Collares electrónicos

Todavía hoy en día hay mucha gente que piensa que la letra con sangre entra, y trasladando este refrán a nuestros fieles compañeros de aventuras cinegéticas, es común ver todavía dar unos cuantos palos al perro cuando agotan nuestra paciencia y desobedecen nuestras órdenes, realizan conductas indeseables o no paran de levantar y correr las piezas alocadamente…

David Rubio Alza | 29/11/2008

Ninguno de nosotros estará exento quizá de haber propinado a nuestro perro algunos coscorrones o zarandeos que no vienen a cuento, pero que con el cabreo del momento perdemos nuestra paciencia, no siendo conscientes de nuestros actos.

Nos debe aceptar como un líder firme y justo; ahí se fragua el entendimiento mutuo

Personalmente opino que este tipo de reacciones lo único que hacen es empeorar la situación o conseguir que el perro nos obedezca por miedo, y no por complacernos y respeto a su líder, que es como tendría que ser la relación entre el perro y el dueño. El perro nos debe aceptar como un líder firme y justo; ahí se empieza a fraguar un buen entendimiento entre ambas partes.

Un ejemplo indiscutible de cómo no se debe actuar con nuestro perro es cuando lo llamamos para que acuda a nuestro lado y él hace caso omiso a nuestra llamada. Cuanto más tarde en venir y más voces le demos, mayor será nuestro cabreo y frustración, y cuando al final se decida a llegar a nuestro lado, desahogaremos dicha frustración y cabreo en forma de vara de fresno sobre sus costillas o cuartos traseros. Y no estoy hablando de palizas o maltrato animal, sino de una aptitud negativa y unos castigos con los que no vamos a resolver nada, todo lo contrario, adoptará un comportamiento más temeroso y huidizo.


El collar puede sernos muy útil sabiéndolo utilizar, sobre todo en perros con los que tengamos que trabajar en total libertad. © V. Guisande.

Al perro, la primera vez que le sacudamos, cogerá miedo y no va a entender el por qué de nuestro castigo. No va a entender que es debido a que no ha acudido a nuestra llamada, sino todo lo contrario, como hemos dicho anteriormente, va a relacionar el castigo con su llegada al amo, por lo que la siguiente vez hará todo lo posible por no acudir, pues sabe lo que le espera, o llegará temeroso y con el rabo entre las patas, así de sencillo. De nosotros dependerá que tengamos un auxiliar temeroso, que ejecutará nuestras órdenes por miedo al castigo o, por el contrario, un perro que trabajará con alegría y decisión para su amo, pues no olvidemos que un perro funcionará mejor si tiene un buen dueño.

El collar electrónico

Usamos el collar de dos maneras: como castigo o como refuerzo negativo

Estamos en la era de la tecnología y de sus aplicaciones, y no podían ser menos las aplicaciones al mundo del perro. Una de estas herramientas con la que contamos es el collar de impulsos electrónico, que bien usado nos va a ayudar en el adiestramiento, pero que en manos inexpertas y sin conocimiento previo podría suponer graves trastornos en el perro.

Los usos más comunes y específicos que se le dan al collar en el perro de muestra son acudir a la llamada; ejercicios de quieto y tierra a distancia; evitar persecuciones estériles sobre piezas de caza, ya sean perdices, liebres, etc.; cortar y quitar la costumbre de perseguir piezas de caza mayor (corzos, venados, etc.); recortar la amplitud de búsqueda; y que coma excrementos de otros animales o personas, alimentos o cebos abandonados en el campo.


Cachorro equipado con un collar electrónico para ser adiestrado.

Lo que sí tenemos que tener muy claro es que el collar electrónico se usa única y exclusivamente para reforzar y consolidar ejercicios que el perro ya debe conocer con anterioridad. Si no sabemos lo que nos traemos entre manos, sólo conseguiremos respuestas o conductas no deseadas en el perro y que luego nos van a ser muy difíciles de corregir.

El collar es una herramienta que sabiéndola utilizar nos va a ser muy eficaz, sobre todo en perros con los que tengamos que trabajar en total libertad, y que con otros métodos, ya sean una cuerda larga o correas, no nos permiten trabajar correctamente porque el perro se siente bloqueado y no se mueve, y si le soltamos se nos va a escapar y, por mucho que le llamemos o intentemos corregir, no vamos a ser capaces de trabajar sobre algún defecto.

Pero lo que sí tenemos que tener muy claro es que anteriormente el perro tiene que saber lo que tiene que hacer, aunque luego en libertad en el campo no lo consigamos, y ahí es cuando podremos hacer uso del collar. Porque si no nos puede pasar que el daño producido en el can sea mucho peor que el que nos levante las perdices fuera de tiro o se pegue unas carreras tras liebres, corzos o cualquier otro animal.

Uso del collar


Equipo de collar electrónico: collar, mando a distancia y simulador de madera.

Cuando usamos el collar lo vamos a hacer de dos maneras: como castigo o como reforzamiento negativo. En los dos casos hablamos de condicionamiento operante, que es una modalidad de condicionamiento donde la aparición de un estímulo depende de la previa aparición de una respuesta específica. Así que tendremos que tener claro e identificar si usamos el collar como sistema de castigo o como sistema de refuerzo negativo, porque de no ser así estaremos usándolo incorrectamente. Veamos estos dos sistemas citados.

