El respeto al vuelo

Jesús Barroso de la Iglesia

 

Recuerdo hoy con cierta nostalgia las historias que contaban los cazadores foráneos, aquellos que venían de las capitales norteñas a cazar nuestra perdiz porque ellos sólo tenían malviz para descargar la de los ojos negros sobre algún blanco volátil, parece mentira que hoy somos algunos de aquí los que subimos más al norte tras la Dama…

En fin, a lo que iba, todavía recuerdo aquellas historias sobre perros que se quedaban clavados cuando salía volando alguna perdiz, de las de caja claro, y esperaban atentos el sonido del disparo y la posterior orden de cobro. Recuerdo que alguno comentaba «mira, este perro es hijo del que os hablo, pero parece que no ha heredado mucho porque no se queda quieto ni en el remolque». Aunque hoy nos parezca mentira las creencias populares decían que eso era algo innato en el perro y ni imaginaban que algo así se pudiera enseñar; hablo, claro está, de creencias entre gente de pueblo, de pueblo castellano y de gente recia. No muy lejano en el tiempo aún recuerdo como paseando por la era de detrás de casa, el mastín del pastor me salió al paso cumpliendo su misión de guardar el ganado de extraños y alimañas; fue en ese momento cuando Linus, mi rottweiler, hizo lo propio saliéndole al paso al mastín, el enfrentamiento parecía irremediable cuando solté un sonoro «platz» que hizo que Linus se echara en el suelo… los días posteriores fueron un devenir de gentes queriendo ver al perro que sabía idiomas y, como decimos por aquí, «era un mandadico».

Todavía recuerdo aquellas historias sobre perros que se quedaban clavados cuando salía volando alguna perdiz y esperaban atentos el sonido del disparo y la posterior orden de cobro

Esas gentes no andaban muy desencaminadas porque es cierto que existen ejemplares que respetan el vuelo de forma innata, y ejemplares a los que enseñarles este ejercicio es una labor ardua y costosa, pero ese no es el tema que quiero tratar, centrémonos entonces en cómo enseñar el respeto al vuelo.

Pero no puedo comenzar sin antes hacerme una pregunta. ¿Sirve para algo el respeto al vuelo en la caza? No y si y depende. Hay zonas donde respetar el vuelo de una perdiz supone, si es abatida pero queda herida, la pérdida irremisible de ésta, hablo de zonas sucias de vegetación donde la perdiz alicortada apeona como un demonio, el respeto el al vuelo en estas circunstancias repercute en el cobro, le hace al perro su misión de cobrar muy complicada. Sin embargo el respeto al vuelo es ideal en la media veda con las codornices; ¿cuántas se van porque el perro en su salida nos tapa a la africana en su vuelo rasante? Si cazamos conejo también ayuda el respeto, en este caso lo llamaremos respeto a la carrera para evitar cachondeos. Pero donde más nos ayuda el respeto al vuelo no es en la caza en sí, si no que es un ejercicio que repercutirá positivamente en la muestra del perro, conseguiremos una mejor fijación de esta, tendremos la seguridad de que el perro no romperá la muestra y nos dará tiempo a llegar y cumplir. Esa seguridad se traduce en tranquilidad que nos hará saborear mejor cada lance.

El Método

Tenemos dos formas, aunque un sólo método, de enseñar el respeto al vuelo. La primera consiste en hacerlo directamente, sin una obediencia básica previa. La otra forma es seguir un encadenamiento de ejercicios, lo que llamamos adiestramiento básico para hacer una preparación mental del perro no es otra cosa que conseguir que el perro se acostumbre a asociar órdenes a través de experiencias inducidas por nosotros, el método como decía será al final el mismo siguiendo las mismas pautas, los mismos ejercicios. ¿Cuál es mejor? Lo dejo a gusto del adiestrador, pero está claro que siempre costará menos trabajo trabajar con un perro adiestrado en obediencia que con otro que no, entrar en el instituto sin haber ido a la escuela va a resultar más complejo para el alumno y para el profesor. ¿Por qué entonces a veces se recurre a lo difícil? Esto solo se hace en perros destinados a la competición donde una obediencia básica férrea siempre corta algo de iniciativa, de recorrido y a veces velocidad, bueno esto último es la caza en sí la que dosifica esa velocidad que busca la competición. ¡Ojo! Cuando digo caza hablo de cinco u ocho horas cazando, lo digo para evitar suspicacias sobre propietarios de perros de competición que cazan, sí, pero mucho menos tiempo, de otro modo se estropearían y no darían todo de sí en los diez o quince minutos que dura un turno competitivo.

