¡A montear!

Ahora, con el comienzo de la temporada general de caza, todos los monteros nos precipitamos a nuestras posturas con la ilusión de abatir un gran trofeo. Si la suerte nos acompaña volveremos a la reunión triunfantes y orgullosos; por el contrario, si no abatimos ninguna res, lo más habitual es que se regrese soltando improperios y quejándose de la organización.

Grupo Vigilancia y Gestión | 14/10/2008

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Para evitar muchos enfados y reproches, en estas páginas vamos a seguir todo el proceso de búsqueda, preparación y celebración de una montería para que así el grueso de los monteros aprecien los esfuerzos y posibles errores de los organizadores y de este modo puedan tener una visión más objetiva a la hora de emitir sus críticas.

Manchas

Una mancha es una zona donde las reses y cochinos tienen unas condiciones óptimas para pasar sus horas de reposo

Una mancha donde celebrar una montería es, en términos generales, una zona donde las reses y cochinos tienen unas condiciones óptimas para pasar sus horas de reposo, es decir, un área donde habitualmente se encaman las reses. Esto no significa que siempre estén allí, ni siquiera que cuando las toman habitualmente lo hagan a la misma hora del día. Una solana, en teoría, se llenará de reses en invierno, las épocas en las que haga sol; en las épocas lluviosas o de mucho aire procedente del sur es fácil que se carguen en las umbrías en las que hace menos aire y la vegetación es, por norma general, más tupida. Además, en épocas de hielos, los animales se encaman algo más tarde.

Por lo anteriormente expuesto, cuando se va a ver una finca con la intención de dar una cacería hay que huir de las manchas únicas y pequeñas, de las fincas en las que no se montea tradicionalmente o de las que siempre han sido de caza menor, pero de unos años a esta parte tienen un atestón de cochinos. Hay que contratar aquéllas en las que desde siempre se han dado monterías con mayor o menos éxito. En el Sahara hay zonas que son auténticos vergeles, pero lo más común es encontrarse con arena.

Situación y época son las dos primeras variables que hay que tener en cuenta para la celebración de una montería. Incluso así queda claro que la suerte nos puede deparar sorpresas, pero si tenemos una finca lo suficientemente grande todavía podemos jugar con la baza de cambiar las manchas a última hora.

Infraestructura


En las áreas tradicionales monteras casi nunca salen mal las cosas. © G.V.G.

Esta es otra baza con la que tenemos que contar: caminos y tipos de suelos, arroyos y ríos, distancia al lugar de reunión... son lo más fácil de prever y, a su vez, lo que nos puede llevar a la catástrofe. Una interminable fila de automóviles parados por el embarrancamiento de alguno de ellos puede retrasar el comienzo de una cacería, sobre todo si la víctima es alguno o varios de los camiones de los perros. Nada ocurre si se suelta algo más tarde, pero el escándalo que se forma vacía más de una mancha. Los caminos que nos enseñen han de ser buenos, no hace falta que sean autopistas, pero sí que den aspecto de que con las primeras aguas no se van a convertir en un cenagal. Cuando se ven marcas de desdoblamientos del camino, señales de atascamientos antiguos, etc., hay que desconfiar de lo que nos digan y tener previstos con antelación los posibles problemas que se puedan presentar. Un tractor en las zonas de riesgo denota el interés del organizador por llegar a buen puerto.

Del mismo modo, hay que observar la dureza de los caminos en zonas pedregosas, porque dos pinchazos hacen más daño a una montería que cincuenta atascos en el barro. Pasando un tractor con una cuchilla en las zonas conflictivas nos ahorraremos disgustos inoportunos e innecesarios.


Un apretón de monte podrá satisfacer a un grupo de amigos, pero jamás parirá una montería seria. © G.V.G.

Las distancias largas entre reunión y cazadero son fuentes de demoras, de pérdidas, de carreras, de riesgos y de enfados. Hay veces que no se pueden evitar porque los bares y restaurantes de calidad no crecen como las setas, pero en lo que hay que pensar es que los tractores en los que se acarrea la carne son lentos y muchas veces aparecen en las juntas de carnes a horas en las que los monteros ya deberían estar en sus casas. Quizá un poquito menos de calidad en la comida en favor de la agilidad general de la montería, en muchos casos estaría muy bien. A los impacientes hemos de decirles que muchas comunidades autónomas exigen que las juntas de carnes se hagan en lugares donde haya mataderos autorizados, por lo que las reuniones solamente se pueden hacer donde se hacen.

