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Caza y consumo
En este tiempo que nos invade, lo que priva es el consumo, y si éste no se produce, parece que todo funciona mal, mensaje repetido todos los días por los medios escritos, radiofónicos y visuales.
Víctor Ferri
Si no vas de compras a un «macro-centro comercial» eres un bicho raro o no estás en la onda. A nuestra juventud les parece lugar idóneo para ir con amigos, tomar algo de comida rápida y visualizar los últimos modelitos de ropa o de artefactos electrónicos e informáticos… Compras de cosas efímeras, que a los pocos días se olvidan o se almacenan en algún lugar de la casa sin que realmente se les dé un uso práctico y que al final quedan en el baúl de los recuerdos Se ha cambiado el paisaje del campo por el urbanita, hasta las gentes de los pueblos rurales emigran en fin de semana en busca de la ganga que comprar, o simplemente a pasar el rato, la cuestión es consumir lo que sea, ¡si no, no perteneces a este mundo!

© Ardeidas.
Desgraciadamente, esta cultura del consumo invade el mundo de la caza. Lo que más prima es quién abate más número de piezas en el menor tiempo posible y de la forma que sea. No importa el lance, ni los compañeros, ni el campo —algunos no saben distinguir una amapola de un cenizo—, ni los actores principales que son los animales salvajes. ¡Da igual! Lo que importa es la cantidad, aunque sea tres jabalíes de un «cercón» de 400 hectáreas, o siete perdices soltadas dos horas antes en el campo, o un venado que ha estado alimentando artificialmente todo el año.
¿Por qué se producen estas actitudes? Lógicamente porque hay una demanda fuerte, que proviene de la cultura del consumo, avidez extrema de piezas y competitividad que representa vivir en la sociedad actual. Ello conlleva a la comercialización de la caza y por tanto a la degradación de la misma. No se caza para compartir afición, gestión, sabiduría y cultura. ¡No! Lo importante son los números y el trofeo.
Se ha cambiado la visión del campo; antes, el entorno rural era el marco de vida, todo giraba sobre él. Ahora es un medio que visitamos unas horas, sobre un «todo terreno» que nos transporta hasta el mismo puesto, y que muchas veces no apreciamos en todas sus facetas. El campo cada vez es más desconocido, incluso para los que ahora vienen a vivir a él.
Queremos en muy poco tiempo extraer todas sus sensaciones, y esto es imposible de conseguir en una visita de cuatro horas y unos pocos fines de semana al año. Añoro esas gentes sencillas, que conocen palmo a palmo su territorio, en qué lugar crían las perdices, cuándo vuelan y dónde se ponen a tiro de escopeta. Esto se aprende con el tiempo y después de muchas horas tras ellas o simplemente viéndolas corretear por los campos todos los días.
Por eso cazar es algo distinto: cultura, sabiduría, sencillez, naturaleza, olores, visiones, complejidad, amigos, fuego, amistad… esa gente que después de toda la mañana de esfuerzo vuelve a casa con una sonrisa, dos perdices, un conejo o vaya usted a saber. Que disfruta el campo y, lo más importante, nos acompañan con sus conocimientos. Cuando estoy con ellos se me olvida que ese «mundo de consumo» existe… y no tengo ganas de volver a él.Comentarios (3)
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21/01/2008
Saludos.
22/01/2008
Yo me considero un cazador poco urbanista ya que me gusta más el campo y la naturaleza que la caza en sí. Por suerte la naturaleza la tengo muy cerca, tan siquiera tengo que utilizar el coche para encontrarla pero reconozco que la gente cazadora cada vez es mas tiradora que cazadora y solo les preocupa el abatir piezas y por lo general nada mas que van al campo en la temporada de caza y no les preocupa nada mas. A la gente que nos gusta la naturaleza, no podemos vivir sin estar en contacto con ella, ya sea cogiendo setas, esparragos, preparanco vevederos para las perdices, observando a las especies cinegéticas y no cinegéicas, haciendo censos poblacionales de aves,...etc.
De todas las formas, si nos ponemos a pensar, es logico que a la gente urbana cada vez le guste mas la naturaleza y a la rural la urbana por la sencilla razon que el hombre por lo general valora lo que no tiene. Por ejemplo, las personas que no tenemos el mar cerca lo adoramos y sin embargo las que lo tienen no le dan tanta importancia. Este ejemplo explica que existan mas buceadores de madrid que de valencia por ejemplo.
Con respecto al consumo, yo personalmente creo que nos falta tener personalidad y que nos dejamos engañar por que queremos o simplemente por que el hombre es envioso de por sí y queremos tener lo que tenga el vecino para sentirnos bien sin darnos cuenta que este consumo en la mayoria de las ocasiones es innecesario y que cada vez tenemos que mentalizarnos que debe ser un consumo responsable y etico. Espero que esta pobre opinion sirva de algo.
08/02/2008
En mi coto de caza hay cazadores que cazan en cuadrilla de hasta 10 personas y me gustaria saber cual es el limite maximo que establece la ley para la caza menor sin tratarse de batidas ni descastes lo que es domingo a domingo
por favor me gustari la opinion de la gente y una solucion a este "problema" para plantearlo en la proxima reunion de cazadores del coto.
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