![]()

Dejando a un lado la apasionante vida de nuestra perdiz roja me gustaría ofrecer unos consejos sobre la forma de cazar de los reclamos, sin el ánimo de sentar cátedra, sino con la intención de compartir parte de mi experiencia.
José Antonio Berruezo Segura
No me gustaría pasar por alto el tema de la preparación de los reclamos y la alimentación de nuestros aliados durante el periodo de caza, partiendo siempre de la base de que hay opiniones para todos los gustos, las cuales, por supuesto, me merecen el mayor respeto.
Conozco a muchos aficionados que creen que es mejor que coman todo el año la misma alimentación. En mi opinión, efectivamente, creo que una persona sobreviviría si todos los días comiera lentejas y pienso que sus instintos no cambiarían; pero, ¿es lo normal? ¡Yo creo que no! La misma especie en su hábitat natural varía la alimentación en función de la época: cuando hay semillas en los meses calurosos las complementan con agua, o cuando hay brotes tiernos centran su alimentación en éstos y dejan de ir a los bebederos. Igualmente toman bellotas, aceitunas y un sinfín de alimentos variados según su hábitat.

Una de las ventajas que presenta la caza con el perdigón es que la podemos practicar a diario, ya que el cuidado, cría, alimentación y sanidad de los pájaros es parte intrínseca de esta modalidad.
© Ardeidas.
Particularmente, diferencio tres etapas. Una de ellas es el celo, pues considero que dos meses antes (noviembre y diciembre) y durante el propio celo (enero, febrero y marzo) hay que reforzar la alimentación. Además de piensos de alta energía, que los hay bastante buenos, yo alterno éstos con un revuelto de semillas, y refuerzo puntualmente, y sin abusar, con cañamones, almendras partidas, etcétera. Otra cosa que merece mención aparte es el tema del agua, ya que es fundamental eliminar el agua en estos meses porque así obligamos a nuestros reclamos a tomar verde. En mi área (Almería, Granada y Jaén) normalmente se les alimenta con amapolas tiernas, pero según la zona se les suele alimentar con otros vegetales. Es de vital importancia porque les hace entrar con más facilidad en celo, y se les nota en el pico y en los ojos que evidencian, con su color rojo intenso, el buen estado de salud de los mismos.

Todo mimo es poco para nuestro pájaro, tanto en el transporte como en los talabartes, al igual que en la correcta alimentación.
La muda es la segunda época en la que hay que estar también muy encima de nuestros reclamos. La alimentación, en mi caso, la refuerzo con un poco de choque vitamínico en el agua, para que le sirva de ayuda. Por lo demás, un pienso de mantenimiento o trigo. Respecto al lugar de la muda, hay que decir que debe ser lo más higiénico posible, y hay que cambiar la tierra cada semana, y si le da algo de sol, mejor.
Por último, durante el resto de los meses, con agua y trigo o un pienso de mantenimiento es suficiente. Hay pájaros, sobre todo si son de campo, a los que no le hace mucha gracia el pienso; a éstos yo les suelo poner trigo y suele ir bien.
Forma de cazar los reclamos. En primer lugar, diferencio los tres meses que se pueden cazar, es decir enero, febrero, y marzo. Particularmente, utilizo los reclamos con experiencia, de cuatro o más celos, para el mes de enero.
La razón es que suelen —no tiene que ser la norma porque cada pájaro es un mundo— encelarse antes, y eso, unido a que en el campo no suele haber verdadero celo —aunque se cace en la zona baja—, desde mi punto de vista es lo más aconsejable. En la medida que va entrando febrero —y siempre dependiendo de cada animal, que insisto que cada uno es un mundo, pues incluso de un año a otro puede variar su época de máximo celo según los cuidados que se le dispensen de alimentación y sol— se le debe ir dando la alternativa a los pájaros de dos y tres celos que ya tienen algo de experiencia, sin ser aún veteranos. Se encuentran ya que la perdiz en el campo está hecha pares, con lo que se evita que entre a bandos con varias perdices, lo cual tendría malas consecuencias para el inexperto.

El vivir en jaulas no es óbice para que nuestros pájaros no disfruten de la suculenta alimentación que depara la naturaleza a los salvajes.
Finalmente, marzo es el mes de los pollos, el mes de cazar en camisa que, como dice mi suegro, un gran aficionado y mi mejor maestro, es como hay que ir al puesto: en camisa, y razón no le falta, porque, ¿cuántos reclamos no echamos a perder por sacarlos en días con mal tiempo y por no oír campo van perdiendo el afán de llamar a sus congéneres? Pero de esto no tenemos la culpa del todo, sino la sociedad que nos marca los días de descanso y no tiene por qué hacer buen tiempo los sábados y los domingos.
Volviendo a las enseñanzas de Rosendo Castaño, mi suegro, me cuenta que antiguamente ponían un cubo en la puerta del cortijo y de madrugada se levantaban para cazar si no había hielo —quería decir si esa noche no había helado y, por lo tanto, las perdices cantarían esa mañana—. Por el contrario, cuando había hielo en el cubo, no se cazaba y el puesto se cambiaba por la vuelta a la cama y ¡mañana será otro día! Claro en aquellos años no había ni tan siquiera períodos de veda, ni cotos. Es decir, cazaban cuando querían y donde querían, y era otra forma de disfrutar de esta afición.

