Exculpado por ser coto de caza menor

Traemos en esta ocasión a nuestra sección legislativa una de las primeras sentencias dictadas en la provincia de León por la cual un coto de caza es exculpado de su responsabilidad por el atropello de un jabalí en sus terrenos por ser un acotado únicamente de aprovechamiento de caza menor.

Luz Alonso | 03/04/2009

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A partir de la entrada en vigor de la Disposición Adicional Novena de la Ley 17/2005 que modifica la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos de Motor y Seguridad Vial, la regulación de la responsabilidad en los accidentes de circulación por atropello de especies cinegéticas ha cambiado radicalmente, independientemente de la interpretación que hagan los distintos tribunales sobre a quien le corresponde, conductor o titular del coto, la carga de la prueba, en ambos casos se trata de probar a quien corresponde la culpa del accidente que ha ocasionado los daños, ya no se atribuye objetivamente al dueño del coto cualquier siniestro ocurrido por especies cinegéticas.

Los cotos no son responsables de las especies que no suelen estar en su terreno

En esta ocasión comentamos una sentencia de un juzgado de Primera Instancia de Castilla y León ante el que el conductor de un vehículo reclama una cantidad de dinero derivada de responsabilidad civil por ilícito culposo a una asociación de cazadores, por el accidente que sufrió al no poder evitar un jabalí que se le cruzó en la carretara proveniente de los terrenos del coto causándole daños en el vehículo.

La asociación de cazadores se opuso a la demanda porque su coto no es de caza mayor y, según decían, nunca se habían visto jabalíes por allí. Las especies incluidas en el plan cinegético del coto privado de caza eran de caza menor: zorro, urraca, grajilla, corneja negra, perdiz, liebre, conejo, paloma torcaz, codorniz, aves acuáticas y tórtola común.

El accidente tuvo lugar una vez modificado el texto de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial por la Ley 17/2005 y también el artículo 12 de la Ley 4/1996 de Caza de Castilla y León mediante la Ley 13/2005 de Medidas Financieras, que ha adaptado la legislación autonómica a la legislación estatal, lo que hace que el fallo de la sentencia sea totalmente distinto al de otra muy próxima en fechas y en la que los hechos fueron muy parecidos, pero el accidente ocurrió en el 2001 y, por tanto, se aplica la legislación anterior.

El modificado artículo 12.1 de la Ley de Caza de Castilla y León establece que la responsabilidad por los daños producidos por las piezas de caza en los terrenos cinegético, en los refugios de fauna y en las zonas de seguridad se determinará conforme a lo establecido en la legislación estatal que resulte de aplicación. Las vías y caminos de uso público, tienen la consideración de zonas de seguridad a tenor de lo establecido en el artículo 28 de la Ley de Caza de Castilla y León. Dice la sentencia: «Como quiera que se trata de un accidente de tráfico, no de caza, ha de ser la legislación, reguladora del tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, la aplicable a los accidentes de tráfico por atropellos de especies cinegéticas. Según esta normativa, los daños personales y patrimoniales en estos siniestros sólo serán exigibles a los titulares de los aprovechamientos cinegéticos o, en su defecto, a los propietarios de los terrenos, cuando el accidente sea consecuencia directa de la acción de cazar o de una falta de diligencia en la conservación del terreno acotado».

En cuanto a los dos supuestos que contempla la Ley, por un lado, en cuanto a que el accidente fuera consecuencia directa de la acción de caza, ya que el percance ocurrió a las 23.45, a esa hora ya es de noche y por tanto no está permitida la caza y por otro, en cuanto a la conservación del terreno acotado, porque la Ley de Caza de Castilla y León no obliga a tener ningún tipo de vallado y no consta que hubiera deficiencias en la señalización del coto.


El cambio de legislación quita responsabilidad a los cotos bien gestionados en los que se demuestra el regular control de las especies cinegéticas susceptibles de explotación.

El fallo de la sentencia se fundamenta en que «actualmente no es aplicable la responsabilidad objetiva que se deriva del anterior artículo 12 de la Ley de Caza de Castilla y León, a tenor del cual existía responsabilidad independientemente de que las piezas de caza pertenecieran a una especie incluída o no en el correspondiente plan de aprovechamiento cinegético, sino que ahora la responsabilidad es por culpa, no pudiendose imputar responsabilidad cuando no son individuos de las especies cinegéticas explotadas los que invaden la calzada. Los cotos deben controlar la población cinegética de su territorio y establecer medidas de control para evitar daños, pero no se les puede hacer responder de especies que no explotan, pues en tal caso ellos no han creado el riesgo para terceros. Sólo responderán si dentro del terreno acotado hay con cierta regularidad animales no incluídos en su plan de aprovechamiento cinegético y sin embargo no adoptan ninguna medida de prevención para evitar daños», nada de lo cual se acreditó y por tanto se desestimó la demanda del conductor del vehículo accidentado.

