En el número de enero:

  • Caza mayor: frío y pautas monteras
  • Conejos y vacuna
  • Frío y zorzales
  • Calibres y puntas
  • Las claves sobre las patirrojas
  • Esaín, con "Kelly", campeón de España de becadas
  • Tiros largos a perdices y liebres
  • Perros cobradores

De rebecos en Francia

En España, la caza de rebecos y sarrios sigue concitando el interés de muchos cazadores, que cada vez tienen que sortear más dificultades para hacerse con la oportunidad de abatir un buen ejemplar, por la incidencia de enfermedades como la sarna o el pestivirus. Aquí les ofrecemos una opción venatoria en el país vecino, nos vamos de rebecos al Pirineo Francés.

La forma física es el principal impedimento que podemos encontrar para disfrutar de jornadas de caza al otro lado de los Pirineos

La gente no puede imaginarse lo que es vivir en una gran ciudad, y la suerte que tienen los que abriendo la puerta de su jardín pueden salir prácticamente de forma directa al monte con sus perros, disfrutar con apenas un desplazamiento de unos minutos toda una tarde viendo los animales en primavera, o sencillamente encontrarse una ardilla al mirar por la ventana, que a pesar de parecer exagerado, es algo que puede suceder en cuanto te separas apenas unos kilómetros de las grandes urbes.

Por eso, no es extraño que periódicamente los que no nos encontramos en esa situación, pudiendo disfrutar del monte que tanto nos atrae y necesitamos, pensemos en escaparnos en cuanto podamos, organizando meticulosamente nuestras escapadas, de forma que esa organización ya nos permita disfrutar como parte de ellas. No nos queda otro recurso que soñar con un bosque, al que no tenemos acceso de otra forma. Normalmente, o por lo menos eso nos sucede a un grupo de amigos, nos gusta salir lo más lejos posible de casa, pues eso nos permite tener una mayor sensación de perdernos y de desconectar, razón por la que volvemos loco al pobre Jordi, al que casi obligamos entre todos a crear Aventure Boréale con la sana intención de poder gestionar mejor nuestras visitas, entre otros lugares, a la cara francesa de los Pirineos.

He tenido oportunidad de cazar en Francia reiteradamente, sobre todo en los últimos años, encontrando en mis desplazamientos el equilibrio entre el descanso disfrutando con los amigos de unos días de vacaciones, y la posibilidad de hacerlo compaginándolo con jornadas cinegéticas. La última ocasión que me decidí a uno de estos desplazamientos se inició con una pregunta: «¿Cómo andas de la espalda?»; «¿de espalda? querrás decir que cómo ando de piernas, ¿no?», le contesté, «déjate, déjate de piernas, que despacio todos podemos llegar a cualquier sitio, ya sabes que el problema de los recechos en Francia es ese respeto a los animales que tienen en cuanto cruzamos los Pirineos, y que no permite que después de cazarlo lo dejes estropearse en el monte, allí lo que se caza se aprovecha y por tanto has de sacar los animales del monte, te toca cargar con él, lo que me parece bien pues te permite continuar con la caza al llegar a casa, al cocinar, al recordar elaborando la pieza del animal al que quitaste la vida, compartiendo con compañeros el lance mientras dais cuenta de la pieza, Rafael, que la caza no se termina al disparar, sacar la foto y salir del monte».

La preparación

Asumiendo por tanto que como me toca cada vez que viajo, el rececho no será un paseo, me empiezo a preparar para volver a cazar como de verdad ha de ser, sufriendo en el monte si queremos lograr vencer a nuestra presa, otorgándole una vez cobrada, si lo conseguimos, todo el respeto que merece. Todo el ejercicio que puedo, tratando de mejorar algo ese físico que nos marca a los oficinistas modernos, es lo único que logro como parte de la preparación antes de partir hacia Prades, en la región de Languedoc-Roussilon, en el Departamento 66 de los Pirineos Orientales. La altitud del pueblo se encuentra en torno a los 1.600 metros, lo que da una idea de las condiciones en las que tocará cazar. Jordi se ocupa siempre de todos los trámites, incluido el alojamiento. Además él conoce la zona y sabe los establecimientos acostumbrados a acoger cazadores españoles, lo que supone que no tienen problema alguno en adaptarse a los horarios que usamos en la caza del sarrio, así como a nuestra idiosincrasia y costumbres, algo que con la comida no es necesario, pues los confits de pato y oca, las cassoulet de cordero, o las truchas salvajes de la zona, regado todo con un buen caldo del país, nos hacen olvidar durante unos días los menús diarios de nuestra ciudad.

