Los concursos de perros y la caza real

César González

 

A raíz de la magnífica entrevista que el boletín anual del Pointer Club Español realizó al señor Paolo Verdiani, famoso juez y criador de perros de muestra, se me ocurrió realizarme la pregunta que tantas veces se escucha en distintos medios, pero que tan pocas veces se razona con respuestas basadas en el análisis profundo de la situacione existente: ¿realmente son válidos los diferentes tipos de concursos que existen actualmente para una correcta selección del perro de muestra dedicado a la práctica de la caza real?

El señor Verdiani deja entrever en la citada entrevista, y de forma taxativa, que no lo son. Así, frases y ejemplos suyos tales como:

1.- Caza real, y Gran Búsqueda son ya dos ámbitos muy separados. De los famosos vencedores en las pruebas de Gran Búsqueda no se sabe casi nada; no conocemos su carácter natural, sus defectos escondidos, sus reales aptitudes venatorias y mucho de lo que llevan detrás de su patrimonio genético.

2.- En relación con las pruebas inferiores a la Gran Búsqueda (Caza Práctica, Busca de Caza, etc.) éstas son muy poco atendidas, al menos entre nosotros en Italia. Los perros que en ellas sobresalen son, en general, muy inferiores a aquellos que provienen de la Gran Búsqueda. Las pruebas de estas disciplinas se atienen al mismo modelo de la Gran Búsqueda en versión reducida y refundida, lo que no permite realmente poder exaltar las virtudes venatorias de un perro.

3.- Las diferencias entre el perro destinado a la alta competición y aquél que lo está para la caza real son abismales. Se podría decir que se trata de dos tareas diametralmente opuestas. El perro de alta competición cada vez que es desenganchado debe de partir como una bala de escopeta , y saber que debe darlo todo en diez minutos. Teniendo que hacer un recorrido ARTIFICIOSO Y MECANICO —como aquel que, desgraciadamente, se pretende ya universalmente de él—.

La selección de perros para la caza a través de los concursos resulta algo no sólo fallido, sino fraudulento para el cazador

4.- Frecuentemente el perro de alta competición resulta apagado y anónimo justo en aquellos momentos y circunstancias que lo deberían mostrar exprimiendo el máximo de su personalidad, ceño y estilo, es decir, en el contacto con la emanación. Probablemente a causa de la imposición del adiestramiento, no es ya muy frecuente poder ver perros que tomen puntos con aquel furioso y agitado espíritu que se debería solicitar al pointer de una superior calidad, que guían de forma espontánea también a distancia del conductor, que solucionan con osadía y resuelven, a lo mejor a tirones, asumiendo bastantes riesgos. Con respecto a esto, pienso que cierta responsabilidad es también imputable a los jueces, que muy frecuentemente, por no decir siempre, a lo mejor no por culpa suya pero como consecuencia de una costumbre ya arraigada y dictada en muchos casos por la escasez de caza, a lo cual no queda más remedio que acostumbrarse, muy a menudo decía, asignan su calificación, casi exclusivamente, basándose en lo que está fuera de la fase determinante de la competición, es decir de aquella que precede de inmediato, que coincide y que sigue a la muestra.

5.- Un amigo mío, gran cazador, también un poco cinófilo, compró una vez un pointer blanco y naranja que estaba al final de su carrera, perro de gran ascendencia, muy bonito y muy bueno, era un famoso vencedor de pruebas de Caza Práctica —hablo de hace 40 años—. Lo compró porque estaba a punto de ir a practicar una fabulosa caza en el extranjero —concretamente en Grecia— y en aquel momento no quería estar desprovisto de buenos ejemplares para cazar. En la práctica los hechos hablaron por sí mismos, fue un desastre total. Otro amigo mío, al poco tiempo, hizo lo mismo. Pero esta vez las cosas le fueron mejor. La primera expedición a Grecia fue en verdad un semidesastre; pero después de una temporada el pointer llegó a ser un magnífico cazador. Eran dos perros más o menos equivalentes en las pruebas, de hecho el primero de ellos —el más desastroso— había obtenido mejores calificaciones en competición, aunque obviamente sus posibilidades reales de caza eran totalmente diferentes.

