

En el número de enero:
- Las postreras salidas de la temporada
- Últimos lances con las perdices
- Claves para una mayor seguridad y eficacia en el puesto
- Consejos para la caza en alta montaña en invierno
- Supercomparativa: Mauser M-03 Extreme frente a H-S Precision Sporter Lightweight
- Escopeta: Stinger RXT 1206
- Cartuchos: El Corte Inglés
- Rifle: Browning B.L.R. Lightning Takedown
- Tablón de imágenes
- Fichas: Skinners
- Pistas cinegéticas para enero
- Firmas en este número: Rafael Lurueña y Miguel Soler
Adelantar los tiros, sí, ¿pero cuánto?
Tener la capacidad de saber calcular cuánta distancia por delante de la pieza que deseamos abatir deberemos realizar nuestros disparos es algo totalmente necesario, si queremos tener un buen número de aciertos. Por ello os ofrecemos una serie de consejos y reflexiones que esperamos os ayudarán a analizar con facilidad cuánto deberéis adelantar vuestros disparos de caza.
Todos sabemos que una de las causas de la mayoría de los fallos en los tiros de caza es que nos dejamos los tiros traseros; esto es debido al instinto que existe dentro de nosotros, impulso que nos insta a efectuar nuestros disparos directamente sobre aquello que queremos abatir.
Este instinto es normal que lo tengamos arraigado dentro de nosotros ya que en nuestra vida cotidiana cuando realizamos cualquier ejercicio de puntería lo hacemos sobre un blanco fijo, como por ejemplo cuando queremos atinar con una pelotilla de papel en nuestra papelera, para lo cual nuestra puntería va dirigida directamente sobre el objetivo.
Además de esta causa, los tiros también suelen quedarse traseros porque el cazador no tiene demasiado en cuenta una serie de factores técnicos que la propia ave en vuelo le ofrece, y que le ayudará a saber calcular cuál es adelanto apropiado para cada ocasión.
Vamos a analizar los cuatro factores más determinantes de los adelantos. Son importantes para averiguar cuál es la medida que debemos situar en nuestro punto de mira por delante de la pieza, si queremos que nuestros perdigones coincidan con ella en el momento exacto y preciso, de tal forma que puedan derribarla.
Además nos ayudarán a mejorar nuestra capacidad de juzgar los adelantos siempre y cuando tengamos un buen control de las causas internas del adelanto.
El cálculo del adelanto es algo que se debe aprender entrenando con platos. Así, cuando en el campo irrumpa nuestro objetivo, no tenemos que pararnos a pensar en los cuatro puntos sino que nuestra experiencia, es decir nuestro juicio de tiro aprendido anteriormente, nos indicará rápidamente. Además de forma precisa, sabremos cuál será el adelanto que debamos aplicar en esas condiciones concretas del lance.
La distancia a la que se encuentre nuestra pieza de caza en el momento de efectuar nuestros disparos, es el factor que más tenemos que tener en cuenta a la hora de calcular el adelanto que vamos a realizar. Esto es debido a que la velocidad de un tiro de escopeta a partir de los 25 metros es muy decreciente por lo que el tiempo que tardan en llegar los perdigones hasta su objetivo se va multiplicando aumentando considerablemente por lo que nuestros adelantos también se verán incrementados por esta causa.
La velocidad es el segundo factor en importancia que más influye en los adelantos de nuestros tiros. La razón es puramente física; si aumentamos la velocidad, aunque mantengamos el tiempo, la distancia recorrida aumentará, provocando la necesidad de adelantar el punto de mira por delante de la pieza cada vez más, según sea mayor la velocidad de la especie cinegética que deseemos abatir.
Existe un factor del adelanto que casi ningún cazador suele tener en cuenta como es el sentido de marcha del vuelo del ave. Debido a que la escopeta la unimos a nuestro cuerpo de forma asimétrica, la facilidad de giro biomecánico que tenemos es menor cuando lo hacemos hacia la derecha que cuando lo hacemos hacia la izquierda, refiriéndonos a tiradores diestros, a los zurdos les ocurre lo contrario.
Este aspecto se traduce en que cuando giramos a la derecha tendemos a frenarnos y a pararnos en el momento de efectuar los disparos, más que cuando lo hacemos en sentido contrario, por lo que tendremos que variar las medidas de adelanto en un sentido u otro para contrarrestar este fenómeno.