El castigo

Sabemos que cuando aplicamos un refuerzo positivo tendemos a incrementar la tasa de emisión de un determinado comportamiento, mientras que por el contrario el castigo tiende a hacerlo desaparecer. Dicho de otra forma, cuando utilizamos refuerzos positivos queremos enseñar o adiestrar a que el perro realice determinados ejercicios, y con el uso del castigo pretendemos adiestrar al perro a que no realice ciertas acciones. Al ser el castigo un condicionamiento instrumental, siempre ha de estar unido a una respuesta determinada.

Al usar el castigo nos podemos encontrar con dos conductas: la evitación y la huida

Al usar el castigo nos podemos encontrar con dos conductas principales: la evitación y la huida. La primera, la evitación, es a su vez un tipo de huida, pero no del estímulo aversivo, sino de la situación en que ésta se presenta. La segunda, la huida, es también llamada refuerzo negativo, se le presenta al perro un estímulo aversivo y esperamos a que el perro realice un acto especificado con anterioridad. Cuando éste se realice cesará el estímulo aversivo.

Las premisas que debemos tener en cuenta para su uso como sistema de castigo son: saber claramente que el perro es conocedor del por qué es castigado; el collar ha de ser colocado sin asociaciones tratadas anteriormente; la intensidad del collar se regulará dependiendo de la sensibilidad del animal; y la emisión de la descarga ha de realizarse acto seguido a la falta cometida por el perro para que este reconozca su error.

Refuerzo negativo


Recurramos a un profesional si no estamos seguros de su uso. © V. Guisande.

El refuerzo negativo es un sistema del condicionamiento instrumental por el que el perro recibe un estímulo aversivo que desaparecerá cuando realice la acción correcta, como hemos dicho anteriormente. Como ejemplo, durante su uso en el cobro forzado, estaremos aplicando un dolor o descarga, hasta que el perro abre la boca y coge el apport o pieza. Recordemos que es imprescindible que el perro sepa con anterioridad qué le estamos pidiendo, ya que el perro ante el dolor buscará una liberación, que será coger el señuelo para que cese dicho dolor.

Las premisas a tener en cuenta en su uso como refuerzo negativo son: el perro ha de saber qué es lo que debe hacer cuando reciba el estímulo aversivo; la intensidad de la descarga irá relacionada con su umbral sensitivo y temperamento; el comienzo de la descarga de corriente será inmediatamente anterior a la orden o comando asociado a la respuesta; y el perro ha de encontrarse en buen estado de salud y actividad.

En caso de que no estemos seguros de su utilización, siempre es mejor consultar a un profesional.

David Rubio Alza
Adiestrador de perros de caza

Comentarios (2)

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Maltrato
Zaka
01/12/2008
Para mi el collar ese, es una herramineta para maltratar a un animal, hay mil maneras de enseñar al perro sin tener que electrocutarle. a mas de un dueño habia que ponerselo.
Un saludo a todos
Collar de impulsos.
makis  Usuario Autentificado
28/12/2008
No estoy de acuerdo con Zaka, el collar de adiestramiento es lo mas bendito que se ha inventado para corregir a los perros y de hecho hace mas de 20 años que adquirí el primero que tuve, que por cierto le salia al cazador un callo en el pescuezo de llevar el mando colgado,de lo aparatoso y pesados que eran.

Y te puedo asegurar que mis perros no necesitan mas de un par de impulsos a lo largo de su adiestramiento, para que aprendan.

Lo que pasa es que como en todo, hay cafres que no tienen ni idea, y utilizan el mando del collar para desahogarse de sus frustraciones, y para risas de los colegas cuando el pobre animal chilla de dolor, pero a esta gente lo que había que meterlos era directamente en la cárcel sin mas.

Para que te hagas una idea de lo cafre que se puede llegar a ser, te contare que el primer collar que tuve, me vi inevitablemente obligado a prestárselo a un "señor cazador" a través de mi compadre, del cual dicho sujeto era cliente, pues bien cuando mi amigo me devolvió el collar le pregunte que tal le habia ido al fulano, me dijo que bien,que había quedado contento y que pensaba comprar uno, y contó la "anécdota":que en el transcurso de la comida en el campo, este fulano llevaba un cachorro nuevo, al cual el collar le quedaba grande, y no tuvo otra ocurrencia que ponerle el collar alrededor de la barriga, y después dedicarse a pegarle calambrazos a mansalva al pobre animal, ante el regocijo de los demás, pues bien este cachorro llego tal trauma que se le ponía cualquier collar o un simple cordel en el cuello y se tiraba a suelo gimoteando aterrorizado y sin moverse hasta que se le quitaba lo que se había puesto alrededor del cuerpo.

Vamos para matar al tipo ese.

Lo dicho el collar es bueno, los malos son los "salvajes" que tienen el mando.

Saludos a todos.

Makis.

 

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En el número de enero:

  • Prolegómenos para la temporada de reclamo
  • Nuestro urogallo, reliquia viviente
  • Culto a la dama
  • Contaminación de canales cinegéticas por el plomo procedente de balas
  • Monterías: los pronósticos se cumplen
  • Las siete coronas de Esaín
  • Rinoceronte: el último grande
  • Reflexiones sobre un ‘Comando Actualidad’
  • Furtivismo: un delito que no admite justificación
  • Campeonatos de perros de caza

 

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