De safaris y rifles

Esta forma de caza tan particular y romántica, necesita de rifles igual de particulares. Y como estamos seguros de que algunos de nuestros lectores están preparando un safari por África, hablemos de las armas más adecuadas para esta aventura.

Pedro A. Suárez | 18/08/2008

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Hace un tiempo, en una armería de Madrid, estábamos cogiendo unas notas técnicas, cuando entró un señor con aspecto e indumentaria de cazador y dijo que buscaba un visor para montar en su rifle porque se iba a un safari. Pero que ya había gastado mucho dinero y por ello no quería nada caro.

Con cinco aumentos se pueden hacer buenos tiros de sabana sobre especies no peligrosas

El vendedor le ofreció un impresionante visor de primera marca de 1,5 hasta 5 aumentos, sin el objetivo delantero (es decir, de los que terminan con el tubo recto) de 30 milímetros (mm) de diámetro. Era una verdadera joya africana en varios sentidos: al no tener objetivo abarca una gran cantidad de campo incluso a corta distancia, y esto deja meter muy rápido el animal dentro del visor. Cuando está a su menor potencia de 1,5 aumentos se puede —para quien esté acostumbrado— disparar con los dos ojos abiertos, lo que es muy importante porque permite mantener la visón sobre el animal en todo momento, y esto, en el caso de un león, por ejemplo, nos da sensación de seguridad.


Así es la empuñadura de un express superpuesto que, gracias al monogatillo, se asemeja más a la de un cerrojo.

Por otra parte, con cinco aumentos se pueden hacer buenísimos tiros de sabana, aunque sean relativamente largos, sobre antílopes y otras especies de porte pero no peligrosas. Sólo se podría argumentar en contra, la poca luminosidad de una óptica de este tipo con poco diámetro delantero, y ello sería procedente en el caso de una espera en nuestro país, pero en un safari siempre hay mucha luz, ¡pero mucha!, así que esto no cuenta. El precio de era de unos 850 euros más las monturas y al cazador se le hizo caro...

En la disyuntiva

El rifle para safari no es el mismo que para la montería. Sólo algunos cazadores que por preferencia usan armas particulares —como los express, por ejemplo—, podrán llevar su compañero de siempre al continente de los grandes animales; el resto, que se olvide.

Sólo hay dos tipos de rifles que se adapten a esta cacería: los express y los de cerrojo

Para empezar, sólo hay dos tipos que se adapten a esta cacería: los express y los de cerrojo. Los semiautomáticos, de palanca y monotiros están proscritos y, además, en muchos países, prohibidos.

Los express fueron los que iniciaron la campaña y por ello tienen un valor romántico insustituible. Además, mantienen su vigencia porque manejan los más grandes cartuchos de caza mayor, y con sus dos cañones con sendos gatillos (como una escopeta) repiten el disparo casi instantáneamente. Como es lógico, éstas son dos características muy importantes cuando estamos delante de un león o un elefante. Pero esto ya no es así. Esas situaciones en las que el cazador se encontraba solo ante el peligro, dependiendo entonces sólo de su arma y puntería, son cosas del pasado.


Silueta y culote de tres cartuchos que nos pueden acompañar en un safari, para los “grandes”: .470NE y .416Rigby; para la sabana, el “pequeñín” .300 Magnum.

La caza se ha convertido en un deporte cargado de ética, se ha vuelto más efectiva —y expeditiva— al amparo de los desarrollos en armas y municiones. Y, sobre todo, ha ganado en seguridad. Hoy el guía cuida de que no corramos riesgos innecesarios y está dispuesto a protegernos con su experiencia y, casi siempre, con un express cuyo  calibre es a partir del .470 NE. Ante esta situación, la premisa del cazador ha cambiado: busca la precisión, la muerte fulminante del animal; para lo otro está el guía.

A la vista de lo anterior, la función y utilidad de este tipo de armas ha quedado reducida a la caza peligrosa de los cinco grandes, siempre que el cazador mantenga ese aire de romanticismo que apuntamos antes. Porque lo mismo se puede hacer con un cerrojo. Es más, desde que el cerrojo irrumpió en escena, con los primeros Rigbys, Holland y Mauser, muchos cazadores se pasaron inmediatamente al nuevo sistema y se inició una controversia que todavía persiste. Y parece ser que ésta radica más en las preferencias personales que en los argumentos técnicos.


Cantonera de metal “curtida en mil batallas” que con la culata adecuada pega menos que una de goma.