Por el contrario, la sentencia a la que me refería como ejemplo de la aplicación de la legislación anterior, fue dictada por la sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León sobre el accidente ocurrido en el 2001 por el atropello en una autovía de un lobo proveniente de un coto de caza, cuya titularidad cinegética correspondía a una junta administrativa vecinal, a la que condenó como responsable de los daños derivados del accidente. Aunque el plan de caza del coto no contemplaba al lobo como especie a cazar, se refería a él como especie significativa.

La anterior ley responsabilizaba a los propietarios en cualquiera de los casos

La decisión se basó en el artículo 12 de la Ley 4/1996 de Caza de Castilla y León, anterior a la reforma, que establecía que «la responsabilidad de los daños producidos por la pieza de caza, excepto cuando el daño sea debido a culpa o negligencia del perjudicado o de un tercero, corresponderá a:

a) En los terrenos cinegéticos, a quien ostente la titularidad cinegética de dichos terrenos, independientemente de que las piezas de caza pertenezcan a una especie incluida o no en el correspondiente plan de aprovechamiento cinegético, salvo lo dispuesto en el artículo 57 de la presente Ley sobre palomares industriales. A tales efectos, tendrá la consideración de titular cinegético de las zonas de caza controlada, la Junta o la sociedad de cazadores concesionaria, en su caso…

d) En las zonas de seguridad, a los titulares cinegéticos de los terrenos, a los propietarios de los vedados de carácter voluntario o a la Junta en el resto de terrenos vedados y en el de los refugios de fauna».


En la sentencia se afirma que los cotos, aunque deben controlar las poblaciones de caza de sus terrenos y evitar que produzcan daños, no pueden hacerse responsables de las especies que no explotan cinegéticamente.

Uno de los fundamentos de la sentencia es que «el accidente se produjo en una zona de seguridad —autopista—, conforme al artículo 28.2 apartado a) y 6 de la Ley de Caza, luego sin margen de error la responsabilidad de los daños originados corresponde a la junta vecinal, titular del coto de caza». El plan técnico del citado coto prevé un aprovechamiento de caza menor/mayor, y el lobo, ya desde el decreto 172/1998, de 3 de septiembre, por el que se declaran las especies cinegéticas de Castilla y León, en la zona del norte del Duero tiene esa consideración. Y si bien el plan de caza no contempla al lobo como especie a cazar, viene mencionado como especie significativa. Por lo tanto, al aplicar el artículo 12 de la Ley 4/96 de Caza de Castilla y León (en la anterior redacción a la Disposición Final Cuarta de la Ley 13/2005 de medidas financieras de la Comunidad de Castilla y León ), resulta que la responsabilidad por los daños producidos por las piezas de caza en zonas de seguridad corresponde a los titulares de los terrenos cinegéticos, independientemente de que éstas pertenezcan a una especie incluida o no en el correspondiente plan de aprovechamiento cinegético, lo que implica que el hecho de que el coto de caza no tenga incluido en su plan cinegético al lobo no es una circunstancia que le permita excluir la responsabilidad. De la comparación de las dos sentencias puede apreciarse la limitación de la responsabilidad de los titulares de aprovechamientos cinegéticos, a semejanza del resto de países europeos, surgida con la modificación de la Ley de Tráfico.

Luz Alonso

2 comentarios
12 abr. 2009 21:09
XEFONE
De acuerdo con lo expuesto en este artículo, pero en Asturias desgraciadamente no es así, pues a raiz de una reunión de las Secciones Civiles de la Audiencia Provincial de Asturias (07/02/07), si el terreno donde ocurre el accidente es gestionado por una Sociedad de Cazadores, se establece la responsabilidad objetiva de la referida Sociedad y punto.
Todas las sentencias dicen los mismo: "la Sociedad adjudicataria de la gestión del
coto Regional de Caza, no prueba haber actuado con la diligencia neceseria para evitar el siniestro". Así una tras otra y si excepcionalmente un Juzgado no condcena a la Sociedad de Cazadores, no hay problema, la Audiencia estima el recurso de apelación de quien agtropelló la pieza de caza y problema resuelto. Como digo una pena, pero es así.
27 jun. 2012 19:19
facultades
Somos una sociedad de cazadores de Extremadura, concretamente de Jerez de los Caballeros, tradicionalmente hemos cazado los jabalíes en batidas y esperas pues nuestro coto era de caza mayor y menor.

A raiz de unos problemas con accidentes de tráfico en que el juez pretendía imputarnos la responsabilidad del accidente tuvimos que cambiar la explotación del coto solo a caza menor.

El problema nos viene como consecuencia de que en nuestro terreno existe mucho jabalí debido al terreno favorable con el que cuentan y estan empezando a hacer daño al ganado y a las cosechas.

Como es natural nos encontramos atados de pies y manos pues por un lado los propietarios de las fincas nos piden soluciones que por otro lado no podemos darles.

Mi pregunta para el autor del artículo o cualquiera que entienda del tema es si con la nueva legislación sobre accidentes de caza sería factible volver a explotar la caza mayor y dar respuesta a los dueños de las fincas que nos pidan ayuda por daños a animales y cosechas sin tener responsabilidad por daños en los accidentes, que por otra parte suelen ocurrir de noche, sin relación alguna con acciones de caza.

Gracias de antemano.

Saludos

 

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