En el Número de Abril:

  • Claves de actuación del cazador en primavera
  • Así se caza la liebre en manos encontradas
  • Caza más y mejor: ¿Hay un cartucho mágico?
  • Cómo tener más caza en mi coto
  • Todo para mejorar en el tiro de caza
  • Perros de caza: Las razas, una a una
  • Abril, mes para los corzos, en rececho y en espera
  • Pautas de gestión corcera
  • Los mejores destinos venatorios
  • Los visores y el momento decisivo: el disparo
  • Comparativa: Remington 700 frente a Remington Seven
  • Rifle: Sako 85
  • Balas: Proyectiles con nombre y apellidos
  • Escopeta Browning Citori
  • Cartuchos Del Sur
  • De caza con Winchester y Browning
  • Fichas: Visores
  • Pistas cinegéticas para febrero
  • Firmas en este número: Rafael Lurueña y J.L. Fraile

 

Los Z6


Hablemos ya de los visores que son ocho, cuatro normales y cuatro iguales pero con iluminador (Z6i) que se componen de la siguiente manera:

El Z6 1-6x24, un todoterreno en el cual se ha llegado a reducir los aumentos a 1 (ninguno), es decir visión normal por lo cual ya no es necesario desmontarlo, ni siquiera para tiros de cortadero.

El Z6 1-6x24 EE, igual que el anterior pero con distancia entre ojo y visor incrementada, es decir con 12 cm en vez de los 9,5 cm del resto de la serie. Este visor esta especialmente pensado para calibres gruesos con los cuales peligran siempre las cejas, es decir, es para rifles africanos, además está diseñado para aguantar hasta el peor de los retrocesos.

El Z6 1,7-10x42, otro todo terreno pero apto sobre todo para rececho, caza en alta montaña, etc.

El Z6 2-12x50, visor universal por excelencia teniendo en cuenta su versatilidad en cuanto a aumentos y su gran poder lumínico.

Pero qué tienen de especial, ya que a primera vista no son tan espectaculares como lo podría ser un visor con campana de 56 mm de diámetro en vez de los 50 mm que ofrece el nuevo 2-12x50, veámoslos a continuación:

Datos técnicos


De caza con Swarovski y sus nuevos visores

 

Z6: al borde de la perfección

Según dicen, la perfección no existe, es como el infinito, algo inalcanzable para nuestras mentes y nuestra actual tecnología. Sin embargo, con la nueva gama de visores Z6, el halcón de Swarovski acaba de emprender su vuelo más alto, superándose a sí mismo, y si no ha alcanzado todavía la perfección, muy cerca está de conseguirlo, tal como veremos más adelante en este reportaje sobre una salida venatoria de caza mayor, en la que tuvimos oportunidad de probar estos nuevos visores.

Lo que se ha propuesto Swarovski es ofrecerle al cazador un mayor campo de visión, una mayor versatilidad y una mayor seguridad.

Swarovski me invitó a asistir a mediado de diciembre a una presentación exclusiva, en Podanin (Polonia), que culminaría con una cacería, para la cual tenía que llevar mi rifle.

Intrigado, pensando que si era una presentación de visores, cuál era el motivo de tener que llevar mi rifle con mi viejo visor que tiene 40 años a sus espaldas. Llamé a Jesús Esteller, responsable e importador para España de Swarovski y a continuación directamente a fábrica para informarme de qué iba el tema y cuál iba ser el nuevo producto. Mutismo total como respuesta en ambos casos y lo único que conseguí es un: «Ya lo verás en Polonia, es algo totalmente nuevo».

Nunca suelo viajar con mis armas ya que normalmente a lo que voy es a probar una nueva, una munición o un visor previamente montado para esa ocasión, lo que me obligo a tramitar la «Tarjeta Europea» necesaria para la circulación de armas dentro de la UE. Fue una carrera contra reloj que culminó felizmente la tarde antes de mi salida para Polonia. Menos mal que en la Intervención de Armas de Madrid y la del aeropuerto de Barajas hicieron todo lo posible para facilitarme las cosas, ya que entre el cierre mensual de la revista y las carreras estaba con los nervios de punta. A continuación, facturé mi rifle hacia destino (Poznan/Polonia) ya que tenía que hacer trasbordo en Alemania.


