Gestionar conejos

Son muchos los aspectos que, desde la antigüedad, ligan inevitablemente al conejo de monte (Oryctolagus cuniculus, L. 1758) con nuestra Península, tanto desde un punto de vista social y ecológico, como económico. Pese a esta importancia, ha tenido que sufrir diversos avatares que, en ocasiones, han supuesto un serio peligro para su supervivencia.

Comité Científico de WAVES | 02/04/2008

13435 lecturas
A pesar de su prolificidad potencial y su facilidad de adaptación, la recuperación de la especie es lenta. Así, la mayoría de las poblaciones aún no resultan suficientemente numerosas para responder a la demanda cinegética y a la presión de predación

En sus orígenes, hace más de cuatro millones de años, el conejo de monte tuvo que soportar un periodo de glaciaciones tal, que confinó sus poblaciones a la Península Ibérica y pequeños territorios del norte de África y sur de Francia. Posteriormente, durante la Baja Edad Media, experimentó una gran expansión por los países del Mediterráneo Oriental, Centro y Norte de Europa, a partir de su introducción forzada en estos territorios, al amparo de las prácticas venatorias de la nobleza de la época. Más tarde, en sus rutas de exploración y conquista, el hombre utilizó al conejo como alimento fresco, llevando en sus barcos animales vivos que luego liberaba a su llegada a nuevos territorios, llegando, de este modo, a multitud de islas del Atlántico y del Pacífico, y, en el siglo XIX, a Oceanía. Finalmente, durante el siglo pasado, se introducen conejos en diversas zonas de Norte y Sudamérica, siendo esta última región el lugar donde la especie se encuentra en plena expansión.


Ante la paralización de la vacuna recombinante, no nos queda más remedio que utilizar las que actualmente se comercialicen a pesar de su poca eficacia. Es importante que, una vez vacunados, se vuelvan a depositar en el vivar del que proceden.

Así, este pequeño mamífero cuyo peso oscila, en la Península Ibérica, entre los 900 g. de los conejos del sur y 1400 g. de los del norte, de tonos grisáceos a rojizos, de aspecto vivaz, siempre atento a las amenazas del entorno donde vive, ha conseguido colonizar la práctica totalidad del planeta, llegando incluso a suponer un grave problema para ciertos territorios, como el caso de Australia.

En el caso de la Península Ibérica su situación es bien distinta. Si hace unos años el conejo fue clave para la subsistencia de multitud de familias de la post-guerra y era tan abundante que los descastes eran frecuentes y casi siempre necesarios en gran parte de nuestro territorio, raro es hoy el coto que puede hablar del conejo de monte con desahogo.

Causas de la regresión

De modo tradicional, se ha atribuido al conejo una gran capacidad de reproducción, regulada por diversos factores, climáticos, medioambientales… siendo la especie de lepórido con mayor capacidad reproductora. Sin embargo, a pesar de su prolificidad potencial y su facilidad de adaptación, la recuperación de la especie es lenta. Así, en países como España, la mayoría de las poblaciones aún no resultan suficientemente numerosas para responder a la demanda cinegética y a la presión de predación.

Modificaciones en el hábitat

Son muchos los tipos de refugios que podemos emplear, desde aquellos que se comercializan, construidos a partir de polímeros plásticos, a otros construidos, con ramas, piedras, troncos de árboles y tierra

Año tras año, el conejo de monte ha sufrido una destrucción del hábitat en general, de modo que los bosques y matorrales han sido transformados en barbechos, campiñas y/o repoblaciones forestales intensivas. Se han producido cambios en la ganadería, que pasa de tradicional a intensiva, con incremento de la presencia de herbívoros domésticos y silvestres, produciendo un sobrepastoreo del hábitat. Por otro lado, han desaparecido los linderos agrícolas y pequeñas manchas de matorral, que suponían un hábitat ideal para el conejo. Además, se han introducido en el medio residuos, especies o elementos perturbadores, como consecuencia de las actividades humanas, unas veces de acción directa con insecticidas, basuras agrícolas… y otras por acción indirecta en forma de basureros indiscriminados y no controlados, con el consiguiente acúmulo de productos orgánicos, susceptibles de mantener con cierta predecibilidad predadores oportunistas.

