El cobro ideal (II): del apport a la pieza

A la hora de trabajar el cobro con nuestro perro nos podemos encontrar desde el animal que no cobra hasta aquél apasionado por traernos diversos objetos cada vez que se lo pedimos, pasando por el que sólo le interesan las piezas de verdad, el que trae, pero sólo una o dos veces, etc. Luego está el tipo de boca que presentan, desde los que portan dulcemente hasta los que machacan e incluso se comen la caza. Trataremos de conseguir sacar lo mejor de nuestro perro.

David Rubio Alza | 04/08/2008

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Antes de entrar en más materia sobre el adiestramiento me gustaría destacar la importancia de conseguir que nuestro perro permanezca quieto ante la salida de la pieza, pero que salga rápido a cobrar según la hayamos alcanzado con nuestro disparo, y, en caso de fallo, que no salga corriendo tras ella, evitando carreras inútiles. Quiero aclarar que no pretendemos que nuestro perro respete el vuelo y el disparo y que cobre cuando se lo digamos, como se les exige en las pruebas o campeonatos, pues las aves de granja utilizadas para estos concursos no tienen las estrategias de defensa de la caza salvaje. Vamos a tratar de conseguir, pues, que nuestro perro permanezca quieto ante la huida de la pieza, hasta que ésta es alcanzada por el disparo, momento en el que saldrá rápidamente a cobrarla. Son varias las ventajas:


© V. Guisande.

-En la caza de la codorniz tiraremos más tranquilos. Es una gozada ver cómo nuestro perro muestra la coturnix, ésta levanta el vuelo y aquél, inmóvil, la sigue con la vista, esperando nuestro certero disparo para ir a cobrarla. Caso contrario es aquél en el que, tras la muestra del perro y posterior vuelo de la codorniz, nuestro can saldrá corriendo alocadamente detrás de ella, provocando que tiremos en peores condiciones con el consiguiente fallo o corriendo el riesgo de darle una perdigonada al perro el día menos pensado.

-Evitaremos que gaste energía corriendo inútilmente tras piezas falladas o no cinegéticas.

-Lograremos que el perro no espante otras piezas que pudiera haber por las cercanías al lanzarse a una alocada carrera.

-El perro seguirá mejor la trayectoria de huida y posterior caída si permanece quieto o se mueve algo para no perder el contacto visual que si sale corriendo tras ella nada más levantar, puesto que los posibles matorrales que se encuentre en su carrera serán unos obstáculos que harán que se desvíe o se pase de largo respecto al lugar del pelotazo.

-Debemos diferenciar entre un movimiento de unos metros para no perder el contacto visual de la pieza con la salida alocada tras ella; debemos darle un pequeño margen y ser algo flexibles con el perro, diferenciando dichas actitudes. La primera es aceptable y buena, ya que demuestra que el perro ha entendido perfectamente la lección y nos va a dar confianza mutua; la segunda habría que corregirla.

Sólo es cuestión de gustos, pero con un poco de adiestramiento lo conseguiremos y vamos a disfrutar más, a buen seguro, en nuestras jornadas de caza.

Preparación para el cobro


Mientras el perro no nos traiga bien los objetos que usemos para enseñarle, no pasaremos a las verdaderas piezas de caza.

Antes de meternos de lleno con el adiestramiento específico para el cobro de nuestro cachorro, tenemos que tener en cuenta diversos factores previos en su educación que van a influir posteriormente, y de forma decisiva, en los comienzos del cobro:

-Ya desde pequeño habremos comenzado una relación de confianza mutua; el perro debe tener un vínculo afectivo consolidado con su dueño para que, a la hora de traernos los diferentes objetos, lo haga de una forma complaciente y natural.

-También una buena obediencia básica predispondrá al perro a una entrega más controlada y segura.

-Cuando empecemos el adiestramiento específico de cobro el perro debe tener una madurez temperamental y psíquica suficiente para poder afrontar el adiestramiento y asimilar las clases.

-Desde los tres meses podemos empezar, a través del juego, a que coja y porte diferentes objetos, claro está, que sean manejables por parte del cachorro. A medida que vaya creciendo seguiremos con estos juegos, motivándole para que vea que este ejercicio le va a reportar diversión y premios, por lo que lo hará con alegría y complacencia, facilitándonos mucho nuestro trabajo.

-Tendremos la precaución de no correr tras él en el caso de que no nos traiga el objeto o de reprenderle por tirarlo.

Iniciación

Cuando jugamos con el cachorro y le tiramos una pelota o cualquier otro objeto habremos elegido una palabra (‘trae’, ‘porta’, ‘cobra’, etc.) para indicarle que nos la traiga. Se trata de que el perro asocie las acciones con el ‘comando’ elegido. En el caso de encontrarnos con un perro reacio a soltar la pieza, podemos decirle otro comando para que nos dé la pieza (‘dame’, ‘abre’...) cuando llegue junto a nosotros.