En realidad, para la caza actual es más razonable llevar un rifle de cerrojo, ya que éste cuenta con un cargador mayor; la munición que dispara, en la mayoría de los casos, es un cartucho moderno cuyo rendimiento supera a los antiguos nitro-express; la precisión es total, mientras que con un doble rifle está limitada a la distancia normal de tiro y, aun así, es algo inferior —esta es la razón por la que los calibres de las armas dobles potencian el diámetro y el excesivo peso de la punta, que proporciona grandes impactos y poder de parada del animal, mientras que los nuevos apuestan por la velocidad y penetración—; también son más livianos y, por último, tienen sistemas de puntería más elaborados, amén de poder montarles un visor.

Con respecto a este último punto, siempre que se trate de los cinco grandes, es aconsejable su uso sólo para aquellas personas a las cuales la óptica le reporte una mejora de visión, tanto si usa express como cerrojo. El uso de visor en estas circunstancias conlleva un gran entrenamiento de tiro en situaciones similares. Para el resto de fauna, en cambio, en la actualidad siempre es recomendable el visor y el cerrojo.


Cañón pesado, miras fijas, madera abundante: un buen conjunto de safari.

Antiguamente los tiros al elefante o búfalo se hacían a diez metros, y en la sabana al león, kudu y otros bichos eran, como mucho, de entre cuarenta y sesenta metros. Hoy en día esas distancias se han duplicado, en el peor de los casos. Antes, cuando un animal resultaba herido, se pisteaba hasta conseguirlo; hoy se procura a toda costa que no se produzca esa situación.

El rifle de cerrojo

Además del calibre, que es lo más evidente, estas armas tienen unos requerimientos muy exactos. La mayoría con respecto a la culata.

La cantonera puede ser cualquiera, aunque con cartuchos que arrancan en el modesto .375 H&H las de goma no amortiguan nada, y ocurre a veces que la propia textura de este material nos puede acarrear un sobresalto al engancharse en la ropa en el momento de encarar el arma. Esto se solventa rápidamente, pero desconcentra y distrae al cazador haciendo más lenta la puntería. No conviene llevarlas en este tipo de cacerías.

La culata debe ser corta, tanto por delante como por detrás. Nunca se ha visto una culata tipo Stutzen —las que la gente llama de caja larga (¡puajh!) — cazando en África, y eso es porque no tiene sentido. Para empezar, no vamos a tirar con apoyo, así que el cañón puede estar desnudo. En segundo lugar, si una culata hasta la punta se rompe por las vicisitudes propias de un safari, o incluso a causa de las diferencias de temperatura que soporta desde el calor del mediodía hasta el fresco de la noche, simplemente quedará inoperativa y nos veremos desarmados —en la mayoría de las memorias de los cazadores épicos, figura que en algún momento han reparado la culata con cueros de las propias presas—.


Este es el pistolet que nunca hay que llevar a un safari.

Vamos a apuntar rápido, tiraremos a brazo alzado y esperamos un retroceso interesante. Por todo ello, la delantera debe ser corta y ancha. Corta para que el rifle descanse sobre la mano izquierda, y ancha para que la reelevación del retroceso no nos arranque el arma de la mano (no olvidar que muchas veces hay que repetir velozmente).


El visor pequeño es ideal para safari e inmejorable para la montería. Lo flanquea uno apto para una espera.

Por detrás también debe ser corta. Más corta de lo normal. En primer lugar, una culata corta no se engancha en la ropa al encarar. Por otra parte, cuando esta pieza del arma nos va larga, nuestro cuerpo tiende a resolverlo inclinándose hacia adelante, lo que desestabiliza la posición y desmerece la puntería. También se acusa más el retroceso y duele porque la cantonera queda sobre el hueso en lugar de entrar en el hueco del hombro. Una culata corta nos obliga a tirar erguidos y esto favorece la estabilidad y, por tanto, la precisión; además, al recibir el retroceso nos arqueamos hacia atrás desde la misma vertical y se hace más soportable y elástico volviendo inmediatamente a la posición de tiro. En este punto vamos a pasar con cuidado sobre una recomendación que sabemos por experiencia que rechina en los oídos de muchos cazadores cuando la oyen: el corte de la culata. Mida cuando le está perfecta, y luego corte 1,5 centímetros más. Póngale una cantonera dura y se asombrará cuando la use (pega menos que una de goma). No se corte: córtela.

Por último, la empuñadura o pistolet. Definitivamente, las empuñaduras de pistola (las muy acusadas) no sirven para estos casos. Ésta debe ser suave, de las que llamamos de medio-pistolet. Tiene que permitir empuñar con la mano algo horizontal para que ello nos levante el brazo, de tal forma que el codo quede, como mínimo, a la misma altura que el hombro —las de tipo pistola que están hechas para el tiro de precisión y con apoyo, dejan el codo muy bajo y de esta forma el peso del brazo cuelga del arma, lo que aploma mucho el arma para, como hemos dicho, el tiro de precisión con apoyo; pero es contraproducente en el tiro rápido a brazo alzado que se da en un safari—. Para aclarar este punto puede poner atención en un express cualquiera o en un rifle de safari como Sako o Holland.

