Nueva temporada, pero con antiguos fallos

Todos los años cuando empieza una nueva temporada los cazadores nos hacemos buenos propósitos para enmendar los fallos cometidos en los tiros del año anterior, pero a medida que salimos los primeros días al campo vemos cómo esos propósitos se desvanecen y los fallos vuelven a resurgir. Vamos a dar un repaso sobre los más frecuentes ahora que estamos a principio de temporada para poder enmendarlos cuanto antes y disfrutar lo más posible de nuestro deporte sin rabietas y sin enfados fácilmente solucionables.

Gonzalo Gómez Escudero | 07/10/2008

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Todos recordamos cómo cuando de pequeños, en la época de estudiantes, comenzábamos un nuevo curso y nuestra mente se llenaba de ilusiones ante el nuevo curso y el nuevo material, libros, cartera, estuches y uniforme del cole; todo este conjunto de nuevo material y curso provocaba cierta euforia por estudiar partiendo de cero, olvidando los cates del año pasado, pensando que el próximo curso iba a ser diferente lleno de éxitos y buenas notas. Luego el transcurrir de los meses iba poniendo las cosas en su sitio y algún cate que otro aparecería en nuestro cuadernillo de notas y la euforia del principio se iba apagando, y que me perdone si alguno de nuestros lectores nunca recibió un suspenso, aunque he de reconocer que a mí sí me pasó, al igual que a la inmensa mayoría de los estudiantes, en alguna ocasión.

Es importante permanecer totalmente quietos hasta que nuestra presa esté a una distancia correcta para que nuestros disparos puedan alcanzarla

Algo similar le pasa a un gran número de cazadores de nuestro país cuando empieza una nueva temporada de caza, suelen estrenar nuevo equipamiento, algunos también escopeta nueva y, cómo no, unos nuevos cartuchos que les ha recomendado un amigo con los que no se falla ni un tiro.

Con todo este nuevo equipamiento, el cazador sale al campo lleno de ilusiones pensando que esta temporada de caza va a ser diferente y que aquellos fallos que todavía tiene grabados en su mente no se van a volver a producir y que este año va a ser todo diferente. Esta ilusión, desgraciadamente, en general no suele durar mucho incluso para los más desafortunados, tan sólo hasta que irrumpe la primera tórtola o codorniz ante sus ojos a la cual propinan con ilusión y con coraje, más que con técnica y un buen hacer, los dos o tres cartuchos de su escopeta observando cómo ésta se va ante sus ojos sin apenas haberla sacado plumas ante lo cual, la cara de gesto fruncido aparece comenzando a desvanecer tantas ilusiones y horas de desvelo de la noche anterior, soñando que todo iba a ser diferente.

En algunas ocasiones me habréis leído la famosa frase de que «el que mata es el indio y no el arco». Esto es una gran verdad aunque no debemos olvidar que cuando el indio sabe tirar bien un buen arco y unas buenas flechas mejoran aun sus resultados, pero como he dicho siempre y cuando el indio sepa tirar bien y tenga una buena y correcta técnica de tiro.

El cambio de escopeta o de cartuchos simplemente no hace milagros si no va acompañado de una buena preparación de tiro por parte del cazador.

Lo ideal hubiera sido el haber acudido a una escuela de tiro unos meses antes de la apertura de la veda para que un buen profesional nos hubiera ayudado a corregir defectos y mejorar sobre aquellos puntos técnicos en los que estuviéramos más flojos.

No obstante, vamos a dar un repaso práctico sobre los puntos de la técnica más importantes para que de una forma rápida y práctica evitemos cometer el mayor número de fallos en nuestros disparos.