La tasa de abate se establece en función del trofeo, por lo que el guarda pregunta siempre al cazador antes de iniciar la jornada qué tipo de animal prefiere

La gestión de la caza en los terrenos públicos franceses la realiza la Office Nacional des Fórets, cuyos guardas se ocupan de guiar en los recechos de las distintas especies que se pueden cazar, ciervos, muflones y sarrios, además de controlar la producción silvícola de la zona, hacer los recuentos de animales, establecer los cupos de capturas anuales, y toda una serie de funciones relacionadas con los montes, que deberían de servir de ejemplo a nuestra Administración a la hora de repartir las competencias entre sus empleados. A los cazadores los recogen en el mismo hotel, teniendo nosotros la suerte de que la mayoría de ellos tienen nociones de español. Pese a ser una caza de alta montaña con la dificultad y dureza que comporta, los guardas de la ONF se adaptan perfectamente a las características físicas de los cazadores, siguiendo en todo momento su ritmo de marcha y buscando una orografía favorable. La tasa de abate se establece en función del trofeo, por lo que el guarda pregunta siempre al cazador antes de iniciar la jornada qué tipo de animal prefiere, ofreciendo la posibilidad de intentar cazar un selectivo, trofeo, hembra, medalla, etc., en función de sus posibilidades o preferencias, siempre teniendo en cuenta que en la caza salvaje y sobre todo en alta montaña, la aleatoriedad y la imprevisión juegan un papel importante.

Los precios en el extranjero cuando te sabes mover, y si tienes la fortuna de contar entre tus contactos con personas serias y bien relacionadas, es el primer atractivo que anima a cruzar la frontera, aunque luego descubres que la gran diferencia de precios respecto a los que tenemos en España, no lo es todo, viajar, descansar, conocer lugares, culturas, formas de cazar, ver paisajes y sobre todo poder disfrutar de la compañía y el trato de personas como los que te encuentras entre los guías de la ONF, son argumentos que se van sumando a esos bajos costes que inicialmente nos animan.

Un guía para el rececho

Para esa última ocasión, tuve la fortuna de volver a contar con Patrick Vacher como guía en el rececho, al que ya conozco de años anteriores. Tan extraordinario guía como persona, tiene unos conocimientos que casi me jugaron una mala pasada la primera vez que coincidí con él, pues en un perfecto español que compensó mis carencias al tratar de comunicarme en francés, logró transmitirme al pasar a buscarme al hotel y en las primeras horas que estuvimos juntos tal cantidad de conocimientos sobre caza, el terreno, el monte y todo lo que rodea el mundo de la caza, que por momentos me hicieron dudar si era mejor ir a intentar cobrar los dos ejemplares de sarrio para los que teníamos permiso, o juntarnos a una partida de sus compañeros con los que coincidimos al pasar por la documentación y un vehículo por las oficinas de la ONF y que en esos momentos salían a realizar unos censos y a recoger muestras de rastros de los lobos de la zona. Extrañado por mi interés en compartir conocimientos y debates en lugar de disfrutar de los dos permisos asignados, logró en poco tiempo animarme a que partiésemos a por los sarrios al ofrecerme la posibilidad de acompañarlos para esos otros menesteres cuando yo quisiese en otra ocasión, queriendo destacar aquí la importante labor de estos guardas en la formación de los cazadores y de todo el que lo desea, cuando sus funciones se lo permiten, así como su predisposición para colaborar con todos y en todos los temas, siempre que estén relacionados con el cuidado de sus montes y del medio ambiente.