Las miras

Para los cinco grandes es aconsejable el uso del visor sólo para aquellas personas a las cuales le reporte una mejora de visión

Este punto es muy fácil de considerar: si usa visor, que sea algo parecido a lo que nuestro vendedor de antes ofrecía al cliente. Si es un purista: miras fijas con tres alzas abatibles para 50, 100 y 200 metros con un guión delantero de bolita. Lo demás sobra.

Más adelante veremos los cartuchos (aspecto que tiene miga) y le deseamos un buen safari con una última recomendación: no se crea a pie juntillas lo que decimos: considérelo y tome sus propias decisiones.

Pedro A. Suárez
1 comentarios
21 ago. 2008 12:52
JC  
He leído dos veces el articulo, en general estoy de acuerdo en casi todo su contenido especialmente en lo referente a la lente de 1,5 a 5 X, la ideal para un cartucho africano si decidimos, o necesitamos, usar lente con un grueso cartucho africano, y en lo que se refiere a la forma y longitud de las culatas, pero con una salvedad importante en este último caso, estoy de acuerdo en las culatas más bien cortas en su parte posterior pero disiento en lo que no se ven rifles Stutzen en África, los hay a miles y algunos han cobrado ellos solos más caza de lo que cualquiera pueda imaginar, en el África colonial, alemana, holandesa, belga, francesa, italiana y portuguesa los rifles stutzen del 9,3X62, 8X57 JS y 7X57 han sido multitud y muchos de ellos continúan en activo, cierto que en las colonias inglesas no abundan, pero no menos cierto que al única cazadora profesional de marfil usaba uno de ellos, del 9,3X62, y con ese rifle cazó su primer elefante el Príncipe de Gales que siendo hijo de la Reina Victoria (Inglesa ella e ingles él) posteriormente fue Rey de Inglaterra.

En la casa madrileña de una buena amiga, viuda de un embajador español, está el precioso stutzen, alemán y artesanal con acción Mauser 98, así mismo del 9,3X62, con el que nuestro embajador no solo cazó bastante en el África Central si no que además logró salvar a veintinueve monjas misioneras enfrentándose armado con él a una horda con malísimas intenciones, cerca del rifle está la foto de nuestro embajador con las monjas y con el stutzen en las manos; eso sucedió en lo que por entonces se llamaba el Congo Belga y la cantidad de rifles stutzen con acción 98 fabricada por FN que cazaron por esas tierras fue importante.

En nuestro vecino y hermano Portugal nos pueden contar cuantos stutzen con acción 98 fueron a Angola y Mozambique, cientos de ellos, como cientos son los que todavía tienen en Sudafrica los descendientes de los Boer, posiblemente los mejores cazadores blancos de la época moderna; en el armero de un viejo amigo, que fue agregado militar en Roma, está un fantástico rifle stutzen artesanal italiano del 9,3X57, que aunque es “poca cosa” tiene en su haber bastantes leones, primero en manos de un general italiano y después en las de mi amigo al que se lo regaló su colega italiano.

Dejo para el final un rifle stutzen muy especial, en varios aspectos, es un “custom” con acción Mauser 98, su cañón no era precisamente tan corto como los habituales en ese tipo de rifle, carga ese fantástico cartucho que ese le 9,3X64 y con él cazó cientos de piezas africanas, especialmente, leones, búfalos y elefantes, Tony Sánchez Ariño, además hizo con él toda una campaña de control de búfalos de agua en Australia y cazó osos en Rusia.

Tambien disiento en lo de llevar uno sus propios rifles a Africa, cazar con rifle alquilado para mi le quita el ochenta por ciento del sabor a la caza, y el noventa por ciento de la confianza en el arma si de cazar uno de los grandes se trata, conocer el arma y el cartucho es fundamental, como lo es que la culata esté a tu medida y que el gatillo tenga la presión y el recorrido que te gustan y conoces; uno de los más importantes profesionales africanos que ha existido recibió una carta de un cliente norteamericano pidiendo consejo, había comprado un magnifico Express africano pero tan solo había conseguido veinte balas para él, la contestación fue categórica:

“Disparé catorce balas al blanco y vengase a cazar con las seis restantes que tendrá suficiente”
Hacer una safarí con rifle ajeno es como pretender correr Le Mans en un Ibiza de AVIS, poder se puede pero ….

Cordialmente, JC

 

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En el número de enero:

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  • Becadas; en las entrañas del bosque
  • El rumbo de las migratorias
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