En el número de diciembre:

  • Cazar con tino y control.
  • Cuando el perdicero sale a becadas.
  • Claves para montear con escopeta.
  • Montería, el tramo final.
  • Supercomparativa: Superpuestas RIZZINI ARTEMIS frente a PREMIER.
  • Escopeta: Franchi Fast.
  • Cartuchos: Negrello.
  • Rifle: Express Chapuis.
  • Tablón de imágenes.
  • Fichas: Cuchillos de remate.
  • Pistas cinegéticas para diciembre.
  • Firmas en este número: Rafael Lurueña y Francisco Chan.

Cuando el perdicero sale a becadas

El arranque de la perdiz después de la muestra de nuestro perro en el barbecho, en el manchón, incluso desde la copa de un olivo es un lance esperado por todos, pero que no tenemos la suerte de vivir con asiduidad debido a que la patirroja es cada vez más arisca, más escasa, y mucho menos dada a quedarse amagada a las primeras de cambio. Esto lo sabe el perdicero de escopeta y perro por delante, que ve en la muestra ese lance completado con el esfuerzo de un duro trabajo. Pero no hablaremos ahora de perdices; metidos casi en el final del año, y de la temporada de caza en muchas zonas, ahora es momento para dedicar un par de salidas a buscar esas becadas esquivas y solitarias que nos visitan en las zonas menos agraciadas en la entrada de estos pájaros de gran atractivo para todos las cazadores que confían en su perro de muestra.

Y es que escuchar el comentario de un compañero diciendo que en tal o cual monte ha volado una chocha, ya es aliciente suficiente para salir allí el siguiente domingo con la intención de dar con ella, que nuestro perro llegue a mostrarla, y logremos tirarla en buenas condiciones.

Para el cazador que tiene al perro de muestra como aliado, lograr un trofeo así entraña un mérito enorme, son piezas que se recuerdan mucho tiempo, y que nos enganchan en esta fiebre que de nuevo nos tendrá en vilo, cada temporada, por las mismas fechas, conocedores de que con suerte habrán entrado otras cuantas de las del pico largo en nuestra zona.

Caza esforzada y que requiere mucha especialización, de norte a sur va recorriendo esta «fiebre» por la becada nuestros campos, y desde cualquier soto castellano hasta un barranco extremeño en plena serranía, o en una vaguada cortada de un arroyo en la Andalucía más sueña, nos encontraremos al perdicero que por uno o dos días, ha cambiado de mentalidad y ahora se siente norteño, becadero.

Sana envidia, lo reconozco, hay momentos en los que se siente una envidia sana, y saludable en este caso, de aquellos cazadores del norte peninsular que han enfocado su temporada tras la becada, que cuentan con unos excelentes perros de muestra, y que encuentran motivo sobrado en la sola perspectiva de pisar tierra de becadas, para salir un domingo tras otro, llueva o haga frío, da igual, la becada nos llama...

Cambio de mentalidad

Esto es lo primero, pensar como becadero y dejar de lado por una o dos jornadas, la forma de pensar del cazador de perdices, con otra andadura, otro concepto, otras estrategias y otro pájaro, que vuela diferente, que nos sorprenderá sin duda cuando menos lo esperamos, y del que tan solo cabe sacar partido desde el punto de vista de la experimentación de nuestro perro.

No caigamos en la tentación de entrar en mano cuatro o cinco escopetas cazando becadas tal y como lo haríamos en un amplio barbecho detrás del bando de perdices. No hay que propiciar empujar a las becadas para que se arranquen y las podamos tirar unos u otros, esto no es cazar becadas.

A la becada hay que ir solo, cada uno con su perro, y aprender a jugarte el lance en cada instante, la becada es exigente y separa muy bien al cazador de verdad, con perro de verdad, y al cazador que simplemente sale al monte con sus perros para que muevan las matas, y en un momento u otro levanten una becada sin más.

Busquemos un concepto diferente en las jornadas que dedicamos a cazar becadas en estas fechas, pues no es cuestión de cuántas ni de cuántos cartuchos nos ha costado cada pájaro, sino del cómo hemos logrado localizar y sacar a tiro una o dos becadas, ahí está la esencia de la caza de la chocha.

Nada de entrar por dos o tres sitios a la muestra, cazando para ello varias escopetas, insisto, a la becada hay que ir lo más centrados posible, lo más cabalmente posible, y de la forma más ética desde el punto de vista del cazador con perro de muestra, pues de otra forma tal vez colgaremos algunas becadas, pero los lances no serán de mérito alguno cara al futuro.