Otra vez un gran adiestrador con el que coincidí con motivo de una de las primeras veces en que se realizaron pruebas en Polonia me contó que después de un largo período de adiestramiento, pareciéndole que los perros estaban en una óptima forma y dispuestos para ser presentados de forma más que satisfactoria en la competición, quiso hacer una confirmación y decidió hacer tres jornadas de caza con sus perros. Pensó que los perros, siendo perfectos conocedores del terreno y evidenciando unas perfectas condiciones en los turnos de entrenamiento, le habrían permitido divertirse maravillosamente y hacer una bellísima caza. Pues bien, los hechos le desilusionaron amargamente: todo fue un completo desastre, le era imposible matar perdices con aquellos perros y como consecuencia sólo obtuvo un morral muy delgado.

Muchas de estas frases se oyen muy a menudo en boca de cazadores; pero en este caso tienen una importancia capital por salir de la boca de una persona que es muy destacada en el mundo cinófilo, tanto a nivel de juez como de criador. Llegados aquí sólo nos queda hacernos una reflexión: si esto es así, y yo no tengo ninguna duda de que lo es y lo he comprobado viendo durante varios años las competiciones, la selección de perros para la caza a través de los concursos resulta algo no sólo fallido, sino fraudulento para el cazador y su patrimonio económico. Pero antes de concluir de esta forma quizás debiésemos realizar un estudio más a fondo del tema. Para ello pienso que la mejor solución es analizar uno por uno los distintos tipos de concursos que existen actualmente y ver si efectivamente son útiles o no y porqué lo son o no lo son. Empecemos pues:

1.- Los concursos tipo primavera (Busca de Caza y Gran Busca)

Estos concursos se corren en primavera sobre campos sembrados de trigo, el cual está verde aún, simulando enormes praderas de hierba. Las perdices se encuentran en parejas y resguardadas entre la altura del trigo lo que hace que sean más fáciles para el perro porque no suelen caminar tal y como lo hacen cuando se practica la caza real. Terrenos de una uniformidad aplastantemente aburrida, perdices extremadamente fáciles y una abundancia tal de caza que resulta el equivalente a sacar un perro dentro de un gallinero. En este aspecto es curioso que el señor Verdiani comente que ahora la caza es escasa, ¿cómo sería antes?, pues desde luego la caza real y verdadera es mucho más escasa que la que aparece en los terrenos dedicados a los concursos de primavera. Por tanto es evidente que este tipo de concursos, se aleja de una forma total de la caza real y más cuando se valora mucho más que un perro lleve la cabeza de tal forma o las patas de otra que al perro capaz de mostrar mucha caza. Es curioso, cuando analizas los resultados de los perros dedicados a este tipo de competiciones se considera bueno a aquel perro que hace dos resultados en el año; pero que son dos CAC o dos CACIT y malo al que hace ocho resultados calificados como EXC. Yo personalmente me quedaría con el segundo que sabe lo que hace en el campo y no con el primero que, más bien, parece ser un perro que cuando ha encontrado caza ha sido más por casualidad que por buscarla. Además en este tipo de concurso no se exige el cobro con lo cual está claro que muchos de estos perros transmitirán problemas de cobro a su descendencia.

