Alternativas a los actuales concursos de perros

César González

 

Al finalizar nuestro artículo anterior nos preguntábamos, una vez que habíamos concluido lo poco útiles que resultan los concursos actuales para la selección de un auténtico perro de caza, si no era posible la existencia de un tipo de concurso, que permitiese obtener esa selección.

Este tipo de pruebas puede ser más atrayente para el cazador de a pie, que podrá participar con su perro al ser eliminados adiestramientos largos y costosos necesarios en los concursos actuales

Pues bien yo creo que sí que es posible, por ello en este artículo vamos a analizar varias formas de pruebas que sí ayudan de una forma más correcta a obtener excelentes perros de caza. Para ello vamos a centrarnos en cuatro formas distintas de competición, las dos primeras son competiciones ya existentes, a las que no haría falta cambiarles nada y que son perfectamente útiles para nuestro objetivo. La tercera es un tipo de competición que existe actualmente pero a la que, para dotarla de esa utilidad, deberíamos modificarle cosas. Y por fin la última es una alternativa totalmente nueva a los actuales concursos y que es completamente de cosecha propia.

Pasemos pues a estudiar estas cuatro posibilidades que sí serían útiles para seleccionar auténticos perros de caza y a enumerar las razones que las hacen tan útiles.

 

1.- Pruebas sobre Becadas.

Estas pruebas reúnen unas interesantes características que las hacen muy útiles para la selección del auténtico perro de caza. Son pruebas realizadas sobre piezas escasas, lo que hace que sólo los perros con sentido en su búsqueda se las puedan encontrar, ya que no es posible que el exceso de piezas —cosa habitual en las pruebas de Primavera— permita a un perro tonto mostrar simplemente porque la caza se encuentra situada en el camino que recorre. En segundo lugar nos encontramos con la variedad del terreno. Debido a la idiosincrasia que anima la situación de la becada hace que este pájaro siempre se encuentre en zonas boscosas, con matorral, árboles y constantes cambios de paisaje que rodean al perro. Aquí el perro mecánico está conducido al fracaso, no sabe donde buscar, intenta hacer el recorrido que le han inculcado con el collar eléctrico, pero no lo consigue acabar pues en su camino hay un matorral impenetrable, no sabe qué hacer ni dónde buscar, se para, mira al conductor, a los jueces, al público, es un perfecto inútil en esta zona tan complicada. En estos lugares es necesario un perro de una inteligencia especial, cuya mente y experiencia le dicen que esa zona es querenciosa, que aquel prado donde es fácil galopar «desenfrenadamente», es absolutamente inútil, no sirve, hay que ir a buscar a las zonas duras, al matorral, al bosquecillo de abedules jóvenes y apretados, en definitiva al sitio donde puede encontrarse la esquiva becada.

Por tanto este tipo de concurso seleccionará perros inteligentes y muy cazadores alejados de los galopes sin sentido y los recorridos mecánicos, perros que mantienen constantemente una alta concentración para reaccionar de forma inmediata al más leve efluvio que pueda existir a su alrededor para no pasarse el refugio, siempre disimulado, de nuestra discreta dama del bosque. Por desgracia estos concursos siguen manteniendo algunos de los males de las pruebas en general como es la limitación del tiempo, la subjetividad del resultado sometido al juicio de varias personas, etc.

Además este tipo de concurso ha sido ignorado en nuestro país y aún lo es hoy en día por los clubes de raza. Sólo la magnifica iniciativa del Club de Cazadores de Becada hace que se estén realizando, a finales del invierno —Febrero y Marzo—, una serie de pruebas sobre becada muy interesantes, máxime cuando además de realizar pruebas con mención CACIT han puesto en liza una iniciativa magnífica, la realización de una prueba sin mención ninguna, donde no hacía falta que el perro respetase el vuelo ni nada parecido. De esta forma, han conseguido el acercamiento a las pruebas de muchos cazadores que con su perro de becadas han acudido a la celebrada en Saja. Esto es lo que podríamos llamar una prueba de base, pruebas que crean cantera y afición a los concursos entre gente nueva que nunca se ha acercado a los mismos, por temor, por no sentirse bien acogido o sentirse poco preparado para acudir a ellas. Algunos, que tanto hemos reclamado la realización de concursos de base por los clubes de raza sin obtener más que negativas a nuestro interés y nuestra idea, sólo podemos congratularnos por la feliz idea del Club de Cazadores de Becada y felicitarles efusivamente por su fenomenal iniciativa en pro de crear una base de personas aficionadas a los concursos de becadas en España.

