Réquiem por las liebres: culpable, la Administración

La situación, según denuncian todos los sectores implicados, no puede ser más dramática. Las liebres se han muerto en Castilla y León, se han encontrado cadáveres de cientos de ellas y las poblaciones de esta especie cinegética se han reducido a niveles alarmantes.

Miguel Ángel Romero

Miguel Ángel Romero

17/02/2009

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A la tularemia, que viene incidiendo desde hace años, se ha sumado el veneno vertido en el campo, autorizado por una Administración a todas luces culpable de una realidad que nos preocupa a todos los cazadores. Para acabar con los topillos, lo han hecho con nuestras rabonas y con otras especies, que se han visto afectadas: ¿Quién paga por ello?


A finales del año 2006 comenzaron todos los medios de comunicación a denunciar una ya más que incipiente plaga de topillos (Microtus arvalis) en Castilla y León. Durante casi un año se estuvo denunciando que la plaga crecía a pasos agigantados y no se hizo absolutamente nada de fundamento hasta finales de agosto de 2007, cuando la plaga ya estaba extendida en más de dos millones de hectáreas (cálculos no oficiales) pertenecientes a más de 850 municipios de Castilla y León, donde para matar a más de 700 millones de topillos, la Junta de Castilla y León repartió entre los agricultores 700.000 kilos de productos fitosanitarios (clorofacinona), cerca de un millón de metros de tubo de plástico para cortarlo en porciones de unos 30 centímetros a fin de que albergara dentro granos de trigo o cebada impregnados. Así se reinició la penúltima campaña, pues antes ya se había repartido veneno y después de todas las campañas, se distribuyó bromadioloma a diestro y siniestro.

En toda el área de extensión de la plaga, los topillos actuaron como vectores de la tularemia, haciendo sucumbir con ella a un gran contingente de liebres, entre otras muchas especies. O sea, que pasó lo mismo que en repuntes anteriores conocidos desde el año 1997 sin que la Junta de Castilla y León creara una comisión de expertos en plagas.

¿Porqué no hay liebres?


No hay liebres porque los topillos propagaron la tularemia entre las liebres y porque en los años 2007 y 2008 se envenenó el campo en toda el área de extensión de la plaga de topillos. Por si las toneladas de veneno no hubieran sido suficientes, todos los arroyos, canales, cunetas de carreteras y similares se maquinaron con motoniveladoras que contrató la Junta de Castilla y León, además de excavadoras de la zona y de aperos de los agricultores de los diferentes lugares, tales como arados, subsoladores, cuchillas, etc. O sea, primero se quemó la tierra, después se arrasó con aperos mecánicos y luego se envenenó. Antes, después y mientras se envenenó el campo y se quemaron rastrojos, linderas, linderones, cunetas, arroyos... ¿Qué vida pudo quedar ahí? ¿Y si quedó algo de qué iba a mantenerse? Los topillos hacían daño al campo, eso es cierto, pero eran —y siguen siéndolo los que quedan— unos reconocidos vectores de la tularemia, enfermedad de la que la mayoría de los seres humanos se recuperan pronto, pero que mata a las liebres, salvo excepciones que las deja sumamente disminuidas y sin defensas cara a otras enfermedades, tales como la cisticercosis, por citar un ejemplo.

Mientras en otros países se reconoce que sus liebres se contagiaron de tularemia por importaciones indebidas, España no dice nada al respecto, ni sale al paso de los que dicen que llegó a España como consecuencia de ciertas importaciones jamás reconocidas y nunca investigadas. Se habla de varios brotes silenciados o diagnosticados con vaguedades tales como la fiebre parda. Pero en el año 1997 hubo más de 500 afectados (cifra oficial) en Castilla y León y salió a la luz la tularemia. Luego, hubo otro brote en el año 2004, con trece afectados (cifra oficial) en Castilla y León. Sin irnos por las ramas y huyendo de vaguedades de cara a la galería, hay que decir claramente que mucho antes de iniciarse la plaga de topillos de 2006/2007, la tularemia ya estaba instalada en Castilla y León de forma endémica. Todo lo demás son cuentos y ganas de confundir. Es más, los brotes siempre coincidieron con plagas de topillos. Lo que más nos duele a los cazadores es que la tularemia en Castilla y León se conocía desde 1997 por anteriores brotes coincidentes con plagas de topillos. ¿Por qué no se hizo nada antes?