Adelantar más

El principal problema y causante de la mayoría de nuestros fallos es el de no adelantar lo suficiente nuestros tiros. Tener presente que apuntar a algo con la intención de darle en nuestra mente se entiende, como lanzar algo directamente sobre el objeto sobre el que queremos impactar. Esto es algo que tenernos metido en nuestra cabeza desde niños, pero el caso es que cuando disparamos con una escopeta el objeto que queremos abatir no está quieto o colgado de una pared sino que se encuentra en movimiento, por lo que el punto de nuestra escopeta tendrá que estar dirigido en el momento de apretar el gatillo hacia un lugar en el aire situado por delante del vuelo del animal y en la trayectoria sobre la cual estará el objetivo en el momento de llegar los perdigones allí.

Si no queremos dejar los tiros cortos, es muy importante que hagáis caso a este consejo que dice: «Multiplicar por dos el adelanto que vayáis a realizar»; si seguís simplemente este consejo, es posible que dupliquéis el número de aciertos este año. Creo que el porcentaje que os acabo de dar no es como para olvidarlo sino para tenerlo muy presente en nuestra mente antes de apretar el gatillo.

Dejarnos los tiros bajos

Cuando estamos apuntando sobre cualquier pieza de caza, el tener dos tubos de hierro llamados cañones ante nuestros ojos es algo poco natural y que nos molesta para ver la tan anhelada pieza y poder observar su tipo de vuelo por lo que es muy común que el cazador baje un poco los cañones sobre la línea de la rasante de vuelo para ver mejor lo que pasa con sus tiros, olvidando algo tan importante como es que son los propios cañones los que lanzan el chorro de perdigones en la dirección que estos señalan con su punto de mira, por lo que inevitablemente si los llevamos por debajo nuestros tiros también se quedará bajos.

Para evitar esto tenemos dos soluciones: la primera, es hacer un correcto swing yendo un largo espacio de tiempo por detrás de la pieza comprobando que además de ir pegados detrás de ella lo hacemos por la misma rasante de su vuelos para, por último, manteniendo esta línea, pasar delante de ella y efectuar nuestros disparos.

Y como segunda solución efectiva para aquellos tiradores que no tengan un buen control de su swing es la de subir ligeramente la culata de su escopeta poniéndola más recta, de tal forma que veamos más banda, con lo que conseguiremos que nuestros disparos estén dirigidos a una altura superior que la que señala el punto de mira de nuestro arma.

Control de los nervios

Todos los cazadores cuando una perdiz u otra especie de caza irrumpen ante nuestros ojos, sentimos una sensación inexplicable de emoción y de subida de adrenalina que es una de las salsas más importantes de la caza y que muy pocas actividades o deporte pueden aportar tanta satisfacción al que los practica. Lo malo de esta emoción repentina es que en muchas ocasiones provocan al tirador un aumento de sus nervios, lo que le provoca actuar en el momento de efectuar sus tiros de una forma precipitada y atropellada, mal aliado para poder acertar sus disparos.

Es cierto que a todos nos gustaría serenarnos en esos momentos y hacer las cosas mejor hechas pero sé que es difícil ya que he de reconocer que a pesar de los muchísimos años que llevo cazando, todavía y espero que me dure toda la vida, cuando veo una pieza ante mis ojos noto cómo mi corazón sube de pulsaciones de forma incontrolada.

No obstante, debemos buscar algún tipo de remedio para apalear en cierta medida esta subida de estrés y de emoción; existen algunos métodos dentro de la psicología deportiva que se aplican a muchos deportes sobre todo en alta competición, pero yo en la caza soy más partidario para poder vencer los nervios, de utilizar métodos más físicos y que afectan a la forma de tirar como es, por ejemplo, realizar un encare más lento basado más en el control de la punta de la escopeta que en la idea de llevarnos la culata a la cara, o utilizar en nuestra escopeta chokes más cerrados, los cuales nos trasmitirán la sensación de que podemos disparar a mayor distancia y contribuirá a serenarnos, apuntar más y disponer de un mayor tiempo para controlar la forma de realizar nuestros disparos.

Marcar bien el pelotazo

Para hacer unas buenas perchas de caza no basta con tener una buena destreza con el arma acertando la mayoría de nuestros disparos sino que también hay que ser unos buenos cobradores.