 

2.- Pruebas de Alta Montaña

Este tipo de pruebas tiene algunas similitudes con las del apartado anterior y alguna diferencia también. En las pruebas de alta montaña nos encontramos también con una caza escasa lo que hace necesario que el perro sea cazador para encontrar. Sólo perros de muy buen instinto de búsqueda encontrarán en este tipo de pruebas, pues es casi imposible que puedan pasar por delante de la caza por casualidad al no ser esta una auténtica plaga como en muchas fincas donde se realizan las pruebas de primavera. De nuevo nos encontramos con la diferencia en la vegetación existente sobre el terreno y de nuevo, cuando las pruebas se hacen con caza salvaje, el perro está ante unos animales perfectamente adaptados a su medio, que buscan escondites en zonas donde la maleza es densa.

¿Qué ocurre entonces cuando el perro corredor típico sin sentido de caza y con un recorrido mecánico que nos encontramos en los trigos verdes de la primavera sale aquí?… pues que buscará en las zonas más fáciles, de vegetación escasa, las típicas praderas de montaña y las recorrerá buscando el campo abierto; pero claro, la caza no está en ese sitio, la caza está en las zonas colindantes escondida entre los brezos, las matas de arándanos y otras vegetaciones que a veces nos llegan a la altura de la rodilla, de nuevo el perro mecánico, el que sólo corre pero no caza, fracasará en estos terrenos pues en su recorrido va a evitar precisamente esas zonas, otra forma de apreciar esa falta de sentido en la búsqueda es cuando uno observa a un perro que encuentra un sendero y lo recorre una y otra vez sin salirse del mismo, mientras el perro cazador de verdad lo recorre una vez y en el paso siguiente buscará el terreno que le sigue aunque este esté cubierto de brezos, pues sabe que pasando dos veces por el mismo sitio no va a encontrar caza, el perro corredor, le da igual pasará veinte veces si hace falta por ese camino fácil que le permite correr y nunca querrá pisar el sitio que no se lo permite, a él la caza le importa poco o nada, si está delante la mostrará; pero no la busca, su vida y su genética le marcan, su único fin es galopar desenfrenadamente en busca de nada, pues nada le interesa, sólo galopar.

Estos perros quedan siempre en evidencia a los ojos del experto que está habituado a juzgar y cazar en la Alta montaña, no así ante el juez que no caza en estos lugares y que tal vez no sabrá distinguir muy bien por donde esta pasando el perro y si está buscando la caza o sólo corriendo. Por desgracia, de nuevo, en los concursos de alta montaña nos volvemos a encontrar con el tiempo escaso y el juicio subjetivo de varias personas, sin que un hecho tangible pueda marcar al ganador de la prueba. Y es que, ¿no sería bueno que los concursos pudiesen valorarse de forma objetiva como se hace por ejemplo con un concurso hípico donde el ganador es el caballo que menos derribos hace en el tiempo asignado para el recorrido?; pienso que si esto fuese posible muchos de los males de la cinofilia actual serían eliminados por completo.

Los concursos de alta montaña también han sido olvidados por los clubes de raza de nuestro país al igual que ha ocurrido con los que se realizan sobre becada. Sin embargo, el año pasado debido a la fenomenal iniciativa de Roque Caparrós, se celebró uno en el Valle de Arán, el citado concurso fue un modelo de organización, densidad suficiente de caza y trabajo puestos al servicio de los perros. Hay que decir que Roque contó con el respaldo y apoyo del Setter Club de España, que en esta ocasión demostró estar a la altura de las circunstancias y por fin apoyó una prueba diferente a las de siempre, esas que algunos estamos tan hartos de ver en nuestro país. Este año la prueba va a celebrarse de nuevo, demostrando que el trabajo de Roque no fue flor de un día, sino una iniciativa seria en pro de los concursos de alta montaña en nuestro país. Desgraciadamente el pasado año pocos concursantes españoles y muchos franceses acudieron a la prueba, sé que esto disgusta a Roque, que guarda siempre plazas hasta última hora para todo español que quiera apuntarse a la prueba de Arán. Desde aquí me gustaría animaros a acudir a la prueba, si podéis con perro y si no, a presenciarla y ver el desarrollo del trabajo de los canes en tan magníficos parajes, de verdad que merece mucho la pena y el organizador de la misma verá pagado el enorme trabajo que conlleva preparar un concurso como este; pues sé muy bien lo mucho que agradece la presencia de cada persona de nuestro país que aparece por su excepcional prueba.