La plaga afectó a más de 2.000.000 hectáreas en más de 850 municipios de Castilla y León (cifra no oficial) repartidos en las provincias de León. Zamora, Ávila, Salamanca, Valladolid, Palencia, Soria, Segovia y Burgos. Voy a tomar datos oficiales o publicados por otros medios para no verme envuelto en querellas. Pero a mí no me cuadran unos datos que todavía hoy se intentan minimizar por parte de la Junta. Oigan, que yo vi evolucionar la plaga de topiilos pisando y fotografiando el campo. La magnitud de la plaga se podría haber evitado. La Junta de Castilla y León tenía que haber actuado mucho antes de que la noticia saltara a los medios de comunicación. Y hacerlo de inmediato bajo un plan director con la experiencia de anteriores plagas de topillos. Si lo hubiera hecho sin arrugarse ante las posibles críticas, hubiera bastado con quemar los rastrojos, arar los campos infestados por los topillos metiendo la reja del arado más de 20 centímetros, limpiar cunetas y arroyos con motoniveladoras y, en última instancia, cerrar el paso a los topillos con rodenticidas vigilados. ¿Por qué no? Pero el problema se dejó crecer un año y luego en vez de kilos fueron necesarias toneladas de veneno. La Junta de Castilla y León, no tomó estrategias de prevención después de evidenciarse la plaga en septiembre de 2006 y tardó un año en atajarla después de arrugarse ante las primeras denuncias ecologistas. ¿No existe en España algún órgano que tenga como misión la de intervenir en cualquier lugar del territorio nacional para contribuir a la seguridad y bienestar de los ciudadanos, junto con el resto de las instituciones del Estado y las administraciones públicas, en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras? ¿El Estado para qué está?

¿Hay responsabilidades políticas?


Sin lugar a dudas. Después de las elecciones autonómicas del 27 de mayo de 2007, José Valin dejó de ser consejero de la Junta de Castilla y León tras once años al frente de la Consejería de Agricultura y Ganadería para ocupar un puesto en el Senado. Durante su mandato fueron habituales las concentraciones y las manifestaciones de agricultores y ganaderos. Dejó la consejería sin una comisión de expertos sobre plagas. Se publicó en varios medios. Cuando pudo hacerse cargo del asunto, la nueva consejera, Silvia Clemente, se plantó en agosto y los topillos ya estaban invadiendo todo y lo que es peor, afectando a los viñedos. La solución que tuvo que tomar fue drástica. Las personas afectadas de tularemia colapsaban los hospitales y los venenos ya andaban de mano en mano sin planificar ni dios que lo fundó. Yo, personalmente, respeto mucho a esta señora y quienes me conocen saben que no tengo vinculación política alguna, pero trabaja. Lo de los topillos se utiliza políticamente y claro, como de todos es sabido, si una cosa quiere enturbiarse la mejor manera de hacerlo es dejarla en manos de los políticos, muchos de ellos con las miras puestas en Madrid a costa de esta nuestra sufrida Castilla.

¿Se informó debidamente del asunto?

No. Ni se informó a su debido tiempo ni hay información ahora. Todos los santos días el tema ha estado en todos los medios de comunicación sin especificar el mapa de los pueblos afectados.


Retrasando la información de los afectados por la tularemia que trasmiten los topillos a las liebres y a los cangrejos cuando caen al agua y son devorados por estos, amén de toda una cadena trófica larga de explicitar. En esto la Junta de Castilla y León utilizó una vieja táctica de decirlo todo, pero en partes. O sea, que iba dando la información de unas provincias a otras y de otras a una, cuando no a los medios nacionales. Es más, si se entran en la web de Castilla y León (http://www.jcyl.es) y preguntan por cualquier frase que se refiera a los topillos, sale como primera noticia: «Erradicada la plaga de topillos en Castilla y León» y luego el gran desafuero lo convierte en un logro a través de ingeniería literaria. Pero la realidad última es ¿por qué se tardo un año y se dejó crecer la plaga hasta necesitar toneladas de venenos letales? Sobre el papel, todo funcionó a las mil maravillas. Sólo que se cargaron las liebres y muchas especies más. ¿O no? En esta ocasión a la Junta de Castilla y León les salió un grano en salva sea la parte cuyo epicentro estuvo en Toro (Zamora) que a más de ser de Toro no fueron, ni son, mansos. El presidente de la Sociedad de Cazadores de Toro, Luis Martínez, entre otros, hizo una excelente labor de información. Y es que lo que ocurría en Toro ocurría en toda Tierra de Campos y otros  much os lugares.

¿La cisticercosis también mató a las liebres?

La cisticercosis y otras enfermedades, además de la tularemia, las mató y las sigue matando. Las liebres que sobrevivieron a la tularemia quedaron sumamente debilitadas siendo presa fácil de la cisticercosis, quien —a muchas de ellas— les dio la puntilla final. Lo que no quiere decir que la cisticercosis no matara a muchas liebres que no padecieron antes la tularemia. Sea como fuere, antes de la plaga de los topillos ya existía de forma endémica la cisticercosis. Después de la plaga de los topillos y sus venenos, posiblemente las dos enfermedades ya estén erradicadas por no haber liebres que puedan padecerlas, pero son muchos los reservorios a tener en cuenta de cara a un futuro muy incierto. No nos perdamos por las ramas y dejemos de soslayo la causa fundamental de la masacre de liebres en la zona de la plaga de los topillos, donde se echaron toneladas de veneno para matarlos y donde precisamente está ausente o casi ausente la liebre.