Adaptando el ritmo al terreno

Cada zona es bien diferente a la hora de salir a cazar becadas, o mejor dicho a intentar cazar becadas, pues no es nada sencillo poner a tiro a la del pico largo; la expansión de la afición y el interés por cazar becadas mueve cada temporada a muchos cazadores que nunca han cazado estos pájaros, a salir al monte en su busca, casi siempre coincidiendo con los últimos días de la temporada, o bien cuando en numerosos acotados se cierra la caza de la perdiz.

No corramos y dejemos que nuestro perro busque con tranquilidad, no hay que seguir a ninguna perdiz ni cansarla, no hay que ir rápido hasta levantar el bando, ni dirigirlo al tiradero más apropiado. Aquí se trata de aprovechar la zona más propicia para albergar alguna becada, y entrar con el perro en las mejores condiciones.

Tampoco se trata de apostarnos alrededor de un cerro y dejar que nuestro perro cace por su cuenta hasta que levante una becada para intentar tirarla revolada, esto no es de mérito y está llevando a poner más complicado a los verdaderos apasionados a la becada el ejercicio de este tipo de caza donde la calidad del lance está muy por encima de la cantidad.

Subiremos despacio por las laderas plagadas de mata de encina y de rocas o peñas, ya que a veces las becadas se asientan por unos días en los lugares más altos de una zona, hasta que se alimenta bien para proseguir viaje, de ahí que en un coto hoy tiramos por sorpresa una becada, y el domingo siguiente ya no hay quien vea ninguna.

Las cañadas hay que cazarlas casi abajo del todo, buscando siempre estar en buena posición de tiro sobre el arroyo o las zarzas del vértice de la cañada, pues cuanta mayor humedad tengamos abajo, más sencillo es que tengamos alguna becada en la zona. Atención a los pequeños claros en las cañadas, esas zonas bajeras donde el ganado en su día hizo una calva en el monte, y el suelo está mullido de matas verdes que encubren un suelo blando y poroso.

El arroyo da muchas ocasiones de tirar becadas, incluso los cazadores que emplean podencos andaluces para cazar, tiran algunas chochas a lo largo de la temporada debido a lo tesonero que son estos perros, por lo bien que buscan, y porque lo remueven todo hasta que sacan una pieza, sea la que sea.

Los altos en las sierras a veces tienen algún páramo, y en él, una zona donde un corral antiguo tiene a su alrededor una buena extensión de pasto húmedo, zona ideal para que las becadas entren allí para alimentarse bien, y zona propicia también para sorprenderlas desde lejos. entrando de cara al viento con nuestro perro.

Es una referencia, casi una constante, pero donde sepamos que hay una charca cada invierno, donde una casa derruida esté cerca de un prado, o donde el borde de una hilera de árboles linde con el terreno calmo, en los manchones de roble e incluso en las hondonadas de mata baja y de encina, busquemos con detenimiento y calma, que a veces se tiran chochas hasta en los montes de almendros.

El embrujo de la becada

Con un atractivo total, la becada «llama» al cazador en cuanto el tiempo cambia y las primeras comienzan a verse en la zona, desde octubre incluso hay quien levanta ya alguna de paso, aunque en noviembre es cuando más lances podemos vivir en diferentes entornos, con las becadas que recalan unos días, o semanas, para moverse luego a otras zonas más apropiadas para encontrar comida.

Colgar un par de patirrojas y una becada en un día afortunado, también algún conejete y un par de chochas en un arroyo, es algo que muchos hemos saboreado en diferentes ocasiones, y en el encanto del lance inesperado con una pieza de este nivel, te dura ya toda la jornada, teniendo durante la semana el deseo de volver a ese lugar el siguiente domingo para intentar tirar alguna más.

Hay quien recorre muchos kilómetros para tirar algunas becadas, y quienes están enfocando abiertamente su afición por este pájaro ante la decreciente población de perdices en amplias zonas de nuestra geografía; podíamos decir que la becada, junto con la codorniz, constituyen esa «última frontera» para el cazador de escopeta y perro de muestra.

Es por esto que ante una pieza migratoria, esquiva, cautivadora, absorbente para muchos cazadores, debamos comportarnos con el máximo respeto, nunca caer en la tentación de tirarla cuando nos cruza de forma inesperada, revolada de otro cazador, es ave que se merece un nivel de perro y de cazador suficiente para que el lance sea correcto, y el desenlace pase, inexcusablemente, por un trabajo de calidad de nuestros perros.

