Halcones y ley de plomo

Primero irán los arqueros, después los rehaleros con sus perros, los galgueros con sus collares y, por fin, los cetreros con sus halcones. 29 federaciones han sido convocadas para una manifestación contra la Ley Narbona, una pragmática ambigua, mal redactada, intervencionista, que prohíbe los perdigones de plomo en los humedales.

Raúl del Pozo | 28/02/2008

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Hay más piedad con los buitres que con los hombres del campo. Los bichos ya no son silvestres, sino domésticos. Los ecologistas gubernamentales acabarán repoblando los ríos de cocodrilos.


Raúl del Pozo.

Los cazadores se acercan en 1500 autobuses. Que no lo tome a broma el Gobierno, porque una de las causas de la revolución Francesa fue la cólera de los campesinos porque no les dejaba cazar. «En toda revolución —escribió Ortega—, lo primero que ha hecho siempre el pueblo ha sido asaltar las vallas de los cotos y, en nombre de la justicia social, perseguir la liebre o la perdiz». La caza es una ocupación noble y no todos los cazadores son señoritos terratenientes o brokers de fortuna. Los que vienen detrás de la pancarta defienden el campo, la caza y la conservación.

Esta manifestación no me la pierdo. Mi padre fue tal vez el mejor cazador furtivo de la Sierra de Cuenca, cuando nuestra respiración era humo como la de los tramperos de Michigan. Siempre desdeñé a esos escopeteros de alcurnia, con sus polainas de ante y sus escopetas de cachas de plata. Nosotros éramos de un solo cañón, con papel de fumar en el punto de mira. Pero iré a La Castellana cuando sea un ojeo y una batida, aunque no haya alimañeros, ni ceperos, ni huroneros, ni laceros.

Que no lo tome a broma el Gobierno, porque una de las causas de la revolución Francesa fue la cólera de los campesinos porque no les dejaban cazar

Me volveré niño para ver los halcones, los más difíciles de domar o aleccionar. Me fascina la palabra alcotán, que para Cervantes significa ligereza, gracilidad, poder, ritmo. Los halcones vuelan desde los balcones de Oriente de Romeo y Julieta hasta los anocheceres galantes de Ovidio. Simbolizan la fidelidad; no siempre el perro encarna la lealtad. El halcón puede alcanzar la velocidad de 200 kilómetros por hora. «Si yo descubriera que ella es un halcón montano, aunque tuviera por grillos las fibras de mi corazón, la soltaría con un silbido y la dejaría a merced del viento para que buscase su presa al azar». Ave rapaz, diurna, de pico curvo ganchudo y garras poderosas, que no se fía del hombre y, sin embargo, siempre vuelve a su puño.

Uno de los comandantes de la manifestación es Antonio Pérez Henares, Chany Cooper, que acaba de publicar El último cazador, una hermosa novela, un western de cazadores de flecha y carcaj, azagayas y venablo, con los vocablos más hermosos de nuestras serranías. Trata de la lucha de los cazadores del Paleolítico, donde el bosque habla y canta, entre el revuelo de los pájaros y el bullicio de la vida.

Raúl del Pozo
Artículo publicado en el diario El Mundo

 

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