Cinco gamas abatidas durante la primera batida por mi colega ruso.

Embarqué a las 7 de la mañana y a medio día llegaba a Poznan, después de un trasbordo relámpago en Munich. Como es frecuente, llegó mi maleta pero el rifle y la munición se habían quedado en Munich, por lo que hubo que hacer tiempo hasta el vuelo siguiente de la 7 de la tarde. Menos mal que no era el único del grupo de periodistas que se había quedado momentáneamente sin arma y nos llevaron a todos los perjudicados a comer y a hacer tiempo, visitando esta hermosa ciudad. Finalmente, aterrizó el vuelo siguiente y acabaron nuestras preocupaciones con la llegada de todos los rifles, colaborando al máximo los aduaneros polacos para el papeleo de rigor. Se nota que están pendientes de su turismo y lo cuidan, no como en otros países del Este donde las autoridades aduaneras siguen aún con el antiguo «chip» policial. Abandonamos finalmente Poznan en microbús con destino a Podanin, nuestra meta final, donde nos esperaban hacía horas para la presentación del nuevo producto.

Presentación de novedades

Antes de empezar, nos tuvimos que comprometer todos y por escrito a no divulgar nada antes del 11 de enero 2007, fecha en la que el nuevo producto haría su puesta de largo en el «Shot Show» americano, la mayor feria de armas y complementos del mundo. Esto era realmente una primicia y yo el único periodista español invitado.


Castillo de Podamin, antiguo refugio de caza de los reyes desde el siglo XVII.

Cuando finalmente empezó la presentación y nos enseñaron unos visores, a decir verdad, sentí una profunda decepción. Estaba cansado del viaje, de la espera, de tanto jaleo con el rifle y algo decepcionado, por lo que no le presté en ese momento demasiada importancia al producto, limitándome a recoger mi dossier de prensa y echarle una breve y superficial ojeada a los visores allí expuestos.

Durante la cena, Xavi Esteller me preguntó: ¿Qué opinas? Y le contesté : ¡Unos más!, por lo que hombre se quedó bastante chafado y nos fuimos a dormir a nuestras habitaciones del señorial castillo de Podanin, antiguo refugio de caza de reyes y alta personalidades desde el siglo XVII.

A la mañana siguiente

Para que pudiésemos probar el producto con tiempo, nos despertaron con las primeras luces del día (en invierno en estas latitudes se hace de noche a las 3,30 de la tarde) y nos llevaron al campo de tiro de la sociedad local de cazadores, en pleno monte, compuesto por una galería de foso, una de skeet, una de recorrido, una de jabalí móvil a 50 metros y tres puestos de precisión con uno para tirar de pie, otro sentado y el tercero tumbado, todos a 100 metros.


Ya podríamos tomar ejemplo de cómo se hacen las cosas fuera de España, no solamente en Polonia, sino en Italia, en Escocia, en Inglaterra, en Austria, Alemania, Finlandia y Suecia, lugares dónde siempre me he quedado maravillado con las pequeñas y magníficas instalaciones de que disponen para entrenarse en cada pequeña localidad y que están gestionadas simplemente por las sociedades de cazadores del lugar, sin tantas complicaciones ni restricciones como las que tenemos aquí. Se hicieron varios grupos, de tal manera que mientras unos probaban los visores otros se divertían compitiendo entre ellos, rompiendo platos en los campos de foso y skeet.

Rizando el rizo

Lo que se ha propuesto Swarovski es ofrecerle al cazador un mayor campo de visión, una mayor versatilidad y una mayor seguridad, este último punto lo acabamos de ver con el incremento de la distancia entre visor y ojo (9,5 cm y 12 cm o un 19%).