 

3.- Concursos tipo San Huberto

Como ya comenté en mi artículo anterior, los concursos de San Huberto reúnen muchas características que los harían fenomenales para la selección de un auténtico perro de caza; sin embargo hay demasiadas cosas que no son útiles tal y como se desarrollan en la actualidad y que es necesario modificar para que sí lo sean. Lo primero debería ser cambiar la caza, en lugar de sembrar perdices de granja la prueba debería realizarse sobre caza salvaje; en segundo lugar habría que eliminar los puntos del cazador, seguridad, etc. dando todo el protagonismo al perro, a lo sumo se podrían mantener los puntos por abatimiento de piezas. Por tanto la puntuación debería ser totalmente cambiada, estableciendo un baremo para el perro en función de su adiestramiento, muestra, cobro, contacto con el cazador, etc. y otro baremo de puntos por cada pieza abatida. Y en tercer lugar habría que aumentar el tiempo de duración del recorrido de cada concursante.

Establecidos de esta manera, los concursos de San Huberto serían una magnífica prueba de selección de perros de caza. Deseo aclarar que no estoy hablando de la desaparición de las pruebas de San Huberto tal y como hoy las conocemos, nada más lejos de mi intención. Yo hablo de la creación de un nuevo tipo de prueba, diferente y encaminada a mejorar la selección de las razas caninas de muestra. Por tanto no existe ningún problema para que ambos tipos de pruebas pudieran coexistir; pues estaríamos tratando dos tipos diferentes dentro de la caza, nada más.

 

4.- Un nuevo tipo de pruebas

Cuando unos meses atrás pensaba en este artículo una idea clara vino a mi mente: las competiciones de perros siguen hoy en día manteniendo el mismo formato que cuando se iniciaron, hace ya mucho tiempo. Es un hecho curioso éste; pues mientras todos los deportes evolucionan con el tiempo, incluso uno tan tradicional como el fútbol —no hace tanto que el portero podía coger el balón siempre con las manos sin problema y ahora ya no siempre puede, por ejemplo—, el deporte cinófilo sigue anclado en unas estructuras que parece se han quedado anticuadas, o que al menos no sirven para el objetivo para el cual fueron diseñadas. A lo sumo se ha permitido a los perros ir a distancias enormes, fuera de toda lógica, ya que en muchas de ellas el juez es incapaz ya de distinguir nada.

Al hilo de esto os comento que hace varios años en las Pruebas de Andalucía observé con gran sorpresa con mis prismáticos como un famoso perro estaba de muestra y al llegar su conductor volaron unos pajaritos, el conductor disparó y los jueces, que eran mayores y estaban cansados, pues esto era al final de la tarde ya, estaban tan alejados que era imposible que vieran nada; pues bien mi sorpresa fue aún mayor cuando ese perro obtuvo un 1º Excelente como calificación, la cual realizó con pajaritos; pues os puedo asegurar que ninguna perdiz salió delante del perro, dado que mi visión con los prismáticos era perfecta y abarcaba todo el campo delante del perro en cuestión. Años después, comentando esto con un adiestrador, se rió, me puso mirada pícara y comentó, «hoy en día el número de resultados que se hacen con perdices es un cincuenta por ciento del total». Ante mi cara de estupefacción añadió, «simplemente hay que estar en buena forma y cuando el perro pone muy lejos correr mucho, si los jueces son viejos y están cansados no te van a seguir —he de decir que conozco estupendos jueces jóvenes que sí le van a seguir y ante los cuales estas maniobras nunca serán válidas—, entonces cuando llegas al perro gritas que ha volado una perdiz y disparas y muchas veces te conceden el punto cuando sólo era una muestra falsa». Sorprendente, ¿verdad?

