Todos hemos oído decir que esta acción es de las mejores, pero me da la impresión de que se trata de un repetir mecánico de lo que se ha informado en alguna ocasión anterior, ya que muy pocas veces nos cuentan en detalle alguna de esas características que la hacen tan particular. Así que me ha parecido interesante rebuscar información técnica sobre esto.

Pedro A. Suárez

El principio

Al aparecer la cartuchería metálica (con la concreción de un cartucho con todos sus componentes integrados —ignición incluida—) las armas comenzaron a cargarse por detrás del cañón de forma más rápida que con la avancarga. Pronto los esfuerzos se encaminaron a conseguir la repetición, que es la capacidad de almacenar varios cartuchos dentro del arma y poder intercambiarlos sin tener que reponer munición cada vez.


Los enormes tetones delanteros de cierre capaces de soportar el doble de la presión nominal de un cartucho magnum.

Esto se consiguió por varios caminos siendo el primero en afianzarse el sistema de palanca de Winchester. Pero en 1892 Mauser desarrolló «su» sistema de cerrojo que, aunque no fue el primero, sí fue el que triunfó. Y las causas de ello fueron: almacenamiento, alimentación, percusión y fiabilidad. Durante los siguientes seis años el diseño evolucionaría con los modelos .93, .95, .96 y .98, hasta convertirse con éste último en un mecanismo tan cerca de la perfección que, hasta hoy, 105 años después, no ha sido superado. Y no sólo eso, ¡no se ha podido mejorar!

El almacén

Las causas del triunfo de Mauser fueron el almacenamiento, la alimentación, la percusión y la fiabilidad.

La sencillez que muestra induce al error de considerarlo simple. Nada más lejos de la realidad: la ingeniería y diseño que integra lo hacen una verdadera obra maestra. En primer lugar, la forma de almacenar los cartuchos en doble fila intercalada —«al trebolillo»— le permite albergar cinco cartuchos sin que el fondo del cargador sobresalga por debajo de la culata. Esto elimina la posibilidad de inoportunos enganches (su uso original era para la guerra) y permite apoyar el arma en cualquier superficie para disparar.


El muelle de múltiples espiras y poco recorrido es responsable de la infatigable ignición del Mauser.

La teja elevadora que empuja los cartuchos forma parte también de la ventaja apuntada antes, ya que su diseño le permite empujar a cada uno con la inclinación que necesita según esté desplazado a un lado u otro del trebolillo. Además, consigue sacar el último cartucho bien fuera del almacén para que no falle la alimentación de este disparo —uno de los inconvenientes a resolver en otros sistemas similares anteriores—.


Para ver la elasticidad del Mauser M-98 metimos una .30-06 y una .243. Si se accionara el cerrojo, alimentaría sin problemas.

El muelle con forma de «W» tumbada que empuja la teja de carga es otra aportación que pasa desapercibida. Esa especial forma es la única que consigue empujar la teja hacia arriba de manera pareja en toda su extensión, independientemente de la presión que se ejerce en cualquier punto. El cuidado en el diseño fue tanto que, por ejemplo, si ponemos atención vemos que hay vaceos en forma de media luna en la pared trasera y delantera del almacén. El trasero está destinado a mejorar la entrada de  los cartuchos sin obligarlos a que se desplacen hacia adelante, es decir, retirándolos lo más posible de la pared delantera donde puede remacharse la punta con el retroceso. El de delante busca facilitar la entrada del cartucho en la recámara.

Así, si se entiende que estas acciones con estos almacenes sirvan para rifles con cartuchos tan dispares, por calibre y dimensiones, que pueden ir desde un .22-250 hasta un .416 Rigby, pasando por un .375 H&H o un .458 Lott.

La alimentación

Esta es otra «genialidad» del 98: en lugar de empujar el cartucho dentro de la recámara, el cerrojo lo toma nada más soltarlo de los labios del almacén y, sujetándolo alineado con la recámara, lo introduce en la misma.


Véanse los generosos orificios de evacuación de gases para el caso de rotura de una vaina.

En la mayoría de los rifles semiautomáticos, o en las pistolas, el empuje de la corredera o masa de cierre es lo que impele al cartucho a colarse en la recámara. Lo mismo pasa en la mayoría de rifles de cerrojo. Y normalmente damos por aceptado que éste es el funcionamiento de todos los sistemas, pero ahí está el mecanismo que nos ocupa para decir que eso no es así. Esto se comprende mejor si vemos que en cualquier cargador de pistola la punta del cartucho queda inclinada hacia arriba para que se oriente hacia la recámara. En cambio, en el Mauser el cartucho está prácticamente horizontal. De hecho, si el lector hace la prueba de disparar con cualquiera de las otras armas puesta cabeza abajo verá como falla la alimentación.

Precisiones

Aquí vamos a hacer una precisión que viene a cuento: las armas portátiles no tienen cargador sino almacén. Los cargadores son los que disponen algunas piezas de artillería y es un artilugio mecánico que recoge la munición de su depósito –que está aparte–, la sube hasta la recámara y la inserta en la misma. Generalmente funcionan con aire comprimido (el de las pistolas o algunos rifles, tanto de cerrojo como semiautomáticos), que se puede retirar para reponer cartuchos, y se llama «almacén de petaca». El de Mauser es un «almacén fijo».