En el cazadero

Puestos en marcha en esa ocasión hacia el cazadero, Patrick me comentó la situación sanitaria de los sarrios de aquella zona, que gozan de muy buena salud, no estando afectados por el pestivirus que tanto ha diezmado alguna de las cabañas de nuestro lado de los Pirineos, avisándome que sería fácil localizar cabradas de 20,30 o más animales, así como ejemplares de otras especies, tal y como luego sucedió, pues pudimos disfrutar durante unos minutos de alguna piara de jabalí, y varios grupos de sarrios, que llegamos a tener a distancias asombrosamente cortas, como muestran algunas de las instantáneas que ilustran este artículo. Allí la caza cuando se tiene una buena condición física, único gran impedimento que podemos encontrar, se disfruta en cada minuto, pues al contrario de como sucede en demasiadas ocasiones en España, los guías te hacen continuo partícipe de la jornada, siendo el cazador el que decide que cabrada recechar, cómo hacerlo, qué animal seleccionar y ser el protagonista de todos esos detalles de la caza verdadera, de los que aquí, casi siempre, nos privan. Patrick y sus compañeros sólo tomarán decisiones de forma unilateral cuando el cazador por falta de experiencia o conocimientos se lo pida, y siempre eso sí, cuando la situación pueda suponer un riesgo para la seguridad. En esa ocasión, por ejemplo, no me permitió subir a cobrar el rebeco a la parte alta de unos riscos, pidiéndome que le esperase al llegar a la última zona que consideró segura al cien por cien, algo que por cierto, personalmente pienso es una precaución que los cazadores hemos de agradecer.

La forma física es el principal impedimento que podemos encontrar para disfrutar de jornadas al otro lado de los Pirineos, pues es fácil superar los 2.000 metros de altitud, algo a lo que normalmente no estamos acostumbrados al recechar en España, no debiendo olvidan que no podemos dejar el animal en el monte una vez vaciado, incluso cuando hablamos de ciervos en berrea —en zonas en las que podemos estar a más de 1.500 metros de altitud—, lo que supone mucho peso adicional en el camino de vuelta, y lo que en mi caso animó a ni intentar cobrar un segundo ejemplar, tras la paliza que supuso la caza del primero. Que se puedan dar circunstancias como que la falta de nieve no obligue a los sarrios a buscar cotas más bajas y nos toque subir a buscarlos, que la orografía obligue a disparos largos o entradas complicadas, u otras de las que suelen aparecer siempre en la caza, son atractivos de ésta, no complicaciones que deban impedirnos disfrutar de los 2.784 metros del monte Canigou, ni de unos compañeros y unas jornadas tras los sarrios que nos costará olvidar y que, a pesar de sufrirlas, nos hará exclamar, «me vas preparando otra para el año que viene, que Patrick ya me está esperando».

C. Torres y Patrick Vacher

Comentarios (4)

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Caza de sarrios en Francia
PIKI
04/01/2008 16:29:50
No hubiese etado de mas algun dato concreto sobre precios ,requisitos legales para cazar en Francia etc y algunas direcciones de contacto
Isards en Francia
CADI
04/01/2008 19:57:34
Una zona que conozco bien por tenerla muy proxima, Pirineos Orientales ; Cerdanya-Capcir-Garrotxes-Confent , y unos guardas los ONF que tambien tengo el gusto de conocer ,Joan C. y patrick V.
Una manera de entendrer la caza acompañada por guardas que cada dia,por desgracia, es menos conocida y menos valorada.

Direcciones de contacto, precios...
becassier
07/01/2008 16:12:30
Ponte en contacto conmigo.

aventureboreale@sogetel.net

y te proporciono los datos que te hagan falta.

Saludos

rebeco
mistos
30/06/2008 13:44:54
sobre el comenterio de cadi en la pag. me gustaria tener información sobre los sitios que conoce y telef donde poder hacer un rececho al rebeco.ya que los precios que tengo de las órganicas son algo elevados.dime como puedo contactar contigo. un saludo a todos los socios

 

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