Por tanto parece que el permitir esas distancias enormes no sólo no ha sido una mejoría, si no que ha ido en detrimento, una vez más, de los perros que son verdaderamente cazadores. He de añadir que hay bastantes jueces que en privado critican esas enormes distancias y este año el señor Nobile, uno de los más importantes y prestigiosos jueces de Europa, criticaba las mismas en su artículo de opinión para el Boletín anual del Pointer Club Español, tal vez a consecuencia de observar maniobras como las descritas anteriormente, o tal vez por propia convicción de la inutilidad de esos recorridos gigantescos, la verdad es que no lo sé. Por tanto es necesario buscar algo nuevo, algo que mejore las circunstancias actuales y se me ocurrió la idea de buscar una modificación de los actuales concursos de caza menor con perro transformándolos en concursos de caza menor con perro de muestra. Esta modificación se podría hacer tanto en los que se realizan sobre becadas como en los que se realizan sobre perdices. Evidentemente hay que explicar bien como habrían de llevarse a cabo.

La primera modificación sería la obligatoriedad de disparar exclusivamente sobre aquellas piezas que previamente hayan sido mostradas por el perro, todas las demás no servirían e incluso deberían penalizar al cazador como si de una infracción se tratase. Es evidente que puestas así las cosas el juez que siguiese al cazador no podría ser cualquiera, si no que debería ser una persona formada como juez y con conocimientos suficientes para saber si la muestra es correcta y por tanto útil para el disparo o no. Por tanto los jueces que acompañasen a los cazadores deberían ser jueces oficiales del organismo que gobernase este tipo de pruebas. Como vemos, aquí tenemos una segunda modificación, el juez no puede ser el amigo que el participante se lleva, sino uno oficial nombrado y formado por el organismo regulador. La tercera modificación sería la obligatoriedad del cobro de la pieza por parte del perro y su entrega a la mano de su propietario, desde luego si el perro no cobra la pieza debe, nuevamente, ser penalizado.

Creo que con estas tres modificaciones se podría contar con un excelente concurso para seleccionar perros para la caza real, pues esta nueva prueba reúne una serie de ventajas enormes sobre las actuales. La primera de ellas es el tiempo, ya que este podría ser tan largo como se desee, lo que haría que el tiempo de la prueba fuese prácticamente igual al de una jornada de caza real. El segundo sería evitar las carreras de los que ahora hacen caza menor con perro; pues necesitan que su perro busque y muestre la pieza para abatirla y por tanto el correr solo serviría para poner en fuga a la caza, no queda más remedio que permitir al perro ir delante para que pueda mostrar la caza. Con este método seleccionaríamos un perro que tuviese resistencia suficiente para cazar durante horas sin cansarse, que mostrase bien, pues si no el cazador no podría disparar sobre la pieza, que fuese buen cobrador para cobrar los animales abatidos tanto los muertos como los difíciles cobros de piezas tocadas de ala y finalmente que debería mantener un excelente contacto con el cazador para permitir que este le abatiese la caza mostrada.

En cuanto a cómo se podría valorar al perro en estos concursos, mi idea sería la de dar un baremo por pieza abatida y cobrada, pieza abatida no cobrada y pieza mostrada pero no abatida, aunque la puntuación está sujeta a cuantas variaciones se quieran hacer, hasta se podría dar unos puntos subjetivos a la calidad del perro. Sin embargo, dado que yo estoy en contra de la subjetividad aplicada a las competiciones pienso que un baremo de puntos que midiesen la eficacia del animal y del cazador, o del animal solo si se prefiere, sería una excelente forma de puntuar a un perro sobre lo que realmente debe hacer cuando caza, que es encontrar las piezas y cobrarlas, con este sistema, la puntuación se aproximaría al ejemplo de la equitación que puse al principio. Un perro sería bueno por algo objetivo y tangible, no por la opinión más o menos interesada de una serie de personas.