2.- Los concursos tipo Caza Práctica

Estos concursos, en teoría deberían ser los más parecidos a la caza real y digo deberían porque, a mi entender son los más estropeados por toda la parafernalia sin sentido que muchas veces rodea a los concursos. En estos concursos deberían poder aprovecharse todo tipo de terrenos para correr sobre ellos, pues no de nuevo se vuelve a terrenos aburridamente iguales, siempre terrenos muy planos con rastrojos y arados, nunca se ve este tipo de concursos realizados en zonas enmarañadas y con grandes laderas y de nuevo se vuelve a terrenos plagados de caza, muy distintos a aquellos donde la caza real se practica y que son escasos en animales. En este tipo de concurso sí que es obligatorio, teóricamente, el cobro, y digo teóricamente porque en la práctica lo que se hace, pienso que no puede calificarse de cobro, tirar una perdiz muerta y babeada cuando pasan dos o tres perros para que un perro la traiga no tienen nada que ver con un cobro real. Y a día de hoy no veo que se realicen concursos de Caza Práctica con abatimiento de la caza con la escopeta como deberían hacerse. Además hasta hace poco la Caza Práctica era un simulacro con caza de granja, hoy en día afortunadamente ya no es así en una gran mayoría. Pero lo que no comprendo es que se siga dando el mismo premio y título al perro que obtiene resultado con caza de verdad y al que lo hace con caza de plástico. Otro tema que estoy viendo últimamente es el de perros que corren en la disciplina de Caza Práctica y en la de Gran Búsqueda a la vez. Esto a mí no me cabe en la cabeza, es como si un coche corriese en Fórmula Uno y en Rallies a la vez y ganase en ambas pruebas, esta claro que algo raro estaría pasando o los Rallies se habrían convertido en carreras de circuito o la Fórmula Uno se habría convertido en un Rally. Pues bien lo mismo pasa con los perros, viendo esto, la única conclusión posible que uno puede extraer es que los jueces parecen no tener claro que es la disciplina de Caza Práctica y la de Gran Búsqueda y las diferencias que existen entre ambas, pues el perro de Caza Práctica siempre debería ser de corto recorrido para la Gran Búsqueda y el perro de Gran Búsqueda siempre debería ser eliminado por estar fuera de mano en la Caza Práctica , salvo que los adiestradores, cosa que no creo, hayan inventado el botón mágico que cuando lo pulsan hacen al perro ir más corto o más largo; pero aunque esto fuese así, que ya digo que no lo creo, iría contra la esencia misma para la que fueron creadas las competiciones, pues nunca sabríamos cual es la valía real del perro en cuestión.

Como conclusión hemos de decir que los llamados concursos puros de perros no parecen ser útiles para seleccionar perros para la caza real, pues sobre todo en lo que se refiere al tipo de terrenos y en lo que se refiere a la cantidad de caza presente difieren tanto de la caza real que los perros de allí obtenidos muy útiles no pueden ser. Hubo una época donde la mayoría de los criadores eran cazadores con lo cual las hembras en su gran mayoría se dedicaban a cazar y se cruzaban con los machos de competición, manteniendo así las cualidades necesarias para la caza, sin embargo a partir de mediados de los noventa hizo la aparición un nuevo tipo de individuos obsesionados con la concursitis, para ellos el único objetivo pasó a ser el concurso, estos tipos desprecian a la caza y los cazadores y su único objetivo es demostrar al mundo lo buenos que son criando perros porque obtienen resultados en las pruebas. Pues bien el problema que antes ya era grave, pero más o menos se mantenía, empeoró, el sentido de la caza y la muestra pasaron a ser poco importantes, casi inútiles, el ir cada vez más lejos hasta distancias a todas luces inadmisibles desde un punto de vista lógico y el correr de una determinada forma aunque nunca se encuentre nada pasaron a ser las cualidades importantes y buscadas. Como conclusión, cuando esos perros salen de los gallineros llanos a correr a terrenos de menor densidad de caza y con dificultades orográficas fracasan, aún en terrenos que cuando digo que son más escasos en caza siguen siendo abundantísimos en ella. Un ejemplo claro ocurrió este año en la prueba celebrada en el Valle de Arán, un famoso criador español de pointer se presentó allí con su colección de perros de Gran Búsqueda, suponiendo que iba a realizar grandes resultados, pues bien el primer día presentó cinco perros y el segundo día ya sólo tres en total hizo ocho presentaciones y ninguno de sus perros fue capaz de realizar ni una sola muestra en el concurso. Pero fue aún peor, los que allí estuvieron (yo no pude asistir por enfermedad), me decían que el espectáculo fue dantesco con perros parados constantemente e incapaces de correr en aquellos terrenos escarpados y con más alta vegetación de lo habitual. Ante tal desastre de esos famosos campeones, se acuñó un nuevo término en la cinofilia, dijeron que los perros estaban inhabituados a ese terreno, simplemente ridículo. Es evidente que el problema es que en un terreno desigual esos perros, cuyo dueño dice que son maravillosos, no saben buscar y donde la caza es escasa no la encuentran, ¿por qué?, simplemente porque son perros que no buscan, no utilizan su nariz; pero claro cuando la caza es una plaga, en algún momento de su recorrido pasan por delante de ella y entonces sí que la muestran. Pero cuando escasea, no pueden pasar por delante de la caza, deben ir allí donde está a buscarla, la intuición, la nariz y el sentido de la caza deben marcarles donde está; pero los perros citados carecen de estas cualidades y son incapaces de ir a buscarla, de ahí su fracaso en el Valle de Arán. En mi opinión este tipo de líneas de perros que ya abundan en la competición son absolutamente inútiles para el cazador de a pie y todo el que los compre habrá tirado el dinero y tendrá un auxiliar no válido para la caza. Creo que el ejemplo que acabo de poner es suficientemente explícito de por qué los concursos de perros puros no están siendo útiles para la selección de buenos perros de caza.

