
En muchas zonas de España, diciembre es el mes inmediatamente anterior al comienzo del periodo de caza de perdiz con reclamo macho; me refiero a las áreas normalmente llamadas zona baja que suele comenzar a primeros de enero, según cada comunidad, siendo en Levante donde se comienza antes, para seguir Andalucía y el resto de autonomías.
José Antonio Berruezo Segura | 02/01/2009
Al ser diciembre el mes previo al levantamiento del telón de la temporada de caza del reclamo de perdiz, tenemos que hacer hincapié en el cuidado de nuestros reclamos, poniéndolos a punto en todo lo que se refiere a su correcta alimentación, que llevará como consecuencia la entrada en celo de nuestros pequeños, pero muy valientes guerreros.
La mejor forma de hacerles entrar en celo es cuidando dicha alimentación y ubicándolos diariamente en lugares donde no les falten varias horas de sol, de mañana o de tarde, es indiferente; lo único que habrá que tener en cuenta es que no se corran el riesgo de asfixiarse de calor si se presenta un día de temperaturas anormales para esta época del año.
Ubicación

Para lograr que nuestros reclamos entren en celo a su debido tiempo, tan importante es cuidar su alimentación en estos
cruciales meses como procurar que todos los días reciban unas horas de sol.
Mención especial merece la ubicación de nuestros reclamos. En los casos en que no soporten temperaturas frías por la noche, suelen alterar sus períodos de muda, lo cual da como consecuencia que el pájaro que esté cambiando en diciembre o durante el periodo de caza, no se encelará como es debido y no servirá ese año; así, hay que buscar ubicaciones en las que por la noche les dé el suficiente frío para que no muden la pluma.
Alimentación
En cuanto a la alimentación, se presentan tantas opiniones como cazadores. Todos creemos tener la barita mágica y todos pensamos que estamos en posesión de la verdad absoluta. Creo que nada de esto es así, pues cada uno hacemos lo que por tradición popular de nuestro entorno hemos aprendido. A mis pájaros de perdiz les va muy bien el hecho de eliminarles el agua desde el mes de noviembre hasta bien entrada la primavera, cuando deja de existir la posibilidad de suministrarles suplementos herbáceos como amapoles, cerrajas, etc. Esto supone un engorro que, teniendo en cuenta las exigencias actuales del mercado laboral y de la vida cotidiana, se convierte en una posibilidad que no está al alcance de todos, ya que necesita una dedicación de muchas horas para poder buscar los amapoles. Esta práctica es más habitual en gente del medio rural, que suelen tener más facilidad, y tiempo, para recolectar estas hierbas, a menos que se tenga la suerte de disponer de un guarda que cada vez que sea necesario te busque y prepare dichos suplementos herbáceos. Las ventajas que presenta esta forma de alimentar a nuestros reclamos es que engordan, se encelan y se ponen mucho más “rojos” (el color de la piel que rodea los ojos, así como el tono del pico denota el cuidado del animal, así como su estado de celo). Si no se hace así, los pájaros no entrarán en verdadero celo hasta el mes de abril, cuando la temporada está acabada, con lo cual nuestro trabajo durante todo el año no servirá para nada.

Si vamos a cazar con el pájaro en varias autonomías, debido a la diversidad de fechas hábiles permitidas, nos veremos obligados a disponer de distintos reclamos que entren en celo en diferente momento y así poder utilizar unos u otros según el periodo de caza.
Son muchos los cazadores de reclamo sin experiencia que cuando sacan sus reclamos al campo dicen que no les cantan, pero en un alto porcentaje en estos casos el problema no es la predisposición genética del animal, sino el cuidado al que ha sido sometido durante todo el año, y el no tener bastante celo es el verdadero motivo por el que no canta como se espera de él.
El sol, indispensable
Dicho lo anterior, hay quien no puede o no quiere quitarles el agua y opta por seguir con pienso y agua todo el año. Me parece correcto, pero el sol es lo único que no se puede sustituir por piensos vitaminados, pues es insustituible e indispensable para el encelamiento de nuestro reclamo. Los que optan por esta opción no tendrán los pájaros tan vistosos como aquellos que los miman con verdín diariamente (éste contiene pigmentos que hacen que el color del pico y ojos se vaya tornando de naranja oscuro a rojo intenso). Otra desventaja es que el trato con los mismos es más frío y distante; es decir, un pájaro que necesita ver a su dueño dos veces al día para que le dé su verdín estará, lógicamente, deseando verle llegar, su temperamento se dulcificará un poco y suelen ser menos beligerantes y saltarines que cuando se les ve cada tres días para ponerles agua y pienso.

El mejor o peor cuidado al que es sometido el reclamo de perdiz durante todo el año determinará que cante mejor o peor cuando llegue la época de celo.
En cuanto al complemento granívoro que debe empezar a suministrárseles a los pájaros en diciembre, cabe destacar los cañamones que por su contenido les hacen adelantarse en su celo.
No he dicho, por obvio, que dependiendo en la zona en la que se vaya a cazar, si es baja intermedia o alta, así habrá que dispensar los cuidados a los reclamos; es decir, hay que procurar hacer coincidir el celo con el periodo de caza. No nos sirve que un pájaro que vaya a cazar en la zona alta esté con su máximo celo en el mes de enero, pues llegará pasado a esa fecha, o al revés, que siendo cazador de zona baja cuando llegue enero el reclamo esté totalmente frío.
En los casos de aquellos cazadores de reclamo que cazamos en diferentes comunidades y en todos los períodos de veda, es decir de enero a marzo, estamos obligados a tener un repertorio de pájaros con distinta velocidad; esto es, algunos de ellos nos interesará encelarlos antes, mientras que a otros deberemos retrasarlos adrede para que llegado marzo los tengamos a punto. A mí, particularmente, me gusta cazar los pájaros más viejos en enero y primeros de febrero, y según avanza la temporada ir sacando a los menos viejos, hasta terminar cazando en marzo con los pollos, pero esto no es una regla ni una norma, sino una costumbre que yo tengo y no me va mal…
Fotografías: José D. Gómez
Un abrazo Jesus H.
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