Para acabar quisiera añadir dos cosas, la primera es que me imagino que desde sectores interesados en mantener el inmovilismo de los actuales sistemas, esta nueva posibilidad de modificación de los concursos recibirá muchas críticas; pero creo que este tipo de pruebas puede ser más atrayente para el cazador de a pie, que podrá participar con su perro al ser eliminados adiestramientos largos y costosos necesarios en los concursos actuales, pues tanto el respeto al vuelo, como los recorridos más o menos reglados no son necesarios en este nuevo sistema de pruebas. La segunda surgió cuando comentaba con un amigo esta novedosa idea, mi amigo me dijo entonces que algo así ya se había hecho en el pasado, que lo habían llamado la perdiz de oro, personalmente conocí el mencionado concurso en su día, el cual fue realizado una sola vez y no se parece en nada a la nueva opción apuntada. En la perdiz de oro los cazadores iban en mano y ellos mismos puntuaban a los perros de forma subjetiva. Yo creo que el perro de muestra y la caza en mano tienen muy poco en común —me parecen mucho más adecuados los perros levantadores para este tipo de caza— y en el nuevo sistema el perro va solo con su cazador y debe mostrar las perdices, mientras en la perdiz de oro los cazadores y perros iban todos juntos y no hacía falta que se mostrasen las perdices. Además los perros eran valorados por los propios concursantes de forma subjetiva y en este nuevo sistema apuntado, los perros son valorados de forma objetiva por aquello que encuentran, muestran y cobran tras el abatimiento por parte de su cazador. Además a cada participante le sigue un juez, que se encarga de controlar que todo se desarrolle de forma correcta. Como vemos, podemos decir, como en ciertos libros y películas, que cualquier parecido entre ambos es una mera coincidencia.

Finalmente añadir que espero que alguien tome en consideración la posibilidad de organizar eventos con este tipo de sistema —cualquier organismo podría; Sociedad Canina, Federación de Caza, Club de Cazadores de Becada, Clubes de Raza, etc.—, para ver si es posible que salgamos de una vez de la dinámica de tanto perro corredor; pero poco positivo con la caza en la que han entrado muchas razas de perros de muestra. Con ello podríamos conseguir que la selección de los perros de muestra sirva para lo que fue creada, el ejercicio de LA CAZA REAL.

 

César González Cabo, Argull.

 

Comentarios (3)

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concursos
Dugan
24/01/2007 20:26:31
lo primero,enhorabuena por el pedazo de articulo Cesar.
Esto que tu has explicado en el artículo yo lo he discutido infinidad de veces con compañeros de caza,sobre todo con el concurso de "caza menor con perro",ya que yo pienso que mas que un concurso en el cual habría que valorar infinitamente más el trabajo del can de lo que se hace,que para mi humilde popinión es nulo.
Me parece un concurso en el cual se valora el salir al campo a matar por matar,por ver quien es más hombre y lleva más carne a control.De qué me sirve a mí llevar el perro toda la mañana detrás mio en este tipo de pruebas??
Estoy muy de acuerdo contigo en todo lo comentado en tú artículo,ójala tomen cartas en el asunto la gente que les corresponda hacerlo.
Haber si volvemos a coincidir en alguna quedada y poder aprender un poco más contigo,jeje!!
un saludo y perdón por extenderme tanto.
No es fácil.
goitia
02/02/2007 20:24:03
Todos los concursos y más los de perro de caza, tienen unas dificultades inherentes al concurso, a saber,que en 10 ó 20 minutos como máximo, un perro debe de mostrar sus cualidades, sus facultaldes de forma visible ante numerosos expectadores.
La caza, por definición no tiene un ritmo marcado de actuación. Hay días que a la media hora el perro ha hecho un muestra y otros que a la sexta hora aún no ha hecho nada. Hablo de muestra, de hacer algún tipo de exposición de sus cualidades.Está claro que el espectador que acude a un concurso, quiere que el perro ponga a "algo" aunque sea caza de granja.Quiere ver a más de 20 perros actuar en una mañana.
Si la caza exige calma, paciencia, intuición etc. ¿como es posible valorarlo en 10 minutos?Imposible.
Sin Título
Argull
03/02/2007 18:54:03
Gracias Dugan. La verdad yo esperaba que Fermín desde la CNB tomase en consideración la posibilidad de realizar pruebas como las que yo cito aquí. Pero parece que ha dimitido. Yo creo que si la Federación hiciese algo parecido a esto, sustituyendo a lo que hay ahora, se quitaría de encima muchas de las críticas que recibe, por esos concursos considerados por muchos matanzas sin sentido.
Un saludo

 

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