Se podría pensar que al tener en visor más lejos de ojo se vería como a través de un tubo, es decir con mucha pared alrededor, pero no, la visión que ofrece regulado a 1x es como ver el mismo paisaje (incluso diría que más nítido) con una retícula superpuesta, como si fuera sin visor, enmarcado solamente por un imperceptible aro circular formado por la carcasa del visor, algo inaudito. Francamente hay que verlo para creerlo, es algo similar a ver una imagen en una vieja tele o en una pantalla de TFT. Cuando los probé en el campo de tiro, ni que decir que mi primera impresión de la víspera se esfumó de golpe y le tuve que pedir disculpas, por tan precipitado y poco acertado juicio, a mi anfitrión.


Tirando al jabalí móvil a 50 m., una modalidad recomendable, para todo cazador.

Pero no termina aquí, estos visores además ofrecen un 50% más de rango de aumentos, es decir que gracias a su zoom son mucho más versátiles, adaptándose a prácticamente todas las posibles situaciones cinegéticas sin tener por ello que cambiar de visor. Quizás lo más importante es que ganan un 50% de campo de visión de cara a anteriores modelos, tanto de Swarovski como de la competencia, lo que les hace ser únicos en su estilo. También han conseguido incrementar considerablemente su poder lumínico gracias a una mejor transmisión de la luz, prácticamente aprovechable ahora en su totalidad, por lo que ya no es necesario recurrir a objetivos de gran tamaño para obtener la luminosidad necesaria para recechar (corzos por ejemplo al alba) y que con objetivos de menor diámetro de lente se pueden hacer montajes más bajos sobre el arma, que resultan consecuentemente más eficaces. De hecho, hemos podido comparar en el campo los Z6 con otros visores de otras marcas y características similares, siendo la diferencia muy apreciable.

El momento de la verdad

Como dije antes, pudimos probar el Z6i 1-x24 tirando al jabalí móvil, otro Z6 1-6x24 tirando sobre una silueta de zorro, de pie a 100 m, el Z6i 1,7-10x42 sentado con un .243 a 100 m sobre pequeño blanco de precisión y el Z6i 2-12x50, tumbado a 100 metros con un .300 W Mag. Los resultados, con la pobre luz reinante en Polonia en invierno, fueron espectaculares, obteniendo una clara y nítida visión en todo momento.


Observen, 12 cm. entre ojo y visor, lo nunca visto.

Todos estos logros fueron posibles rediseñando visores y sobre todo su interior, acortando espacio y movimientos y rediseñando nada más ni menos que las curvaturas de 15 lentes del conjunto con sus mecanismos internos móviles. Para los Z6i, es decir con iluminador se ha abandonado la clásica rueda de iluminación, colocada siempre sobre el lado izquierdo del visor, que obligaba a una difícil maniobra, (soltando el arma de la mano directriz, es decir, la que sujeta el normalmente el arma), poniendo ahora un mando extraplano encima del ocular con una palanca que permite conectar y desconectar el iluminador simplemente con el pulgar derecho, prácticamente al mismo tiempo y con la misma facilidad que se quita el seguro del arma.


A ambos lados de esta pequeña palanca hay dos botones de + y – para regular la intensidad de luz (tiene memoria de intensidad incorporada). Las torretas de regulación del punto de impacto se han ensanchado en diámetro y reducido en altura por lo que apenas molestan al mirar por encima del visor. En fin, estos Z6 son todo un compendio de ingeniería óptica y de diseño que muchos dolores de cabeza ha tenido que dar a Ludwig Pernstich, director técnico de Swarovski y padre de las criaturas.

La jornada de caza

Grandes venados y gamos polacos para ver y no...

Recibí un folleto, sobre la caza en Polonia y la zona dónde íbamos, lleno de fotografías de enormes venados con trofeos de hasta 8 kg. y gamos con palas inmensas, lo que me hizo soñar, sueño que se acabó nada más llegar cuando nos informaron de que solamente se podían tirar hembras, es decir, gamas y ciervas, jabalíes todos, así como zorros, estando los venados y gamos (carísimos) reservados para rececho, berrea y ronca. Por la mañana, aún de noche, salimos con unos chalecos fluorescentes naranjas.


