El cobro en el medio acutico exige al perro sacar todas sus cualidades para recuperar, en un medio que no es el suyo, la pieza abatida o herida por el cazador. Otro factor en contra del perro es la temperatura del agua, que en invierno es muy baja, y no todos lo llegan a soportar. Adems, los rastros en el agua se difuminan antes, la pieza se puede sumergir entre la vegetacin riberea, la corriente puede dificultar alcanzarla En fin, ms complicaciones a la labor del cobro.

David Rubio Alza

Elegiremos la raza que mejor se adapte al terreno elegido para cazar

Nos vamos a encontrar con perros que entrarán al agua voluntariamente, con pasión y satisfacción, y con otros ejemplares que necesitarán de un proceso progresivo de habituación. Para evitar posibles fracasos, lo primero que tenemos que hacer, tanto si somos asiduos de la caza en medios acuáticos como si asistimos esporádicamente a alguna jornada de acuáticas, es elegir una raza adecuada a nuestras necesidades.

Los primeros habrán de buscar una raza especializada en el cobro, como el labrador y golden retriever, pues tendremos garantizado el cobro de piezas tanto en tierra como en agua.

Los segundos, que a priori combinan tanto jornadas al salto como tiradas en puesto fijo, ya sea en tierra como en agua, y quieren tener un perro para todo, pueden abrir el abanico y elegir desde un especialista del cobro hasta un perro de muestra, mejor si es un continental como el braco o el bretón, más apasionados del cobro que los británicos, pasando por los perros levantadores, también buenos ejemplares para el cobro en agua.


En una zona de aguas tranquilas daremos confianza al perro para que se acostumbre.

Todos estos comentarios están hechos en vista a facilitar el adiestramiento de nuestro perro. Aunque haya unas razas más polivalentes que otras, que pueden destacar mejor en determinadas piezas o tipo de caza, todo dependerá del tiempo que le dediquemos a nuestro perro en el adiestramiento y la caza, pero siempre será mejor elegir la raza que mejor se adapte a nuestra forma de cazar, especies elegidas y terrenos a cazar. Así conseguiremos mayor eficacia en el momento de mantener un adiestramiento continuado y estricto.

Adiestramiento

Con paciencia conseguiremos que nuestro perro entre al agua

Lo primero que tendremos que hacer es habituar a nuestro perro al agua. Ya desde pequeño tendremos que poner al perro en contacto con el medio líquido, poco a poco, llevándole a lugares donde haya algún pequeño riachuelo o charca, y observando su reacción al agua, si es valiente y se mete con decisión o por el contrario se muestra temeroso e indeciso.

Con los primeros no tendremos problemas, pues su valentía para entrar en los medios acuáticos junto con nuestro adiestramiento harán de estos perros unos verdaderos maestros del cobro en agua, entrando con decisión para recuperar la pieza o piezas que caen al agua. Con los segundos, si vamos habituándoles poco a poco y le vamos dando confianza a desenvolverse en el agua, conseguiremos también unos excelentes auxiliares para el cobro en agua.


Una vez pasada la fase de adaptación, emplearemos un palo para simular un cobro.

Tendremos, por lo tanto, que ir con el perro a una zona de aguas tranquilas y poco profundas y a base de paciencia y acompañando al perro por el agua, con la correa pero sin obligarle a meterse, conseguiremos que el perro coja confianza y empiece a desenvolverse con decisión por el agua. Cuando hayamos conseguido esto, sería conveniente variar el escenario para que no se habituara al mismo lugar, pero siempre que cubra poco, sobre todo ahora al principio. Podemos «forzarle» a entrar con estímulos que sean muy atractivos para él como, por ejemplo, que entremos nosotros y le animemos a llegar hasta nosotros para recibir la caricia, o incluso que crucemos a la otra orilla y desaparezcamos viéndose obligado a cruzar él para no quedarse solo.

Cuando veamos que se desenvuelve con soltura y sin miedo en el agua, introduciremos el cobro. Procederemos a tirarle algún objeto para que lo traiga, así conseguiremos también que le resulte más placentero el ejercicio. Una vez que nos lo acerque bien y sin soltar a nuestros pies, debemos intentar enseñarle que primero debe darnos la pieza, ya sea sentado o en posición normal, y después sacudirse, pues lo habitual y natural del perro es sacudirse primero, soltando la pieza con el consiguiente riesgo de que si la pieza está alicorta pueda escaparse complicándonos o perdiendo definitivamente su recuperación. Parece una tontería, pero como ya he dicho es preferible que el perro, al salir del agua con la pieza, nos la entregue primero y luego se dedique a sacudirse el agua.