Sólo a piezas mostradas

Fundamental y exigible para quienes quieran ir a esta pieza con respeto y verdadera pasión cinegética, pues si de tirar sea como sea se trata, tenemos otras formas más sencillas, rápidas y efectivas, de tirar a estos pájaros, simplemente aprovechando la ocasión en que un perro la atropella o salta simplemente a nuestro paso.

El protagonista es el perro, sin él, pocas chochas se tiran bien, y hablando de perros, los mostradores son los que en mayor número de ocasiones salen para cazar ese monte donde intuimos o hemos visto alguna becada en los días previos. Esto no quita para que muchos aficionados salgan a intentar colgar esa becada del año, con sus perros levantadores, logrando a menudo sacar la chocha del rincón más insospechado, y regresar pletórico con el trofeo bien conseguido.

Es cuestión de visión de la caza, pero enfocando el tema hacia el perro de muestra como principal apoyo del cazador perdicero, hay que insistir en que hay que buscar la becada con libertad, sin restringir la andadura del perro, que tal vez en un terreno poco conocido se muestre remiso a distanciarse, o si se trata de una zona no demasiado apretada, decida recorrerlo con amplitud, pues notará enseguida que no vamos en la dinámica habitual.

Por lógica, no podemos pretender que un perro no habituado a cazar becadas pueda actuar y resolver el lance como un consumado perro sordera, pero sí es posible que terminemos viendo la muestra a la del pico largo en algún momento de la jornada, teniendo que acudir rápido al lugar para intentar aclarar si la chocha va a peón por delante (muy habitual), si está amagada entre las matas o en un pequeño claro, o si se trata simplemente de un caliente y la becada ya ha huido.

Lo fundamental en estas jornadas es comprobar cómo va tomando el perro el cambio de dinámica, pues puede dedicarse a buscar conejos o a seguir el peón de alguna perdiz, pero si lo vemos trabajando como abstraído, más de lo normal, centrado, avanzando y regresando a comprobar emanaciones, si merodea una zona propicia para albergar una chocha, atentos, el lance puede estar muy cercano.

Si entra a la pieza y la levanta, o si el pájaro no aguanta la presencia o el acercamiento del perro, no tiremos. Mejor, observemos bien hacia dónde va la becada, que no suele distanciarse más de doscientos o trescientos metros como mucho (a menudo mucho menos, depende del monte), y entremos con el aire de cara a la zona de aterrizaje, pues entonces posiblemente sí la tendremos a muestra, momento de tirarla con estilo y buen encare, no se nos vaya a ir...

La distancia de tiro

No todas las becadas salen cerca ni mucho menos, esto es algo que hay que dejar bien claro pensando en quienes nunca han tirado una chocha y están en el intento: las referencias muchas veces nos pueden hacer pensar que la becada sale muy cerca y muy metida entre matas, y esto, que sucede en los lugares más intrincados del bosque, no es extensivo a nuestros cotos conejeros y perdiceros, donde la becada sale en un alto, de entre unas rocas de la cresta de un cerro, de un laderón de matas de mediana altura, cuando no junto a una pared de una vieja choza o corral de ganado en mitad del monte. Por ello, no busquemos solo en la maraña, ni esperamos tirar siempre en lo más emboscado.

La becada puede apeonar, y mucho, de ahí que en más de una ocasión al sentir llegar al perro, la becada sale a peón y finalmente se arranca a bastantes metros por delante de la escopeta, por lo que si llevamos exclusivamente chokes muy abiertos y perdigón muy menudo, no siempre lograremos abatirla. Así que una referencia nos puede valer: cacemos con la escopeta que salimos a perdices, eso sí, tirando cartuchos apropiados para el entorno donde nos encontramos, y montando chokes medios o abiertos según nuestro perro busque en la maraña o en un arroyo, o estemos subiendo y bajando por una cañada o ladera.