Veamos el método:

1.- Cobro a la orden.

Este ejercicio es la base del respeto al vuelo, es el que prepara al perro para quedar inmóvil ante la salida de la pieza. Consiste en colocar al perro en posición de QUIETO, bien sentado, bien en pié. Sujetamos con la correa y lanzamos el dummy o rodillo. Si el perro rompe su posición para salir a cobrar damos un tirón fuerte de correa y ordenamos QUIETO, lo dejamos un par de minutos en esa posición y ordenamos COBRA. Repetimos hasta que el perro permanezca quieto al lanzar el rodillo aguantando hasta la orden de COBRA. Una forma de reforzar este ejercicio consiste en lanzar el rodillo, dejar al perro en la posición de quieto y, en vez de mandarle cobrar, ir nosotros a recoger el rodillo, y desde esa posición volver a lanzarlo en dirección al perro. Si rompe y sale al cobro, decimos NO y colocamos al perro en el sitio de inicio. El collar eléctrico es una herramienta que nos ayuda mucho en este ejercicio y con el cual avanzamos mucho con ejemplares tercos. Aconsejo no acortar pasos y utilizar primero el apoyo de la correa y como último recurso el collar.

Cuando consigamos nuestro propósito pasamos a introducir el DISPARO, el método y las correcciones son las mismas. ¿Por qué no introducirlo desde un principio? En efecto, se puede hacer, pero yo prefiero no hacerlo, el disparo es una motivación muy fuerte en un perro que ha cazado, prefiero ir paso a paso y tardar más, el tiempo no es mi enemigo, pero como siempre digo, allá cada cual, sólo expongo, no impongo.

2.- Sueltas desde la mano.

Una vez consolidado el ejercicio anterior pasamos a soltar una pieza volátil —paloma o codorniz preferiblemente— desde nuestra mano. Partimos de la posición QUIETO como en el ejercicio anterior, sujetamos con la correa y enseñamos al perro nuestra mano cerrada que sujeta la pieza, abrimos la mano para que la pieza vuele. La motivación será ahora mayor y posiblemente el perro intente perseguir. Corregimos con la correa igual que hacíamos antes, decimos NO y QUIETO o FERMO —algunos prefieren utilizar el término FERMO como sustituto al QUIETO porque el perro suele asociar el QUIETO con la posición de sentado, cuando trate los problemas que pueden surgir de este entrenamiento lo explicaré más a fondo, eso será en la segunda parte de este artículo—. Repetimos hasta que el perro quede impasible al vuelo de la pieza, momento que aprovechamos para introducir el disparo y, si no respeta la inmovilidad, vuelta a empezar, corregimos con correa…

Este ejercicio en algunos ejemplares crea una ansiedad y un stress muy fuertes, tenemos que tener cuidado y no someter en exceso porque podemos conseguir que el perro, ante la presión, intente liberarse de ella. ¿Cómo? Pasando de todo, evadiéndose en un estado que podríamos llamar de autismo, mucho cuidado con esto porque el perro puede llegar a no querer saber nada de esa pieza, de ese olor por el cual está siendo sometido a tanta tensión. Debemos por tanto LIBERAR a tiempo. ¿Cómo? El cobro del dummy o rodillo entre cada dos o tres repeticiones viene bien, también dejarlo a su aire durante cinco minutos y volver al trabajo desestresa a nuestro alumno.

3.- Respeto con muestra.

Llega el momento esperado, hemos preparado al perro para que respete el vuelo de la pieza, vamos a ver ahora cómo reacciona ante el vuelo de ésta, ante el escape de ésta cuando ha sido localizada y mostrada. Sembramos una pieza cualquiera que vuele bien, las palomas son ideales por su vuelo fuerte, pero si no disponemos de jaula lanzadora hay que ser experto en el arte de adormecerlas, yo os voy a contar cómo se hace pero no siempre funciona, la experiencia es un grado en estos menesteres. Cogeis la paloma por las patas y dais vueltas con el brazo tipo brazadas o molinete, una vez mareada metemos su cabeza debajo de su ala y aplicamos un leve masaje a su cabeza a través de su ala, es decir, masajeamos el ala pero sintiendo la cabeza debajo. Con la paloma en esta posición nos decidimos a sembrarla con cuidado y sin brusquedades.

