Los diferentes cantos del reclamo (V)

El guteo, a modo y manera del picheo, también es una virtud muy encomiable en los que son magníficos reclamos. En él, el reclamo de carácter, transmite un ordeno y mando con tal contundencia y autoritarismo que Torquemada o Hitler quedarían en calzoncillos ante tal dictador.

José F. Titos Alfaro | 08/08/2008

Y así, tan pronto como este implacable déspota se da cuenta desde el pulpitillo que el que le está replicando se muestra un tanto indeciso y moroso en su avance hacia la plaza —que es lo que él le está ordenando—, haciendo a su vez constantes paradas, ocupándolas, al tiempo, en cantar y replicar, el primero no duda en entremezclar el guteo, en una enérgica orden de emergencia, entre sus incesantes curicheos, piñoneos y reclamos, repentinos y autoritarios guuu, guuu, ordenándole cerrar el pico inmediatamente, para que, sin más pérdida de tiempo, siga avanzando hacia él, sin hacer ni una sola estación más, que si bien para el invitado, al parecer, le deben ser como un respiro en aquel su indeciso y tan dubitativo caminar, para el del pulpitillo estas paradas no son sino estaciones de la más dura y cabreante penitencia.

En el guteo el reclamo transmite un ordeno y mando

Las perdices, además, suelen emitir un sonido muy similar a este canto, por no decir que idéntico (sólo bajo el aspecto puramente fonético), pero en una actitud infinitamente más desenfadada, distendida y feliz. Debe ser, pues, una semejanza fonética totalmente accidental y casual, ya que el mensaje del uno y del otro están a años luz, y no digamos nada en cuanto a la actitud, timbre y tono con los que se emiten. Me refiero a ese sonido que, al parecer, se les escapa a las perdices, machos o hembras, de lo más profundo del alma y de una forma inconsciente y totalmente espontánea, como expresión de una íntima satisfacción de bienestar, de gusto o placer, como cuando están tierra o cuando, campeando plácidamente, encuentran éste o aquel exquisito manjar.

Otro tipo de canto es el llamado ajeo, berreo, saseo o canto de la gallina. El ajeo, por ser un canto tremendamente repulsivo, sólo sirve para repeler y ahuyentar al campo.

Es pues, en el fondo, una queja de hastío y desgano, en el que el reclamo, al tiempo que está transmitiendo a las campesinas que allí está él, sí, pero no por su gusto, sino a la fuerza, y que, por lo tanto, nada quiere saber de contiendas ni amoríos, parece decirle al amo, a su vez, que se salga del tollo y que acuda a ponerle la camisilla o sayuela, y que se lo vuelva a echar a las espaldas para emprender el camino retorno a casa, ya que, en esos momentos, el horno no está para bollos y aún menos para sermones.

En efecto, con ese desagradable y escandaloso sa, sa, sa, el reclamo está poniendo descaradamente de manifiesto que tiene el ánimo bajo mínimos, por lo que se encuentra en el pulpitillo tan sumamente molesto y desganado, que no tiene ganas ni de mirarse a sí mismo.

Por tanto, es un canto de deprimidos y auténticos gallinas, si es que no de hastiados y ya cansados reclamos por sus muchos años de batallas y retos.

Precisamente, son estos ya ancianos reclamos los que más lo suelen emitir. A muchos de ellos muy mollar se les tiene que poner la cosa para que, al muy poco tiempo de comenzar en el puesto, no estén liados con ese vergonzoso y detestable saseo. Y es que, claro, eso de que a gato viejo, ratas tiernas, es un hecho incuestionable.

También es frecuente en algunos reclamos jóvenes que, después de salir y salir, una y otra vez, de reclamo de cañón, no tienen respuesta alguna del campo, por lo que hastiados de tan aburrido ambiente, lo suelen manifestar con ese tan despreciable canto de la gallina. Ante esas mismas circunstancias, nunca jamás lo haría un buen reclamo, ya que siempre tendría como posible solución la artimaña del picheo, aun sabiendo que es éste un ardil más falso que un Judas. (Artículo 5 de 7).

José F. Titos Alfaro

Comentarios (0)

Sólo Usuarios Registrados
Insertar Comentario

Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.

 

Leer más

Navegación
Ir al índice
Artículo siguiente: Muflones: Cómo lograr una repoblación exitosa | Fernando Benito
Artículo anterior: El comiso de las armas | Cristina Sualdea Barrio
Otros artículos de José F. Titos Alfaro
Los diferentes cantos del reclamo (I) (07/03/2008)
Los diferentes cantos del reclamo (II) (18/03/2008)
Los diferentes cantos del reclamo (III) (25/04/2008)
El «Pichinero» (06/06/2008)
Los diferentes cantos del reclamo (IV) (27/06/2008)
Los diferentes cantos del reclamo (VI) (01/10/2008)
Artículos relacionados con 'Reclamo'
El reclamo y los pollitos de perdiz | Manuel Romero
Cuando canta la perdiz… | Manuel Romero
«Aficionados» y AFICIONADOS al reclamo | Manuel Romero
Maullidos… suspiros… bostezos… | Manuel Romero
Defender nuestro derecho a cazar | Miguel A. Díaz García
Vicios y resabios del reclamo | Damián Fermín Vaquero
Reflexión | Miguel A. Díaz García
Preparación al celo | Miguel A. Díaz García
La picaílla | Manuel Romero
Suerte suprema en el tanto | David L. Amador Fontalva
Los diferentes cantos del reclamo (I) | José F. Titos Alfaro
Los diferentes cantos del reclamo (II) | José F. Titos Alfaro
La caza de la perdiz con reclamo | David L. Amador Fontalva
Tiempos de cría en cautividad | Joaquín_
Los diferentes cantos del reclamo (III) | José F. Titos Alfaro
Alimentación de los reclamos | José Antonio Berruezo Segura
El «Pichinero» | José F. Titos Alfaro
Tiempo de terreros | David L. Amador Fontalva
Los diferentes cantos del reclamo (IV) | José F. Titos Alfaro
El descanso del guerrero | José Antonio Berruezo Segura
Desde la tronera | Roberto Sánchez Garrido
Los diferentes cantos del reclamo (VI) | José F. Titos Alfaro
¿Sueñan los reclamos? | Manuel Romero

En el número de noviembre:

  • ¿Dónde están los conejos en noviembre?
  • Consecuencias de abolir la caza del ciervo: efectos sobre las poblaciones y los ecosistemas
  • «El futuro de la caza es la mujer»
  • El sonido del paisaje: la berrea
  • Secuelas de las sobrepoblaciones: triquinas y ectoparásitos
  • Seguridad en las monterías
  • Bulgaria: la caza en estado puro
  • Prueba en exclusiva del nuevo Browning X-Bolt Hunter cal. 270 W.S.M.
  • La mirada preobjetiva: espacio y percepción cinegética
  • Galgos: buscar el equilibrio
  • English Springer Spaniel, un completo perro de caza
  • XXVII Campeonato de España de Caza San Huberto
  • Acreditación de la procedencia de las piezas de caza

 

 

 

Avisos legales | redacción@club-caza.com
© club-caza.com 2002/2008
Desarrollo: niwala.com

CDC