Este funcionamiento, además de evitar raspones y rayaduras en el latón de la vaina que pudieran provocar encasquillamientos, se vuelve más suave y eficaz. La acción Mauser 98 es la única que puede alimentar sin problemas en cualquier posición, incluso invertida con la ventana de expulsión hacia abajo. Sin embargo, y por esto mismo, los labios de guía y retenida del almacén de cartuchos deben adaptarse a las medidas específicas de cada cartucho en particular. Así, al cambiar de calibre deben retocarse estas guías.

Percusión

La percusión de la acción Mauser es proverbial. Nunca falla. Por eso ha sido la acción africana y para caza peligrosa por excelencia. A esta capacidad contribuye en gran medida el muelle percutor, que al ser de espiral está menos propenso a las roturas que los elásticos. Por otro lado, cuenta con gran número de espiras y esto hace que la velocidad de torsión sea más lenta y la energía mayor.


Un cartucho entrando en la recámara guiado por el cerrojo sin apoyarse en las paredes.

Para efectuar definitivamente el encendido de la pólvora, cuenta con una aguja percutora de grandes dimensiones que tiene mucho peso que, no obstante, no se vuelve lento debido a la gran energía de impulso del muelle descrito antes. Por el contrario, produce con fuerza en el iniciador al que llamamos pistón. Como hemos dicho: nunca falla.

Fiabilidad

Ésta está por todos lados en el mecanismo 98. El seguro original actúa sobre el propio percutor y no sobre el gatillo como suele suceder en los demás. Al pasar a la segunda posición —tiene tres—, la aguja se bloquea por lo que puede apretarse el gatillo que funcionará totalmente, pero no habrá disparo. Incluso puede caerse el rifle y golpear en la propia aguja, lo que en la mayoría de los otros sistemas sería un disparo seguro, pero en el Mauser no pasará nada. La gran ventaja de este sistema es que en esta posición el cerrojo abre y cierra libremente pudiéndose cargar y descargar sin peligro de un tiro accidental (de hecho, la mayoría de los usuarios no sabe que ésta es la posición que debe usarse para la carga y descarga de su Mauser de caza).


El cerrojo Mauser toma y guía al cartucho para su entrada en la recámara, eliminando rayaduras y marcas en la vaina. Es el único mecanismo que alimenta invertido.

En la tercera posición el seguro bloquea también el cerrojo evitando una manipulación accidental. Si se usa bien y se pone cuando hay bala en la recámara, servirá como recordatorio de que el arma está alimentada y lista para ser usada.

En el apartado de robustez es de hacer notar que el cerrojo del 98 tiene tres tetones de cierre, dos de los cuales —los delanteros— trabajan permanentemente, mientras el tercero lo hace en efecto cremallera entrando en servicio sólo si los anteriores cedieran; cosa poco probable ya que las presiones de trabajo de un cartucho, aunque sea magnum, están en torno a 52.000 unidades Cooper de presión, mientras que pruebas realizadas con estos cerrojos muestran que son capaces de funcionar sin problemas hasta las 80.000, y para que se enclave son necesarias unas 120.000. No es de extrañar entonces que haya una acción Mauser 98 disparando cualquier calibre que se nos ocurra.

Para el caso de una vaina que se rompiera, el cerrojo cuenta con orificios inferiores que dirigen los gases de la explosión hacia el interior del almacén, y para los que pudieran evacuar por fuera del cerrojo hay un deflector que los dispersa antes de que lleguen al ojo del tirador.


Una muestra de lo apreciadas que son las acciones originales, se puede ver en esta toma en la que se aprecia un montaje desarrollado expresamente para usar un visor manteniendo el seguro estándar.

La extracción se efectúa con el mismo extractor largo y giratorio que toma y guía al cartucho hacia la recámara, pero lo hace con una seguridad y garantía que no admiten discusión. Su sistema rotativo con respecto al eje del cerrojo tiene mucho que ver en ello y ha demostrado ser el más eficaz de cuantos existen. Además, éste cumple su función por la propia fuerza de la mano, con lo cual el tirador puede aplicar sólo la necesaria para recoger la vaina con la otra mano, o mucha para enviar lejos al más reacio de los cartuchos. Es tan potente que se han dado casos de arrancar el culote de una vaina que queda adherida a la recámara.

Algunas veces la evolución se detiene. Las cucarachas llevan cincuenta millones de años sin evolucionar porque alcanzaron su tope. Puede afirmarse que la evolución de las acciones de cerrojo se ha detenido en la Mauser 98, sin que parezcan moverse de allí. Y la acción Mauser M98 se ha consagrado por méritos propios en el estándar de comparación para todas las acciones.

Sección confeccionada con la colaboración de la armería «La Caza», de Toledo.

 

Pedro A. Suárez

 

Comentarios (2)

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pau lluis
19/09/2007 13:27:52
impresionante y veradadero como la copa un pino tengo un mauser heredado de mi padre desde ya hace algun tiempo y la verdad es que no lo cambiaria por nada del mundo
Acción Máuser
Brno223
18/10/2007 23:19:29
Muy bueno Pedro. Daba para más, pero entiendo que breve y bueno mejor. Llevo una vida usándolas y más allá de las 120.000.000 millones que según los sudaficanos(Magnum) dicen se han fabricado por el Mundo sin defectos de diseño, me ha tocado el enorme cuidado por el Tirador que han puesto los hermanos Máuser. Sabes que están dirigidas a la tropa y sin embargo la seguridad destaca. La rosca de ajuste de la nuez con el tubo del cerrojo en ángulo para deflectar gases, es el paradigma, a mi modo de ver, de lo que digo. Felicitaciones por el artículo que rescata a una amiga de tantos hombres a lo largo de más de un Siglo.

 

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