Ahora vamos a por el perro, no necesariamente tenemos que realizar grandes lazos ni recorrer mucho terreno, pero ya que estamos podemos aprovechar para entrenar la búsqueda cruzada, el laceo y que la emanación de la pieza sorprenda al perro, que la muestra llegue de improviso, entonces corremos a cumplir esa muestra. Ahora nos vendría bien un compañero para que sujete al perro con la correa y corrija si es necesario. Evitaremos de momento que el perro guíe y, si lo hace, que sea sólo a la orden.

Nos disponemos ahora a levantar la pieza, ordenamos al perro quieto o fermo y, si el perro no respeta, procedemos igual que en los anteriores ejercicios, tirón de correa fuerte. Procedemos de igual forma hasta que consigamos que respete y una vez conseguido introducimos el disparo.

Si no disponemos de palomas y recurrimos a codornices hay que procurar que sean de calidad, que vuelen fuerte y bien, una codorniz de mala calidad puede dar al traste el trabajo de un mes, mucho cuidado.

Si nuestro perro no tiene una muestra muy firme o dudamos de que vaya a mostrar, haremos los primeros ejercicios de buscar y mostrar con el perro atraillado con cuerda larga para evitar que atrape el pájaro.

El collar eléctrico puede ser de gran ayuda si no disponemos de un compañero o si el perro rompe e intenta atrapar antes de que lleguemos para atraillar, sobre todo las primeras veces que hagamos el ejercicio, pero vuelvo a decir lo mismo que antes, es preferible utilizarlo como último recurso y no pretender acortar sesiones con él si no reforzar lo aprendido, esa debe ser su función.

Aconsejo ante todo paciencia, mucha paciencia, los logros en este ejercicio son lentos y cuando creemos que lo hemos conseguido aparecen problemas que nos minan la moral. Paciencia, en el siguiente capítulo trataré de exponer algunos de esos problemas que se nos pueden dar y las posibles soluciones.

 

Solución de Problemas

Ya hemos tratado la metodología a seguir para conseguir el respeto al vuelo y al tiro. Creo que el método ha quedado claro, es tan solo teoría, ahora hay que llevarlo a la práctica y es en ésta donde las cosas no son tan fáciles como muchas veces se pintan.

Normalmente hablamos de paciencia como requisito indispensable para llevar a cabo un buen adiestramiento, apoyada lógicamente por la metodología descrita. Pero a veces la paciencia no lo consigue todo y nos desesperamos cuando surgen problemas. Problemas que normalmente no suelen tratar ninguna de las teorías ni metodologías, tal vez porque, como siempre digo, cada perro es un mundo y en cada mundo puede haber problemas bien distintos. Pero sí voy a tratar una serie de problemas que a través de mi experiencia veo que son comunes a muchos ejemplares.

La raiz de estos problemas siempre suele tener dos vertientes: la pasión desmesurada por atrapar la pieza y la muestra floja o con poca fijeza. Veamos pues algunos ejemplos y algunos consejos para corregir esos problemas que se nos pueden presentar entrenando el respeto al vuelo y al disparo.

El quieto

Un problema común que se puede presentar es la asociación de dos órdenes en una. Creo recordar que este problema ya lo traté en el artículo que versaba sobre el QUIETO A DISTANCIA, pero vamos a refrescar la memoria. ¿En qué consiste esa asociación y cómo repercute en el ejercicio que estamos tratando? Cuando damos órdenes seguidas de forma habitual, el perro tiende a asociar ambas como una sola, es decir, omite la primera y pasa por su cuenta a cumplir la que vendría normalmente a continuación aunque no la pronunciemos siquiera. Por ejemplo, si cuando ordenamos sitz y, acto seguido, solemos ordenar platz, llegará un momento en que al pronunciar sitz el perro directamente se tumbe, opte por obedecer por su cuenta porque se ha acostumbrado a que después viene esa orden.

¿Qué tiene esto que ver con el respeto al vuelo? Pues tiene mucho que ver siempre y cuando hayamos optado en nuestra forma de adiestrar a no darle importancia a esta asociación por cuenta del perro y lo hayamos dejado hacer. Si hemos enseñado y entrenado el quieto a distancia ordenando primero quieto o stop o sonido de silbato y después sitz, el perro al oir una de estas órdenes de quieto pasará directamente a la posición de sentado.

Ahora llega el verdadero problema, cuando el perro está de muestra ante la pieza que le hayamos sembrado, nos acercamos y reforzamos su posición con la orden de quieto, PUEDE OCURRIR —no tiene que ser siempre, que quede claro— que el perro rompa su posición tensa de muestra y opte por sentarse. Respetará el vuelo de cine, pero como si en el cine estuviera sentado mientras ve volar la pieza. Puede incluso ocurrir que el perro llegue a obviar la muestra y pase directamente a sentarse en vez de mostrar. Lógicamente esta es una actitud indeseable en un perro de muestra y debemos evitarla a toda costa y, si no es posible evitarla, hay que corregirla.