El ángulo que forma la línea del tiro, con respecto a la línea del vuelo del ave es el cuarto factor que el cazador debe de contemplar para variar las medidas de sus adelantos. En realidad, este factor no hace variar los adelantos reales pero sí que afecta en la sensación de adelanto óptico por la perspectiva de la imagen del adelanto en el momento de realizar el juicio de tiro. Basándonos en la sensación óptica diremos que a mayor ángulo mayor adelanto considerando el ángulo mayor el de 90°
En esta imagen podemos ver como en el caso de que una perdiz se aleje de nosotros en línea recta, sin ofrecernos ningún tipo de ángulo, por muy deprisa que vaya o lejos que se encuentre de nosotros, no será necesario efectuar ningún tipo de adelanto sobre ella ya que la dirección del tiro y la del vuelo del ave son las mismas.
En esta otra fotografía vemos quizás el ángulo más habitual que se le suele presentar al cazador en el campo como es el ángulo de 45°. En este tipo de tiro salvo que la velocidad y la distancia sean muy grandes el adelanto no debe de ser demasiado amplio.
Cuando la línea del tiro forma un ángulo de 90° con respecto a la del vuelo del ave, o sea, el clásico tiro cruzado, será cuanto más deberemos adelantar teniendo en cuenta el 4 factor de los adelantos. Este tipo de tiro es muy habitual en los ojeos de perdiz cuando éstas cruzan por delante de los puestos.
Es habitual entre los cazadores el que tengan mayor porcentaje de aciertos en sus segundos tiros que en los primeros; esto es debido a que en los segundos tiros la decisión con la que disparamos es mayor y por consiguiente, los adelantos aunque sean pequeños como habitualmente ocurre sean suficientes para abatir la pieza.
El mejor entrenamiento para ir adquiriendo un buen juicio de tiro es la práctica de tiro al plato en la modalidad de Recorridos de Caza y de Skeet Olímpico, ya que ambas modalidades nos ofrecen la oportunidad de poder observar antes de efectuar nuestros disparos un amplio abanico de variantes de los cuatro factores del adelanto que hemos visto anteriormente.
Un consejo muy práctico y que da buenísimos resultados a los cazadores que lo aplican es el de adelantar sus tiros el doble de la medida que su juicio de tiro les aconseja aplicar.
Os recordamos que todos aquellos que deseéis formulamos vuestras dudas o preguntas o asistir a nuestra escuela podéis hacerlo dirigiéndoos a:
ESCUELA DE TIRO GONZALO GÓMEZ
Telef.: 609002992
Por Gonzalo Gómez Escudero.
Fotos autor.
Comentarios (2)
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14/01/2008 18:42:49
El tirador novel, y el que entrena o ha disparado poco, normalmente querrá hacer un adelanto que unas veces será excesivo y la mayoría de las veces resultará corto, aun cuando siempre quiera hacer lo mismo. La regularidad solo la conseguirá después de mucho entrenar, después de mucho disparar. Después ya vendrá la confianza en lo que hace y la seguridad de lo que hace. Más que enredar explicándolo habría que recordar los fallos al dar las primeras patadas a una pelota en movimiento y el progreso que, sin darnos cuenta, se va consiguiendo cuando se practica el fútbol.
Unas normas iniciales siempre son precisas. En el tiro la norma es adelantarse a la trayectoria de la pieza en movimiento para que los perdigones lleguen a la pieza en un punto hacia donde ésta se dirige. Teóricamente, para una distancia y una velocidad constantes, será siempre igual desde la salida del tiro hasta su llegada a la pieza. Pero a este adelanto habrá que añadir el tiempo de jecución de los reflejos del tirador desde que decide disparar hasta que realmente tira del llamador. Si a ello añadimos la mayor o menor "paradiña" de quien dispara al tiempo de disparar, quizás llegaríamos a la conclusión de que para acertar cada tirador tendrá que ejecutar un adelanto mayor o menor que otro tirador.
Como en todo, y partiendo de las consideraciones teóricas generales, lo que finalmente nos llevará al acierto será entrenar, entrenar y entrenar, hasta conseguir que la ejecución del disparo se aproxime lo más posible a una prolongación de la mano que termine por llevar los perdigones al punto en que se encuentre con la pieza una fracción de segundo después de haber decidido disparar, en función de la distancia y la velocidad, desde la escopeta hasta la pieza. Un final muy complejo, distinto de un tirador a otro tirador. Por ello la única solución es entrenar y entrenar. Por algo los campeones de élite no descuidan este "pequeño detalle", y tras un período de dique seco tienen que volver a entrenar para rehabilitar su puesta a punto.
22/01/2008 17:13:48
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