Las liebres y todas las especies silvestres siempre tuvieron que luchar contra enfermedades que superaron a través de la naturaleza, cuya botica es única en el universo (Paracelso). Pero de un tiempo a esta parte, el campo se envenena cada vez más a fin de ser competitivo dentro de un marco europeo que cada día se lo pone más difícil tanto a los agricultores como a los ganaderos. A golpe de decreto se ha potenciado una agricultura industrial, que es agresiva y destructora del medio ambiente. Pero la culpa no es de los agricultores, sino de toda la sociedad. Eso es así. Además de los venenos, cada vez hay una mayor introducción de especies alóctonas que transmiten un gran número de enfermedades y a una velocidad que las especies autóctonas no son capaces de superar y sucumben.

La Federación Española de Galgos hace todos los años un muestreo en busca de casos de tularemia, cisticercosis, sarcosporidiosis y triquinosis. De las dos últimas, que yo sepa, no se han encontrado casos, lo que no quiere decir que no los haya. Pienso que traer ahora a colación otras enfermedades de las liebres, es desviarnos del tema, pero claro que padecen o pueden padecer varias enfermedades de tipo bacteriano, parasitario y vírico. Una población debilitada y sin defensas puede padecer cualquier cosa. Y hasta es posible que dentro de la causa inmediata de la muerte no figure la que culminó con la liebre. ¿Y qué?


La realidad última es que las poblaciones de liebres están de capa caída, la caza en mínimos y las pruebas de galos en campo desaparecidas. Ya se habla de la necesidad de repoblaciones. Hay algunas experiencias, pero vaya por delante que toda repoblación entraña un riesgo que no se puede tomar a la ligera y que una y mil veces repetiré el paralelismo que en estos casos veo con nuestro cangrejo autóctono y las dos especies americanas que ahora matan al nuestro. No se pueden traer liebres o hacer traslocaciones al albur del iluminado de turno. Sepan que la Tierra tiene memoria y que es muy agradecida, pues a poco que preparemos un hábitat adecuado, se encarna en él la liebre como por obra y gracia del Espíritu Santo. Como decía aquel ministro de triste memoria: los experimentos con gaseosa.

Miguel Ángel Romero
Fotos: Jesús del Barrio y autor
5 comentarios
18 feb. 2009 12:48
Zaka
quien se hace cargo de este desastre natural??? donde estan todos esos defensoleres de la naturaleza??? todos esos ecologistas y anticazas que hay sueltos?? Por que no protestan ahora??
Asi funciona este pais, entre politicos y ecologetas, siempre pagamos los mismos los unicos que cuidamos el campo, los cazadores.
QUE PENA.
18 feb. 2009 20:21
Pueblerino  
Pues pese al invierno tan crudo que hemos tenido, viendo las lindes, cunetas etc... ya veremos lo que pasa esta primavera con los topillos, por que lo que veo vuelven a gozar de buena salud,es lo que tiene la siembra directa.
Un saludo
19 feb. 2009 10:16
bretoncito
Sencillamente extraordinario. Es la hora de algunos mandatarios politicuchos y responsables de este desastre ecológico, que no solo ha afectado a las liebres sino a muchas otras especies, sufran en sus carnes lo que han hecho sufrir a los cazadores de esta maltrecha comunidad de Castilla y León. Y la forma de hacerlo sufrir a esta gente es hacerles sufrir en las urnas. Eso es lo que ellos sienten, porque los intereses de los cazadores, la sanidad de los habitantes de esta comunidad, o si el pan sube, no les importa en absoluto. Solo les interesan su posición política y su visión de mejora de puesto de "trabajo" a medio plazo. Los cazadores españoles merecemos algo mejor. Somos muchos y podemos exigirlo. Hagámoslo.
30 mar. 2009 23:15
arucci
esto no sae en los medios si fuese un cazador el que tuviese la responsabilidad entonces cualquiera escuchava los comentarios.pero en castilla la mancha como en todas las consejerias de medio ambiente solo hay incultos que saven de todo menos de naturaleza
24 abr. 2009 00:04
jumionga
¿Ahora la administración no nos cobrará el importe de las licencias de caza, por lo menos en el tiempo que se tarde en restablecer la densidad de piezas de caza concretamente de liebres en las zonas afectadas? ¿Donde están los ecologistas? ¿y los del seprona? ¿ahora si se pueden quemar rastrojos y zarzales? tiene co..... la cosa y que siempre pagamos los mismos.

 

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En el número de septiembre:

  • Tiempo para codornices, tórtolas y torcaces
  • Así se presenta la temporada general
  • ¿Especialistas becaderos para la codorniz?
  • Venados en el visor… y otra campaña montera