Para corregir este problema no nos queda otra que introducir otra orden para el quieto, distinta a la habitual con la que el perro pasa seguidamente a sentarse, claro está. Ya dije en el anterior capítulo que mucha gente opta por utilizar el vocablo fermo como sustituto del quieto, pero eso va en gustos, podemos utilizar la palabra que queramos y que no haya sido utilizada con anterioridad en el periodo de adiestramiento básico del perro. El método a seguir es igual a cuando enseñábamos el quieto, solamente vamos a cambiar la posición inicial del perro, ahora lo haremos con el perro en pié. Esto no quiere decir que tengamos que enseñar la orden QUIETO de nuevo en su totalidad, con todo lo que ello requiere en tiempo, paciencia y esfuerzo por nuestra parte y por la del perro, ahora veréis cómo en pocas repeticiones el perro asocia bien la orden, de modo que no desesperar y trabajar si se da este problema, tan sólo nos tocará poner en pié al perro unas cuantas veces porque más de una seguirá sentando aunque cambiemos la orden.

La guía

Es otro problema con el que nos podemos encontrar, que el perro guíe por su cuenta, que no espere nuestra llegada. En principio podéis pensar que eso no tiene importancia, que es más algo de puristas o perfeccionistas, bien, pero hemos de tener en cuenta, sobre todo al principio del entrenamiento del respeto al vuelo, que el perro puede darse cuenta de que con nuestra cercanía se le impedirá perseguir la pieza que le ha hecho caer en muestra, porque llegamos y lo atraillamos. Si ocurre esto en la cabeza del perro guiará por su cuenta y si la pieza no aguanta la cercanía del perro y vuela estando nosotros lejos, el perro perseguirá y entonces es cuando se dará cuenta definitivamente que con nosotros lejos se lo pasa mejor. Debemos por tanto cortar cualquier indicio de guía, cualquier intención de mover una sola pata por su cuenta. ¿Cómo? Damos la orden de quieto que anteriormente hemos reforzado con el perro en posición de pié, corremos y atraillamos, y si intenta guiar sin nuestra orden seguiremos el procedimiento de costumbre, tirón de correa, NO y orden de quieto en pié, ya sea fermo, stop o la que hayamos elegido para tal fin.

Hay un truquillo para que el perro no asocie nuestra cercanía con la corrección, consiste en atraillar al perro del collar con el mosquetón y el otro extremo de la correa lo atamos a su pata trasera, nos alejamos unos metros dejando la correa con una ligera tensión tal que al intentar el perro romper la muestra para guiar, su misma pata trasera sea la que le corrija y le tire del cuello.

En casos de perros muy tercos o con mucha pasión a los que se le une lo anteriormente expuesto, podemos recurrir al collar eléctrico. ¡¡Qué ha dicho este hombre!!, pensaréis algunos. El collar eléctrico en este caso sólo lo utilizaremos en perros con un carácter lo suficientemente contrastado y con una pasión desmesurada, porque de lo contrario podemos inhibir la muestra a través del castigo. Las descargas deben ser muy leves, en el nivel más bajo, como cuando comenzamos a utilizar el collar, e irán subiendo progresivamente ante la falta de obediencia. La reacción del perro a la descarga del collar eléctrico estando de muestra difiere mucho de cuando está corriendo, ahora el perro está en tensión y al recibir el castigo apenas se inmutará, tan sólo moverá algo la cabeza. ¡¡Ojo con esto!! A ver si os pensáis que no funciona el collar o que la intensidad es muy baja y entonces corremos un gran riesgo. Sólo lo recomendaría en casos extremos de cabezonería y siempre habiendo gastado todos los métodos posibles sin resultados positivos.

Gestos y escenario

Puede ocurrir que incluso habiendo llevado a rajatabla cualquiera de las metodologías para enseñar y llevar a buen puerto el respeto al vuelo, que hayamos comprobado que durante los entrenamientos el perro obedece bien y respeta bien vuelo y tiro, cuando nos enfrentemos a una situación real, ya sea algún tipo de competición o simplemente un día de caza, comprobemos que el perro no respeta el vuelo, o sí lo hace pero, al oir el disparo, sale sin esperar la orden de cobro. ¿Qué hemos hecho mal? Posiblemente nada, posiblemente hayamos hecho todo correctamente, pero tenemos que darnos cuenta de que el ejercicio que estamos tratando es posiblemente el mayor sometimiento contranatura al que podemos someter, valga la redundancia, a nuestro perro. Éste se va a resistir, y no sólo eso, sino que sus asociaciones no van a ser como nosotros queremos, sobre todo si el perro ya ha sido cazado y ha perseguido y cobrado muchas piezas de caza. De pronto se encuentra con una negación por nuestra parte, con una prohibición de hacer lo que más le gusta, perseguir, porque no nos podemos olvidar que en el perro de muestra siempre hay dos instintos primarios presentes, el propio de muestra y el de persecución, ese que tienen todos los predadores.

