Ópticas para el rececho de corzo

Para recechar un corzo hace falta, por supuesto, un buen rifle, en un calibre y cartucho adecuado, pero sobre todo hay un elemento que predomina sobre los dos anteriores, que es el de la óptica, tanto en lo referido a visores como a prismáticos.

Francisco Carrillo | 04/06/2008

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El rececho del corzo nos obligará a escudriñar la naturaleza hasta su más oscuro y profundo rincón, y tener un mínimo de garantía de éxito es hacerlo con unos buenos prismáticos.

Es mejor no intentar recechar un corzo, si no disponemos de un buen visor y de unos prismáticos de calidad, ya que tendremos más posibilidades de fracasar que de triunfar. El corzo lleva merecidamente su nombre de duende del bosque porque es como una imagen fugaz, es visto y no visto, y por si fuera poco, no en cualquier momento del día, sino al amanecer o al anochecer, con luz escasa o casi nula, bruma y otras pésimas condiciones lumínicas en las que se siente más protegido y seguro para salir a seleccionar su exquisita comida.

Visor

Resulta obvio que en estas condiciones no vale cualquier visor y que tendremos que recurrir a ópticas de mucha calidad y de gran poder de absorción de luz, es decir, que tengan un objetivo de gran diámetro (de 42 mm. en adelante, siendo ideales, según la relación diámetro-aumentos, los de 50 mm. y 56 mm.). Además del generoso diámetro del objetivo, los revestimientos o tratamientos de sus lentes tendrán que ser de primera calidad para permitir una máxima transmisión interior de la luz incidente.

Un factor a tener en cuenta, por pura lógica, es el diámetro del tubo, siendo más recomendables los tubos de 30 mm. de diámetro que los más delgados, los de pulgada. Los tubos de 30 mm. dejarán pasar más luz y además serán más cortos y, consecuentemente, con menos efecto túnel y más manejables. Ni que decir tiene que las lentes, además, tendrán que ser de alta definición y contraste para una correcta visión de la imagen.

El problema de los visores con mucha campana

Lo que ocurre con los visores de mucho diámetro de objetivo es que su montaje es más alto para que la óptica no toque el cañón del rifle. Al ser el montaje más alto, será también más difícil que nuestro ojo coincida directamente con el ocular y la línea interna ocular-objetivo, y esto nos obligará a estirar el cuello, a no ser que la culata de nuestro rifle tenga lomo. En caso de que ésta sea recta, existen en el comercio lomos postizos (de cuero, tela, goma, espuma, etc.) que son de gran utilidad y nos facilitarán la tarea de encarar correctamente y no perder un precioso tiempo buscando el animal dentro del visor. Estos aditamentos tienen otra ventaja y es que su grosor puede regularse poco a poco, añadiendo laminas, hasta alcanzar un alineamiento correcto. Los montajes fijos en estos casos de visores con mucha campana suelen ser más bajos que los desmontables (giratorios) en los que además se pierde unos cuantos milímetros más debido al espacio necesario para la ubicación de los mecanismos de desbloqueo.

Aumentos

Hay muchas opciones, sobre todo en visores variables, tales como 3-9x, 3-12x, etc. Para el corzo, elegiría seis aumentos (también los hay fijos que además son más robustos y económicos), y en caso de poder asegurar bien el tiro y tener apoyo, subiría, según la distancia al animal, posiblemente hasta los nueve aumentos, aunque éstos requieran de mucha firmeza y de un buen apoyo. El clásico visor todo terreno, 1,5-6x42, si es de buena calidad, también nos puede servir si lo empleamos de cuatro aumentos en adelante. En cuanto a la retícula o cruz filiar, ha de ser muy nítida, a ser posible con cruz fina en el centro, tipo duplex o similar, para poder realizar un tiro preciso. Existen hoy en día varias opciones de visores con filamento iluminado o punto central luminoso. Son de gran ayuda, sin embargo hay que tener cuidado al fijar su intensidad para que esta no nos deslumbre con luz exterior escasa.