Una breve pausa entre dos batidas.

Añadirán seguridad, pero por mucho que digan que los animales no distinguen los colores pude comprobar que en la oscuridad de estos bosques te ven a la primera y se quedan clavados como un niño delante de un árbol de navidad, huyendo después despavoridos como si hubiesen visto al mismo Lucifer. Estos chismes cuando ya vas forrado por capas de ropa (camiseta, camisa, polar y chaqueta) hacen que se te enganche en ellos la culata del rifle y ayudan a que falles el tiro.


Comprobé, una vez más, que en estos países centroeuropeos no están demasiado acostumbrados a cazar en batida con rifle, sino a recechar y que sus extremas medidas de seguridad hacen que resulte muy difícil tirar. Cazan en bosque replantado muy cerrado haciendo una «U», delimitada por los caminos, por lo que el compañero de enfrente queda totalmente protegido por una pantalla de troncos, resultando casi imposible que le alcance con un disparo con tanta densidad de árboles. Unos pocos ojeadores, con dos o tres perros, entran por el lado abierto de la «U» y su misma presencia hace moverse los animales que están dentro. Estos llegan a tu puesto muy tranquilos pero no los puedes tirar dentro de la «U» o mancha sino cuando, ya despavoridos, saltan al estrecho cortadero para desaparecer otra vez en la espesura del bosque colindante. En el momento en que salen, te encuentras con una pelota de hembras a toda carrera saltando al camino y con tu compañero que está en línea recta a unos 50 metros y con muy poquito ángulo de tiro. Pero sus normas son sus normas, aunque sigo pensando que sería más seguro dispararles cuando están tranquilos a unos 15 o 20 metros dentro de la mancha que intentando no dispararle a tu vecino de puesto. Un periodista ruso así lo hizo, disparó dentro de la mancha cobrando 5 gamas en la primera batida, recibiendo a cambio una muy seria reprimenda por parte de los forestales.


Las manchas, rectangulares, están perfectamente delimitadas por los caminos.

Dimos cuatro batidas rápidas a lo larga de la mañana y otra después de almorzar que duró hasta la caída de la noche. Fue curioso, parecía que los machos sabían que no se les podía disparar y tuve frente a mí al padre de todos los venados, con un trofeo cuyas puntas no pude terminar de contar, y a cuatro gamos de enormes palas. Les miraba a los ojos y les decía en voz baja: «Te he visto, pum... estás muerto» y salían corriendo. Fue divertido. Al finalizar el día, llevaron todos los animales al castillo exponiéndolos ordenadamente y una vez limpios sobre una alfombra de pino rodeada de antorchas. Después se procedió a finalizar el acto con un discurso y a los rituales saludos a los cazadores y a los animales muertos, todo acompañado con un sin fin de toques de trompa, como es habitual en estos países.

Entre los periodistas presentes se cobraron una cuarentena de animales, mayoritariamente gamas cuya presencia es muy abundante, algunas pepas, varios zorros y muy pocos jabalíes, ya que según creo no encuentran en estas tierras su comida favorita.


Culminó el día con una buena cena amenizada por un concierto de trompas a cargo de la sociedad local de cazadores y una serie de discursos pronunciados por los dirigentes de Swarovski, Dobler y Perntich, el director general de Medio Ambiente polaco, el Responsable Forestal de la zona y el alcalde de Podanin. Como siempre pasa entre cazadores volvimos a casa, con cierta nostalgia de los buenos momentos dejados atrás y habiendo hecho otros muchos nuevos amigos con los cuales algún día quizás nos volveríamos a encontrar. En conclusión, un viaje entrañable, en un entorno muy especial, con muy buen ambiente, gente magnífica y sin nada que desentonase ni rompiese la magia del momento, todo ello coronado además por la presentación de un producto fuera de serie cuyo único posible inconveniente es su precio que rondará los 1.500 a 2.000, euros, según modelo y tipo de carril. Nuestro sincero agradecimiento a Esteller, Swarovski y a nuestros anfitriones polacos.

 
Texto y fotos: J. P. Bourguignon

 

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