A través del cañón

Si la presión se genera en la recámara, el retroceso lo hace en el cañón, y ya hemos dicho que la presión revienta escopetas, pero que el retroceso rompe clavículas y estas palabras deben entenderse literalmente, porque, en efecto, es así aunque muchas veces no esté clara la diferencia.

Pedro A. Suárez | 13/01/2009

30450 lecturas

Tomemos como ejemplo lo que sucede con las balas para caza mayor, ya que resultan más gráficas a la hora de determinar que ambas cosas van por separado. Consideremos dos cartuchos harto conocidos que, además, tienen como ventaja que muchos podrán verificar lo expuesto por propia experiencia: estos calibres pueden ser el .300 Win. Mag. y el .375 H & H.

La presión no determina el retroceso. Éste es el resultado del peso de la bala o carga de perdigones que disparemos

Nuestro cazador del .300 Magnum puede usarlo con éxito en la montería, también para el muflón y, si se tercia, para caza de sabana. En la montería puede disparar puntas (lo que sería la carga de plomos) de diez gramos que resultarán eficaces tanto para un jabalí entre la maleza a corto, como para un venado a mayor distancia y tiro franco. Detrás de un rebeco puede disponer de proyectiles de nueve gramos (tengan en cuenta que esto es una reducción del 10%, que en una escopeta equivale a bajar de 34 gramos a sólo 30,5), mientras que para cazar un oso en Alaska seguramente montará balas de trece gramos que son un 44% más pesadas que las anteriores (traducido a un cartucho de escopeta, equivale a subir la carga anterior de 30,5 hasta ¡45 gramos!, ¡casi nada!).


Cartucho para recámara magnum y otro normal que supondríamos más suave. Sin embargo, nótese la advertencia de alta presión del pequeño.

Siguiendo con la experiencia de nuestro hipotético cazador, los datos son los siguientes: en la montería su bala sale a unos 940 metros por segundo y pega en el hombro con un golpe equivalente a un puñetazo de 52 kilos. Para el rebeco, dispone de un tiro que, bien aprovechado, no le da oportunidad a la presa ya que se pone en 1.020 metros de distancia en sólo un segundo y, sin embargo, sólo tendrá que soportar 45 kilos de presión al retroceso. Delante del oso, su clavícula sentirá nítidamente 78 kilos de golpe, pero la punta viajará a sólo 762 m/s.

Al otro cazador, que se fue de safari con un .375 H&H, le pasa aún peor: tiró sobre un eland con una punta de 14 gramos que salió disparada a 840 m/s y recibió unos apenas perceptibles 54 kilos, mientras que para hacerse con el búfalo que tiene en su casa, recibió una reprimenda de 98 kilos en su anatomía para hacerle llegar al cafre 20 g de medicina de 10 mm de diámetro, a unos modestos 700 m/s. El lector ya se ha dado cuenta de que el tiro más lento de todos corresponde al que pega más, y justo al contrario: el más veloz es el que pega menos. Y, para colmo, ¡todos los tiros reseñados tienen presiones similares!

El retroceso


La parte inferior del taco actúa de muelle asumiendo parte del retroceso.

Volviendo a la escopeta, ya hemos dicho en alguna oportunidad que todas ellas, con cualquier largo de recámara, en cualquier calibre, funcionan también a una presión muy similar que es, aproximadamente, un cuarto de lo que una bala de rifle. Por tanto, la presión no determina el retroceso. Éste es el resultado del peso de la bala o carga de perdigones que disparemos.

Veámoslo con un ejemplo para imaginarlo gráficamente: nuestro cazador pesa 90 kilos (equivalente a la carga de pólvora), extendiendo los brazos es capaz de levantar y lanzar hacia arriba hasta 60 kilos (igual a la presión que la carga de pólvora es capaz de alcanzar). Tiene un hijo pequeño que pesa 17 kilos y otro de 26 kilos (el primero sería una carga para el plato de 24 gramos y el segundo una fuerte de campo de 36 gramos).

Es fácil comprender que cuando el padre juega con sus hijos lanzándolos hacia arriba, al pequeño lo tira con gran facilidad y velocidad sin hacer casi esfuerzo. Cuando le toca el turno al mayor no puede lanzarlo tan alto y, además, aplica más cantidad de fuerza. El lector ya lo ha visto: lo que experimenta el padre es el retroceso que es diferente en ambos casos. Muy poco en el primero, con gran velocidad, pero más fuerte y más lento en el segundo.


Carga de 34 y 28 gramos de la misma munición. La más pesada tendrá un retroceso sensiblemente mayor.

