Recomendaciones para un cazador en época de veda

Fue Carlos III, el rey cazador, quien en 1769 publicó la Real Cédula por la que se impone la primera Orden de Vedas, que prohibía en todo el reino la caza desde el primerode marzo hasta el último de julio. De entonces acá y con carácter general los cazadores, al llegar febrero, guardamos la escopeta y no volvemos por el coto hasta el año siguiente. La pregunta que se hacen muchos cazadores que no quieren desvincularse del todo de su querida afición es ¿qué hacer el día después?

José Luis del Monte | 06/02/2009

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Ha llegado el mutis para la pólvora y ahora el campo sólo acoge la melodía del celo para las aves que empiezan ya a ponerse bellas y nerviosas porque las hormonas les cambian el comportamiento al cargarse de testosterona los machos y 17B-estradiol las hembras, según dicen los científicos que les ocurre a las perdices y a la mayoría de las especies animales.

El cazador no debe olvidarse de su actividad predilecta durante el periodo de veda, hay muchas cosas que debe atar

Ha finalizado una temporada que mantiene al alza los aprovechamientos para todas las especies de caza mayor, especialmente las de jabalí y ciervo que habrán estado esta temporada alrededor de las 200.000 capturas para el primero y unas 120.000 para el segundo, superando entre todas las reses cazables las 350.000 capturas que son casi siete veces más de las declaradas en España en 1980.


Para una correcta gestión en el coto, sería bueno que el técnico hiciera el censo de especies predadoras, como zorros y gatos asilvestrados en el coto cuyo control no está permitido a los cazadores con carácter general.

La caza menor ha tenido peor campaña que la de 2007 para la perdiz roja —cosa que no extraña dada la excelencia perdicera de esa temporada—, y ha sido muy similar pero al alza en conejo y muy irregular en liebre, habiendo resultado la caza de la rabona excelente en Castilla-La Mancha y pésima en Castilla y León. Entre esas tres especies se obtienen algo más de once millones de capturas estos últimos años. Algunos con el congelador a tope tienen el privilegio de poder degustar una carne especial en cualquier época del año.

Pero no se ha acabado la afición porque el calendario marque el primero de febrero y las leyes de caza nos digan que ha finalizado el periodo hábil de caza menor y dentro de unos días se acabará el de la mayor. Finaliza en febrero la venatoria para un alto porcentaje de cazadores que no practican con perdigón manso, ni andan al corzo o a la cabra en primavera, ni van al descaste del conejo en junio y no huelen la pólvora hasta la temporada siguiente. La mayoría de los cazadores bajan la persiana en este mes de febrero y no vuelven al campo hasta mediados de agosto con la media veda. Éste es el hecho cierto y muchos cazadores responsables se hacen estas preguntas: ¿Es recomendable olvidarse de la caza en los periodos de veda? ¿Necesita la naturaleza y las especies nuestra intervención para criar más caza? ¿Si es así, qué podemos hacer para favorecer el proceso biológico de la crianza?

Actuaciones de cierre de temporada

Hay una obligación pedagógica de los titulares o responsables de la gestión de involucrar a los socios en el control del coto

El cazador no debe olvidarse de su actividad predilecta durante el periodo de veda, hay muchas cosas que debe atar al finalizar la temporada de caza. El hábitat, tan manipulado por el hombre, necesita medidas correctoras para producir más especies. Si tuviéramos que hacer una relación de recomendaciones para el cazador durante esta etapa en la que la veda llega a la actividad, empezaríamos enumerando las actuaciones de cierre de temporada que serían:

1.- Deja las armas guardadas y en el estado de limpieza y mantenimiento que requieran y con que deseas encontrarlas cuando vuelvas a cazar.

2.- Ordena todos los pertrechos y medios de caza para que los encuentres a punto cuando llegue la próxima ocasión. Ordena el congelador en tiempo inverso para consumir antes las piezas que llevan más tiempo cazadas.

3.- Comprueba la vigencia de los documentos necesarios que ahora archivas y prepara los documentos para hacer las diligencias que requieran resolverse durante este periodo de inactividad. Empieza a buscar nuevo coto si es que finalizó tu relación de socio en el que has cazado.

4.- Atiende a los cuidados que va a necesitar tu perro durante la época de veda, especialmente si has de someterlo a un esfuerzo posterior superior.


Una recomendación: deja las armas guardadas y en el estado de limpieza y mantenimiento que requieran.

