asesorías y gestorías echan humo: es tiempo de renovar o de formalizar el acuerdo de arrendamiento para disfrutar de la caza la próxima temporada. Te contamos cómo evitar posteriores conflictos.

Jorge Bernad | 07/06/2009

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Mayo es un mes en el que es habitual que se renueven los contratos de arrendamiento de muchos cotos de caza. Hasta hace poco, la cesión de los derechos de caza se perfeccionaban con un simple apretón de manos. Hoy, sin embargo, y teniendo en cuenta las importantes sumas de dinero que se mueven en este tipo de acuerdos, es necesario contar con un buen contrato de arrendamiento en el que queden recogidas todas las condiciones con el fin de evitar disgustos posteriores. Vamos a analizar, a continuación, una serie de aspectos básicos que hay que tener en cuenta en cualquier contrato de arrendamiento de los derechos de caza, sin perjuicio de que en cada caso concreto debamos tener en cuenta aspectos específicos de la legislación de la comunidad autónoma en la que se encuentre el coto.

Lo primero es conocer quién es el titular de la finca: puede que su dueño la haya cedido a un tercero

Antes de entrar en el fondo del asunto, la cuestión previa que debemos resolver es la relativa a la titularidad del coto. Cabe que el dueño de la finca decida ceder la titularidad del derecho de caza a un tercero o por el contrario decida conservarla, aunque proceda al arrendamiento de los derechos de caza. Es decir, el dueño de la finca podrá ser titular de los derechos de caza y arrendarlos, o ceder la titularidad del coto a un tercero, que a su vez podrá subarrendarlos.

1. Identificar a las partes que intervienen en el contrato

Tanto el arrendador como el arrendatario deben quedar perfectamente identificados. Si se trata de personas físicas, con su nombre, apellidos, domicilio y DNI. Si son personas jurídicas, con el nombre de la empresa, el domicilio fiscal y el CIF, así como especificar los datos de su representante legal. En este punto debemos tener la cautela de comprobar si ese representante tiene facultades para otorgar el contrato de arrendamiento en el nombre de la persona jurídica a la que dice representar.

2. Identificar la finca objeto del contrato y los derechos que tenga sobre ella el arrendador

A primera vista este punto podría parecer absurdo, pero os aseguro que han pasado ya por mi despacho varios casos en los que un supuesto dueño de un coto de caza se lo ha arrendado a un tercero y luego ha resultado que ni era dueño del coto ni tenía ningún derecho sobre el mismo. Para ello, lo más fácil es comprobar en los registros correspondientes del servicio de caza y pesca de la provincia quién es el titular del coto de caza, que puede ser una persona distinta del propietario de la finca.

Mucho cuidado cuando el arrendatario de una finca decide subarrendar los distintos aprovechamientos que pueda haber en ella. Así, por ejemplo, cede en arrendamiento la caza menor a un grupo y la mayor a otro. O el caso, también frecuente, de que arrienda a unos el pelo y a otros la pluma. Si la cosa se organiza bien no debería haber problemas, aunque al final, por una cosa o por otra, siempre acaban surgiendo. Muy importante: comprobar si el subarriendo está permitido en la legislación de caza de la comunidad autónoma en la que se encuentre el coto, ya que si no está permitido nos podemos meter en un lío. En este punto habrá que identificar al coto con el nombre por el que se le conoce, su superficie, número de matrícula...

3. Pactar un plazo de duración del contrato y la existencia o no de prórrogas

En la legislación de algunas comunidades autónomas se fija un plazo mínimo de duración de los contratos de arrendamiento de los derechos cinegéticos, distinguiendo si se trata de cotos de caza mayor o menor. Lo normal es hacerlo coincidir con la vigencia del plan de aprovechamiento cinegético, que suele ser cinco años. En esta cláusula se puede pactar una prórroga tácita a la finalización del contrato, con lo que el contrato quedaría automáticamente renovado por iguales periodos a los pactados inicialmente.