La potencia y el vigor de un animal de campo puede darse exactamente igual en un reclamo si éste recibe la alimentación adecuada.
Sin extenderme, porque ni es el sitio ni quiero yo dármelas de maestro, una cosa muy importante que aconsejo siempre que se vaya a cazar con reclamo es hacer unas marcas junto al tanto, con unos montones de piedrecillas del lugar, para determinar aquellas zonas en las que el reclamo vería a la posible o posibles perdices que entrarán en plaza una vez abatidas. Lo recalco porque una cosa es la perspectiva del pájaro desde el tanto y otra es la que obtiene el cazador desde dentro del puesto. El motivo de mi insistencia es que, como a casi todos, me ha pasado que al pollo con el que más encaprichado estás, ¡no sé por qué!, siempre le toca la peor faena: cuando no es la perdiz que dejas aleteando, es la que cuando al dispararle el tiro la desplaza detrás de la atocha que impide la visión a nuestro reclamo. Las consecuencias para el aprendiz son nefastas; es decir, se corta el recibo y si es de campero igual resulta que el primer tiro puede ser el último, ya que son muchos los que adquieren este resabio y no lo olvidan jamás. Esto dependerá, como vengo repitiendo, de cada reclamo: cada uno encaja las cosas a su manera.
Me queda recordar a mis compañeros de afición que es al cerrarse la veda cuando se ve a los verdaderos amantes de esta caza, pues es cuando nuestro cuidado se hace más necesario e ingrato, ya que faltan ocho meses para la vuelta. No debemos relegar a los reclamos al retiro y al olvido hasta el próximo celo: difícilmente podrá disfrutar la próxima temporada si no se deleita con su cuidado y admiración durante los doce meses del año.
José Antonio Berruezo Segura
Comentarios (2)
Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.
12/05/2008 19:51:22
Enhorabuena y a por el próximo.
Un abrazo,
David/Jaulero.
12/05/2008 21:31:15
Un abrazo
Sierra
Leer más
- Navegación
- Ir al índice
Artículo siguiente: Gigantes entre volcanes | Grupo Vigilancia y Gestión
Artículo anterior: Cómo criar a un campeón | José Enrique Martínez Manzanares
- Otros artículos de José Antonio Berruezo Segura
-
El descanso del guerrero (22/07/2008)
- Artículos relacionados con 'Reclamo'
-
El reclamo y los pollitos de perdiz | Manuel Romero
Cuando canta la perdiz… | Manuel Romero
«Aficionados» y AFICIONADOS al reclamo | Manuel Romero
Maullidos… suspiros… bostezos… | Manuel Romero
Defender nuestro derecho a cazar | Miguel A. Díaz García
Vicios y resabios del reclamo | Damián Fermín Vaquero
Reflexión | Miguel A. Díaz García
Preparación al celo | Miguel A. Díaz García
La picaílla | Manuel Romero
Suerte suprema en el tanto | David L. Amador Fontalva
Los diferentes cantos del reclamo (I) | José F. Titos Alfaro
Los diferentes cantos del reclamo (II) | José F. Titos Alfaro
La caza de la perdiz con reclamo | David L. Amador Fontalva
Tiempos de cría en cautividad | Joaquín_
Los diferentes cantos del reclamo (III) | José F. Titos Alfaro
El «Pichinero» | José F. Titos Alfaro
Tiempo de terreros | David L. Amador Fontalva
Los diferentes cantos del reclamo (IV) | José F. Titos Alfaro
El descanso del guerrero | José Antonio Berruezo Segura
En el número de julio:
- Los cotos de caza alaveses, amenazados por una sentencia judicial
- La caza menor y el cambio climático, una realidad ¿tabú?
- Calentamiento global, cambio climático… conceptos que debemos conocer y que son una fuente de incertidumbre
- Comida extra, sí o no: riesgo del aporte suplementario de alimento en las poblaciones de ciervo
- Consecuencias evolutivas de la caza de trofeos
- Argentina, el paraíso de las oportunidades
- Nuestros futuros reclamo, el tiempo de cría en cautividad
- Pájaro, pajaritero y etnógrafo
- Gamo CSI y Visor Docter Unipoint
- El patrón: la perfecta combinación entre dos perros de muestra
- XXIV Monográfica del Perdigueiro Portugués y II Campeonato de Asturias
- Caza con galgos en un coto de caza privado
Con Obturador Ajeno- Perro de rehala
Artículos- El descanso del guerrero
Legislación- Orden de Vedas 2008/09 de Extremadura (PDF)
Nueva Encuesta- ¿Cómo se presenta esta temporada la media veda en tu comunidad?
A Tenazón- El futuro del cangrejo autóctono pasa por la astacifactoría leonesa de Valsemana
Legislación- Orden de Vedas 2008/09 de Cataluña (PDF)
Gastronomía- Un conejo en la chistera
Gestión Cinegética- Programa del Curso Básico de Batida y Montería en Valladolid
Artículos- Comederos y bebederos
Legislación- Fechas de la media veda en Castilla y León

