El patrón

Para los amantes del perro de muestra no hay imagen más bella que ver a dos o más perros cazando en perfecta armonía. Esto supone que la búsqueda ha de ser independiente, pero que en el momento en que uno de ellos descubra caza y la muestre los demás lo respeten patroneando, es decir, mostrando la muestra.

David Rubio Alza | 02/10/2008

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Es todo un espectáculo contemplar a varios perros inmóviles tras la pieza de caza, y ese respeto hacia el perro que ha conseguido parar la caza nos va permitir disfrutar aún más si cabe de nuestras salidas al campo.

Si no patronea desbarata el trabajo de todo el equipo

Dentro del gremio de los cazadores con perro de muestra hay quien gusta de cazar en solitario con un solo perro y quien prefiere salir al monte con dos o más perros. Otros cazan en compañía de algún cazador más y sus respectivos perros, por lo que a la hora de cazar nos vamos a encontrar con varios perros que habrán de respetarse entre ellos a la hora de la muestra y el cobro, porque, de lo contrario, perderemos casi todas nuestras opciones de abatir alguna pieza.


Hay que diferenciar esta 'muestra doble' del verdadero patrón.

No hay que pensar que por llevar más perros al monte vamos a cazar más piezas: varios perros cazando por el monte si no se respetan el trabajo entre ellos van a espantar más caza que a dar. Vayamos solos o con más compañeros, pocas veces nuestro perro se encontrará solo cazando, por lo que es imprescindible un entendimiento entre los que participan en la cacería, una sintonía en la acción de caza que incluye no intervenir sobre la muestra de cualquier otro can, debiéndola respetar todos los perros de muestra. Ha de aceptar, controlando su instinto de presa y su competitividad, posicionarse en un segundo plano y frenarse ante el perro que paró primero la pieza.

Un perro de muestra que no patronea, desbarata el trabajo de todo el equipo, cazadores y perros, que acabarán sintiendo una gran frustración por la imposibilidad de terminar los lances, viendo como la caza sale fuera del alcance de la escopeta. Entre los perros que componen el equipo comenzará una rivalidad muy grande, que hará que hasta el perro con más aguante en la muestra acabe entrando a la caza antes de tiempo, provocando que, nada más que uno muestre, otro venga y saque la caza fuera de tiro.

Dentro de las distintas razas de perros de muestra nos encontraremos todo tipo de individuos, desde que el que patronea instintiva y naturalmente, que ya desde joven muestra un patrón espontáneo y natural, hasta el perro que rápidamente aprende a servirse por su cuenta de la muestra de otro perro, abalanzándose sobre la pieza sin respetarle, propiciando la huida prematura de la caza con el consiguiente cabreo de su dueño.


En ocasiones podemos encontrarnos con que tenemos a ambos perros mostrando a dos piezas diferentes.

Sucede que los perros menos independientes, más inseguros y que suelen talonar o seguir a otros perros en la búsqueda tienen mayor tendencia a patronear, lo mismo que a la hora del cobro, en el que permiten sumisamente que otro perro, más dominante, recupere la pieza. También los ejemplares que realizan demasiadas muestras en blanco tienen más tendencia a patronear. De nada nos van a servir estos ejemplares que sólo van detrás de los demás, sin iniciativa, respeten o no el trabajo de los demás, patroneen o no, nunca llegaran a ser unos buenos auxiliares de caza.

Pero en el caso de que el perro demuestre cualidades, tenga iniciativa, pasión, buen cobro, muestra, etcétera, vamos que vemos en él un perfecto auxiliar, pero que tiene el inconveniente de que no respeta la muestra de otro perro, le ciega la pasión y pasa por delante del perro en muestra levantando la caza fuera del alcance de nuestros perdigones. ¿Cómo conseguiremos meterle dentro de su cabeza que debe pararse y respetar la muestra de su compañero?

Enseñando a patronear

Está claro que lo mejor y más bonito es que el perro tenga un patrón natural y espontáneo. Habrá individuos que lo hagan a temprana edad, en otros irá aflorando en etapas más maduras, incluso con años, y así encontramos perros que han cazado solos siempre, pero de un carácter noble, tolerantes ante la presencia de otro perro, que comprenden enseguida la estrategia de grupo, y empiezan a patronear a edad avanzada.


El patrón a distancia nos permite localizar mejor el perro que muestra y colocarnos bien para el lance.

Sin embargo, cuando nos encontramos con el típico perro que no patronea a la muestra de otro can deberemos trabajar con él para que respete el trabajo de los demás. Como siempre, si anteriormente hemos trabajado los ejercicios de obediencia y en especial el quieto no nos será muy complicado; si, por el contrario, el perro está sin adiestrar, tendremos que enseñarle los ejercicios con anterioridad para una posterior introducción en los trabajos de campo.