Para comenzar la iniciación al cobro, lo haremos con un rodillo, un apport, etcétera, que sea de su agrado.

Comenzaremos el ejercicio en un lugar en el que podamos controlar al perro y no se pueda escapar, nos haremos con un apport, un rodillo de madera, una pelota o cualquier otro objeto que sea de su agrado para facilitar el comienzo. No empezamos directamente con una pieza, salvo que el perro no tenga mucha afición al cobro, algo que ya habremos evaluado antes.

Por lo tanto, vamos a empezar con el apport o el rodillo si nuestro alumno se presta a ello, posponiendo las piezas de verdad:

-Con el perro atraillado y sentado lanzaremos el apport y antes de que caiga le damos la orden (‘trae’, ‘cobra’, etc.). Intentaremos que el perro trabaje con alegría, motivándole para que nos traiga el objeto rápidamente, a través de gestos y la voz. Si vemos que el perro no se mueve por estar atraillado, le quitaremos la correa cuando le demos la orden de cobro para que así se sienta más cómodo.

-Cuando el perro cobre la pieza, le llamaremos para que acuda rápidamente y sin titubeos, a la vez que retrocederemos unos pasos, siempre con voz agradable. Como he dicho anteriormente, es aconsejable poder trabajar con la correa, y en el caso de que se pare o dude, le daremos un pequeño tirón, sin brusquedad.

-Si tira el objeto durante el camino le amonestaremos suavemente con un ‘no’, motivándole de nuevo a que lo coja, incluso volviendo a tirarlo cerca de él o incitándole a ello mediante el juego.

-Cuando hayamos conseguido que nuestro perro lo traiga hasta nosotros sin soltarlo, le acariciaremos y le alabaremos con palabras positivas, pero no recogeremos de inmediato el objeto, sino que dejaremos que pasen unos segundos para que pueda disfrutar con él.

-En el caso de que suelte nada más llegar, se lo colocaremos rápidamente, pero sin brusquedad, y mediante premios y caricias conseguiremos que lo sujete varios segundos, sin sentirse obligado. Claro está que con un segundo o dos es suficiente, no conviene abusar, pues el perro puede sentirse incómodo, cansarse del ejercicio y empezar a rehusar el cobro.

Estas primeras sesiones tendrán que ser cortas, con media docena de lanzamientos será suficiente para mantener el aprendizaje y que se sienta motivado. Si abusamos de los lanzamientos sólo conseguiremos que se aburra y pierda motivación.

Desarrollo


Con el perro sentado o atraillado lanzaremos el apport y daremos la orden antes de que caiga al suelo.

Cuando vemos que ya nos trae bien los diversos objetos que hayamos utilizado (incluyendo pieles o alas atadas al apport), pasaremos a una pieza de verdad, que podemos guardar congelada y descongelar previamente para el ejercicio.

Seguiremos los mismos pasos dados anteriormente, con la ventaja de que la pieza va a motivar más al perro, lo que puede provocar reacciones y fallos que anteriormente no se dieron. Por tanto, estemos atentos para corregir cualquier posible error por parte de nuestro perro.

Podemos usar una pistola detonadora para motivar más al perro cuando lancemos la pieza, así que, cuando arrojemos ésta, detonaremos la pistola a intervalos de tiempo diferentes, pasando de más transcurso de tiempo desde el lanzamiento hasta el disparo, a menos tiempo.  Mandaremos cobrar al perro nada más disparar, ya que estamos preparando un perro de caza y nos interesa que pase el menor tiempo posible desde el abatimiento hasta el cobro, pero que, a la vez, el perro mantenga su atención y una referencia correcta de la trayectoria de huida de la pieza y su posterior zona de impacto en la tierra o el agua, evitando así que se pase del lugar donde ha caído la misma, con la consiguiente pérdida de tiempo, tiempo muchas veces crucial para su recuperación en caso de haber caído herida.


Cuando el perro cobre, le llamaremos de inmediato para que acuda a nosotros y hay que procurar que no suelte el apport.

Es importante enseñarle a sentarse para la entrega de la pieza, pues evitaremos que remolonee alrededor nuestro, la suelte antes de tiempo, etc. Esto lo haremos cuando el perro cobre y porte la pieza con seguridad, para evitar que durante el manejo del perro éste suelte la pieza. Procederemos de la siguiente manera: una vez que llega frente a nosotros con la pieza le diremos el comando para que se siente, (que debiera tener aprendido con anterioridad, ya que trabajar sobre órdenes aprendidas facilitará sobremanera el trabajo) y, en el caso de que no se siente, presionaremos suavemente sobre sus cuartos traseros para que lo haga.