Pasos a seguir


Ilustrativa imagen de un setter inglés, en la orilla, muy atento a lo que está pasando cerca.

–Poner al cachorro en contacto con el agua a temprana edad (4 meses aprox.).

–Elegir una estación cálida (primavera y verano).

–No lanzar al perro al agua a la fuerza.

–No arrastrar al perro con la correa al introducirle en el agua.

–Elegir al principio aguas poco profundas y tranquilas.

–Le tiraremos el objeto cerca de la orilla, si es necesario nos meteremos en el agua con él.

–Podemos auxiliarnos de perros veteranos para que le den confianza.

Siguiendo estos pasos, poco a poco iremos consiguiendo un auxiliar que nos cobra en el agua como en tierra, no cesando en el empeño de recuperar la pieza por complicadas que sean las condiciones ambientales y el terreno de caza.

Caza de acuáticas en puesto fijo

Desde pequeños tienen que estar habituados al medio acuático

Para la caza en puestos fijos, ya sea sobre acuáticas, palomas o zorzales, es muy conveniente llevar un perro que cobre bien pero que a la vez sepa comportarse en el puesto, sin ocasionar molestias a los demás compañeros de caza y, por supuesto, que no espante la caza por sus movimientos. Hasta hace no pocos años era raro ver perros sueltos en las tiradas sobre dichas aves, porque los cazadores no tenían preparados los perros para estarse quietos en el puesto, por lo que eran considerados un estorbo para el cazador que, por supuesto, no iba a tener al perro atado.


El perro debe saber que es importante estar atento a la caída para localizar la pieza abatida.

Los cazadores de acuáticas sí han sabido tener los perros más preparados para dichos menesteres, pues las necesidades del medio así lo requerían. Hoy en día sigue pasando casi igual, refiriéndonos al cazador de a pie, ya que en algunas tiradas organizadas disponen de perros para las labores del cobro. Seguimos acudiendo a tiradas en puesto fijo y si tenemos perro lo dejamos en casa para que no moleste, aunque sepamos que nos vaya a hacer falta. Tanto si tenemos un perro especialista en el cobro como si tenemos uno de muestra o levantador y queremos llevarlo con nosotros al puesto y, por supuesto, que sepa comportarse correctamente el tiempo que dure la cacería, tendremos que enseñarle unas normas.

Lo primero, como siempre, que tenga una buena obediencia básica, sobre todo la orden de quieto. Cogeremos al perro de la correa y le daremos un paseo, haciéndole parar y permanecer quieto junto a nosotros unos minutos, aumentando progresivamente el tiempo, hasta unos diez-quince minutos, unos días para ir acostumbrándolo. Después cogeremos al perro y nos iremos a un lugar que nos esté permitido usar la escopeta o la detonadora para el adiestramiento del perro. Sentaremos al perro junto a nosotros, en principio atado, lanzaremos la pieza y a continuación dispararemos, el perro debe aguantar hasta que le demos la orden de cobro. Resulta conveniente hacerle esperar alguna vez un poco más de tiempo porque en un día de caza puede ser que, al abatir una pieza, veamos a lo lejos otra y tengamos que mantener al perro en espera para culminar otro lance. En pocas sesiones conseguiremos que el perro permanezca quieto y que nos cobre a la orden. Para hacerlo más real simularemos un puesto y permaneceremos con él un rato y le lanzaremos varias piezas y en distintas direcciones, primero atado y, cuando obedezca, sin correa.


Aquí podemos ver la entrada al agua para iniciar el cobro.

El día que vayamos a la primera tirada con él, lo llevaremos con la correa para evitar posibles fallos debido a los múltiples disparos y piezas abatidas que sin duda pondrán nervioso al perro en su primer día. Le soltaremos para que vaya a cobrar, y que lo haga correctamente, y el resto del tiempo también lo dedicaremos a tranquilizar y corregir al perro si fuera necesario, no nos importe perder de tirar o fallar alguna pieza en las primeras jornadas, lo agradeceremos posteriormente pues habremos conseguido un eficaz auxiliar para el cobro.

David Rubio Alza
Adiestrador de perros de caza

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