Incremento de la presión de predación y caza

En la Península Ibérica, existen en torno a 40 especies que pueden ejercer una presión de predación sobre el conejo de monte, bien de forma específica, como en el caso del lince ibérico (Linx pardina) y el águila imperial (Aquila adalberti), o de forma oportunista, como el caso del zorro (Vulpes vulpes), y otros carnívoros, aves rapaces o incluso el jabalí (Sus scrofa).


La supervivencia del lince en nuestro país va a depender de dos factores fundamentales: uno, la conservación de su habitat; y dos (y tanto o más importante) la recuperación del conejo de monte, pieza casi única de su alimentación.

En las últimas décadas, el conejo de monte ha sufrido un importante incremento en la presión de predación, principalmente por parte de las especies oportunistas anteriormente mencionadas, que se han visto favorecidas por los cambios en la agricultura o por el abandono del medio rural, y que son las que generan una presión de predación más peligrosa. Los especialistas, a pesar de ejercer una presión de predación más eficaz, no agotan sus presas, ya que dependen de ellas para sobrevivir, y la disminución de las poblaciones de las mismas, provoca paralelamente su disminución, llegando incluso a alcanzar situaciones tan críticas como la que atraviesa el lince ibérico en la actualidad. Mientras, los primeros consumen sus presas en función de la abundancia de las mismas, llegando a ejercer incluso una superpredación manifiesta, basada en la captura de mayor número de piezas de las que pueden llegar a consumir.

Por otro lado, sería recomendable considerar el calendario cinegético de nuestro país, ya que en muchas ocasiones se solapa, al menos en sus últimas jornadas, con el inicio de la temporada reproductiva del conejo. Esta situación genera la captura frecuente de hembras gestantes o en lactación que suponen una importante merma en el potencial productivo de la población en la época de cría que se inicia. Considerando incluso que estas fechas se podrían suplir por otras donde las capturas no supondrían tal efecto, como podría ser la caza estival en ciertas regiones.

Incidencia de las patologías

En nuestra conciencia de cazadores tenemos que darnos cuenta de que una caza sostenible es una caza perdurable en el tiempo, que permitirá que futuras generaciones puedan seguir disfrutando de ella

Si bien las anteriores causas son comunes para muchas otras especies cinegéticas de nuestro país, como la perdiz o la liebre, en el caso del conejo de monte la situación se agrava aún más ante la aparición de las patologías víricas, las cuales no solo destacan por su exacerbada virulencia y alta tasa de mortalidad, sino que también los animales afectados y que no mueren se convierten en presas más fácilmente capturables por los depredadores naturales. Además, presentan un efecto residual sobre aquellos animales que logran superar sus efectos, ya que generan alteraciones en la espermatogénesis en los machos, y reducen de manera manifiesta la fecundidad en las hembras, con lo que se reduce drásticamente la aportación de los animales afectados a las siguientes generaciones.

Notas sobre gestión

Por la importancia anteriormente mencionada de la especie, y la situación tan delicada que presenta en la actualidad en muchos territorios, es necesario plantearse una serie de medidas con las que tratar de mejorar las poblaciones de conejos, para recuperar esas jornadas cinegéticas llenas de satisfacción.

Cuando hablamos de gestión de las poblaciones de conejo de monte, podemos actuar a dos niveles de una manera más o menos eficaz. Por un lado, a nivel del entorno, y por otro lado a nivel de los propios animales que lo ocupan. Por ello, trataremos de ir desgranando algunas de las herramientas claves para mejorar la situación de dichas poblaciones.

Manejo del hábitat


El arreglo de vivares es una de las actuaciones necesarias para la recuperación del conejo.

—Creación de nuevos vivares y mejora de los existentes incrementando la protección mediante estructuras vegetales. Son muchos los tipos de refugios que podemos emplear, desde aquellos que se comercializan, construidos a partir de polímeros plásticos, a otros construidos por nosotros mismos, con ramas, piedras, troncos de árboles y tierra. El objetivo será siempre el mismo, el de facilitar el refugio a los animales frente a posibles amenazas, incremento de las zonas de cría…

—Fumigaciones periódicas de los vivares, puesto que en la transmisión de las principales patologías que afectan a los conejos, los vectores invertebrados como pulgas y garrapatas juegan un papel esencial. Por lo tanto, controlando su expansión, limitaremos también el desarrollo de dichas patologías. Las sustancias a emplear, deben ser inocuas tanto para el medio ambiente como para los conejos que habitan los vivares, ya que normalmente las fumigaciones se realizarán de día, y, por tanto, con los animales en su interior. Hoy en día se utilizan sustancias químicas del tipo piretroides síntéticos, inocuos para los conejos y no residuales en el medio ambiente, pero muy eficaces ante los vectores.