El sentarse para entregar la pieza y que la sepa mantener con firmeza hasta que reciba la orden para entregarla nos van a prevenir de posibles huidas de piezas heridas a nuestros pies, que pondrán tierra de por medio e intentarán introducirse en cualquier lugar inaccesible como zarzas, espinos, barrancos, etcétera. Es importante, pues, que el perro sepa mantener la pieza con decisión y firmeza, sin machacarla.

Consolidación


Cuando nos haya traído el apport sin soltarlo, le acariciaremos y dejaremos pasar unos segundos antes de recogerlo de su boca.

Una vez conseguido que el perro nos cobre una pieza real pasaremos a realizarlo en el campo, en una zona permitida, claro está, y con caza de granja. Deberemos auxiliarnos de algún amigo que nos haga de tirador, para que así podamos dedicarnos exclusivamente del comportamiento y adiestramiento del perro.

Colocaremos en el campo un par de piezas, ya sean codornices o perdices, y llevaremos al perro atraillado hasta el lugar en que decidamos comenzar la búsqueda, siempre con el viento de cara. El perro comenzará la búsqueda, demostrando lo aprendido y entrenado anteriormente.


Cuando iniciemos las sesiones para aprender a cobrar, éstas no deberán ser largas, y media docena de lanzamientos es suficiente, pues si nos ‘pasamos’ en los primeros días, el perro acabará aburriéndose. © V. Guisande.

Una vez que localice la pieza nos acercaremos con tranquilidad y serenaremos al perro, le mandaremos guiar si fuera necesario, y una vez que el perro ya ha parado definitivamente la pieza, atraillaremos suavemente al perro y mandaremos a nuestro ayudante que levante y abata la pieza.

Sujetaremos y corregiremos si fuera necesario, mandándole cobrar en el momento que la pieza es abatida.

Cuando venga con la pieza le mandaremos que se siente y pasados dos o tres segundos cogeremos la pieza con nuestras manos, a la vez que felicitamos y acariciamos al perro.

Con la siguiente pieza procederemos de la misma manera y así, en varias jornadas, conseguiremos que nuestro perro cobre perfectamente y esté preparado para su debut en la temporada y con piezas salvajes.

Sobre todo paciencia y buena mano porque, de lo contrario, nuestro perro se puede venir abajo y rehusar el cobro.

David Rubio Alza
(Adiestrador de perros de caza)

Este artículo pertenece a la serie :

Cobro ideal (I)

El cobro ideal (II): del apport a la pieza

El cobro ideal (III): cobro forzado

5 comentarios
16 ago. 2008 02:10
Alsaab
David, junto con felicitarle por los artículos publicados quisiera saber la manera de contactarle para más consultas ya que tengo un setter irlandés, del cual me falta saber y quisiera conoser de mejor manera el tema del adiestramiento de los perros de muestra, saludos cordiales desde Chile, Alsaab
24 ago. 2008 07:21
icaro1
icaro1  
Por facilitarnos la tarea a todos aquellos que deseamos que nuestro perro mejore dia a dia .Pondre en practica tus consejos con mi perro Bilbo ,que solo tiene un defecto ...corre como un galgo cuando la pieza sale y cuando cobra la suelta a mitad de camino.
Lo dicho ,gracias por tus consejos y lecciones.
Saludos.
10 sep. 2008 16:16
wilwerto
wilwerto
me parece un articulo muy interesante y me gustaria que ahondarais en el tema si es posible un saludo
02 dic. 2008 20:29
Ismael Merino
Mis felicitaciones por este articulo, porque personalmente me gusta tener a mis perros bien adiestrados, aunque ahora tengo un cachorillo un poco rebelde en el tema del como. Haber si me puedes ayudar un poco, tengo un cachorro de espaniel breton con seis meses y llebo un poco con el tema del cobro el perro me trae pelotas me trae palos y todo lo que le tiro, pero cuando se trata de piezas de caza de pluma como zorzales o perdices parece como si le diera antera porque las coge y se sacude la cabeza para que se le salgan las plumas de la cabeza, excepto con las codornices que si que me las trae. ¿ Que puedo hacer para que me cobre los zorzales? pues lo quiero casi exclusibamente para eso. Espero no haberte aburrido y gracias de antemano. Un saludo.
ism.merino@hotmail.com
21 ene. 2009 18:21
bomber 3
tengo una bretona de 1 año y remolonea la entrega siempre me esta esperando,la relacion es buena siempre esta pendiente de mi,muestra muy bien pero la entrega no es buena he tenido muchos perros y creo que esta me a cogido el aire,en fin si me podeis ayudar gracias

 

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