3.- Concursos tipo San Huberto

Este tipo de concurso podría ser muy interesante si se realizase bien; pero no es así. Para que fuese un concurso útil lo primero sería hacerlo con caza salvaje; pues hasta ahora todos o el noventa por ciento se hacen con caza de granja. En segundo lugar la importancia del perro debería ser aumentada y eliminar puntos por el color de la pluma del sombrero del cazador y otras subjetividades que nada tienen que ver con el trabajo de un perro y su cazador. Con estas premisas podría ser un tipo de concurso muy interesante para seleccionar perros, pues reúne todo, caza escasa —me refiero ahora con la granja pues hay pocas piezas sembradas y así debe de seguir siendo—, contacto entre cazador y perro, exigencia de muestra firme y cobro perfecto del perro. Por tanto el concurso tipo San Huberto simula muy bien la caza real. Quizás el tiempo fuese el mayor obstáculo, sin embargo yo, a diferencia de muchos otros, creo que el tiempo de duración de las pruebas no es un factor muy importante para estropear la selección de nuestros animales, influyendo en la misma de una manera mucho más notable otros factores. En fin lo dicho un concurso muy interesante con algunos cambios de obligado cumplimiento para dotar de más importancia al trabajo del perro.

4.- Concursos tipo Caza Menor con Perro.

Este tipo de concursos a mí personalmente no me gustan. Los considero anacrónicos y poco dignos para una Federación que se llama deportiva. Pienso que los tiempos de las grandes matanzas deberían haber pasado ya y un montón de señores corriendo como posesos y tirando sin ton ni son a todo lo que se mueve, no van con los tiempos actuales de la caza, por mucho que se limite el número de cartuchos o se impongan cupos de piezas. En cuanto al perro creo que es un mero adorno, los grandes campeones de estas disciplinas solían usarlos para cobrar casi exclusivamente. Para el perro de muestra en concreto es un tipo de concurso absolutamente inútil, aunque en aquellos que se celebran sobre becada, el can es más útil debido a la idiosincrasia de la reina del bosque; pero aún así su trabajo se valora de refilón de tal manera que un señor puede ganar el concurso sin que su perro haya mostrado, buscado, ni cobrado nada, esto es algo muy difícil pero no imposible. Por tanto este tipo de concursos tampoco es útil para la selección del perro de muestra.