La presión se genera en la recámara, pero el retroceso se gesta en el cañón; así que, pongamos atención en otra consecuencia —quizás la más importante—. Da igual si consideramos el pequeño cartucho calibre 36 (el mal llamado 12 mm) con recámara de 65 mm de longitud, o el monstruoso calibre 10 de 89 mm, que es el mayor de los que podemos adquirir (aunque en nuestro país con gran dificultad) en una tienda. Hemos dicho que siempre tendremos que las presiones se mantienen en estrecho margen de similitud —el fabricante de cartuchería ya se habrá cuidado de que esto sea así—, lo cual, como también dijimos, determina que las cargas pesadas salgan a menor velocidad del cañón, mientras que las más livianas son más rápidas.

Le pese a quien le pese, las cargas pesadas matan menos

Para continuar, aprovechemos que ahora no confundiremos el retroceso de una carga con su velocidad y, no sólo eso, sino que sabemos que, en general, va reñido con la misma, siendo al contrario, para dejar sentado algo que todo tirador intuye de antemano: la fuerza del perdigón está relacionada con su velocidad. Es decir, cuanta más fuerza (energía) se le imprime, más rápido vuela. Y, en consecuencia, cuanto más rápido vuela, llega más lejos y golpea más fuerte (mata más) —se ha podido determinar que con plomos de séptima, que miden 2,5 mm y pesan 70 mg, se puede matar una perdiz a partir de los 200 m/s de velocidad en ellos—.

A tener en cuenta


Puntas de 14 y 20 gramos, de un .375 H&H. Igual que pasa con la escopeta, la punta más pesada “pega” más.

Veamos algunos datos que nos van servir para el mejor entendimiento de todo lo expuesto.

Con cartuchos americanos Federal de calibre 12 y recámara de 70 milímetros de largo (los 12/70), cargados con 28 gramos (ya quedó claro que el número de munición es indiferente: siempre serán 28 gramos de plomo tanto que sea de segunda o novena) y escopeta de 71 centímetros de cañón, medimos una velocidad de 415 metros por segundo.

Con Activ totalmente plásticos, también de 12/70 y cargados con 36 gramos, medimos 367 metros por segundo. Es decir, un 13% menos de velocidad que los anteriores.

También disparamos una escopeta magnum de 76 mm de recámara y 76 cm de cañón con 44 g envasados por Remington en sus clásicas vainas verdes. La velocidad promedio de tres tiros fue de 369 m/s. Que es más o menos la misma que el 12/70 para 36 g. Lo más destacable de esta munición es su retroceso: hay que apoyarla bien y en el hueco del hombro; nunca en la clavícula.

La efectividad


Éste es el verdadero taco “contenedor” que es muy raro de encontrar. Sólo se usa en cartuchos para mucha distancia. No dispersa porque no se abre debido a la ausencia de estrías.

Los cartuchos de 28 gramos son los de más energía y, por tanto, sus plomos matan más... ¡guste o no guste! Pero, al contrario que antes, aquí sí importa el tamaño. Con esa velocidad uno de séptima mata hasta una distancia de entre 45 y 48 metros, mientras que uno de cuarta lo hace hasta 65 metros —en ambos casos dependiendo del viento y las condiciones de caza—, porque a esa distancia es cuando bajan de los 200 metros por segundo que, como hemos dicho, dejan de matar. La razón de que los pequeños tengan menor alcance efectivo es que, como son más livianos, se frenan más con el aire.

La carga de 36 gramos tiene un 13% menos de velocidad, pero eso no significa que su alcance sea también de un 13% menos, ¡es bastante menos! Aquí la razón es que la velocidad que medimos corresponde al inicio del vuelo, pero la munición se frena más rápido cuanto más se frena; y cuanto más se frena, se frena más rápido. En otras palabras, a cada poco más de distancia hay bastante menos velocidad. El alcance de esta carga para matar en el acto está en los 35 metros, más o menos. Así es que, le pese a quien le pese, ¡las cargas pesadas matan menos!

El plomeo

Es más ético y de mejor cazador tirar con cargas suaves

Una carga de 36 g es 28,5% más grande que una de 28 g. Es decir, más de una cuarta más de plomos. Esto incide de dos maneras diferentes: en primer lugar, la mayor cantidad de munición significa igualmente mayor posibilidades de acierto por la sola razón de su número. Pero esto también incide de otra forma que es muy poco tenida en cuenta. Cuando los perdigones se asientan en el interior del taco, lo hacen tratando de rellenar cada uno el espacio que queda entre los otros inmediatos a él. Esto significa que cada uno queda en contacto directo con entre cuatro y seis compañeros de recorrido.