El escenario de entreno puede, por lo expuesto, convertirse en una justificación de obediencia para el perro y obedecer solo allí, por ello debemos cambiar periódicamente de escenario, para que el perro no se habitúe, para que no asocie el lugar con la obediencia.

Los gestos también son algo importante, debemos cuidarlos mucho. Os voy a contar una anécdota que me viene de perlas como ejemplo. Había entrenado a mi braco para competir en San Huberto, el respeto al vuelo y al tiro lo hacía perfectamente cuando entrenábamos, y en la competición respetaba el vuelo, pero antes de disparar, o al disparo, salía. Había cambiado de escenario habitualmente, entrenaba con la misma ropa que competía, el problema estaba claro que estaba en el disparo real de escopeta, ya que yo entrenaba con detonadora sin matar las piezas; ya me había planteado acudir a un intensivo cuando una tarde, mientras reforzaba el quieto sin muestra, veo que un bando de torcaces se aproxima tanto que se me meten encima, tuve ese reflejo de añoranza del desvede y me llevé las manos a la cara emulando que apuntaba con la escopeta, cuando por el rabillo del ojo veo que el perro sale disparado. ¡¡¡Te tengo!!! El perro respetaba la pieza, respetaba el tiro, le había lanzado piezas muertas disparando con la detonadora por ver si la caida de la pieza era la que le hacía sucumbir, pero nada, era EL GESTO de encarar. Aquella misma tarde corregí y en la siguiente prueba de San Huberto a la que asistí el perro respetó vuelo y tiro a la perfección haciendo un cobro a la orden perfecto.

De modo que cuidado con todo, cuando se os presente cualquier tipo de problema debéis analizar todo con lupa, paso a paso y ya sabéis, aprovechaos del instinto para presionar, pero siempre debéis dejar una puerta de escape, de otro modo el perro se desmotiva, se ve muy presionado y se bloquea. Suerte.

 

Sensei
Artículo cortesía de la revista "Perros de Caza"

 

Comentarios (5)

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felicidades
manuel castro
30/01/2007 14:27:56
Hola SENSEI,solo dejame felicitarte por este pedazo de artículo al que creo que ni le falta nada ni le sobra.Al final vas a conseguir que aprenda algo,jaja,con lo negao que soy yo para eso.
FEICIDADES Y ENHORABUENA.
drahthaar
hernancafora
09/02/2007 4:16:14
hola jesus te saludo de argentina, el motivo por el cual te escribo es que hace unas semanas nos obsequiaron un drahthaar llamado otto de un año de edad, la verdad es que "otto" estuvo mucho tiempo solo y como siempre mientra es cachorro es lindo despues no le dan mas importancia, es un perro que le faltaba afecto, creo que nosotros le estamos dando mucho y mas, tenemos ya un cocker"felipe" que es el perro de mi hija valentina(3 años) y de la familia, se lo regalamos con mi esposa vanesa, felipe tiene un año tambien; el tema es que a mi me gusta la caza todos loque conocen la raza me dicen que es muy buen perro, me gustaria educarlo(si todavia estoy a tiempo) quisiera saber como, va lei tus articulos y realmente creo que voy a aprender el unico problema que tengo es que otto no deja de saltar y meterse mi antebrazo en la boca y apretarmelo con los diente, que hago? bueno jesus no te robo mas tiempo y espero tu respuesta muchas gracias atte hernan cafora
hernancafora
sensei
12/02/2007 12:22:42
Lee el articulo sobre la jerarquía, ahí encontrarás la clave.
Un saludo
muy buen articulo
Carlos Acosta
23/04/2007 10:01:19
simplemente felicitar a sensey y agradecerle la calidad de cada articulo. un saludo desde canarias.... Carlos Acosta
comportamiento canino
jose c.j.h.
02/05/2007 12:58:50
Tengo un breton de 4 años, buen cazador y atiende bien las ordenes en la calle, pero en el campo en ocasiones se va larga y no obedece ¿se pueda solucionar?

 

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