1º.- Elegiremos un lugar tranquilo y sin demasiada vegetación.

2º.- Nos haremos acompañar por otra persona y otro perro ya veterano y que tolere bien la compañía de otros perros.

3º.- Llevaremos 2/3 piezas por sesión.

4º.- Soltaremos las piezas de caza en lugares distintos y con buenas referencias de su ubicación para tener controlada la situación.

Posibilidades

Lo mejor es que tenga un patrón natural y espontáneo

Tenemos varias posibilidades de ejecución del adiestramiento. La primera es llevar a los dos perros sueltos (maestro y alumno), con el consiguiente riesgo de no poder controlar al joven alumno en el momento preciso. Es mejor, como primer paso, hacerlo con el perro atado, pero hay ejemplares que se bloquean al sentirse así y no nos permiten trabajar con alegría y firmeza, por lo que habría que llevarlo suelto, lo que implica tenerlo bien enseñado, pues de lo contrario, si no entiende nuestras órdenes, nuestros esfuerzos caerán en vano. Con una correcta educación y asimilación de la obediencia básica podremos enseñarle a hacer el patrón sin mayores dificultades, claro está, en más o menos tiempo dependiendo de cada individuo.

Con la ayuda de nuestro auxiliar procederemos a soltar los dos perros para que busquen la caza, soltando al veterano en la dirección correcta y al aprendiz en la dirección opuesta. Se trata de que el veterano encuentre primero la pieza y podamos conducir o dirigir al aprendiz en su dirección para ver si nuestro control sobre el perro es total. Nuestro compañero se encargará del perro veterano y de levantar la pieza, y nosotros nos encargaremos de controlar y llevar al perro aprendiz hacia la muestra del perro, estando muy pendientes del perro para poder anticiparnos a sus acciones y dar la orden de quieto nada más que veamos que enfila hacia el compañero, teniendo que lograr su parada inmediata. Tenemos que tranquilizarlo y que permanezca quieto, un leve tirón y una voz firme nos permitirán controlar al perro. A nuestra orden nuestro compañero procederá a levantar el ave y abatirla (si nos está permitido), y así repetiremos el ejercicio hasta que lo haya entendido correctamente y tengamos total confianza en el perro.


En ocasiones podemos encontrarnos con que tenemos a ambos perros mostrando a dos piezas diferentes.

La segunda posibilidad es llevar al maestro suelto y al aprendiz atado con una traílla de cuero larga (unos dos metros) lo que nos permite llevarle en los primeros pasos controlado. Es muy útil en perros indisciplinados o con deficiente obediencia básica. Es, por tanto, la opción más segura si acepta la correa y sigue en actitud de trabajar y con pasión. Así pues, soltaremos el veterano, habiendo colocado la pieza no muy lejos, tratando de que en poco tiempo la encuentre, y así repetir el ejercicio varias veces si el alumno está en condiciones para ello.

Una vez que el perro está en muestra, pondremos al nuestro en posición favorable para que lo vea. Es posible que ya estuviera atento a su recorrido y se haya percatado, por lo que tenemos que estar atentos para sujetarle y corregir inmediatamente. Si no, le acercaremos unos metros para que se percate de la situación, y haremos que permanezca inmóvil, procediendo de la misma manera que anteriormente, sujetando al perro para que comprenda que debe pararse ante la muestra de otro can.

En la tercera opción también podremos usar una silueta (de madera o cartón) de un perro en muestra, a escala real, simulando a uno de verdad en esa actitud, con similares procedimientos a los anteriores. Para finalizar, con paciencia y trabajo conseguiremos disfrutar plenamente de la satisfacción que da ver trabajar a varios perros de muestra en perfecta armonía.

David Rubio Alza
Adiestrador de perros de caza
2 comentarios
24 nov. 2008 21:56
+1
piterlopez
piterlopez  
he tenido muchos perros (setter) y el que no ha hecho patron de manera natural ha sido imposible hacerselo hacer ni de la manera tan facil que enseñais,te parece correcto descartar a esos perros que no patroneen de manera natural?cazo becadas con dos perros y es imprescindible que lo hagan.gracias.
17 dic. 2012 18:53
toniu
Hola me gustaria saber la opinion de, un perro setter que tiene 27 meses de edad. y que el año pasado o incluso al pricipio de esta temporada, patroneaba , perfectamente, y haora no respeta la muestra de los demas sindo el primero , en dejar de patonear casi al momento, mi pregunta es si a patroneado bien, volvera a hacerlo o por el contrario cada vezle costara mas.

 

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  • Becadas; en las entrañas del bosque
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  • Gestión. Cuadernos de caza
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