Nótese como cada perdigón asienta en otros cuatro o seis que le rodean. Esto es lo que en realidad determina la dispersión de los mismos.

Pero ese recorrido no es un paseo. Ni siquiera una aventura. Es, en realidad, una violenta manifestación de pánico donde cada uno trata de escapar como pueda. En una alocada y desenfrenada carrera impulsada por la explosión que empuja desde atrás. Mientras ese recorrido discurre por el interior del cañón no tienen más posibilidad que la de mantener su posición, como en una legión romana, ya que el diámetro interior del tubo siempre es el mismo; pero nada más abandonarlo, se ven libres de su opresión. Y, sin control posible, se pegan unos con otros dispersándose. Cuanto mayor es la multitud, más larga es la columna. Cuanto más larga es la columna, mayor es la dispersión. Y justamente (¡oh, casualidad!), las cargas más pesadas necesariamente tienen columnas más largas. Así que lo que faltaba por decir sobre las cargas pesadas de muchos gramos, o incluso sobre las magnum, es esto: dispersan más que las cargas livianas.

En definitiva


La diferencia entre una carga magnum y otra normal está en el volumen de munición, no en la carga de pólvora.

Ahora sumemos lo que tenemos: acortan la distancia efectiva, pero no tanto como para que ésta sea mucho menor que la que normalmente tiramos, añadido a mayor oportunidad de acierto en función de la cantidad de plomos, adicionado a mayor dispersión, ¿qué tenemos? Que, aparentemente, matan más; la gente así lo percibe y, generalmente, se cobran más piezas con ellos sólo a cambio de incrementar —aunque sea de manera considerable— el retroceso. Entonces, ¿cuál es el inconveniente? —nos preguntan enseguida—. Pues, muy sencillo: debido a la gran cantidad de perdigones, y a una dispersión sobredimensionada, las cargas de muchos gramos, y sobre todo las magnum, alcanzan muchas piezas más allá de su capacidad para matarlas. Ésta es la razón por la que actualmente se van pinchadas más aves que antes. No porque los tiradores fueran mejores.


La bala tipo Brenecke pesa 31 gramos y su retroceso es exactamente el que corresponde a esa carga de perdigones.

Es más ético y de mejor cazador tirar con cargas suaves que, además de resultar más agradables, son más determinantes: si está cerca no habrá diferencia. Pero si la alcanzamos lejos pueden pasar dos cosas: que se escape ilesa por la poca cantidad de perdigones o que uno solo la alcance y la derribe. Todo ello con pocos pinchazos.

Pero, en fin, todo esto sucede a través del cañón, que cada uno usa a su entender y elección (todavía). Sólo nos falta por ver lo que se trae la munición de acero, que es otra historia.

Pedro A. Suárez

9 comentarios
13 ene. 2009 17:00
jmisidro2007
Estoy seguro de que entre los lectores de su artículo Sr. Suarez, no seré el único sorprendido, ya que erróneamente pensába que los mayores gramajes de los cartuchos conseguían mayor efectividad en tiros medio-largos, y sobretodo que la efectividad de la expansión de los perdigones era mejor que la de las cargas más livianas.
Le agradezco que nos haya abierto los ojos, y que lo haya hecho de un modo tan gráfico y fácil de entender, ha sido mucho más sencillo de lo que parecía. Un cordial saludo.
13 ene. 2009 20:51
albafp
Hola,os puedo asegurar que con 30 gramos del nº7 se matan más perdices a media y larga distancia que con 36 gramos, probarlo que os sorprenderás gratamente, además los pajaros que salen cerca no los destrozas. Probarlo, seguro que bajáis de gramaje.
14 ene. 2009 17:12
Igor24
Igor24  
Todo esto que se explica en el artículo es cierto pero también lo es que si se consigue la misma velocidad de salida con un cartucho de 30g. que con uno de 36g. el número de perdigones que pueden alcanzar la pieza es mayor, manteniendo el alcance al igual en ambos. ¿Que se posicionan los perdigones de manera más alargada en los de mayor carga? Esto aunque parezca peor pues aumenta la dispersión es mejor para hacer más efectivo el disparo ante tiros que necesitan de grandes adelantos pues a perdigonada más larga más tarda esta en pasar por un punto dando más opción al encuentro con la presa.

En esto de la caza, como en todo, lo mejor es el equilibrio. Si la mayor carga produce perdigonadas más largas que dispersan más esto se puede compensar con disparar con plomos más pequeños, o sea, si paso de 32 a 36, paso de tirar con perdigones de Nº 6 a Nº7, estos últimos se replegarán mejor en los huecos. Además hay que tener en cuenta otros factores que usted no tiene en cuenta como los choques. También puedo reducir la dispersión de una perdigonada larga poniendo choque más abiertos, etc...