—Creación de cultivos para la caza.- Es muy importante que, sobre todo durante los meses finales de invierno y la primavera, el conejo disponga de alimento de calidad para desarrollar al máximo sus potencialidades reproductivas. Para satisfacer estas necesidades será necesaria la creación de cultivos específicos que presenten un crecimiento adecuado en primavera. Las mezclas que dan mejor resultado son las compuestas por gramíneas del tipo de la avena, cebada o centeno, y leguminosas como la veza o la alfalfa, útiles estas últimas en caso de que dispongamos de terrenos donde queramos implantar cultivos que se prolonguen en tiempo. Será interesante la creación de parcelas irregulares cercanas a zonas de refugio, que permitan a los animales alimentarse, vigilar, y protegerse de forma rápida ante una posible amenaza.


La captura de conejos para su vacunación es otra de las actuaciones necesarias para la recuperación del conejo.
© WAVES.

—Creación o limpieza de puntos de agua.- Desde antiguo, existe una creencia equivocada que defiende que los conejos no necesitan agua. En parte, esta creencia puede considerarse cierta, puesto que, en ocasiones, pasan largos periodos de tiempo sin consumirla, aprovechando únicamente la que contiene la materia vegetal que consumen de una manera muy eficaz, y por lo tanto siendo muy resistentes a periodos más o menos prolongados de estío. Pero, por otro lado, debemos tener en cuenta que el conejo es un animal que se caracteriza por el mantenimiento de un ritmo reproductivo muy elevado cuando las condiciones meteorológicas se lo permiten, y, por tanto, cuando la abundancia de alimento es adecuada. Serán, sobre todo, las conejas las que necesiten ingerir una cantidad relativamente elevada de agua, o en su defecto de alimento verde muy rico en ésta, ya que, el mantener la lactación durante un mes aproximadamente a una camada de 4 o 5 gazapos, supone una demanda muy alta, muchas veces además, sumado a una gestación coincidente.

Una vez decididos a realizar una repoblación y antes de llevarla a cabo, realizaremos una serie de actuaciones previas de adecuación de la zona, creando refugios, limpiando vivares, sembrando…

—Control de predadores.- Es una práctica que en cualquier coto no debemos olvidar. Aun así, son varios los puntos que debemos considerar en este apartado, partiendo de que, al contrario de lo que muchos piensan, no son los predadores los principales causantes de los problemas por los que atraviesa el conejo de monte. Hay que tener en cuenta, además, el importante papel biológico que el conejo juega en la naturaleza, al ser pieza clave en la conservación, consideración que debemos tener muy en cuenta y respetar. Por tanto, al abordar el tema del control de predadores, siempre tendremos que llevar a cabo una actuación coherente, de modo que no seamos nosotros «más alimañas que las propias alimañas”, queriendo arrasar con todos los predadores que nos encontremos a nuestro paso en cada jornada cinegética.

La legislación vigente en cada Comunidad Autónoma nos ofrece una serie de herramientas que bien utilizadas permitirán controlar, y no extinguir, las poblaciones de especies consideradas una amenaza para las cinegéticas. Debemos considerar además, la no utilización de prácticas de exterminio poco selectivas como los venenos, ya que podrían generar muchos problemas, no solo para las especies silvestres, sino también para nuestros propios perros de caza.