Tras esta exposición podemos concluir que ninguno de los concursos existentes en el panorama actual del mundo del perro es útil para una selección seria y verdadera de los perros destinados a la caza real, unos por la forma en que se llevan a cabo y los malos vicios adquiridos, otros porque la exigencia para el perro y su valoración son muy escasas, y otros porque el perro es un mero adorno durante la realización de los mismos.

En este momento una nueva pregunta nos surge, ¿no existe ninguna manera de poder seleccionar de forma fiable perros para la caza de forma que sus resultados y pruebas sean públicas y todos tengamos acceso a ellas?, es decir ¿concursos que sí seleccionen de verdad auténticos perros para cazar?

Yo creo que sí, que puede ser que exista una manera. Hace tiempo que llevo dándole vueltas al tema y a día de hoy lo tengo claro. Pero eso será materia de un artículo próximo, donde hablaré de una posible nueva forma de competiciones que haría retornar la afición del cazador a las pruebas y sí que podría servir como medio de selección de perros de muestra que de verdad cacen y sirvan para aquello para lo que en realidad fueron creados, LA CAZA REAL.

 

César González Cabo, Argull.

 

Comentarios (1)

Sólo Usuarios Registrados
Insertar Comentario

Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.

muestra curiosa
Aargos
27/02/2007 1:37:12
hola cesar, tengo un perro drathar de 16 meses que le he puesto codornices de granja para fijarle la muestra. lo que pasa es que cuando localiza la pieza en vez de mostrarla en cuanto recibe la emanacion lo que hace es empezar a dar vueltas al rededor de ella estrechando el circulo cada vez mas. Havia oido lo de marear la perdiz pero no por parte del can.
mi pregunta es ¿a que se deve esta concudta? y cual puede ser la solucion

 