La ayuda de nuestro perro, si es un buen cobrador, es indispensable y nos servirá de gran ayuda; pero durante la media veda, época en la que todavía las perdices no se han hecho maduras del todo en algunos tiraderos, se evita el sacar perros al campo para no molestar o perjudicar a nuestras patirrojas, por lo que es el propio tirador el que debe desarrollar su agudeza de cómo cobrar las piezas si quiere obtener buenas perchas de caza. Para ello es muy importante que cuando caiga una pieza siempre tomemos una referencia del terreno que nos ayude más tarde a poder cobrarla; es cierto que en la media veda, cuando cazamos en un girasol esta labor es algo dificultosa ya que no existen referencias claras en el terreno puesto que todo él es muy parecido, pero por el contrario tiene la ventaja de que el suelo se encuentra bastante limpio y poder ver a la tórtola o a la paloma en el suelo no es demasiado difícil.

Es recomendable salir a cobrar de vez en cuando ya que de no hacerlo así llega un momento, sobre todo en buenas tiradas, que perdemos un poco el control de las que llevamos abatidas y así descansaremos de estar continuamente recordando cuántas y dónde están las que tenemos que cobrar.

Saber estar en el puesto

En la media veda lo normal es cazar en puesto fijo, sobre todo cuando hablamos de tórtolas y de palomas, la caza en puesto obliga al cazador a dominar la técnica de este tipo de caza, la cual no suele cansar tanto al cazador como cuando caza en mano destripando terrones pero no por eso debemos olvidar que cazar en puesto cuando se hace bien también resulta muy cansado; a veces estar de pie parado cansa más que caminar.

El puesto obliga al cazador a estar quieto, inmóvil, y en muchas ocasiones en posturas no demasiado cómodas para evitar ser visto por estas especies de caza que tan buena vista tienen, como todos sabemos.

Es importante permanecer totalmente quietos hasta que nuestra presa esté a una distancia correcta para que nuestros disparos puedan alcanzarla; muchos tiradores precipitan sus movimientos de encare de la encopeta provocando una mayor dificultad de sus tiros debido al vuelo de esquive que la paloma o la tórtola realice para alejarse de nosotros.

La escopeta la debemos llevar a nuestra cara con suavidad y lentitud, una vez que el ave se encuentra dentro de una distancia prudencial para efectuar nuestros disparos.

Os recordamos que todos aquellos que deseéis formulamos vuestras dudas o preguntas, o asistir a nuestra escuela podéis hacerlo dirigiéndoos a:

ESCUELA DE TIRO
Gonzalo Gómez
Teléfono: 609002992.

Gonzalo Gómez Escudero
2 comentarios
05 feb. 2009 01:44
p.andaluz
hola.quisiera hacerle una pregunta. yo tengo una benelli sl-121 y me esta fallando,le e cambiado algunas piezas y nada va igual.me quisiera comprar una nueva.pero tengo un problemilla,no se cual escoger entre la benelli montefieltro o la premium.la verdad que a toda la personas que e preguntado dice que la montefieltro que es la mas preparada de las benelli y que la premium va biem pero que escogeria la montefieltro.quisiera que me dieran un consejo,por favor gracias,saludos
06 jul. 2010 09:43
blado divac
Hola Gonzalo, acabo de leer su artículo y me parece muy interesante. Quería comentarle una duda a ver si me podía ayudar. Bueno pues resulta que cuando estoy en un puesto, sobre todo de zorzales y entra un pájaro de pico no sé como apuntarlo, es verdad que a muchos los derribo pero reconozco que no tengo una técnica que repita siempre, es decir, hay veces que le pongo la escopeta por delante al pájaro pero cuando disparo sólo veo punto, no a la pieza (esta es la que más utilizo), otras veces abro los 2 ojos y veo tanto al punto como al pájaro, pero de esta forma es muy difícil calcular dónde estás apuntando. Bueno me gustaría que me diera algún consejo para conseguir tirar estos pájaros con más confianza. Muchas gracias.

 

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