Ante la paralización de la vacuna recombinante, no nos queda más remedio que utilizar las que actualmente se comercialicen a pesar de su poca eficacia. Es importante que, una vez vacunados, se vuelvan a depositar en el vivar del que proceden. © WAVES

—En nuestra conciencia de cazadores tenemos que darnos cuenta de que una caza sostenible es una caza perdurable en el tiempo, que permitirá que futuras generaciones puedan seguir disfrutando de ella. Por tanto, se debería analizar la situación concreta de cada uno de los acotados, considerando en muchas ocasiones la necesidad de tomar medidas, muchas veces poco costosas y muy eficaces, tanto para el conejo como para otras especies cinegéticas. Así, es recomendable establecer zonas de reserva, control de cupos diarios, elección responsable de las fechas de caza, y por supuesto, control de furtivos, que cazan sin control o en épocas en las cuales cada animal cazado supone una pérdida global para la población muy importante.

Actuaciones sobre los animales

Cuando hablamos de las actuaciones que podemos realizar sobre los propios animales, debemos considerar varios aspectos, principalmente centrados en el control sanitario de las poblaciones, mediante vacunaciones periódicas y desparasitaciones tanto internas como externas. Actualmente, existen en el mercado vacunas eficaces tanto para la mixomatosis como para la neumonía hemorrágico-vírica, con los inconvenientes de la necesidad de aplicarlas de forma individual, con lo cual es necesario capturar un número importante de animales para proteger a la población, su temporalidad, siendo necesario repetir la aplicación año tras año, y el estrés que el manejo puede producir en los conejos puede mermar la respuesta inmunológica frente a la vacuna. A la hora de vacunar hay que tener en cuenta el estado general del animal, tanto de salud como nutricional, la edad aproximada del mismo, superior a los tres meses, y, en el caso de las hembras, su estado fisiológico, es decir, si está preñada, ya que no sería recomendable vacunar aquellas que estén cercanas a parir.


© WAVES

Por tanto, la vacunación es una medida que muchas veces puede no compensar. Aún así, y cuando nos decidamos a vacunar, será necesario realizar un control previo de las enfermedades parasitarias, aplicando a los animales una vez capturados un tratamiento de desparasitación paralelo a la vacuna, ya que, cuando las poblaciones de conejo están parasitadas se predispone al padecimiento de patologías infecciosas, por un deficiente funcionamiento del sistema inmunitario, y por tanto, a la ineficacia de la vacunación.

No debemos dejar este apartado sin comentar brevemente la situación actual de la tantas veces nombrada vacuna recombinante, capaz de conferir inmunidad frente a estas dos enfermedades, y que además, puede ser transmitida de unos animales a otros mediante vectores naturales. El interés de diversas entidades por su comercialización ha sido muy elevado, y la esperanza creada en los cazadores y amantes de la naturaleza ha sido alta, pero el camino está siendo más largo de lo esperado por la naturaleza de la sustancia empleada en su creación: un virus genéticamente modificado que sería liberado al medio ambiente con un futuro incierto y unos efectos difíciles de prever, riesgos que, los órganos Europeos competentes en la materia no están dispuestos a asumir de momento.

Utilidad de las repoblaciones

Un punto y aparte que debemos considerar al hablar de la gestión del conejo de monte, por su amplia utilización, es el de las repoblaciones (término coloquial que engloba los de reintroducción, introducción, translocación…). En este momento tendremos que considerar varios factores, desde la posible efectividad de las mismas, hasta, si hemos decidido realizarlas, cómo, dónde, cuándo, y con qué animales. El tipo de actuaciones a llevar a cabo dependerá, en gran medida, de cuál sea la situación de partida de la población de conejos. Así, en zonas en que haya poblaciones autóctonas de conejo de monte, no sería recomendable llevar a cabo esta práctica, por el perjuicio que puede suponer para las mismas, la posible contaminación genética, el contagio de enfermedades, e incluso el incremento de la presión de predación.


Según algunos autores, el virus de la mixomatosis se ha hecho más perdurable y menos mortífero.

Desde luego serían recomendables allí donde en el pasado hubo conejos, pero en la actualidad han desaparecido, si bien, antes de llevarlas a cabo, tendremos que analizar las causas que determinaron su desaparición e intentar corregirlas. Una vez decididos a realizar una repoblación y antes de llevarla a cabo, realizaremos una serie de actuaciones previas de adecuación de la zona, creando refugios, realizando limpieza de vivares o construcción de algunos nuevos, implantando cultivos, haciendo un control de predadores… Por otro lado, deberemos tener especial cuidado a la hora de considerar el origen de los animales a liberar, garantizando siempre su pureza genética, buen estado sanitario y nutricional y aclimatación previa a la suelta en parques de semilibertad, o bien, lo que sería ideal, captura directa en áreas con abundancia de conejos silvestres.