Buscando a la becada en nuestro coto

Está claro que no todos los terrenos son adecuados para contar con un cierto número de becadas como para salir a por ella varios días, pero sí es cierto que a lo largo de la temporada, algunos días contamos con la visita de algunas chochas, así que lo primero es consultar a quienes han comentado en alguna ocasión que han tirado chochas, para saber dónde dirigirnos. Hay zonas en las que cuando tenemos becadas, ya se ha cerrado la temporada, caso de Andalucía, donde antes se tiraban algunas en los últimos días hábiles, y ahora, salvo las primeras de paso, pocas ocasiones nos quedan. Aún así, ahora en diciembre ya hay gallinetas por estas latitudes, por lo que podemos probar, dejando descansar a las patirrojas, y poniéndonos en firme tras las becadas en las zonas más propicias a ellos, principalmente las cañadas con humedad y mucha vegetación en los arroyos del fondo, y los pequeños páramos de las sierras, donde a veces un rodal de arboleda nos da la sorpresa de mostrarnos una becada.

Equipo muy ligero para pocos lances

No vamos a estar tirando toda la mañana ni mucho menos, es más, lo habitual es que podamos disfrutar muy pocos lances, con aficionados que ponen todo su empeño y se vuelven cada día sin haber visto a la sorda, y quienes tienen la gran suerte (y el gran perro) de tirar una o dos, pero poco más fuera de las zonas más propensas a albergar a esta pieza de caza tan deseada. Por ello, y pensando que habitualmente hay que andar mucho, subir montes y bajar cañadas, lo más aconsejable es llevar un equipo muy ligero, unos cuantos cartuchos en los bolsillos del chaleco o la chaqueta de caza, y poco más. No hace falta morral, con el bolsillo trasero del chaleco es más que suficiente para meter un par de piezas y que no se estropeen colgadas en la percha con el roce del monte. Ropa hidrofugada para días húmedos o un chubasquero ligero para días lluviosos, cartuchos que abran bien (dispersantes de 34 gramos en novena van muy bien, al igual que los provistos de taco de fieltro), chokes abiertos en la escopeta, y sobre todo buen calzado para andar por la sierra si estamos acostumbrados al llano, nos van a permitir cazar sin llevar peso de más. Con la ropa de abrigo, cuidado, a menudo nos cargamos demasiado, y a la hora nos sobra todo, y es cuando nos enfriamos, no sabiendo además donde llegar el forro polar y el jersey: una camiseta térmica, camisa gruesa y una chaqueta corta viento es más que suficiente, acompañado de un pantalón de invierno, recio, que nos proteja del roce del monte.

Paco Mateo

Comentarios (2)

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perdiceros a becadas.
campiarsa
14/12/2007 0:22:49
Leido tu artículo, me veo en algunos aspectos reflejados en tus comentarios y por eso me gustaría saber de que zona de España estás hablando.

Saludos.
COMENTARIOS DESDE EL NORTE
Igor24
18/12/2007 12:54:44
Veo que has cazado la becada y que sabes la teoría bastante. Primero de todo quiero comentarte, que por aquí, el norte, hablo desde Bizkaia, los aficionados a la caza tienen la misma idea que expresas en tu artículo de que la única caza con sentido cinegético de la becada es la caza al salto (sólo) con perro de muestra. Yo he practicado mucho esta caza por aquí donde la afición a la becada es veterana (aunque con muchas influencias de otros paises, como los perros becaderos traídos de Europa) y es claro que la caza de la becada más dura y por lo tanto más deportiva y que más "llena" al cazador es al salto. Pero comentarte que en otros países (también en España) se caza con otras modalidades que creo que son tan respetables y AUTORIZABLES (en su medida). La caza en mano, la recomienda para algunas zonas y según apetezca el gran cazador italiano ETTORE GARAVINI (por cierto cualquiera que quiera conocer la becada debe poseer o leer la enciclopedia de este animal: "LA BECADA" ETTORE GARAVINI, aviso que es difícil encontrar este libro). Pero la mano de becadas no se da como la de perdices, es diferente y hay que conocer bien lo que se hace (para más explicación ver dicho libro).