Posturas

Situación y época son lo primero a tener en cuenta para celebrar una montería

Otro factor que influye en nuestra montería es el de los tiraderos. Cortaderos, calles, caminos, pasos, rañas y sopiés, según el carácter de quien lo ocupe y del resultado obtenido, serán puestos de quitarse el sombrero unos, y embarques los que más. Un buen paso entre el monte para tirar a tenazón será un magnífico puesto si quien lo ocupa sabe de lo que va y a lo que va en esto de las monterías. Será seguro con respecto a los disparos porque éstos serán efectuados a corta distancia, pero lo más fácil es que quien lo ocupe acabe renegado por haber fallado a la sombra de un cochino, y la culpa no será nunca suya aunque haya disparado con un visor de setecientos aumentos y haya estado moviéndose. Cuando un amigo de un organizador mata un trofeo extraordinario, suele ser en lugares así, a los que, aunque sean fijos para la caza, no se atreve a mandar a un cliente.


Los caminos que en el verano vemos desdoblados (imagen inferior), con señales de erosiones por el agua (fotografía superior), o mal hechos en general, nos enseñan que en invierno podrán ser trampas mortales que demoren nuestra montería. © G.V.G.

Los caminos son muy socorridos y fáciles de armar, pero al tiempo resultan muy peligrosos por las curvas que suelen hacer y, además, discurren siempre por terrenos muy afables, por lo que las reses los atraviesan como cohetes, siendo poco efectivos para la mayoría de las monterías comerciales, por lo que se tiende a colocar los puestos de los caminos en los pasos para aunar sus ventajas, aunque lo que casi siempre se consigue es sumar sus inconvenientes.

Las rañas y sopiés son espectaculares en lo referente a visión y a campo de tiro. Son inevitables en algunas fincas, pero en los tiempos que corren son peligrosos y poco efectivos ya que, si se fallan los dos primeros disparos, es muy difícil saberle correr la mano a una res en pleno galope a más de sesenta metros. Además, si no hay monte al final del sopié las reses, y sobre todo los cochinos, se muestran muy remisos a salir a ellos.

En los tiempos que nos han tocado, la palma en cuanto a puestos se la llevan los cortaderos: presentan un fácil acceso, un amplio y limpio tiradero, una gran visión del entorno donde se caza y, sobre todo, que se puede lechucear todo lo que hacen nuestros vecinos. Los cortaderos utilizados en una montería han de estar limpios por habérseles pasado las máquinas todos los años, ser anchos con al menos tres vueltas de las mismas y, por encima de todo, no han de tener los montones de la limpieza acumulados a los lados, es decir, sin bordes. Hay algunos de ellos que tienen los bordes tan altos que cuando se avista una res, ésta sube a dicho borde, cruza el cortadero y cuando ya la tienes en el visor, se sube al otro borde y el disparo se queda bajo.


Los caminos bien preparados ayudarán al correcto y rápido ir y venir de las armadas, perros y resacadores. © G.V.G.

Lo de llevar los coches hasta el mismo puesto, por el cortadero, es un moda nueva que se puede hacer en fincas cerradas en las que prime la cantidad más que la calidad y según la edad y piernas de los que montean, pero no es recomendable.

Todo esto, además de un censo de reses, como es lógico, es lo que se debe hacer si usted piensa dar una montería y lo que hacen los organizadores todos los veranos: una finca se puede ver en una semana o no verla nunca. Quede aquí constancia que dar una montería seria conlleva dar una serie de pasos, difíciles y complicados, concatenados y que éste es el primero, ni el más ni el menos importante, crucial como casi todos los que han de darse para que al menos el setenta por ciento de los que acuden a cazar queden satisfechos. Porque la unanimidad a la hora de calificar como buena a una montería es una utopía...

Grupo Vigilancia y Gestión

 

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En el número de enero:

  • Sin «foro» unánime en asturias para declararlo especie cinegética
  • Becadas; en las entrañas del bosque
  • El rumbo de las migratorias
  • Gestión. Cuadernos de caza
  • ¡Soltamos! Una temporada que no deja de sorprender
  • Tures del Cáucaso
  • Armas
  • Todo sobre Perros