En cuanto a la técnica empleada, la más recomendable es la denominada suelta dirigida, que consiste en introducir directamente a los animales en bocas de vivares nuevos o reconstruidos a tal fin, para facilitar el conocimiento de los nuevos refugios. Siempre será útil la instalación de una valla perimetral al entorno de cada punto de suelta, manteniéndola durante las primeras semanas, la cual evita, al igual que en otras especies traslocadas, la importante dispersión que el conejo de monte presenta en áreas desconocidas durante los primeros días postsuelta. Con ello, evitaremos que los conejos se alejen demasiado de sus zonas de refugio, y conseguiremos que vayan conociendo su nuevo hábitat, limitando la accesibilidad de los predadores terrestres, que en otras condiciones tendrían una presa fácil en un animal desorientado y desconocedor del nuevo territorio. Tras estas primeras semanas, se realizará la apertura gradual del vallado, hasta concluir con la eliminación total de la malla en torno, al menos, al mes post-suelta. Durante este periodo será necesaria la aportación de alimento suplementario de buena calidad que permita a los animales adquirir o mantener una buena condición corporal.

El signo más inequívoco del éxito de la repoblación será la observación de nuevos conejos jóvenes nacidos en la temporada reproductiva siguiente, siendo estos ya animales criados en nuestro coto, perfectamente adaptados a él, y que pronto serán capaces de ofrecernos excitantes jornadas cinegéticas llenas de satisfacción.

Carlos Díez Valle. José Antonio Pérez Garrido. Daniel J. Bartolomé Rodríguez.
Miembros del Comité Científico de WAVES.
2 comentarios
25 sep. 2008 18:48
pota
ola mellamo juann i soi un cazador de la isla de gran canaria m gustaria saber i si algien e tan amable de responder a mi pregunta wel por que de no se pone en la esta eisla la vacuna komtra la mixomatosis i la virica ? si alguien me lo puede contestar ke me lo mande a este correo electronico namenaju@hotmail.com gracias por su colaboracio esque fui el otro dia a cazar i m encontre varios conejos emfermos , muertos a causa de la virica i la mixomatosis.
23 dic. 2008 20:26
samuel gomez
hola:quisiera saber si alguien me pude imformar a cerca de la fumigacion de los vivares de los conejos,sobre todo de alguien que lo aya llevado a la practica o de algun profesional que estudian la vida del conejo.principalmente saber que veneficios se odtienen,fechas o epocas de fumigar,cuantas veces al año, marca del producto a utilizar y tambien saber que efectos secundarios puede acarrear la fumigacion. si alguien nos puede ayudar estariamos muy agradecidos gracias.

 

Leer más
Otros artículos de Comité Científico de WAVES

El descaste del conejo
(24/07/2008)

El control de predadores como herramienta de gestión
(19/06/2008)

Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (197435 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (154491 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (149396 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (112128 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (104286 lecturas)

En el número de enero:

  • Sin «foro» unánime en asturias para declararlo especie cinegética
  • Becadas; en las entrañas del bosque
  • El rumbo de las migratorias
  • Gestión. Cuadernos de caza
  • ¡Soltamos! Una temporada que no deja de sorprender
  • Tures del Cáucaso
  • Armas
  • Todo sobre Perros

 

 

BIBLIOGRAFÍA

CALLOU, C. (2002). De la garenne au clapier: étude archéozoologique du Lapin en Europe occidentale. Mémoires du Muséum national d’Histoire naturelle 189, 1-358. Paris.

DÍEZ, C.; PÉREZ, J.A. (2003) El conejo de monte, presente, pasado y futuro. Páginas 80-85. Mundo Ganadero, nº 160. Noviembre.Año XIV.

GARCÍA ROMERO, C; VARCARCEL, F. (2000).Vacunar conejos.Trofeo 360, 28-37.

LEÓN, L. (1991). Principales enfermedades contagiosas en las especies cinegéticas: Enfermedades de lagomorfos. Manual de ordenación y gestión cinegética. Ed. Fuentes, Sánchez y Pajuelo. IFEBA. 124-129.