Estas cuestiones son muy complicadas para analizarlas en tan pocas palabras. También hay que tener en cuenta que algunas personas disparan mejor con cartuchos lentos , pues son lentos al apuntar pero calculan muy bien el adelanto y en cambio otras personas tiran mejor con cartuchos rápidos porque disparan tomándose poco tiempo al tomar los puntos a la vez que ello los conlleva hacer un cálculo del adelanto menos preciso.

Lo mejor es probar cada uno con muy distintas municiones en muy distintas situaciones, en resumen tirar muchos tiros, observando detenidamente lo que se consigue para sacar sus propias conclusiones. Un saludo.
14 ene. 2009 17:20
Pelucho
hola q hay yo habitualmente uso Rio Royal de 32 gramos, del 7 para la temporada de perdiz y liebre y 5 o 6 para la media veda,tb uso los cartuchos de 31 gramos del 10 Especial Migratorias del Corte Inglés para las codornices granjeras
15 ene. 2009 20:26
MORTE
Los que hemos descubierto las delicias del calibre 16, sabemos que sobran 28 gramos para abatir toda la caza menor española y a las mismas distancias que el 12, e incluso me temo a afirmar que en distacias largas en mejores condiciones. Como sabemos que el autor es un gran defensor de este calibre, y si no es mucho atrevimiento, haber si hay suerte y publica algo al respecto y que nos pueda dar una exolicación racional a las más que agradables sensaciones de este maravilloso y olvidado calibre que es el 16.
15 ene. 2009 20:31
Elegant
Yo he disparado a la menor, concretamente a la perdiz con 36 gramos (que es el que usaba mi tío), he usado 32 gramos (que usaba mi padre) y al final me he quedado en la midad. Y es que para gustos colores. Si que he de decir, que no se necesita más gramaje para esta modalidad, hasta en llano es suficiente con 32 gramos de 7, pero he de decir que la cabeza hace muchísimo, así que yo he encontrado mi equilibrio con 34 gramos de un cartucho que utiliza la famosa vaina Gordon y que lo hace ser mucho más suave al retroceso, con plomo del 7 y con **** y ** en una parala con dos gatillos, que me ayudan seleccionar uno o otro disparo según la distancia de la pieza.
Todo esto que parece muy complicado, con la práctica hace maravillas, ahora cuando no encaras y no le das a la pieza se van ;-) Así que hay que procurar sacar las piezas a buena distáncia para tener más posibilidades para acertar, y sinó a la próxima.
Saludos a la pleve y ENHORABUENA por el ariculo.
19 ene. 2009 19:57
Rojas
Hola, Yo cazo con cartuchos de 34g y 30g de 7, con paralela * y ***. He de decir que bajo perdices, pero con 36g, que he probado, la conclusión ha sido que para *** las he fallado cerca y para * muy largas las he bajado.Gracias por el articulo, saludos.
31 ene. 2009 19:32
el jipi
el jipi
31 ene. 2009 19:44
el jipi
el jipi
Hola, bueno lo primero es felicitar al autor del articulo porque me parece sensacional. Yo particularmente uso 34 gramos en plomo del 7 de FAM Beretta, y me parece un cartucho practicamente perfecto. Pero bueno mi pregunta es ¿y por que en palomas a brazo, modalidad tan extendida en el levante español, se tira SIEMPRE en 36 gramos, tanto en el primer tiro como en el segundo? A mi modesto entender, tirando a piezas tan resistentes como el palomo y a una distancia que a priori no es larga, ¿no seria mas sensato tirar con 32 o 34 gramos, ya que son mas contundentes?

 

Leer más
Artículos relacionados con 'Armas'

¡500 metros y zas…!
Alberto Aníbal-Álvarez

Browning A-5 Ultimate Partridges
J. P. Bourguignon

Rifle Bergara BX 11
Luis Pérez de León

Cuchillos de remate
Luis Pérez de León

El plomo en la carne de caza
Asociación Armera

Más +
Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (193768 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (148080 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (145760 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (109358 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (103382 lecturas)

En el número de enero:

  • Sin «foro» unánime en asturias para declararlo especie cinegética
  • Becadas; en las entrañas del bosque
  • El rumbo de las migratorias
  • Gestión. Cuadernos de caza
  • ¡Soltamos! Una temporada que no deja de sorprender
  • Tures del Cáucaso
  • Armas
  • Todo sobre Perros