Leer más

Navegación
Ir al índice
Artículo siguiente: Morir por la caza | José Luis Garrido
Artículo anterior: Los daños a los cultivos y su prevención | F. Markina
Otros artículos de César González
Pruebas de montaña: concursos de otro tipo (10/10/2005)
Pruebas de base, una necesidad imperiosa (11/11/2005)
Alternativas a los actuales concursos de perros (24/01/2007)
Artículos relacionados con 'Perros'
Los puestos en la caza del jabalí al rastro | Pardal
Consejos veterinarios durante la media veda | Alberto Arciniega
La Asociación Española de Rehalas informa | Asociación Española de Rehalas
Caza con perros de madriguera | Josep Mir
La cohesión en la jauría de perros de rastro | Pardal
Francia, el Olimpo del Perro de Rastro | Pardal
Prueba de perros de rastro sobre liebre en Corporales | Azul
Meditación ante las nuevas razas caninas autóctonas | Eduardo de Benito
VIII Monográfica del Club Español del Deustch Drahthaar | Teixugo
¿Y los criollos, qué? | Kenneth Torrealba
Perros de rastro: comparaciones estadísticas | Azul
Prueba de perros de rastro en Viveiro | Azul
El Perro de Rehala, animal doméstico de compañía | Asociación Española de Rehalas
I Jornadas de Caza del Club del Sabueso Español | Sau
Problemas con el cobro | Jesús Barroso de la Iglesia
La muestra: ¿nariz, cabeza o educación? | Jesús Barroso de la Iglesia
Valoración de los alimentos comerciales para perros | Alberto Arciniega
Pruebas de montaña: concursos de otro tipo | César González
El cobro forzado | Jesús Barroso de la Iglesia
El collar de impulsos eléctricos | Víctor Martínez Esandi
Pruebas de base, una necesidad imperiosa | César González
Prohibir la Caza con Galgos | Federación Española de Galgos
CCB: Concursos para Perros de Muestra | Jordi Barbeta
Visita a la National D'Elevage del Club du Fauve de Bretagne | Jorge J. Gallego
Diez razas de perros para disfrutar de la temporada | E. B. y J. A. C.
Jerarquía social, base del adiestramiento | Jesús Barroso de la Iglesia
Alternativas a los actuales concursos de perros | César González
El respeto al vuelo | Jesús Barroso de la Iglesia
Reunión de amateurs sobre becada en Nava | Carlos Álvarez
Selección y crecimiento del cachorro | Víctor Martínez Esandi
Las razas más adiestrables | Antonio López Espada
Los principales problemas en el cobro | Ricardo V. Corredera
Perros y ladridos excesivos | Manuel Lázaro Rubio
Recuperación de los perros tras la caza | Alberto Arciniega
El contacto físico en la educación del perro | Ricardo V. Corredera
Miedo a los disparos | Sergio Otal
Cobro en el agua | David Rubio Alza
El perdiguero de Burgos, nuestro mejor cazador | Pedro Álvarez Vélez
El Setter Irlandés: rastro, muestra y cobro | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Cobro ideal (I) | David Rubio Alza
El Gran Duque | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Constitución de la Asociación Española del Perro de Sangre | AEPES
Problemas en el cobro: boca dura | David Rubio Alza
La muestra: errores a corregir | David Rubio Alza
Cómo criar a un campeón | José Enrique Martínez Manzanares
Golden Retriever: El insuperable cobrador | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Cómo situarnos frente a nuestros perros en el lance | Miguel F. Soler
La caza, fuente de enfermedades para nuestros perros | Javier Millán y Jaime Viscasillas
Las buenas raíces | José Enrique Martínez Manzanares
El podenco en el monte de laurisilva: introducción y orígenes del fantasma del bosque canario | José Agustín López Pérez
El cobro ideal (II): del apport a la pieza | David Rubio Alza
Cómo criar a un campeón: entrenamientos | José Enrique Martínez Manzanares
El cobro ideal (III): cobro forzado | David Rubio Alza
El patrón | David Rubio Alza
1ª Prueba de Trabajo para Perros de Rastro | Sergio Fafaito Pajares
Collares electrónicos | David Rubio Alza
Quitar las agujetas | José Enrique Martínez Manzanares
El perro de puesto | Jesús Barroso de la Iglesia
El perro de puesto (II) | Jesús Barroso de la Iglesia
El perro de puesto (y III) | Jesús Barroso de la Iglesia
Educar perros de muestra | Eduardo de Benito
Lesiones y sobreesfuerzos | José Enrique Martínez Manzanares
Collares electrónicos: uso y manejo | David Rubio Alza
Nuestro perro… ¡en forma! | David Rubio Alza
Selección del carácter en la cría | Ricardo V. Corredera