Además de esas actuaciones necesarias para el orden en el cierre de la temporada, el cazador debe estar activo y pendiente de lo que ocurre en el campo. Hay una obligación pedagógica de los titulares o responsables de la gestión de involucrar a los socios en el control del coto y en las intervenciones recomendables durante la época de veda. La participación de los cazadores durante los periodos de veda hace que valoren mucho más la riqueza faunística y que entiendan mejor las restricciones que requiera cualquier especie. Ver evolucionar las poblaciones del coto hace que el cazador compruebe de manera evidente lo que hay y la parte que podemos aprovechar en la temporada siguiente para mantener la sostenibilidad de ese terreno, de la que los cazadores del coto somos responsables.

Gestión en campo

Las actuaciones que voy a enumerar requieren del esfuerzo colectivo y la planificación y control de quienes tienen asumida la dirección de la gestión del coto. Casi en este orden, o simultaneando algunas de ellas, gestionar debidamente el coto requiere las actuaciones que se relacionan a continuación y que sería muy bueno que fueran controladas y organizadas por un técnico competente:


Atiende a los cuidados que va a necesitar el perro durante esta época de veda, especialmente si has de someterlo a un esfuerzo posterior superior.

1.- Hacer el balance cinegético de la temporada que ha finalizado. Como es conocido, hay que entregar obligatoriamente antes del 31 de marzo, en el Servicio Provincial de Medio Ambiente, los aprovechamientos del coto por especies en la temporada anterior. Para este control lo más sencillo es que previamente cada cazador rellene una ficha con sus capturas personales.

2.- Hacer el censo de primavera de especies cinegéticas. Es una actividad de caza real pero incruenta y muy divertida porque consiste en avistar y contar de manera sistematizada las especies del coto. Transectos desde vehículo o a pie nos darán los índices de abundancia previos al celo, nidificación y crianza, que es el capital del que parte el coto y con el que se pueden a empezar las conjeturas de la próxima temporada. Es medir lo que en el argot de los cazadores llamamos la madre que ha quedado en el campo.

3.- Hacer el censo de especies predadoras. Requiere procedimientos más concretos y en algún caso más complicados: controlar madrigueras de zorros, comprobar los emparejamientos y nidificación de córvidos, controlar presencia de gatos y perros asilvestrados en el coto y comprobar la presencia de otros predadores cuyo control no está permitido a los cazadores con carácter general.

4.- Planificar y solicitar la campaña de control de predadores de caza autorizada, que debe iniciarse de inmediato para zorros y en los dos meses siguientes para córvidos.

5.- Mejorar el hábitat. Requiere la creación de siembras específicas para alimento y refugio de la fauna cinegética. Algunos cotos, desde diciembre y hasta iniciada la primavera, echan por los caminos y en los refugios de fauna cereal en grano para asegurar la comida a las perdices y al resto de aves. Las mejoras del hábitat son medidas muy importantes al ser la únicas permitidas para remitir la acción predadora de la mayoría de especies del coto que no disponen de ninguna autorización de control: rapaces, reptiles y todos los mamíferos silvestres, excepto el zorro y en alguna comunidad, puntualmente el lobo.

6.- Disponer de puntos de agua a medida que avanza la primavera para que las especies adultas los vayan fijando y después se los enseñen a la prole.

7.- Mantener los bebederos y refugios para la fauna una vez hayan nacido las primeras polladas o camadas. La falta de control de los bebederos es más dañina para el coto que su ausencia.

8.- Censos precaza. Cada especie tiene un método de censo que nos indicará el técnico. Consiste en contar las familias de especies y ver su evolución. Censar y medir las relaciones jóvenes/adultos para conocer la población renovable que ha propiciado la crianza de ese año y los posibles aprovechamientos para la próxima campaña.

9.- Planificar la próxima campaña de caza en el coto. A la vista del éxito reproductor y de los datos propios de la actividad cinegética en ese coto los gestores, o la asamblea a propuesta de éstos, confeccionarán el programa de caza: calendario, cupos, normas de cazar, etc.

10.- Planificar nuestra nueva temporada de caza. Requiere poner a punto todo lo que necesita el cazador. Pero esto ya lo recordaremos para entonces.

Como habréis observado y de sobra conocemos los cazadores, hay muchas actividades a desarrollar en época de veda para vivir y sentir las otras emociones de la caza, que a veces superan en intensidad a las que finalizan con la captura.

José Luis del Monte
Fotos: G. Gómez, Alberto Aníbal y archivo

 

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