El montaje

Al montaje no le solemos dar toda la importancia que requiere, buscando a menudo soluciones que, además de caras, no son las mejores. Se piensa, a menudo, que el llevar el visor guardado en una funda y emplear monturas de quita y pon o giratorias es lo mejor, sin embargo estos montajes son normalmente más altos que los fijos y tienen la desventaja de tener siempre algo de holgura, aunque sea la mínima para que estas monturas puedan girar o encajar en su sitio. Estas holguras, si no se corrigen regularmente, con el tiempo van en aumento y provocan fallos de tiro, los cuales aumentan proporcionalmente con la distancia. El montaje, a mi parecer, debe ser lo más bajo posible y muy firme para que los impactos siempre vayan al mismo sitio. En cuanto al visor y su protección, de nosotros depende el tratarle, al igual que el rifle, con el cariño que se merece. Claro está que siempre estamos expuestos a un golpe. Esto, por supuesto, no nos lo quita nadie, pero también puede ocurrir de cualquier otra forma, como por ejemplo al montar el visor sobre el rifle y que no quede lo suficientemente fijo o mismamente que se caiga al sacarlo de la mochila.

Prismáticos

El rececho del corzo nos obligará a escudriñar la naturaleza hasta su más oscuro y profundo rincón. Tener un mínimo de garantía de éxito es hacerlo con los prismáticos (nunca con el visor, como hacen algunos desaprensivos). Por mi parte, recomendaría unos prismáticos con aumentos a la par con los del visor. Es decir, que usar unos prismáticos de siete u ocho aumentos es ideal, ya que la proporción de imagen será aproximadamente la misma que a través del visor (a 6, 7, 8 ó 9 aumentos), lo que nos evitará hacer correcciones y la adquisición del blanco será mucho más rápida. A menudo ocurre que al visionar con unos prismáticos muy luminosos y de aumentos elevados se llega a percibir detalles (o descubrir un corzo), en las sombras o en la profunda oscuridad del bosque, que después con el visor no se encuentran , perdiendo a menudo la oportunidad de un buen trofeo. Los prismáticos de siete u ocho aumentos son también los más recomendables por luminosidad, peso y confort a la hora de mirar con ellos. Con los de muchos aumentos, y por ende de mayor peso y volumen, nos suele al cabo de poco tiempo vibrar la imagen y lo que se gana por aumentos se pierde por otro por el efecto de las vibraciones de nuestro pulso. Unos de mis preferidos son los 8x56, aunque dónde se les saca realmente todo su partido sea para las esperas nocturnas. En cambio para el rececho del corzo son algo aparatosos y pesados, resultando unos 7x50, bastante más confortables. La nitidez, el contraste y la claridad son factores importantísimos a la hora de evaluar la calidad del trofeo.

Además, un extra

Hay un aparato que cada vez está más de moda y se revela como muy útil, el medidor de distancias. Quizás donde tenga su mayor aplicación sea en el rececho de alta montaña, aunque cuando uno se acostumbra a llevarlo y usarlo, lo hace siempre. Resulta muy práctico para no confundirnos y, sobre todo, para aprender a corregir nuestras apreciaciones visuales. Pesa y ocupa poco y además, en un momento, dado nos puede ayudar a corregir el punto de impacto. Recientemente han hecho su aparición en el mercado varios modelos de visores combinados, es decir, que además son a la vez medidores de distancias. Supongo que teniendo en cuenta la ventaja que aportan, su oferta irá ampliándose cada vez más.

Últimos comentarios

En los últimos años la calidad de las ópticas ha experimentado grandes cambios debido al uso de la informática en el diseño de las lentes y a los nuevos revestimientos empleados que aumentan drásticamente sus prestaciones. Asimismo tanto los visores como los prismáticos se han vuelto más livianos, pequeños y robustos. De lo que no cabe duda es que la calidad tiene un precio y que no hay más remedio que pagarlo si queremos obtener buenos resultados en unas situaciones de luz tan complicadas como habituales durante los recechos del corzo.

Francisco Carrillo

 

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