Perros de muestra para la media veda | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Pointer y epagneul bretón para codorniz | Eduardo de Benito
Premios y castigos para lograr el cobro | Ricardo V. Corredera
El galgo y la liebre, un batallar de siglos | Eduardo de Benito
El perro de sangre: Primeros pasos | Juan Pedro Juárez
Cada perro con su pareja | Eduardo de Benito
El perro de sangre: Iniciación del cachorro | Juan Pedro Juárez
La displasia de cadera | Beatriz Melo
El perro de sangre: El porqué de las cosas | Juan Pedro Juárez
Estudio genotípico en el Perdiguero de Burgos | Lorena De la Fuente Ruiz
El perro de sangre: Camino hecho y por hacer | Juan Pedro Juárez
Aliados para la caza | Andrés López
El perro de sangre: La homilía de los humildes | Juan Pedro Juárez
Deutsch drahthaar, pasión a tope | Eduardo de Benito
Epagneul Bretón, un clásico en el cazadero | Eduardo de Benito
El perdiguero de Burgos, un perro muy nuestro | Eduardo de Benito
El perro de sangre: Pinocho y su nariz | Juan Pedro Juárez
Podenco: cazador todoterreno | Eduardo de Benito
El perro de sangre: La perfección no existe | Juan Pedro Juárez
Las 10 claves del adiestramiento del perro de caza | Ricardo V. Corredera
El perro de sangre: Dónde buscar | Juan Pedro Juárez
Siempre en forma para cazar | Eduardo de Benito
¿Qué razas son mejores? | Eduardo de Benito
El adiestramiento emocional | Ricardo V. Corredera
El perro de sangre: las huellas | Juan Pedro Juárez
El perro de caza: «de la guardería a la universidad» | Sergio Otal
Un hogar cómodo y seguro para nuestros perros | Manuel Lázaro Rubio
El perro de sangre: en la ardiente oscuridad | Juan Pedro Juárez
El perro de sangre: disposición y disponibilidad | Juan Pedro Juárez
Actividades que relajan al perro | Ricardo V. Corredera
El perro de sangre: talabartes | Juan Pedro Juárez
Comunicarse con los perros | Sergio Otal
El perro de sangre: «Trastos» de apoyo | Juan Pedro Juárez
Fugas durante la caza | Sergio Otal
Podenco canario y podenco ibicenco | Antonio López Espada
Massamagrell ya tiene campeón de España de caza menor con perro | Miguel Ángel Arnau
El setter inglés y las becadas | Eduardo de Benito
La Leishmaniosis Canina | Sergio Otal
El Club de Caza Amigos del Xarnego en la feria de Valencia | El Club de Caza Amigos del Xarnego
Primera prueba de la Unión Cinófila Española del Perdiguero de Burgos | UCEPB
Presentación oficial del xarnego valenciano en la Exposición Internacional de la RSCE | El Club de Caza Amigos del Xarnego
Modificación de conductas problemáticas en el perro | Ricardo V. Corredera
¿Podemos detectar una enfermedad en nuestros perros? | Manuel Lázaro Rubio
Lesiones en las almohadillas plantares | Manuel Lázaro Rubio
Modificación de conductas problemáticas en el perro: Aprender a castigar | Ricardo V. Corredera
Cómo distinguir un perro excitable de uno hiperactivo | Ricardo V. Corredera
Animales de compañía extraviados | Federación de Caza de Castilla y León
Xarnego Valenciano | José Luis Vicedo Castelló
Razas valoradas, pero que no acaban de triunfar | Eduardo de Benito
Los mejores perros polivalentes en la Cendea de Cizur y coto Valdorba (Navarra) | José Juan Lavilla
El Alano Español de montería resiste en Berrocaza | Carlos Contera y Luis Cesteros
Registro de Rastreos 2013 | AEPES
Los perros de muestra de pelo duro | Eduardo de Benito
El perro fino colombiano | Jonathan Álvarez S.
Podencos, teckels, fox y jagd terriers tras los conejos | Eduardo de Benito
Artículos relacionados con 'Concursos'
Francia, el Olimpo del Perro de Rastro | Pardal
Prueba de perros de rastro sobre liebre en Corporales | Azul
VIII Monográfica del Club Español del Deustch Drahthaar | Teixugo
Perros de rastro: comparaciones estadísticas | Azul
Prueba de perros de rastro en Viveiro | Azul
I Jornadas de Caza del Club del Sabueso Español | Sau
Pruebas de montaña: concursos de otro tipo | César González
Pruebas de base, una necesidad imperiosa | César González
CCB: Concursos para Perros de Muestra | Jordi Barbeta
Visita a la National D'Elevage del Club du Fauve de Bretagne | Jorge J. Gallego
Alternativas a los actuales concursos de perros | César González
Reunión de amateurs sobre becada en Nava | Carlos Álvarez
1ª Prueba de Trabajo para Perros de Rastro | Sergio Fafaito Pajares
XVIII Campeonato de Becadas 2008 | Daniel Quintana
 

Avisos legales | redacción@club-caza.com
© club-caza.com 2002/2010
Desarrollo: niwala.com

CDC