En este punto se debe tener en cuenta que en la legislación de caza de algunas autonomías se prevé el derecho de retracto, de forma que al finalizar el contrato el arrendatario pueda optar a quedarse otra vez el coto pagando el mismo precio que el ofrecido por un tercero. En aquellas comunidades donde esta figura no esté regulada por ley, las partes podrán pactarlo si lo estiman oportuno.

4. Precio del arrendamiento

En el contrato habrá que fijar el precio del arrendamiento. Puede ser el mismo durante la vigencia del contrato o incrementado conforme al Índice de Precio al Consumo (IPC). En esta cláusula hay que indicar la forma de pago —en efectivo, transferencia, cheque...— y el lugar del mismo, así como tener en cuenta que este tipo de contrato está sujeto a IVA, por lo que el precio del arrendamiento se incrementa en un 16%. En estos casos, el arrendador entregará la correspondiente factura.

5. Otras condiciones

Estos contratos de arrendamiento tienen sus particularidades. Aquí van las más frecuentes:

Determinar quién paga al guarda del coto, si existe. Hay que tener en cuenta que en muchas autonomías es obligatorio que los cotos de caza cuenten con un servicio de guardería propio o compartido.

Concretar quién paga la matrícula anual del coto u otros impuestos, así como la redacción del plan de caza.

Resolver quién asume los gastos de gestión del coto —comederos, bebederos, siembras...— y quién la colocación de las tablillas o su reposición.

Especificar quién asume la responsabilidad por los daños que las especies cinegéticas ocasionan a la agricultura, ganadería o montes y quién las consecuencias económicas de los atropellos en las carreteras de las piezas de caza del coto. Es recomendable recurrir a un especialista en estos temas, que será el encargado de recoger la voluntad de las partes de la forma más clara posible. Y para finalizar, un consejo: recoger en el contrato el órgano ante el que se resolverán las posibles controversias en la aplicación del contrato —como los jueces y tribunales del lugar de residencia de cualquiera de las partes—, o puede pactarse que estos posibles conflictos se resuelvan mediante un arbitraje, designándose en el mismo documento la persona o entidad que actuará de árbitro en tal caso.

Jorge Bernad (abogado)
jbernadd@telefonica.net

3 comentarios
09 jun 2009 23:13
Duque_
Agradecer al Sñr. Jorge el ilustrarnos y abrir un poco mas de claridad ante un tema que en muchas ocasiones se nos presenta con dudas y que al final en caso de conflicto con subarriendos puede traernos verdaderos problemas, como es mi caso y que por cierto lo pienso poner en conocimiento de D. Bernad en espera consejo

Saludos
10 jul 2010 13:51
Badenes
HOLA AMIGOS DEL CLUB DE CAZA:
ME GUSTARIA SABER QUE ES UN COTO LIBRE, Y SI UN COTO QUE PERTENECE A UNA SOCIEDAD DE CAZADORES EN LA PROVINCIA DE VALENCIA PUEDE QUEDAR LIBRE.¿DONDE PUEDO CONOCER ESTA INFORMACION?, SERIA MUY IMPORTANTE PARA MI QUE ALGUIEN ME INDICARA DONDE DIRIGIRME O DONDE BUSCAR PARA SABERLO.
MUCHAS GRACIAS
21 jun 2011 05:52
aitite
Hola soy nuevo en club de caza y me gustaria que alguien me aclarara esto:En el coto de mi pueblo cuando hicieron el cotrato de arrendamiento pusieron una clausula que dice:podran cazar en el coto 3 vecinos que esten empadronados en el momento de la firma.resulta que en ese momento no habia ningun cazador empadronado,la pregunta es:si no habia ningun cazador empadronado para que esta clausula,o se hizo para que nunca pudiera cazar nadie,si es asi es esto legal?y segun la ley es los cotos de castilla y leon tienen los vecinos derecho a cazar?en todos los pueblos de alrrededor cazan los vecinos.un saludo y gracias

 

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