La becada se caza a la espera, ¿por qué no? Hay dos formas de cazar la becada a la espera, o hasta tres: La primera sería AL PASE (como decimos por aquí) que consiste en esperarla en los parajes por los que se dan las migraciones de aves de caza. Los puestos de paso migratorio de zorzales y palomas. La becada llega con la primera luz de la mañana volando muchos kilómetros y durante la migración antes de aposentarse para el descanso diurno PASA por zonas querenciosas junto a zorzales… La segunda forma es durante su salida al atardecer del monte a los pastos o su entrada de los pastos al monte al amanecer (al igual que se caza la paloma u otras aves en sus lugares de paso diarios). La tercera es la caza en "la croule" que consiste en cazar en la época de celo en los terrenos en los que se sabe que son propiedad de algún macho, usando reclamos oportunos. ¿Po que no se va a cazar así? Hay personas minusválidas o con poca capacidad que no están preparadas para seguir la becada por los montes. ¿No se caza la perdiz en el celo con reclamo? Todo se puede hacer si es bien gestionado, cupos, zonas, control… y buena predisposición por parte de todos, si engañamos… igual matamos más pero eso de qué nos sirve, en la carnicería tenemos carne… También la administración de la caza no debe engañar… y decir lo que hay y no sólo lo que interesa…

Por último se puede cazar la becada al ojeo. Un amigo muy aficionado y buen becadero se fue un año hasta Escocia con su perro su escopeta y su coche (cruzando el Eurotunel), para cazar unos días y hacer turismo por allí. Llegado a la finca un guía le explicó que no era necesario allí el perro de muestra para cazar la becada, que había muchas y con nada más que que él entrase al monte y diese unas palmas, a la vez que mi amigo se colocase en lugar oportuno, mataría varias. Que si quería usar el perro que fuese por el monte bajo tras los faisanes o los grouses (gallinácea escocesa), que esa era empresa difícil y digna de perro. También le explicó que unos señores madrileños habían cazado días atrás, unas ochenta sordas en dos días cazando al ojeo. Que él, el guía, les hizo los ojeos y que sólo usa el perro en la becada para cobrar. ¿Os suena el paralelismo con la patirroja española?

Así que no "absoluticemos" y respetemos y comprendamos las demás opciones siempre que las mismas sean suficientemente aceptables con relación al respeto del medio ambiente y las especies.

Luego en algunos comentarios se ve tu falta de experiencia. La ropa apropiada es, en días húmedos, los zahones de plástico y la chaqueta de agua que por aquí todos los que nos metemos al monte conocemos como infalibles. Ropas de tejidos transpirables, valdrán siempre que sean muy duras para aguantar la embestida de los jaros y nuestro bolsillo no se vacíe. Por otro lado, a la sorda no se puede usar cañón de perdiz. Aunque a veces salga lejos (cuando está tiroteada y/o aquerenciada a un lugar) hay que llevar cañón y munición de tiro corto, pues si llevamos de tiro de media distancia, las fallaremos cuando haya que tirarlas a diez metros en la espesura. Precisamente la labor del perro de muestra es ponérnosla cerca, haciendo guías a los peones, etc., así que si dices además que no hay que tirarla sin muestra, están demás los tiros de media distancia; por más que cuando becadas muy resabiadas sólo salen a esas distancias es todo un mérito cobrar una que salga larga aunque no sea a la muestra (pues algunas, sobre todo las viejas, no dejan mostrar) y te aseguro que caen con perdigón fino pues la becada tiene poco aguante al perdigón, y con un perdigón cae… luego habrá que cobrarla en la espesura, que también el perro sordero debe ser gran cobrador… Así que yo aconsejo lo que aquí se usa de hace muchos años para la becada. Escopeta ligera de cañón corto, 60 o 61 lo más largo y no más de 66. Choque liso, cilindrico (cinco estrellas) o incluso estriado como el que se usa en batida de jabalí (en superpuestas becaderas se usa estriado uno y cilindrico o 4 estrellas otro). Si tenemos 3 tiros perdigón: primer tiro del 10, segundo de 10 y tercero del ocho. Con superpuesta o paralela, 10 y 9. En algún sitio se podrá usar el 11 o el 12 (que se puede encontrar). Eso sí, el cartucho debe ser ESPECIAL BECADA, que llevan 40gr. (semimagnum, 70cm.) y taco de fieltro; como mínimo tirar con 36gr. (nada de 34) y para los más fuertes y valientes (y con escopeta de 76 de recámara) cartuchos magnum de 50 y algo gramos, puesto que esta munición desequilibra bastante en lugares en los que es fácil caer por espesura, humedad y desnivel, piedras… Por último botas de fibras impermeables y transpirables, no ahorreís en botas. En cuanto a la ropa, abrigarse sin cargarse, pues continuamente se anda. Llevar agua y algo de comer pues se echan muchas horas tras la becada y un gps es útil si el lugar tiene pocas referencias o nos cae la niebla…

Sí teneís alguna duda os atendré gustoso en mi buzón. Un saludo.

Igor24

 

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